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La Madre:
La Paz del Señor Yahvé, Rey de la Creación, esté con todos
vosotros.
PUBLICO: Y con tu Espíritu.
El Angel:
Yo también estoy contigo hermano, y también con ellos. Durante
mucho tiempo Yo te he enseñado a que demostraras amar al prójimo.
Aunque lo amabas, pero no lo demostrabas. Te he enseñado a no
hacerte caso de las lenguas humanas que tanto confunden. Y si
confunden es porque ya han sido confundidas por Satán, el enemigo.
También te he enseñado a caminar, pero no por este mundo.
Te he enseñado a demostar la verdad, y a que las almas vieran
en tí lo que tú eres, alguien grande. Tú a mí ya me conoces, por
eso haz todo lo que se te ha dicho, y cumple con Dios. Cumple sus
mandamientos, porque Dios es grande. Durante mucho tiempo he
estado a tu lado; y también he estado en este mundo. Tristemente
he llamado a muchas puertas y me han rechazado.
Pero Dios es
grande, y así se cumplirá su voluntad. Tú camina, porque así como dijeron los demás
Angeles, “este mundo necesita alguien que le enseñe”, y ése eres
tú. No solo enseñarle, sino demostrarle que tú sabes amar y hacer
que este mundo ame: que se amen entre ellos como hermanos, no como
enemigos.
Tú has venido a este mundo a caminar y mirar hacia
abajo, pues tú no caminas en el mundo, sino en el sendero de la
vida. Y el sendero de la vida va hacia el Cielo. Es así tan triste ver cómo sufre la Reina, la Madre
de Dios Hijo, el Salvador. El mundo
es cruel con Ella, y todos sus errores están ahí marcados..., pero
todos. Es muy fácil sonreir, pero es muy difícil el ver cómo Ella
llora.
Es difícil verla llorar y echarse a llorar como tú lo
haces hermano. Pero las almas no se dan cuenta, y ellos creen que
eres tú. (1) Pero
tú sé fuerte. También creyeron que el Señor Jesús era Satanás.
Demasiado grande para ser el enemigo. Él sembró el bien.
El Señor Jesús sembró el bien y destruyó la
maldad, y os salvó a todos del pecado. Y allá vuestro Padre
Jesús, triste y dolorido. En la Cruz por todos vosotros entregó y
derramó su sangre para que fuérais por el camino verdadero, con
vuestra alma limpia. Él es el Hijo de Dios, el que Dios envió para
salvaros. Y así se cumplió su santa voluntad.
La Madre:
Hijo mío, como ya has
oido, es el tercero de tus Angeles.
(2)
Pero sé fuerte, ellos no se marcharán, estarán contigo como Yo
estaré, hasta el final. Hasta que el Padre, hijo mío, te llame
para que vayas con Él. Tú eres grande, y tu misión es salvar a
este mundo, y nadie te podrá parar. Dios puso unos mandamientos,
los que había que cumplir. Se los dió a Moisés, y hoy hijo mío te
los repite a tí:
Padre Eterno: Así
es:
El PRIMERO, "Me amarás a Mí sobre todas las
cosas."
Y así el SEGUNDO: "No tomarás mi Nombre en vano."
El TERCERO: ”Santificarás las fiestas”
El CUARTO: ”Honrarás a tu padre y a tu madre”.
La Madre:
”Honrarás a tu padre y a tu madre”.
El QUINTO: ”No
matarás”.
La Madre: El
quinto: ”No matarás”.
El SEXTO: ”No cometerás actos impuros”.
El SÉPTIMO: ”No
robarás”.
La Madre: ”No
robarás”.
El OCTAVO: ”No dirás falsos testimonios ni mentirás”.
La Madre:
El
NOVENO: ”No consentirás pensamientos ni deseos impuros.”
Y el DECIMO: ”No codiaciarás los bienes ajenos”.
Esto hijo mío, se lo dió Dios Yahvé a Moisés, para que las
almas cumplieran, y sus almas serían limpias. Pero las almas se
han olvidado de estos Diez Mandamientos, que son tan importantes
hijo mío.
Igual que se han olvidado de estos Mandamientos, se han
olvidado de Dios, pero Dios no se ha olvidado de ellos. Pedid
perdón a vuestro Creador.
PUBLICO: (Reza el Padrenuestro.)
