"LOS SALMOS"
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(1) = Del maestro
de coro. Salmo. De David. =
1 (2) ¡Dichoso el
que cuida del débil y del pobre! En día de desgracia le libera Yahveh;
2 (3) Yahveh le
guarda, vida y dicha en la tierra le depara, y no le abandona a la saña de
sus enemigos;
3 (4) le sostiene
Yahveh en su lecho de dolor; tú rehaces entera la postración en que se sume.
4 (5) Yo he
dicho: «Tenme piedad, Yahveh, sana mi alma, pues contra ti he pecado!»
5 (6) Mis
enemigos hablan mal contra mí: «¿Cuándo se morirá y se perderá su nombre?»
6 (7) Si alguien
viene a verme, habla de cosas fútiles, el corazón repleto de maldad, va a
murmurar afuera.
7 (8) A una
cuchichean contra mí todos los que me odian, me achacan la desgracia que me
aqueja:
8 (9) «Cosa de
infierno ha caído sobre él, ahora que se ha acostado, ya no ha de
levantarse.»
9 (10) Hasta mi
amigo íntimo en quien yo confiaba, el que mi pan comía, levanta contra mí su
calcañar.
10 (11) Mas tú,
Yahveh, tenme piedad, levántame y les daré su merecido;
11 (12) en esto
sabré que tú eres mi amigo: si mi enemigo no lanza más su grito contra mí;
12 (13) y a mí me
mantendrás en mi inocencia, y ante tu faz me admitirás por siempre.
13 (14) ¡Bendito
sea Yahveh, Dios de Israel, desde siempre hasta siempre! ¡Amén! ¡Amén!
(1) = Del maestro
de coro. Poema. De los hijos de Coré. =
1 (2) Como jadea
la cierva, tras las corrientes de agua, así jadea mi alma, en pos de ti, mi
Dios.
2 (3) Tiene mi
alma sed de Dios, del Dios vivo; ¿cuándo podré ir a ver la faz de Dios?
3 (4) ¡Son mis
lágrimas mi pan, de día y de noche, mientras me dicen todo el día: ¿En dónde
está tu Dios?
4 (5) Yo lo
recuerdo, y derramo dentro de mí mi alma, cómo marchaba a la Tienda
admirable, a la Casa de Dios, entre los gritos de júbilo y de loa, y el
gentío festivo.
5 (6) ¿Por qué,
alma mía, desfalleces y te agitas por mí? Espera en Dios: aún le alabaré,
¡salvación de mi rostro y
6 (7) mi Dios! En
mí mi alma desfallece. por eso te recuerdo desde la tierra del Jordán y los
Hermones, a ti, montaña humilde.
7 (8) Abismo que
llama al abismo, en el fragor de tus cataratas, todas tus olas y tus crestas
han pasado sobre mí.
8 (9) De día
mandará Yahveh su gracia, y el canto que me inspire por la noche será una
oración al Dios de mi vida.
9 (10) Diré a
Dios mi Roca: ¿Por qué me olvidas?, ¿por qué he de andar sombrío por la
opresión del enemigo?
10 (11) Con
quebranto en mis huesos mis adversarios me insultan, todo el día
repitiéndome: ¿En dónde está tu Dios?
11 (12) ¿Por qué,
alma mía, desfalleces y te agitas por mí? Espera en Dios: aún le alabaré,
¡salvación de mi rostro y mi Dios!
1 Hazme justicia,
oh Dios, y mi causa defiende contra esta gente sin amor; del hombre falso y
fraudulento, líbrame.
2 Tú el Dios de
mi refugio: ¿por qué me has rechazado?, ¿por qué he de andar sombrío por la
opresión del enemigo?
3 Envía tu luz y
tu verdad, ellas me guíen, y me conduzcan a tu monte santo, donde tus
Moradas.
4 Y llegaré al
altar de Dios, al Dios de mi alegría. Y exultaré, te alabaré a la cítara, oh
Dios, Dios mío.
5 ¿Por qué, alma
mía, desfalleces y te agitas por mí? Espera en Dios: aún le alabaré,
¡salvación de mi rostro y mi Dios!
