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La Madre:
La Paz de Dios Todopoderoso, el Dios Yahvé, el Dios de la
Creación, está con todos vosotros.
PUBLICO: Y con tu Espíritu Madre.
La Madre:
Ave María Purísima.
PUBLICO: Sin pecado concebida.
El Angel:
Como bien ves hermano, y ellos escuchan, Yo hoy
también he llegado hasta tí, porque Dios me ha enviado. Mi
misión era protegerte también de los espíritus malignos que vagan
por este pobre mundo. Durante mucho tiempo Yo te he enseñado a no
tener miedo al enemigo. Te he enseñado a que sepas caminar, porque
Yo soy San Miguel.
Yo te he
enseñado tantas cosas a las que muchas almas no sabían. Yo te
enseñé a caminar por el camino hacia Dios; y si te he enseñado es
porque el mundo necesita a alguien que les guíe, que les sepa
llevar por el buen camino.
Y Dios te ha mirado a tí, hermano, y te
ha elegido. Y así ha dicho: “Este
es mi hijo, pues su alma es grande, y será elegido para salvar al
mundo.” Y según dicha su palabra, así su palabra será cumplida.
Yo,
al igual que a tí, a muchas almas les he ayudado a no tener miedo
al enemigo. Durante mucho tiempo he luchado contra el enemigo; y
eso es lo que él quiere: que le sirváis él, hermanos, los vicios
son de su reino. El bien es del Reino de Dios. Por eso seguid al
bien, que en el bien está Dios.
La Madre:
Hijo mío, ya has oido la palabra de tu Angel,
al igual, hijo mío, que la oiste anoche. (1) Yo
también estuve hijo mío, y veo lo que les ocurre a mis hijos. Por
eso me entristezco, porque veo cómo son engañados. Hijos míos,
sed fuertes. Aunque Yo sufra por vosotros, Yo os sigo queriéndo.
Pero sed fuertes.
No miréis al pasado, solo seguid adelante porque a
vuestro lado irá Dios. Seguid adelante y
seguid al Gran Guerrero, y olvidaros del reino de
Satán que habita en este pequeño mundo. El es quien engaña a las
almas y las confunde para que se pierdan.
Pero Yo, hijo mío, le pido al Padre perdón para todos mis hijos,
como así lo hace una buena madre.
Antes, hijo mío, hace
mucho tiempo, las almas no eran así. Ahora hijo mío, todo ha
cambiado. Ahora las almas de hoy son egoistas y envidiosas. Y eso
Dios no lo quiere. Dios quiere el bien.
Que un alma sepa respetar a las demás, y que entre todas se amen.
Eso es lo que Dios
quiere, y que cumplan sus mandatos, los que
Él ha dado. Hay almas, hijo mío, que lo cumplen por miedo. Que
no lo cumplan por miedo, sino por amor, para luego poder estar con
el Señor depués de que todo acabe.
Pedidme hijos míos.
PUBLICO: ¡Madre!
La Madre: Dime.
PUBLICO:
Yo quiero dar gracias a esos Angeles tan
protectores, que nos hablan de esas maravillas, de que nos ayudan
y nos protegen, Madre mía. Quiero darles las gracias. Lo mismo a
Dios Padre, por habernos mandado aquí a tantos Angeles y tantos
protectores, Madre mía.
La Madre:
Durante
mucho tiempo mis Angeles han llamado a vuestras puertas, y muchas
almas les han rechazado. Otras almas les han acogido. Pero sed
fuertes, muy fuertes. Seguid pidiendo.
PUBLICO:
Madre mía, esas personas que cumplen con la Iglesia
Católica, pero que no creen en las apariciones Madre mía, a la
hora de salvarse Dios lo tiene en cuenta..., ¿verdad Madre?
La Madre:
Él
es el que juzga hijo mío, Yo solo pido perdón para mis hijos,
como una buena madre. Y como una buena madre, hijos míos, sufro
los errores de mis hijos, que aquí están clavados. ¿Lo ves hijo
mío? Solo tú lo ves ahora.
Ellos solo oyen mi sufrimiento. Seguid pidiendo.
PUBLICO:
Madre mía, por intercesión tuya, y de tu Divino
Hijo..., Madre, que nos perdone nuestro Creador, a nosotros y a
nuestros familiares, que tanto y tanto lo necesitan Madre mía.
La Madre:
Cuando
os sintáis arrepentidos de vuestras culpas, pedidle perdón al
Padre Celestial así: “Oh Señor de
todo lo creado, Rey del Cielo y Rey de la Tierra, Tú que eres tan
grande, y éstos que son tus hijos, te piden el perdón porque están
arrepentidos de sus errores.”
Padre Eterno:
Estáis perdonados.
PUBLICO: Gracias Padre.
La Madre: Seguid
pidiendo.
PUBLICO: ¡Madre!
La Madre: Dime.
PUBLICO: Yo te voy a preguntar, si pudes responderme, y si no es
igual:
"El aviso que el Arcángel San Gabriel
dió anoche al Gran Guerrero...,
¿es para que ya empiece a actuar, o para que le sigamos
todos?"
La Madre:
Hija
mía, es muy fácil. Aún quedan dos Angeles porque te hablen hijo
mío. Y dos Angeles para que vosotros escuchéis. Cuando el útimo
Angel acabe de hablar, Yo hablaré como hoy. Entonces hija mía,
hazme esa pregunta..., cuando el último Angel acabe de hablar.
Seguid pidiendo.
PUBLICO: ¡Madre!
La Madre: Dime.
PUBLICO: Madre, dos hijos se me han ido en cinco
meses, ¿estarán con Dios, o con quién están Madre?
La Madre:
Hija mía, sé fuerte, pero no sufras. Yo comprendo tu sufrimiento.
También mi hijo se marchó, pero volvió. Y ellos, hija mía,
volverán. Solo te digo que no sufras. No sufras. Estate tranquila
y contenta.. Seguid pidiendo.
PUBLICO: ¡Madre!
La Madre: Dime.
PUBLICO:
Yo te pido que le quites a mi hijo la enfermedad
que tiene en los huesos.
La Madre:
Se hará la Voluntad del Padre. Yo pido por mis hijos,
pero el alma es lo más importante. Llegó la hora de marcharnos. No
te olvides hija mía: "Cuando el último Angel acabe de hablar,
Yo hablaré entonces. ¡Hazme esa pregunta!"
El Hermano:
¡Hermanos!, seguid adelante. El Gran Guerrero os está señalando
el camino. Seguidle, él os llevará hasta el Padre, igual que
Moisés llevó al Pueblo de Dios hasta la Tierra Prometida. Adiós
hermanos.
PUBLICO: Adiós Hermano.
La Madre: Adiós
hijos.
PUBLICO: Adiós Madre.
Padre Eterno:
Adiós hijos.
PUBLICO: Adiós Padre.
El Maestro: Adiós
hijos.
PUBLICO: Adiós Maestro.
El Hermano:
Adiós hermanos.
PUBLICO: Adiós Hermano.
El Hermano:
Que la Paz de Dios Padre Todopoderoso, el Señor
Yahvé, quede con todos vosotros.
PUBLICO: Y con tu Espíritu hermano.
El Hermano:
Ave María purísima.
PUBLICO: Sin pecado concebida.
El Hermano:
Adiós hermanos.
PUBLICO: Adiós Hermano.
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