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2 de octubre, domingo, articulo del ideal

    me llega de mi amiga Lucía de ALCA y GRANADA AL PEDAL, un correo electrónico donde viene el siguiente articulo:

OPINIÓN IDEAL OJO SECRETO
Pedal futuro
ANDRÉS NEUMAN/

"CUANDO llegué al Paseo del Salón y vi el montaje de ruedas y colores que la asociación Granada al Pedal había dispuesto para la octava marcha en bici, sentí que la mañana merecía la pena. La marcha dominical 'Vía libre al tranvía', que se celebra cada año en el marco de la Semana Europea de la Movilidad, reivindica la habilitación de un carril ciclista en condiciones y el fomento del transporte público, esos económicos vehículos de los que desconfiamos porque a veces tardan en llegar y frente a los que elegimos nuestros propios coches, que tardan siempre y no se pueden aparcar. En honor a su alcurnia, un granadino cambiaría un tranquilo paseo a pie por un atasco en taxi.

En la salida aguardaba casi un millar de ciclistas alborotados y como sorprendidos de ser tantos. Y sobre todo niños, muchos niños. Ninguno tenía cara de lamentarse por no tener aún la edad para sacarse el carné de conducir. Eso sí, a algunos se los veía con ganas de derrotar a sus divertidos padres en una recta o dejarlos atrás en algún repecho. Yo realice todo el trayecto muy orgulloso, porque no me caí ni una sola vez ni provoqué ningún accidente de consideración. Lo que más recuerdo de la marcha es la sensación liberadora, dulcemente vengativa, de recorrer las avenidas de la ciudad, siempre plagadas de coches, cláxones y humos negros, como si de un pasillo libre se trataran. Y también la alegría, el entusiasmo pedaleante de cientos y cientos de personas que parecían estar celebrando la luz clara del domingo, ensayando para una libertad futura que quién sabe si vendrá. En plena Gran Vía, ante la mirada curiosa de los transeúntes, a muchos nos entraron ganas de ponernos a cantar aquel contagioso tema de Queen, 'Bicycle race', al compás del ring-ring. Por suerte para los transeúntes, nadie se atrevió.

La mayor paradoja es que, de tantos que fuimos en aquel mediodía sin coches, en algunos tramos del recorrido se produjo un verdadero atasco de bicis. Lo cual demuestra que en Granada sí existe una demanda suficiente como para construir un carril bici completo, siempre que se consulte y planifique de manera adecuada. Al llegar a la meta, después de bajarme de la bici y comprobar que mis dos piernas seguían allí, me di una vuelta por la interesante exposición de fotografías que se había montado en el quiosco de música del Salón, antaño bien aprovechado y hoy muerto de aburrimiento, como tantas bicicletas. La exposición proponía un recorrido por la impune y sorprendente desaparición de árboles en las calles de Granada. Seas del partido que seas, sería inmoral no reconocer que el 'verde que te talo verde' granadino ha hecho verdaderos desastres en la ciudad.

Especialmente impactante era una doble foto de la Avenida de Madrid, primero con abundante follaje (y no precisamente en antiguas fotos sepia) y pocos años más tarde ya casi sin árboles. También se exponía la propuesta de «modificación» (es decir, el plan de asesinato) de la mismísima arboleda del Salón, mira tú por dónde. Estos muchachos de la construcción y el urbanismo se desviven por ahorrarnos trabajo: a lo mejor un año de estos podremos manifestarnos en el mismo lugar por dos causas distintas... Junto a esas fotografías, la plataforma Necesitamos la Vega había colgado una comparativa del pasado reciente de la vega granadina con su doloroso estado actual. Cuando uno piensa en estas y otras historias de especulación, depredación y enriquecimiento desmesurado de unos pocos en perjuicio de muchos, no puede más que sentir indignación ante esos señores ilustres que se llenan la boca de rancio orgullo localista mientras demuestran día a día no amar en absoluto esta preciosa ciudad. Escrita a mano, una de las leyendas de la exposición decía: «El cemento gris quiere devorar el mar verde». Lo peor de todo son algunos que, además de peces gordos, son grandes pescadores. Digo yo que alguna culpa tendremos también los ciudadanos, por protestar tan poco y navegar a la deriva.

Hablando de navegar, hay dos páginas web donde los interesados pueden informarse sobre el pedalear cívico y la llamada 'movilidad sostenible' (noble asunto al que, ¿caray!, habría que buscarle un nombre más bonito: ¿por qué hoy se ha puesto de moda formular los buenos propósitos con giros retóricos y abstractos?) En fin, a lo que íbamos: las páginas son conbici.org y andaluciaporlabici.org. En esta última puede leerse el Pacto Andaluz por la bici, que propone que las administraciones públicas andaluzas elaboren y aprueben medidas legislativas para adaptar las vías públicas al uso de la bicicleta, incluyendo señalizaciones, diseños adaptados a la circulación ciclista, caminos rurales y comarcales recuperados, educación vial en las escuelas, etcétera. ¿Es esto mucho pedir, sería retroceder en el tiempo? Al contrario. Más bien sería (como en la película) un regreso al futuro: eso es exactamente lo que se viene haciendo desde años en las ciudades y carreteras de países europeos económicamente adelantados como Alemania u Holanda, donde para colmo tienen un clima mucho peor que el nuestro, lleno de frío y lluvias que no les han impedido crear una razonable red de vías ciclistas. Por poner un ejemplo, el verano pasado estuve de viaje por Alemania, al suroeste de Berlín. Un día alquilé una bicicleta y juro que, de los 20 kilómetros de asfalto que recorrí, 15 de ellos pude transitarlos por unos cómodos y seguros carriles ciclistas.

¿Se imaginan una ciudad con menos ruido y más aire, con menos atascos y más espacio? ¿Una ciudad -aleluya- con menos coches y motos? ¿Un transporte más barato y sin problemas mecánicos? La verdad es que suena tan bien que nos parece imposible: así de incrédulos somos. Pero, siguiendo el modelo de otros países, este sueño no sería ningún castillo en el aire sino una cuestión de voluntad, educación y un poco de paciencia. Cuando el otro domingo, en el Paseo del Salón, vi a los niños saltando en el castillo hinchable que les habían preparado, por un momento me pareció que pedaleaban en el aire y nos señalaban el camino".


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