(1) = Del maestro
de coro. De los hijos de Coré. Poema. =
1 (2) Oh Dios,
con nuestros propios oídos lo oímos, nos lo contaron nuestros padres, la
obra que tú hiciste en sus días, en los días antiguos,
2 (3) y con tu
propia mano. Para plantarlos a ellos, expulsaste naciones, para
ensancharlos, maltrataste pueblos;
3 (4) no por su
espada conquistaron la tierra, ni su brazo les dio la victoria, sino que
fueron tu diestra y tu brazo, y la luz de tu rostro, porque los amabas.
4 (5) Tú sólo, oh
Rey mío, Dios mío, decidías las victorias de Jacob;
5 (6) por ti
nosotros hundíamos a nuestros adversarios, por tu nombre pisábamos a
nuestros agresores.
6 (7) No estaba
en mi arco mi confianza, ni mi espada me hizo vencedor;
7 (8) que tú nos
salvabas de nuestros adversarios, tú cubrías de vergüenza a nuestros
enemigos;
8 (9) en Dios
todo el día nos gloriábamos, celebrando tu nombre sin cesar. = Pausa. =
9 (10) Y con
todo, nos has rechazado y confundido, no sales ya con nuestras tropas,
10 (11) nos haces
dar la espalda al adversario, nuestros enemigos saquean a placer.
11 (12) Como
ovejas de matadero nos entregas, y en medio de los pueblos nos has
desperdigado;
12 (13) vendes tu
pueblo sin ventaja, y nada sacas de su precio.
13 (14) De
nuestros vecinos nos haces la irrisión, burla y escarnio de nuestros
circundantes;
14 (15) mote nos
haces entre las naciones, meneo de cabeza entre los pueblos.
15 (16) Todo el
día mi ignominia está ante mí, la vergüenza cubre mi semblante,
16 (17) bajo los
gritos de insulto y de blasfemia, ante la faz del odio y la venganza.
17 (18) Nos llegó
todo esto sin haberte olvidado, sin haber traicionado tu alianza.
18 (19) ¡No
habían vuelto atrás nuestros corazones, ni habían dejado nuestros pasos tu
sendero,
19 (20) para que
tú nos aplastaras en morada de chacales, y nos cubrieras con la sombra de la
muerte!
20 (21) Si
hubiésemos olvidado el nombre de nuestro Dios o alzado nuestras manos hacia
un dios extranjero,
21 (22) ¿no se
habría dado cuenta Dios, él, que del corazón conoce los secretos?
22 (23) Pero por
ti se nos mata cada día, como ovejas de matadero se nos trata.
23 (24)
¡Despierta ya! ¿Por qué duermes, Señor? ¡Levántate, no rechaces para
siempre!
24 (25) ¿Por qué
ocultas tu rostro, olvidas nuestra opresión, nuestra miseria?
25 (26) Pues
nuestra alma está hundida en el polvo, pegado a la tierra nuestro vientre.
26 (27) ¡Alzate,
ven en nuestra ayuda, rescátanos por tu amor!
(1) = Del maestro
de coro. Según la melodía: «Lirios...» De los hijos de Coré. Poema. Canto de
amor. =
1 (2) Bulle mi
corazón de palabras graciosas; voy a recitar mi poema para un rey: es mi
lengua la pluma de un escriba veloz.
2 (3) Eres
hermoso, el más hermoso de los hijos de Adán, la gracia está derramada en
tus labios. Por eso Dios te bendijo para siempre.
3 (4) Ciñe tu
espada a tu costado, oh bravo, en tu gloria y tu esplendor
4 (5) marcha,
cabalga, por la causa de la verdad, de la piedad, de la justicia. ¡Tensa la
cuerda en el arco, que hace terrible tu derecha!
5 (6) Agudas son
tus flechas, bajo tus pies están los pueblos, desmaya el corazón de los
enemigos del rey.
6 (7) Tu trono es
de Dios para siempre jamás; un cetro de equidad, el cetro de tu reino;
7 (8) tú amas la
justicia y odias la impiedad. Por eso Dios, tu Dios, te ha ungido con óleo
de alegría más que a tus compañeros;
8 (9) mirra y
áloe y casia son todos tus vestidos. Desde palacios de marfil laúdes te
recrean.
9 (10) Hijas de
reyes hay entre tus preferidas; a tu diestra una reina, con el oro de Ofir.
10 (11) Escucha,
hija, mira y pon atento oído, olvida tu pueblo y la casa de tu padre,
11 (12) y el rey
se prendará de tu belleza. El es tu Señor, ¡póstrate ante él!
