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La opción pacifista impuso el día nacional de Suiza
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Entre pactos y rebeliones
los suizos escogieron un hecho de paz para transformarlo en el día
nacional.
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La historia del 1 de
agosto tiene orígenes lejanos, es fiesta nacional desde hace un siglo,
pero día feriado sólo desde hace 10 años.
La fecha del día
nacional fue arbitraria. Se debió escoger entre varios hechos
históricos.
El pacto de 1291 fue
determinante. La celebración como fiesta en cambio se debió a la
presión de los suizos del extranjero.
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En 1291, en
las praderas de Grütli los representates de 3 cantones juran fidelidad al
pacto. |
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La celebración del
1 de agosto en Suiza es una fecha arbitraria. Es el día del amor
patrio, el día de la bandera roja con la cruz blanca, o tal vez
una simple ocasión para festejar, pero esa decisión plantea varias
cuestiones.
¿Por qué el cumpleaños de la Confederación se celebra un 1 de
agosto? Hay tres fechas históricas que marcan el nacimiento de la
Confederación. El 1 de agosto de 1291, el 8 de noviembre de 1307,
y el año 1315.
Hace 712 años, en los primeros días de agosto de 1291 las
comunidades rurales de Uri, Schwyz, y Unterwald firmaron un pacto,
documento redactado originariamente en latín, que no pretendía
otra cosa, que reglamentar aspectos jurídicos de una alianza de
colaboración que ya existía de hecho.
El momento histórico era delicado. La sucesión del apenas recién
fallecido Rodolfo de Ausburgo generaba incertidumbre en estas tres
comunidades alpinas, llamadas Waldstätten (Estados forestales).
Aspiraciones
independentistas
La leyenda se
impuso sobre este hecho histórico y entonces el pacto de 1291 se
confundió con el “Pacto del Grütli”. Según la tradición popular,
nos encontramos en 1307 o en 1308 en otro momento histórico
peligroso. El Emperador Alberto I de Ausburgo fue asesinado y los
habitantes del Waldstätten aspiran a la independencia territorial.
En la pradera del Rütli, que domina sobre el lago de los cuatro
cantones, Walter Fürst, Werner Stauffacher y Arnold von Melchtal
sellaron un pacto de hermandad, jurándose apoyo recíproco frente a
cualquiera amenaza externa que pusiera en tela de juicio la
voluntad independentista de sus pueblos.
¿Habrá sido un 1 de agosto? La leyenda no lo confirma. A siglos de
distancia, la tradición y la memoria colectiva confundió el
documento histórico de 1291, que no lleva firmas, sino que
solamente los sellos de las comunidades, con la proclama
insurreccional de independencia, ocurrida algunos años después.
La Confederación
crece, se amplía y se compacta. Durante muchos siglos no se habló
más del pacto de 1291. Desconocido, olvidado, desaparecido, el
documento se encontró y se volvió hacer público sólo en 1760.
Pero, todavía después de esa fecha los fundamentos del Estado
continúan siendo otros. Como la valerosa y legendaria revuelta de
Guillermo Tell que el 8 de noviembre de 1307 se levanta contra el
representante de los ausburgos.
O tal vez, la victoria militar de Morgarten de 1315, cuando los
Waldstätten derrotan a la potencia austriaca y estipulan el Pacto de Brunnen.
Concluye el siglo
XIX. En los albores de 1891 se comienza a pensar la forma de
festejar los 600 años de existencia de la Confederación. Es el año
del jubileo.
La idea encuentra eco en aquellos historiadores que desean
revalorizar el pacto de 1291 que se basa en una concepción
defensiva, de cooperación y confraternidad y no en actos
insurreccionales, como lo fueron las rebeliones de 1307 o 1315.
La convivencia, el apoyo recíproco, por sobre un concepto
subversivo o revolucionario se impone al final. Es el pragmático
espíritu pacífico del pueblo suizo que se manifiesta. (¿O tal vez
el miedo a aparecer como demasiado revolucionarios en la historia
mundial de aquellos años?).
El hecho es que con la celebración del jubileo la vía quedó
trazada. En 1899, y bajo la presión de las colonias suizas en el
extranjero, confrontadas a las imponentes celebraciones en vigor
en otros Estados, el Gobierno instaura una fiesta para el día
nacional.
En la tarde del 1 de agosto de 1899, las campanas de las iglesias
repican fiesta. Numerosas hogueras se encienden a través de los
Alpes. Una tradición que ya existía en el pasado, pero ese año
adquiere un significado especial para los suizos.
Pero los suizos son
respetuosos del deber, quizás demasiado respetuosos. Tal vez se
trataba de una excepción a escala planetaria, pero el hecho que
hasta el 26 de septiembre de 1993, la fiesta nacional no es un día
feriado. Se trabaja como cualquier día del año.
Para que ese día se convierta en un día de fiesta, fue necesario
el lanzamiento de una iniciativa por parte de un partido de
extrema derecha “Partido Democrático Suizo” (ya desaparecido). En
referéndum popular, la proposición fue aceptada por el 83,8% de
los votantes y desde entonces la fiesta es completa.
Swissinfo, Marzio Pescia
(Traducción y adaptación: Alberto Dufey)
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