MONTAÑA DE CARDONES
El
pueblo de Montaña Cardones surgió a partir de un antiguo poblado
prehispánico que se establecía en la falda Sur de la misma montaña, a
resguardo de los vientos alisios. Su primigenia extensión abarcaría el
Barranco de Cardones, El Valle, Rosa Silva y El Carril.
El topónimo (nombre de¡
lugar) de Cardones se cree proviene de¡ siglo XVIII, tal vez incluso mucho
antes y hace referencia a la vegetación existente en la zona, el cardón, que
se establecía por toda la montaña.
A lo largo de casi toda su
historia la población de este pueblo se dedicaba, eminentemente, a la
agricultura y a la ganadería, cuestión que se prolongó hasta la década de
los años setenta de¡ siglo XX, con el cultivo de la platanera. De hecho, el
patrono de Cardones es San Isidro Labrador, en honor a la gran cantidad de
labradores.
Est pueblo siempre ha sido
muy singular, pues ya en 1830 poseía escuela propia y en 1897, según Pedro
Marcelino Quintana, comenzó a construirse, con una sola nave, la ermita de
San Isidro Labrador, sobre un solar cedido por las hermanas, Luisa y
Sebastiana Manrique de Lara. Bendecida en 1902 pasó a convertirse en
Parroquia trece años más tarde.
La iglesia constaría de una
sola nave hasta 1923, año en que se colocaron las primeras piedras de las
naves laterales, terminándose en 1925. No obstante, la fachada principal, en
estilo neogótico, se inició en 1928, según planos del arquitecto Fernando
Navarro, ayudado por el maestro mayor de obras públicas Sebastián Quesada.
Entre 1995 y 1996 tuvieron que ser restaurados casi todos los elementos
decorativos en piedra debido a su mal estado. Los trabajos corrieron a cargo
principalmente de los labrantes aruquenses Félix Rodríguez, Manuel Marrero
y, el recientemente desaparecido, Fernando Rodríguez.
Junto a este edificio
emblemático figuran otros que, aunque mucho más modestos, reflejan la
idiosincrasia del pueblo. Así, por ejemplo, en la Avenida Pedro Morales
Déniz destacan algunas casas con decoración en cantería como la Oficina de
Pedro Morales Déniz ,realizada en 1910; las casas terreras ubicadas en el
margen derecho de la calzada , de finales del siglo XIX y principios del XX
y la casa de dos plantas , a nuestro juicio la más importante, tanto por su
altura como por la elegancia del trabajo de la piedra (finales del siglo
XIX). Por último, destaca la Casa de José Fariña, de principios del siglo
XX, con un inusual porche de entrada y la serie de casas terreras de la
calle San Isidro.
A todo este patrimonio
arquitectónico habría que añadir el etnográfico como acequias, cantoneras,
etc., sobresaliendo, por la implicación de la ciudadanía para su
recuperación, la llamada 'Fuente de Cardones" c/ La Fuente.