12 (13) La hija
de Tiro con presentes, y los más ricos pueblos recrearán tu semblante.
13 (14) Toda
espléndida, la hija del rey, va adentro, con vestidos en oro recamados;
14 (15) con sus
brocados el llevada ante el rey. Vírgenes tras ella, compañeras suyas, donde
él son introducidas;
15 (16) entre
alborozo y regocijo avanzan, al entrar en el palacio del rey.
16 (17) En lugar
de tus padres, tendrás hijos; príncipes los harás sobre toda la tierra.
17 (18) ¡Logre yo
hacer tu nombre memorable por todas las generaciones, y los pueblos te
alaben por los siglos de los siglos!
(1) = Del maestro
de coro. De los hijos de Coré. Para oboes. Cántico. =
1 (2) Dios es
para nosotros refugio y fortaleza, un socorro en la angustia siempre a
punto.
2 (3) Por eso no
tememos si se altera la tierra, si los montes se conmueven en el fondo de
los mares,
3 (4) aunque sus
aguas bramen y borboten, y los montes retiemblen a su ímpetu. (¡Con nosotros
Yahveh Sebaot, baluarte para nosotros, el Dios de Jacob!) = Pausa. =
4 (5) ¡Un río!
Sus brazos recrean la ciudad de Dios, santificando las moradas del Altísimo.
5 (6) Dios está
en medio de ella, no será conmovida, Dios la socorre al llegar la mañana.
6 (7) Braman las
naciones, se tambalean los reinos, lanza él su voz, la tierra se derrite.
7 (8) ¡Con
nosotros Yahveh Sebaot, baluarte para nosotros, el Dios de Jacob! = Pausa. =
8 (9) Venid a
contemplar los prodigios de Yahveh, el que llena la tierra de estupores.
9 (10) Hace cesar
las guerras hasta el extremo de la tierra; quiebra el arco, parte en dos la
lanza, y prende fuego a los escudos.
10 (11) «¡Basta
ya; sabed que yo soy Dios, excelso sobre las naciones, sobre la tierra
excelso!»
11 (12) ¡Con
nosotros Yahveh Sebaot, baluarte para nosotros, el Dios de Jacob! = Pausa. =
(1) = Del maestro
de coro. De los hijos de Coré. Salmo. =
1 (2) ¡Pueblos
todos, batid palmas, aclamad a Dios con gritos de alegría!
2 (3) Porque
Yahveh, el Altísimo, es terrible, Rey grande sobre la tierra toda.
3 (4) El somete a
nuestro yugo los pueblos, y a las gentes bajo nuestros pies;
4 (5) él nos
escoge nuestra herencia, orgullo de Jacob, su amado. = Pausa. =
5 (6) Sube Dios
entre aclamaciones, Yahveh al clangor de la trompeta:
6 (7) ¡salmodiad
para nuestro Dios, salmodiad, salmodiad para nuestro Rey, salmodiad!
7 (8) Que de toda
la tierra él es el rey: ¡salmodiad a Dios con destreza!
8 (9) Reina Dios
sobre las naciones, Dios, sentado en su sagrado trono.
9 (10) Los
príncipes de los pueblos se reúnen con el pueblo del Dios de Abraham.
10 Pues de Dios
son los escudos de la tierra, él, inmensamente excelso.
(1) = Cántico.
Salmo. De los hijos de Coré. =
1 (2) Grande es
Yahveh, y muy digno de loa en la ciudad de nuestro Dios; su monte santo,
2 (3) de gallarda
esbeltez, es la alegría de toda la tierra; el monte Sión, confín del Norte,
la ciudad del gran Rey:
3 (4) Dios, desde
sus palacios, se ha revelado como baluarte.
4 (5) He aquí que
los reyes se habían aliado, irrumpían a una;
5 (6) apenas
vieron, de golpe estupefactos, aterrados, huyeron en tropel.
6 (7) Allí un
temblor les invadió, espasmos como de mujer en parto,
7 (8) tal el
viento del este que destroza los navíos de Tarsis.
