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Guincho Está situado junto al litoral de Arucas y es un espacio cuya denominación proviene de la presencia del Águila Pescadora o Guinchete, que debió abundar en épocas pasadas. Este zootopónimo se aplica más específicamente a unas cuevas de la costa, unas pequeñas salinas y unas vías principales, a un sector agrícola y al camino que accede a estos lugares. Dicho camino ha sido revestido, por lo que ha permitido su poblamiento recientemente desde Trasmontaña hasta la carretera del Norte de Gran Canaria Hinojal Está situado junto al litoral de Arucas y es un espacio cuya denominación proviene de la presencia del Águila Pescadora o Guinchete, que debió abundar en épocas pasadas. Este zootopónimo se aplica más específicamente a unas cuevas de la costa, unas pequeñas salinas y unas vías principales, a un sector agrícola y al camino que accede a estos lugares. Dicho camino ha sido revestido, por lo que ha permitido su poblamiento recientemente desde Trasmontaña hasta la carretera del Norte de Gran Canaria Trapiche El Trapiche, localizado a sólo cuatro kilómetros de la capital municipal y situado en la parte más occidental de la jurisdicción de Arucas, es uno de los pueblos más antiguos de toda la zona norte de Gran Canaria. Este espacio está enclavado en una gran lomada que ocupa un vasto interfluvio y con descenso en suaves rampas, que se alza entre los barrancos de Los Palmitos por el levante y el de Quintanilla por el poniente. Esta localidad, como tantas otras localidades isleñas, recibe su nombre de las actividades derivadas del cultivo e industrialización de la caña de azúcar de fines del siglo XV, habiendo perdurado esta denominación durante cinco siglos prácticamente. En efecto, el origen del pueblo está íntimamente vinculado al ingenio azucarero que existió en aquel lugar hasta el año 1645 en que dejó de moler caña. Por lo tanto, los ingenios azucareros eran unas construcciones –casi verdaderas fábricas- que, generalmente, se ubicaban en zonas próximas a cursos de agua permanente (barrancos, acequias, etc.) y a las propias plantaciones. Alrededor de aquel antiguo ingenio se asentó un contingente de población formada por cañavereros, lealdadores o maestros del azúcar, almocrebes o arrieros, trabajadores de todo tipo y servidores. Todas estas personas, que se ven atraídas por la actividad agroindustrial, van levantando sus casas en las proximidades del ingenio azucarero hasta constituir un pequeño caserío, que contó desde 1684 con una ermita denominada El Ángel. De entre las edificaciones que sobresalen por su valor arquitectónico, destacan las casas de finca, localizadas principalmente en la Guinea, cuya estructura y distribución están relacionadas con los usos agrícolas del suelo, y las casas tradicionales, construidas con mampostería y techumbre plana o a dos aguas.
En 1920 se modifica el título oficial de lugar,
que se le venía asignado al Trapiche, por el de caserío debido al descenso
de población propiciado por la caída del mercado del azúcar, la interrupción
del tráfico marítimo a causa de la Primera Guerra Mundial (1914-1918) y la
temible epidemia de gripe española que provocó una notable mortalidad. Otro de los atractivos del barrio del Trapiche es, sin duda, las increíbles vistas que se pueden observar desde el llamado “Mirador de la Carabela” y de “Los Dolores” desde donde se contempla parte del municipio: la costa de Bañaderos, el Barranco de Los Palmitos, El Hinojal, así como un sector de la Montaña de Arucas.
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