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Lunes. 29 de agosto, el porcentaje de
verde deseable
Un programa gratuito de software google
earth que lleva tiempo circulando por internet nos permite
darnos ese viaje en globo virtual que nos apetece tanto,
sin salir de casa.
Además es un poderoso instrumento
para abrir los ojos ante realidades que "a vista de
pájaro" adquieren otra dimensión.
Por ejemplo el caso que me dispongo a examinar
ahora; dos facultades granadinas con 30 años de diferencia
entre sus construcciones.
La primera, Aparejadores, la de la derecha,
construida en los 70, con más humildad, hija de la
transición política, quizás contagiada
de la esperanza general en un futuro mejor.
Preserva la mitad de su terreno para zonas
verdes, se nota el arbolado, y apenas llega a las tres plantas,
con patios interiores. Cuando se entra en el edificio, es
acogedora, humana e intrigante, pues va mostrando poco a
poco pequeños rincones y vericuetos que la hacen
más entrañable.

la facultad de la izquierda, Ingenieros
de Caminos, es fruto de la transición al nuevo milenio;
costosa, arrogante, más de 7 plantas que tapan las
vistas a la sierra que desde los paseos universitarios se
disfrutaban, ocupa el 75% del terreno, el resto es parking,
cero árboles, incluso quitaron algunos del paseo
universitario para que se vieran bien sus "bellas líneas",
no hay patio interior visible, aunque hay uno central tapado,
horrible, no lo describo, el que lo quiera ver sabrá
bien de que hablo.
Recuerda a cierta arquitectura que floreció
en la Italia de mussolini antes de la 2ª guerra mundial,
como se puede comprobar en la foto.


y no me tiréis más de la lengua!
volviendo a la foto inicial, aquí tenemos otro ángulo
con la sierra al fondo tomado con google earth. Véase
la diferencia entre la 1ª y la 2ª al fondo.

Convendría empezar a plantear que
nuestras ciudades cumplieran por ley una normativa que incluyera
la obligación de reservar al menos la mitad del espacio
donde se va a construir para jardín, para zona verde.
Esta utopía se puede convertir en
realidad al observar ciudades del norte de Europa que guardan
esta proporción o aún mayor. Esto permitiría
un reflorecimiento de especies que conviven con nosotros
en la ciudad, que la naturaleza volviera a ocupar un lugar
predominante en nuestras vidas y el respeto que merece,
apartando ladrillo y asfalto, permitiendo corredores verdes
en los que se recuperaría la relación persona-naturaleza,
generando tranquilidad sin tener que ir en 4x4 a buscarla
al monte y de paso dejarlo destrozado.
Para ello se necesitaría una educación
en el respeto a la vida a todos los niveles, un cambio generalizado
de costumbres, debería ser un debate largo y profundo
a nivel nacional sobre la manera en que estamos viviendo,
y creo que con pequeñas acciones como algunas de
las que hacemos es como se va abriendo ese debate.
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