8 (9) Como
habíamos oído lo hemos visto en la ciudad de Yahveh Sebaot, en la ciudad de
nuestro Dios, que Dios afirmó para siempre. = Pausa. =
9 (10) Tu amor,
oh Dios, evocamos en medio de tu Templo;
10 (11) ¡como tu
nombre, oh Dios, tu alabanza hasta los confines de la tierra! De justicia
está llena tu diestra,
11 (12) el monte
Sión se regocija, exultan las hijas de Judá a causa de tus juicios.
12 (13) Dad la
vuelta a Sión, girad en torno de ella, enumerad sus torres;
13 (14) grabad en
vuestros corazones sus murallas, recorred sus palacios; para contar a la
edad venidera
14 (15) que así
es Dios, nuestro Dios por los siglos de los siglos, aquel que nos conduce.
(1) = Del maestro
de coro. De los hijos de Coré. Salmo. =
1 (2) ¡Oídlo,
pueblos todos, escuchad, habitantes todos de la tierra,
2 (3) hijos de
Adán, así como hijos de hombre, ricos y pobres a la vez!
3 (4) Mi boca va
a decir sabiduría, y cordura el murmullo de mi corazón;
4 (5) tiendo mi
oído a un proverbio, al son de cítara descubriré mi enigma.
5 (6) ¿Por qué
temer en días de desgracia cuando me cerca la malicia de los que me
hostigan,
6 (7) los que
ponen su confianza en su fortuna, y se glorían de su gran riqueza?
7 (8) ¡Si nadie
puede redimirse ni pagar a Dios por su rescate!;
8 (9) es muy cara
la redención de su alma, y siempre faltará,
9 (10) para que
viva aún y nunca vea la fosa.
10 (11) Se ve, en
cambio, fenecer a los sabios, perecer a la par necio y estúpido, y dejar
para otros sus riquezas.
11 (12) Sus
tumbas son sus casas para siempre, sus moradas de edad en edad; ¡y a sus
tierras habían puesto sus nombres!
12 (13) El hombre
en la opulencia no comprende, a las bestias mudas se asemeja.
13 (14) Así andan
ellos, seguros de sí mismos, y llegan al final, contentos de su suerte. =
Pausa. =
14 (15) Como
ovejas son llevados al seol, los pastorea la Muerte, y los rectos dominarán
sobre ellos. Por la mañana se desgasta su imagen, ¡el seol será su
residencia!
15 (16) Pero Dios
rescatará mi alma, de las garras del seol me cobrará.
16 (17) No temas
cuando el hombre se enriquece, cuando crece el boato de su casa.
17 (18) Que a su
muerte, nada ha de llevarse, su boato no bajará con él.
18 (19) Aunque en
vida se bendecía a sí mismo - te alaban, porque te has tratado bien -,
19 (20) irá a
unirse a la estirpe de sus padres, que nunca ya verán la luz.
20 (21) El hombre
en la opulencia no comprende, a las bestias mudas se asemeja.
(1) = Salmo. De
Asaf. =
1 El Dios de los
dioses, Yahveh, habla y convoca a la tierra desde oriente hasta occidente.
2 Desde Sión, la
Hermosa sin par, Dios resplandece,
3 viene nuestro
Dios y no se callará. Delante de él, un fuego que devora, en torno a él,
violenta tempestad;
4 convoca a los
cielos desde lo alto, y a la tierra para juzgar a su pueblo.
5 «¡Congregad a
mis fieles ante mí, los que mi alianza con sacrificio concertaron!»
6 Anuncian los
cielos su justicia, porque es Dios mismo el juez. = Pausa. =
7 «Escucha,
pueblo mío, que hablo yo, Israel, yo atestiguo contra ti, yo, Dios, tu Dios.
8 «No es por tus
sacrificios por lo que te acuso: ¡están siempre ante mí tus holocaustos!
9 No tengo que
tomar novillo de tu casa, ni machos cabríos de tus apriscos.
10 «Pues mías son
todas las fieras de la selva, las bestias en los montes a millares;
11 conozco todas
las aves de los cielos, mías son las bestias de los campos.
12 «Si hambre
tuviera, no habría de decírtelo, porque mío es el orbe y cuanto encierra.
13 ¿Es que voy a
comer carne de toros, o a beber sangre de machos cabríos?
14 «Sacrificio
ofrece a Dios de acción de gracias, cumple tus votos al Altísimo;
15 e invócame en
el día de la angustia, te libraré y tú me darás gloria.»