Padre Eterno: Estáis
perdonados.
PUBLICO: (Gracias Padre.)
La Madre: La
voluntad del Dios Yahvé de nuevo se ha hecho sobre vosotros. Así
de bueno es vuestro Dios. Pues amadle, Él os ama y no se olvida de
vosotros, porque Él es grande..., muy grande hijo mío.
Y el mundo
no se da cuenta que la verdad está aquí. Hijo mío, intentarán de que tú no vengas aquí, pero es
imposible. Este es mi lugar y el tuyo también hijo mío. Cuando
tú me invoques Yo vendré sobre tí, y sobre todos mis hijos, para
daros mi santa bendición.
Padre Eterno: En
mi Nombre.
El Maestro: En
el mío.
La Madre: Y
con la Luz de mi amado esposo, el Espíritu Santo. Ya estáis
bendecidos. (Publico: Gracias Madre.)
Intenten lo que intenten,
hijo mío, les será imposible. Dios es grande, y a Dios no se le
puede mandar a retroceder, porque Dios es el que manda sobre las
almas. Él es el que les dió la vida, Él es el que creó todas las
almas y todo lo que veis: Él es el Señor Yahvé. Pedidme hijos
míos.
PUBLICO: ¡Madre!
La Madre: Dime.
PUBLICO: Perdóname si alguna vez me paso, Madre
mía, que yo no quiero ofenderte. Perdóname, que muchas veces no sé
lo que hago.
La Madre: No
te preocupes hija mía, Dios que ve lo secreto, Él sabe el por qué.
No te preocupes. Seguid pidiendo.
PUBLICO: Madre le voy a hacer una pregunta, si
uested me puede contestar:
"Usted mandó venir a aquí con velos";
hay almas que se creen que yo mando que se pongan el velo, Madre,
acláreselo Usted, por favor.
La Madre: Lo
dicho, dicho está desde hace mucho tiempo, el que no cumpla allá
él. Luego, cuando el Señor Yahvé les llame verán sus errores, y
verán que ya no podrán remediarlos. Seguid pidiendo.
PUBLICO: ¡Madre!
La Madre: Dime.
PUBLICO: Gracias por esa grandeza, tan grande. Que el mundo entero
lo supiera..., ¡qué haría yo porque el mundo entero se volcara
aquí! No aquí, porque aquí no es propaganda para que vengan, sino
que el mundo entero sepa tus Mensajes. Esta grandeza tan grande
que el mundo no la quiere escuchar.
La Madre: Hija
mía, aún el mundo no ha acabado. Este es el último año de
arrepentimiento. Pero este año, hijo mío, pasarán muchas cosas
muy agradables, y pocas, muy pocas desagradables. Seguid
pidiendo.
PUBLICO: ¡Madre!
La Madre: Dime.
PUBLICO: Por la purificación de todas nuestras almas.
La Madre: Con
la voluntad del Señor Yahvé; seguid pidiendo.
PUBLICO: (No se entiende lo que dice.)
La Madre:
Yo le pido el perdón al Padre Celestial por todas esas
almas que necesitan ser perdonadas, porque sus almas están llenas
de manchas. Que se haga la voluntad del Señor Yahvé.
Padre Eterno: Están
perdonados.
PUBLICO: Gracias Padre.
El Angel: Y
así como Yo he dicho hermano: "las almas de este mundo necesitan
alguien que les enseñe, tú eres ese maestro, como Jesús lo fué
con sus apóstoles". Adiós hermanos.
PUBLICO: Adiós Hermano.
La Madre: Adiós
hijos.
PUBLICO: Adiós Madre.
Padre Eterno: Adiós
hijos.
PUBLICO: Adiós Padre.
El Maestro: Adiós
hijos.
PUBLICO: Adiós Maestro.
El Hermano:
Adiós hermanos.
PUBLICO: Adiós Hermano.
El Hermano:
Que la Paz del Señor Yahvé, Rey de la Creación, quede con
vosotros.
PUBLICO: Que así sea Hermano.
El Hermano:
Ave María purísima.
PUBLICO: Sin pecado concebida.
El Hermano:
Adiós hermanos.
PUBLICO: Adiós Hermano.__
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(1) Algunos pensaban (decían) que los mensajes eran "inventos" del
vidente.
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