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ELEMENTOS DE REFLEXION
La realidad de los ni�@s de la calle y trabajadores nos plantea cuestiones muy diversas y complejas. En este espacio queremos compartir algunas reflexiones sobre algunos temas con esta realidad. Ciertamente queremos que la reflexi�n parta de la pr�ctica educativa y que ilumine todo compromiso social a favor de los ni�@s en situaciones especiales de riesgo.
Los primeros temas que compartimos son: la calle en cuanto espacio de referencia vital para todo ni�@ callejero o trabajador en la calle; la familia, en cuanto espacio natural en el cual se generan o controlan procesos de callejizaci�n; la escuela, en cuanto espacio institucional que puede generar promoci�n o frustraci�n para el ni�@ de la calle; la comunidad, en cuanto marco de referencia para actitudes y comportamientos sociales de los ni�@s de la calle.
Junto a los elementos se�alados est�n otros como el resilience o capacidad del ni�@ de la calle para sobrevivir en medios adversos; la instituci�n de ayuda que puede ofrecer alternativas educativas a quienes est�n excluidos de ciertos beneficios sociales, pero que tiene el riesgo de crear dependencia en el ni�@ si no est� dentro de una propuesta educativa integral.
Nos gustar�a que estos elementos de reflexi�n sigan provocando y ampliando la reflexi�n por cuanto todos estamos implicados sea como parte del problema o como parte de la soluci�n.
Cont�ctenos
para compartir inquietudes y experiencias.
La Calle
Antes el espacio doméstico, dados su tamaño y amplitud, que todavía conserva en muchas zonas rurales, aunque no con la calidad deseable, era el espacio donde se realizaban y desarrollaban la mayoría de los procesos socializadores. En la actualidad, dicho espacio se ha reducido y estrechado en las zonas urbanas, allí las viviendas en su gran mayoría son espacios reducidísimos, ganando en consecuencia importancia lo público, la Calle.
Particularmente en los sectores populares de nuestras grandes ciudades, el espacio doméstico, por dicha estrechez, expulsa a más temprana edad a niños y adolescentes, quienes deben refugiarse en la calle, utilizarla intensivamente y gastar buena parte de su tiempo libre en ésta cuando no están en la escuela, en el trabajo o en el mismo hogar.
La intensidad de utilización de la calle por parte de los niños aumenta con la edad, a medida que crecen, llegando a permanecer en la calle alrededor del cincuenta por ciento de su tiempo libre, según varios estudios de casos realizados en 8 países latinoamericanos y patrocinados por UNICEF. �Para los niños la calle es sitio de juego, encuentro y libertad y en ocasiones tiempo de transgresión, peligro y desvío�, es una de las conclusiones generales que la Compiladora saca de los estudios de caso, en tanto que permanecer en casa, es sinónimo de vagancia para éstos mientras que para las niñas, es sinónimo de juicio.
En cuanto a las niñas, éstas gastan mucho menos tiempo en la calle, aproximadamente el veinte por ciento de su tiempo libre y, contrario a lo que sucede con los niños> esta utilización disminuye a medida que crecen y llegan a la adolescencia. <'La niña utiliza la calle en una relación de tránsito> el niño en una relación de apropiación. Ella va por la calle, él puede estar.�
�En general el espacio público no es espacio de mujeres, no obstante ellas realicen actividades productivas que las obliguen a salir del hogar El uso que hacen las mujeres de lo público tiene el sello de un acto temporal y necesario. Se sale al mercado a comprar, a la calle para desplazarse al trabajo, ir a la escuela, visitar un pariente. Es, en general, solo un medio para re fu gia rse en otro espacio cerrado. Para las mujeres el espacio público es más espacio de tránsito que un espacio de participación.�
Este mayor encierro de las niñas, que los adultos justifican como medida de protección y cuidado, tiende a hacerse más severo por la creciente inseguridad que prevalece en las calles y espacios públicos, lo cual incide negativamente en su desarrollo social, cultural y económico.
Por su parte, la mayor libertad de movimiento que tienen los niños, su posibilidad de acceder a actividades más diversas y variadas, su abandono temprano de las tareas del hogar, coloca a los niños de sectores populares, en situación de riesgo hacia la vagancia y la delincuencia. Los niños tienen que enfrentar un medio social para el cual no están preparados, expuestos por largas horas al maltrato, a la droga y a la fatiga.
En cambio, el encierro y opresión a que son sometidas las niñas termina, contradictoriamente, salvándolas de la violencia y la descomposición social imperante en los espacios públicos. Estos peligros y riesgos, sin embargo, las siguen acechando en el espacio doméstico.
Dadas estas situaciones contradictorias, no se puede sacar una conclusión definitiva acerca de que la situación del niño sea mejor o peor que la situación de la niña por el hecho que uno permanezca más tiempo en la calle y la otra, más tiempo en el hogar. Lo que sí se puede concluir es que la calle ha adquirido una enorme importancia en los procesos de socialización que vivencian los niños y, en mucho menor medida, las niñas, particularmente de los sectores populares.