16 Pero al impío
Dios le dice: «¿Qué tienes tú que recitar mis preceptos, y tomar en tu boca
mi alianza,
17 tú que
detestas la doctrina, y a tus espaldas echas mis palabras?
18 «Si a un
ladrón ves, te vas con él, alternas con adúlteros;
19 sueltas tu
boca al mal, y tu lengua trama engaño.
20 «Te sientas,
hablas contra tu hermano, deshonras al hijo de tu madre.
21 Esto haces tú,
¿y he de callarme? ¿Es que piensas que yo soy como tú? Yo te acuso y lo
expongo ante tus ojos.
22 «¡Entended
esto bien los que olvidáis a Dios, no sea que yo arrebate y no haya quien
libre!
23 El que ofrece
sacrificios de acción de gracias me da gloria, al hombre recto le mostraré
la salvación de Dios.»
(1) = Del maestro
de coro. Salmo. De David. =
(2) = Cuando el
profeta Natán le visitó después que aquél se había unido a Betsabé. =
1 (3) Tenme
piedad, oh Dios, según tu amor, por tu inmensa ternura borra mi delito,
2 (4) lávame a
fondo de mi culpa, y de mi pecado purifícame.
3 (5) Pues mi
delito yo lo reconozco, mi pecado sin cesar está ante mí;
4 (6) contra ti,
contra ti solo he pecado, lo malo a tus ojos cometí. Por que aparezca tu
justicia cuando hablas y tu victoria cuando juzgas.
5 (7) Mira que en
culpa ya nací, pecador me concibió mi madre.
6 (8) Mas tú amas
la verdad en lo íntimo del ser, y en lo secreto me enseñas la sabiduría.
7 (9) Rocíame con
el hisopo, y seré limpio, lávame, y quedaré más blanco que la nieve.
8 (10) Devuélveme
el son del gozo y la alegría, exulten los huesos que machacaste tú.
9 (11) Retira tu
faz de mis pecados, borra todas mis culpas.
10 (12) Crea en
mí, oh Dios, un puro corazón, un espíritu firme dentro de mí renueva;
11 (13) no me
rechaces lejos de tu rostro, no retires de mí tu santo espíritu.
12 (14) Vuélveme
la alegría de tu salvación, y en espíritu generoso afiánzame;
13 (15) enseñaré
a los rebeldes tus caminos, y los pecadores volverán a ti.
14 (16) Líbrame
de la sangre, Dios, Dios de mi salvación, y aclamará mi lengua tu justicia;
15 (17) abre,
Señor, mis labios, y publicará mi boca tu alabanza.
16 (18) Pues no
te agrada el sacrificio, si ofrezco un holocausto no lo aceptas.
17 (19) El
sacrificio a Dios es un espíritu contrito; un corazón contrito y humillado,
oh Dios, no lo desprecias.
18 (20) ¡Favorece
a Sión en tu benevolencia, reconstruye las murallas de Jerusalén!
19 (21) Entonces
te agradarán los sacrificios justos, - holocausto y oblación entera - se
ofrecerán entonces sobre tu altar novillos.
(1) = Del maestro
de coro. Poema. De David. =
(2) = Cuando el
edomita Doeg vino a avisar a Saúl diciéndole: «David ha entrado en casa de
Ajimélek.» =
1 (3) ¿Por qué te
glorías del mal, héroe de infamia? Todo el día
2 (4) pensando
estás en crímenes, tu lengua es una afilada navaja, oh artífice de engaño.
3 (5) El mal al
bien prefieres, la mentira a la justicia; = Pausa. =
4 (6) amas toda
palabra de perdición, oh lengua engañadora.
5 (7) Por eso
Dios te aplastará, te destruirá por siempre, te arrancará de tu tienda, te
extirpará de la tierra de los vivos. = Pausa. =
6 (8) Los justos
lo verán y temerán, se reirán de él:
7 (9) «¡Ese es el
hombre que no puso en Dios su refugio, mas en su gran riqueza confiaba, se
jactaba de su crimen!»
8 (10) Mas yo,
como un olivo verde en la Casa de Dios, en el amor de Dios confío para
siempre jamás.
9 (11) Te alabaré
eternamente por lo que has hecho; esperaré en tu nombre, porque es bueno con
los que te aman
(1) = Del maestro
de coro. Para la enfermedad. Poema. De David. =
1 (2) Dice en su
corazón el insensato: «¡No hay Dios!» Corrompidos están, de conducta
abominable, no hay quien haga el bien.
