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Situada en la Sierra de los Arcos, del Sistema Ibérico, y en las
inmediaciones de Oliete (Teruel), la Sima de San Pedro de los
Griegos fue antaño considerada por los habitantes de la región
un lugar inquietante y maléfico. Sin embargo recientes estudios
del biólogo J. Serra-Cobo han mostrado que se trata de un
verdadero paraíso de la naturaleza, en una región caracterizada
por la aridez y las temperaturas extremas en verano y en
invierno. "La cavidad constituye un refugio de biodiversidad sin
precedente en Europa -señala el doctor Serra-Cobo.-.
La enorme boca, de 95 m. de diámetro, permite la iluminación
de toda la sima a pesar de sus 108 metros de profundidad cuyo fondo de 120
m. de diámetro está parcialmente ocupado por un lago de cerca de 4000
m2. de extensión y 20 de profundidad. En total el volumen
aproximado de la sima es de unos 560.000 m3. Sus aguas son
extremadamente ricas en materia orgánica, procedente en buena parte de los
excrementos de aves y murciélagos, lo que explica la gran proliferación de
plancton.
Esta sima tiene una estructura única en Europa. Excavada en calizas del
jurásico que fueron cubiertas por un extracto superficial de margas
arcillosas de escasa potencia, esta cavidad debe su origen a una dolina
(cueva subterránea) que sufrió un proceso erosivo ascendente, por lo que
su techo se
derrumbó.
La sima constituye un refugio para muchas aves de nueve especies
diferentes, y murciélagos de siete u ocho especies. En las paredes de la
sima anidan palomas zuritas, chovas pitirrojas y vencejos reales, colonias
que debieron ser numerosas en otros tiempos, como indica la existencia de
restos de un torno utilizado para extraer abono orgánico de su fondo hasta
los años
50.
En la laguna viven ranas, sapos parteros y otras especies, abundan los
reptiles. Existe una población de culebras de escalera con algunos
individuos de más de 1,50 m. La biodiversidad es equivalente a la que
encontramos en algunas simas tropicales de México, Brasil y
Papúa.
Un detalle curioso es que los animales de las diferentes especies guardan
un riguroso turno para entrar o para salir de sus anidamientos en la sima.
Hasta que todos los individuos de una especie no se han aposentado en sus
huecos las otras esperan. Cuando al atardecer hayan entrado todas las
aves, comienzan a salir ordenadamente las diversas especies de
murciélagos. Este ceremonial se repite en orden inverso al despuntar el
día.
En esta sima se vienen celebrando los campeonatos nacionales e
internacionales de espeleología deportiva desde 1988.
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