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En líneas generales, un coro vocacional es un grupo de
personas que, motivadas por el deseo y la
necesidad de cantar con otros, realiza una tarea
sistemática de aprendizaje y ensayo de obras corales
bajo la dirección de un maestro profesionalmente
especializado en este menester. Dicha actividad
desemboca, en la mayoría de los casos, en la
realización de presentaciones públicas que intentan contribuir por el camino del arte a
enaltecer la vida espiritual de sus propios integrantes y de la
comunidad.
Esta definición, aparentemente tan sencilla, implica
un alto grado de compromiso y de especial
disposición de ambas partes, de modo tal que, a
partir de dicho esfuerzo, se logre el mejor
resultado musical del
conjunto.
El coro es un pequeño núcleo social y a la vez
pretende ser un instrumento dinámico, un reflejo de
la sociedad en constante transformación. Así, en el
coro debemos ejercitar la búsqueda de la identificación con los valores humanos más
significativos: la valorización de la propia individualidad, la valorización de la
individualidad del otro y el respeto por las relaciones
interpersonales.
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Para poder desarrollar cuestiones relacionadas a la
música polifónica, es fundamental comprender
previamente el significado del término "polifonía". El
mismo combina simultáneamente varias
líneas musicales de diseño individual, cada una de las
cuales retiene su identidad como línea hasta
cierto grado, en contraste con la música "monofónica" que consiste en una
sola melodía, por ejemplo, el canto gregoriano.
Las primeras manifestaciones de composición polifónica se
desarrollaron a principios de la Edad Media, a
partir de una práctica de la improvisación, que,
según sabemos por medio de testimonios coincidentes
de los teóricos y de algunos documentos que han llegado
hasta nosotros, datan del siglo IX. A estas
manifestaciones de polifonía se las denominaba
"Organum". La voz principal era la melodía de coral
(canto gregoriano) a la cual se le
sumaba la voz "organalis", es decir, la voz agregada
inferior.
A partir del siglo XII, el círculo de músicos que actúa
en torno de la iglesia de Notre Dame, en
París, toma las directivas en la composición polifónica.
Los compositores más relevantes fueron Leonín
y Perotín, cuyo momento creador culminante coincide
aproximadamente con la primera mitad del siglo XII.
Perotín fue más allá de las dos voces en sus nuevas
composiciones. De acuerdo con los mismos principios,
es decir, respetando la oposición "organum" (canto
gregoriano) y discanto o voz "organalis", compuso
elaboraciones de corales para tres y cuatro voces de
una gran complejidad.
Esta polifonía se cultivo asimismo fuera de Notre Dame,
en las provincias francesas y en países
limítrofes tales como, España, Italia y Alemania. Pero en
Inglaterra, encontramos una elaboración
polifónica más sencilla de cantos corales interpretados
por coros.
En el terreno de la polifonía de índole popular o
secular, surgen dos clases de música vocal en Italia,
en los siglos XIV y XVI, las cuales son conocidas con
el nombre de "madrigal". El "madrigal del siglo XIV", como forma poética,
consiste en dos estrofas ( ocasionalmente tres), de
tres versos cada una, seguidas de una estrofa final de
dos versos, llamada "ritornello". Los mismos
constan generalmente de siete u once sílabas. En
cuanto al contenido temático, este suele ser de tipo
amatorio y pastoral. La música para esos textos se
componía en dos partes, a veces en tres, y guardaba
relación con el texto poético.
En cambio, el "madrigal del siglo XVI", como
composición literaria, es una sucesión de versos de
7 y 11 sílabas, elaborados con mayor libertad e
inspirados frecuentemente en la poesía de
Petrarca. Desde el punto de vista musical, el mismo
deriva de la "frottola", nombre genérico que abarcaba
diversos tipos de canciones seculares italianas de
fines del siglo XV y comienzos del XVI. Las frottolas
estaban usualmente compuestas en un estilo sencillo,
consistente en acordes, con una parte superior que
sobresalía como melodía.
Puesto que sólo esta parte poseía letra, el resto de
las voces probablemente cumplía una función de
acompañamiento instrumental (violas, laúd, etc.)
Fuera de Italia, el "madrigal" se cultivó principalmente
en Inglaterra, aunque también ejerció
influencia significativa en la polifonía secular de
Francia, Alemania y España. William Byrd y Thomas
Morley representan el período del madrigal inglés,
cuyo estilo corresponde hasta cierto grado al del
madrigal italiano del siglo XVI.
Contrapunto
Contrapunto es prácticamente sinónimo de polifonía, salvo
por algunas diferencias de énfasis. Este
último término se prefiere para referirse a la música
más antigua, y el primero para la de períodos
posteriores (siglos XVI a XVIII.) Asimismo, la
palabra polifonía da cuenta de una amplia
clasificación estilística e histórica, mientras que, el
contrapunto como tal, se circunscribe a la
descripción de un estilo sistemático, con propósitos
instructivos.
El término "contrapunto" deriva de "punctus contra
punctum","nota contra nota" o "melodía contra
melodía" y el mismo da cuenta de un pasaje musical
consistente en dos ó más líneas melódicas que suenan
simultáneamente; es decir, que el "contrapunto" pone
su énfasis en el aspecto lineal ú horizontal de la
música, mientras que armonía se ocupa
primordialmente del aspecto vertical de la
misma. Sin embargo, el "contrapunto" y " la armonía"
son funcionalmente inseparables ya que ambos, como
elementos de un mismo
sistema, se complementan mutuamente.
Tradición coral en Argentina
La tradición coral en Argentina se inicia aproximadamente hace cincuenta
años con el surgimiento de personalidades tales
como, Petracchini, Antonio Ruso, Alfredo
Balzanelli, Eduardo Saccente, Julio Fainguersch y otros que, a lo largo
de distintas regiones de nuestro país,
promovieron y asentaron con su talento, vocación y
perseverancia este maravilloso quehacer artístico. Dicha tradición
adquiere mayor esplendor con el advenimiento de la democracia en 1983
pues, en aquellos tiempos, surge el Centro de
divulgación musical de Buenos Aires, el cual fomenta
con ímpetu la actividad coral. La promoción de concursos de
arreglos corales basados en canciones populares folclóricas de
diferente concepción y dificultad, motivaron a su vez
el surgimiento de una gran variedad de coros de
índole vocacional.
Debemos destacar también, el surgimiento en el año 2003 de ADICORA
(asociación de directores de coros de la Republica
Argentina); sindicato en donde directores, coros y
actividades afines encuentran un espacio de
representatividad acorde a la significación que ha alcanzado la actividad
coral en nuestro país.
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