2 (3) Se asoma
Dios desde los cielos hacia los hijos de Adán, por ver si hay un sensato,
alguien que busque a Dios.
3 (4) Todos ellos
están descarriados, en masa pervertidos. No hay quien haga el bien, ni uno
siquiera.
4 (5) ¿No
aprenderán todos los agentes de mal que comen a mi pueblo como se come el
pan, y no invocan a Dios?
5 (6) Allí de
espanto temblarán, donde nada hay que espante. Pues Dios dispersa los huesos
de tu sitiador, se les ultraja porque Dios los rechaza.
6 (7) ¿Quién
traerá de Sión la salvación de Israel? ¡Cuando Dios cambie la suerte de su
pueblo, exultará Jacob, se alegrará Israel!
(1) = Del maestro
de coro. Para instrumentos de cuerda. Poema. De David. =
(2) = Cuando los
zifitas vinieron a decir a Saúl: «¿No está escondido David entre nosotros?»
=
1 (3) ¡Oh Dios,
sálvame por tu nombre, por tu poderío hazme justicia,
2 (4) oh Dios,
escucha mi oración, atiende a las palabras de mi boca!
3 (5) Pues se han
alzado contra mí arrogantes, rabiosos andan en busca de mi alma, sin tener
para nada a Dios presente. = Pausa. =
4 (6) Mas ved que
Dios viene en mi auxilio, el Señor con aquellos que sostienen mi alma.
5 (7) ¡El mal
recaiga sobre los que me asechan, Yahveh, por tu verdad destrúyelos!
6 (8) De corazón
te ofreceré sacrificios, celebraré tu nombre, porque es bueno,
7 (9) porque de
toda angustia me ha librado, y mi ojo se recreó en mis enemigos
(1) = Del maestro
de coro. Para instrumentos de cuerda. Poema. De David. =
1 (2) Escucha, oh
Dios, mi oración, no te retraigas a mi súplica,
2 (3) dame oídos,
respóndeme, en mi queja me agito. Gimo
3 (4) ante la voz
del enemigo, bajo el abucheo del impío; pues vierten sobre mí falsedades y
con saña me hostigan.
4 (5) Se me
estremece dentro el corazón, me asaltan pavores de muerte;
5 (6) miedo y
temblor me invaden, un escalofrío me atenaza.
6 (7) Y digo:
¡Quién me diera alas como a la paloma para volar y reposar!
7 (8) Huiría
entonces lejos, en el desierto moraría.
8 (9) En seguida
encontraría un asilo contra el viento furioso y la tormenta. = Pausa. =
9 (10) ¡Oh,
piérdelos, Señor, enreda sus lenguas!, pues veo discordia y altercado en la
ciudad;
10 (11) rondan
día y noche por sus murallas. Y dentro de ella falsedad y malicia,
11 (12) insidias
dentro de ella, jamás se ausentan de sus plazas la tiranía y el engaño.
12 (13) Si
todavía un enemigo me ultrajara, podría soportarlo; si el que me odia se
alzara contra mí, me escondería de él.
13 (14) ¡Pero tú,
un hombre de mi rango, mi compañero, mi íntimo,
14 (15) con quien
me unía una dulce intimidad, en la Casa de Dios! ¡Oh, váyanse en tumulto,
15 (16) caiga la
muerte sobre ellos, vivos en el seol se precipiten, pues está el mal
instalado en medio de ellos!
16 (17) Yo, en
cambio, a Dios invoco, y Yahveh me salva.
17 (18) A la
tarde, a la mañana, al mediodía me quejo y gimo: él oye mi clamor.
18 (19) En paz mi
alma rescata de la guerra que me hacen: aunque sean muchos contra mí,
19 (20) Dios
escucha y los humilla, él, que reina desde siempre. Pero ellos sin enmienda,
y sin temor de Dios.
20 (21) Cada uno
extiende su mano contra sus aliados, viola su alianza;
21 (22) más
blanda que la crema es su boca, pero su corazón es sólo guerra; sus
palabras, más suaves que el aceite, son espadas desnudas.
22 (23) Descarga
en Yahveh tu peso, y él te sustentará; no dejará que para siempre zozobre el
justo.