En efecto, la calle, al igual que la escuela, es el primer lugar en el que el niño se aparta de lo materno y lo familiar para encontrarse con realidades sociales preexistentes, a veces muy distintas de las de su ámbito doméstico, a veces, muy violentas y rudas. Es, de otra parte, la calle el sitio donde se produce el primer encuentro con el mundo de lo público; un mundo de individualidades, donde el niño tiene, por lo tanto, que enfrentarse a las diferencias, las debe aceptar aunque sea a regañadientes y conoce de la existencia de 'los otros', que con frecuencia se le imponen con gran rudeza y falta de consideración. Es allí donde 'el grupo social' de los amigos e iguales pero también el de los rivales y el de los mayores ejerce toda su influencia y va moldeando las individualidades infantiles que recién han sido expulsadas por el hogar.
Si bien la calle, como tal, no pueda ser definida y entendida como una organización formal, abstracta, generalizada y regida por normas precisas, no quiere decirse con ello que en la misma impere la anarquía, el desorden social, la falta de organización. De hecho, existen y rigen allí normas y procedimientos que deben ser acatados por quienes acceden a ella. Por lo tanto, en la calle el niño tiene un primer encuentro con la ley, como un principio de orden social y organización social, como un primer elemento de cohesión y de referencia para su comportamiento social muy diferente de lo experimentado hasta ahora en su mundo doméstico. Es posible que las normas de la calle no tengan la rigidez y formalidad que exhiben las que rigen en la escuela pero pueden ser tan o más eficaces que las actuantes en esta última.
La calle significa también un encuentro con relaciones de poder, diferentes a las familiares y a las personificadas por los maestros y maestras si es que el niño asiste simultáneamente a la escuela. Deberá, por lo tanto, aprender a reconocer jerarquías, y saber que las decisiones que pueda tomar estarán en más de una ocasión condicionadas por consideraciones ajenas a su voluntad y que no siempre serán de su agrado.
De esta manera, para lograr el reconocimiento de las diferentes realidades que le ofrece la calle, el niño deberá realizar un autoconocimiento del 'yo', establecer las fronteras del mundo doméstico privado, delimitar su propia individualidad para reconocer a 'los otros', las otras individualidades, con las que tendrá que interactuar sometiéndose a veces, dominándolas en otras oportunidades. Es posible que desarrolle especiales habilidades para competir pero también puede llegar a ser un excelente cooperador.
(Lo anterior ha sido tomado de: Rojas Ruiz, H., Familia, calle y trabajo: tres ámbitos de socialización, en Volontariato Internazionale per lo Sviluppo, Muchachos de la calle. Meeting Internacional, Roma 1999, 103-131. El tema sobre la calle está en las pp. 119.-121).
Aunque con todos los riesgos que la caracterizan, la calle puede presentarse como alternativa frente a una grave situaci�n de violencia familiar y social, provocada por un sistema socio-econ�mico discriminatorio y excluyente.
La calle se presenta como un espectro amplio de est�mulos para el ni�@: ofrece respuestas para satisfacer sus necesidades b�sicas; es un lugar donde se encuentra con grupos secundarios de referencia, de identificaci�n; es un espacio donde adquiere destrezas y aprende a compartir y a ser solidario; la calle es, tambi�n una aventura y una oportunidad para experimentar la autonom�a deseada.
La calle es el espacio de referencia especialmene para l@s ni�@s abandonados, maltratados y para aquellos que cometen infracciones y tienen conflictos con la ley. Ciertos "sectores" determinados por los mismos ni�@s se convierten en su "habitat" para realizar sus actividades informales, para sobrevivir a trav�s de limosnas o robos o para buscar un horizonte recreativo. Los mercados, los terminales de buses, los centros comerciales, los parques y las venidas comerciales son los lugares en los que est�n presenten ni�@s de la calle y ni�@s trabajadores.
Para tantos ni�@s la calle es la �nica escuela para su vida.
Para entender mejor la realidad de los ni�@s de la calle, es importante hacer la siguiente distinci�n:
-Cuando realizan actividades productivas son "ni�@s que trabajan"
-Si han roto con sus familias son "ni�@s abandonados"
-Si tienen conflicto con la ley son "ni�@s infractores"
-Si residen por un tiempo prolongado en internados o albergues son "ni�@s institucionalizados".
Esta diversidad de situaciones diversifica tambi�n la atenci�n que se pueda dar a estos ni�@s: distintas estrategias preventivas o terap�uticas, distintas propuestas de promoci�n, educaci�n y capacitaci�n.
Los grandes desaf�os que presenta la calle a todos quienes tienen inter�s social son: la prevenci�n y la promoci�n. Se trata , por un lado, de ayudar a los ni�@s que se encuentran en la calle para que no se conviertan en "callejer@s"; y, por otro lado, se trata de ofrecer alternativas de promoci�n para que su futuro no est� marcado siempre por los riesgos de la calle. MENU
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