Martín

Barcelona, septiembre de 1990

 

Martín nunca pensó que le costaría tanto encontrar la entrada del teatro Nueva Escena; no se imaginaba que pudiera estar en el segundo piso de un viejo edificio del Paralelo. Al llegar arriba encuentra reunidos a casi todos los invitados al estreno -dadas las dimensiones del teatro, no más de treinta-, que van interrumpiendo por turnos sus conversaciones para observar a ese chico que ha venido solo y espera leyendo las carteleras.

Es como los teatros alternativos con los que me moví en San Telmo, piensa Martín. A lo mejor tendría que aprovechar este viaje para insistir con lo del arte dramático lejos de las miradas que tanto me alentaron entonces...

Nuria llega poco después, con una mujer de mediana edad. Busca a Martín y lo saluda; alrededor de la mujer se concentran todos los demás invitados, que se pelean por saludarla y arrancarle un comentario. Ante la expresión sorprendida de Martín, Nuria explica:

-Es Gloria, la coordinadora de mi taller de escritura. ¿Ya te había hablado de ella, no? Gloria Laguna.

-¿De dónde me suena a mí tanto?

-Es la autora de la obra. Una tía brillante. Ya verás lo que es la obra. Sólo ladridos, maullidos y el contrabajo.

-O sea que tu música tiene un papel importante.

-Hombre, pues la verdad estoy un poco preocupada. Angeles, la directora, prefirió que no tocara en vivo y ahora estoy a merced de la de sonido, que por lo que he visto en el ensayo no se entera de nada. Justo hoy que Gloria me ha contado que ha venido a ver la obra una de sus amigas, que quiere hacer un vídeo arte con mi música... Coge un programa.

-Un gato llamado Pluto... Si la obra es tan memorable como el título...

-Es genial, ya verás. Trata de los condicionamientos de la educación, de la necesidad occidental de las dicotomías...

-No le hagas caso. Es sólo un gato que sabe ir a por el periódico.

-¡Gloria! Conque oyendo a mis espaldas...

-Es lo mejor que tienen los estrenos; si me quitas eso...

-Este es Martín...

-Ni falta que hace que me lo presentes, si es igual a su hermana... Más guapo aun.

-¡A que sí!

-Oye, por cierto, ¿qué es de Pampa?

-Mira por dónde Martín ha venido un poco por preguntártelo... Supuse que tendrías sus señas en Madrid; como te debía pelas por las clases del taller...

-Pues no tengo ni idea, chica... se fue tan de repente y no sé exactamente a dónde... aunque sí con quien: Javier Peñalver, un señor actor. Vino en una gira de teatro callejero que auspició la Generalitat.

-¡Ya está! Conseguimos el teléfono de la Unión de Actores de Madrid; ellos tienen una guía. Pampa estará en su casa, ¿no?

-Hombre, si a su mujer no le importa... Yo de ti me daría prisa, que estas pasiones veraniegas...

-Ya.

-Bueno, nos vemos más tarde. ¿Te pasas hoy por Electra, Nuria?

-Igual sí, es que no lo sé...

-Oye Miguel, encantada. Le das un besazo a tu hermana de mi parte, ¿vale?

-Si la encuentro, prometido -asegura Martín-. Mirá, Nuria, creo que mejor me voy a la estación... Tengo todas mis cosas ahí, así que ya que estoy me tomo el tren a Madrid...

-¡Pero qué prisa tienes! Si me dijeras que Pampa te está esperando... Además primero hay que conseguir la dirección, ¿no?

-Es que si duermo en el tren me ahorro la noche de hotel y ya mañana temprano...

-Pero qué hotel ni qué narices. ¡Es tu primera noche en España y nos vamos de marcha, que lo digo yo! No, ya sé que estás cansado; era broma. Pero te puedes quedar en casa a dormir; por eso no te preocupes.

-¡Qué bienvenida! La verdad no me puedo quejar de la hospitalidad española; al fin y al cabo apenas me conocés...

-Catalana, y no lo hago por ti, que conste. Se lo debes a tu hermana.

Llegar a Barcelona y conseguir en cinco minutos mina y alojamiento. El sueño del pibe, dirían sus primos, que todos los veranos terminaban levantándose a las minas que se cansaban de la indiferencia de Martín. ¿En dónde estaría ahora si me hubiera quedado en la fácil, la de galán de playa, la de concheto de Barrio Norte?, se pregunta Martín.

 

 

<< Lectura lineal >>

 

<< Por personaje >>

 

Hosted by www.Geocities.ws

1