23 (24) Y tú, oh
Dios, los hundirás en el pozo de la fosa, a los hombres de sangre y de
fraude, sin alcanzar la mitad de sus días. Mas yo confío en ti.
(1) = Del maestro
de coro. Según: «La opresión de los príncipes lejanos». De David. A media
voz. Cuando los filisteos se apoderaron de él en Gat. =
1 (2) Tenme
piedad, oh Dios, porque me pisan, todo el día hostigándome me oprimen.
2 (3) Me pisan
todo el día los que me asechan, innumerables son los que me hostigan en la
altura.
3 (4) El día en
que temo, en ti confío.
4 (5) En Dios,
cuya palabra alabo, en Dios confío y ya no temo, ¿qué puede hacerme un ser
de carne?
5 (6) Todo el día
retuercen mis palabras, todos sus pensamientos son de hacerme mal;
6 (7) se
conjuran, se ocultan, mis pisadas observan, como para atrapar mi alma.
7 (8) Por su
iniquidad, ¿habrá escape para ellos? ¡Abate, oh Dios, a los pueblos en tu
cólera!
8 (9) De mi vida
errante llevas tú la cuenta, ¡recoge mis lágrimas en tu odre!
9 (10) Entonces
retrocederán mis enemigos, el día en que yo clame. Yo sé que Dios está por
mí.
10 (11) En Dios,
cuya palabra alabo, en Yahveh, cuya palabra alabo,
11 (12) en Dios
confío y ya no temo, ¿qué puede hacerme un hombre?
12 (13) A mi
cargo, oh Dios, los votos que te hice: sacrificios te ofreceré de acción de
gracias,
13 (14) pues tú
salvaste mi alma de la muerte, para que marche ante la faz de Dios, en la
luz de los vivos.
(1) = Del maestro
de coro. «No destruyas.» De David. A media voz. Cuando, huyendo de Saúl, se
escondió en la cueva. =
1 (2) Tenme
piedad, oh Dios, tenme piedad, que en ti se cobija mi alma; a la sombra de
tus alas me cobijo hasta que pase el infortunio.
2 (3) Invoco al
Dios Altísimo, al Dios que tanto hace por mí.
3 (4) Mande desde
los cielos y me salve, confunda a quien me pisa, envíe Dios su amor y su
verdad. = Pausa. =
4 (5) Mi alma
está tendida en medio de leones, que devoran a los hijos de Adán; sus
dientes son lanzas y saetas, su lengua, una espada acerada.
5 (6) ¡Alzate, oh
Dios, sobre los cielos, sobre toda la tierra, tu gloria
6 (7) Tendían
ellos una red bajo mis pasos, mi alma se doblaba; una fosa cavaron ante mí,
¡cayeron ellos dentro! = Pausa. =
7 (8) A punto
está mi corazón, oh Dios, mi corazón a punto; voy a cantar, voy a salmodiar,
8 (9) ¡gloria
mía, despierta!, ¡despertad, arpa y cítara!, ¡a la aurora he de despertar!
9 (10) Te alabaré
entre los pueblos, Señor, te salmodiaré entre las gentes;
10 (11) porque tu
amor es grande hasta los cielos, tu verdad hasta las nubes.
11 (12) ¡Álzate,
oh Dios, sobre los cielos, sobre toda la tierra, tu gloria!
(1) = Del maestro
de coro. «No destruyas.» De David. A media voz. =
1 (2) ¿De veras,
dioses, pronunciáis justicia, juzgáis según derecho a los hijos de Adán?
2 (3) No. que de
corazón cometéis injusticias, con vuestras manos pesáis la violencia en la
tierra.
3 (4) Torcidos
están desde el seno los impíos, extraviados desde el vientre los que dicen
mentira;
4 (5) tienen
veneno como veneno de serpiente, como el de un áspid sordo que se tapa el
oído,
5 (6) que no oye
la voz de los encantadores, del mago experto en el encanto.
6 (7) ¡Oh Dios,
rompe sus dientes en su boca, quiebra, Yahveh, las muelas de los leoncillos.
7 (8) ¡Dilúyanse
como aguas que se pasan, púdranse como hierba que se pisa.
8 (9) como limaco
que marcha deshaciéndose, como aborto de mujer que no contempla el sol!
9 (10) ¡Antes que
espinas echen, como la zarza, verde o quemada, los arrebate el torbellino!
10 (11) Se
alegrará el justo de haber visto la venganza, sus pies bañará en la sangre
del impío;
11 (12) y se
dirá: «Sí, hay un fruto para el justo; sí, hay un Dios que juzga en la
tierra.»
(1) = Del maestro
de coro. «No destruyas.» De David. A media voz. Cuando Saúl mandó a vigilar
su casa con el fin de matarle. =
1 (2) ¡Líbrame de
mis enemigos, oh Dios mío, de mis agresores protégeme,
2 (3) líbrame de
los agentes de mal, de los hombres sanguinarios sálvame!
3 (4) Mira que
acechan a mi alma, poderosos se conjuran contra mí; sin rebeldía ni pecado
en mí, Yahveh,
4 (5) sin culpa
alguna, corren y se aprestan. Despiértate, ven a mi encuentro y mira,
5 (6) tú, Yahveh,
Dios Sebaot, Dios de Israel, álzate a visitar a todos los gentiles, no te
apiades de ninguno de esos traidores pérfidos. = Pausa. =
6 (7) Regresan a
la tarde, aúllan como perros, rondan por la ciudad.
7 (8) Míralos
desbarrar a boca llena, espadas en sus labios: «¿Hay alguno que oiga?»
8 (9) Mas tú,
Yahveh, te ríes de ellos, tú te mofas de todos los gentiles.
9 (10) Oh fuerza
mía, hacia ti miro. Pues es Dios mi ciudadela,
10 (11) el Dios
de mi amor viene a mi encuentro. Dios me hará desafiar a los que me asechan.
11 (12) ¡Oh, no
los mates, no se olvide mi pueblo, dispérsalos con tu poder, humíllalos, oh
Señor, nuestro escudo!
12 (13) Pecado es
en su boca la palabra de sus labios; ¡queden, pues, presos en su orgullo,
por la blasfemia, por la mentira que vocean!
13 (14) ¡Suprime
con furor, suprímelos, no existan más! Y se sepa que Dios domina en Jacob,
hasta los confines de la tierra. = Pausa. =
14 (15) Regresan
a la tarde, aúllan como perros, rondan por la ciudad;
15 (16) vedlos
buscando qué comer, hasta que no están hartos van gruñendo.
16 (17) Yo, en
cambio, cantaré tu fuerza, aclamaré tu amor a la mañana; pues tú has sido
para mí una ciudadela, un refugio en el día de mi angustia.
17 (18) Oh fuerza
mía, para ti salmodiaré, pues es Dios mi ciudadela, el Dios de mi amor.
(1) = Del maestro
de coro. Según «El lirio del testimonio». A media voz. De David. Para
enseñar. =
(2) Cuando luchó
contra Aram de Naharáyim y Aram de Sobá, y Joab, de vuelta, derrotó a Edom,
en el valle de la Sal: doce mil hombres. =
1 (3) Nos has
rechazado, oh Dios, nos has deshecho, estabas irritado, ¡oh, vuélvete a
nosotros!
2 (4) Has
sacudido la tierra, la has hendido; sana sus grietas, pues se desmorona.
3 (5) Hiciste ver
a tu pueblo duras pruebas, nos diste a beber vino de vértigo.
4 (6) Diste a los
que le temen la señal para que pudiesen escapar del arco. = Pausa. =
5 (7) Para que
tus amados salgan libres, ¡salva con tu diestra, respóndenos!
6 (8) Ha hablado
Dios en su santuario: «Ya exulto, voy a repartir a Siquem, a medir el valle
de Sukkot.
7 (9) «Mío es
Galaad, mío Manasés, Efraím, yelmo de mi cabeza, Judá, mi cetro,
8 (10) «Moab, la
vasija en que me lavo. Sobre Edom tiro mi sandalia. ¡Canta, pues, victoria
contra mí, Filistea!»
9 (11) ¿Quién me
conducirá hasta la plaza fuerte, quién me guiará hasta Edom?
10 (12) ¿No eres
tú, oh Dios, que nos has rechazado, y ya no sales, oh Dios, con nuestras
tropas?
11 (13) Danos
ayuda contra el adversario, que es vano el socorro del hombre.
12 (14) ¡Con Dios
hemos de hacer proezas, y él hollará a nuestros adversarios!