"LOS SALMOS"
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1 = Del maestro
de coro. De David. = En Yahveh me cobijo; ¿cómo decís a mi alma: «Huye,
pájaro, a tu monte?
2 «He aquí que
los impíos tensan su arco, ajustan a la cuerda su saeta, para tirar en la
sombra a los de recto corazón.
3 Si están en
ruinas los cimientos, ¿que puede hacer el justo?»
4 Yahveh en su
Templo santo, Yahveh, su trono está en los cielos; ven sus ojos el mundo,
sus párpados exploran a los hijos de Adán.
5 Yahveh explora
al justo y al impío; su alma odia a quien ama la violencia.
6 ¡Llueva sobre
los impíos brasas y azufre, y un viento abrasador por porción de su copa!
7 Que es justo
Yahveh y lo justo ama, los rectos contemplarán su rostro.
(1) = Del maestro
de coro. En octava. Salmo. De David. =
1 (2) ¡Salva,
Yahveh, que ya no hay fieles, se acabaron los veraces entre los hijos de
Adán!
2 (3) Falsedad
sólo dicen, cada cual a su prójimo, labios de engaño, lenguaje de corazones
dobles.
3 (4) Arranque
Yahveh todo labio tramposo, la lengua que profiere bravatas,
4 (5) los que
dicen: «La lengua es nuestro fuerte, nuestros labios por nosotros, ¿quien va
a ser amo nuestro?»
5 (6) Por la
opresión de los humildes, por el gemido de los pobres, ahora me alzo yo,
dice Yahveh: auxilio traigo a quien por él suspira.
6 (7) Las
palabras de Yahveh son palabras sinceras, plata pura, de ras de tierra,
siete veces purgada.
7 (8) Tú, Yahveh,
los guardarás, los librarás de esta ralea para siempre;
8 (9) de todas
partes se irán los impíos, colmo de vileza entre los hijos de Adán.
(1) = Del maestro
de coro. Salmo. De David. =
1 (2) ¿Hasta
cuándo, Yahveh, me olvidarás? ¿Por siempre? ¿Hasta cuándo me ocultarás tu
rostro?
2 (3) ¿Hasta
cuándo tendré congojas en mi alma, en mi corazón angustia, día y noche?
¿Hasta cuándo triunfará sobre mí mi enemigo?
3 (4) ¡Mira,
respóndeme, Yahveh, Dios mío! ¡Ilumina mis ojos, no me duerma en la muerte,
4 (5) no diga mi
enemigo: «¡Le he podido!», no exulten mis adversarios al verme vacilar!
5 (6) Que yo en
tu amor confío; en tu salvación mi corazón exulte.
6 ¡A Yahveh
cantaré por el bien que me ha hecho Salmodiaré al nombre de Yahveh, el
Altísimo!
(1) = Del maestro
de coro. De David. = 1 Dice en su corazón el insensato: «¡No hay Dios!»
Corrompidos están, de conducta abominable, no hay quien haga el bien.
2 Se asoma Yahveh
desde los cielos hacia los hijos de Adán, por ver si hay un sensato, alguien
que busque a Dios.
3 Todos ellos
están descarriados, en masa pervertidos. No hay nadie que haga el bien. ni
uno siquiera.
4 ¿No aprenderán
todos los agentes de mal que comen a mi pueblo como se come el pan, y a
Yahveh no invocan?
5 Allí de espanto
temblarán donde nada hay que espante, que Dios está por la raza del justo:
6 de los planes
del desdichado os burláis. mas Yahveh es su refugio.
7 ¿Quién traerá
de Sión la salvación de Israel? Cuando cambie Yahveh la suerte de su pueblo,
exultará Jacob, se alegrará Israel.
(1) = Salmo. De
David. =
1 Yahveh, ¿quién
morará en tu tienda?, ¿quién habitará en tu santo monte?
2 El que ando sin
tacha, y obra la justicia; que dice la verdad de corazón,
3 y no calumnia
con su lengua; que no daña a su hermano, ni hace agravio a su prójimo;
4 con menosprecio
mira al réprobo, mas honra a los que temen a Yahveh; que jura en su
perjuicio y no retracta,
5 no presta a
usura su dinero, ni acepta soborno en daño de inocente. Quien obra así jamás
vacilará.
(1) = A media
voz. De David. =
1 Guárdame, oh
Dios, en ti está mi refugio.
2 Yo digo a
Yahveh: «Tú eres mi Señor. mi bien, nada hay fuera de ti»;
3 ellos, en
cambio, a los santos que hay en la tierra: «¡Magníficos, todo mi gozo en
ellos!».
4 Sus ídolos
abundan, tras ellos van corriendo. Mas yo jamás derramaré sus libámenes de
sangre, jamás tomaré sus nombres en mis labios.
5 Yahveh, la
parte de mi herencia y de mi copa, tú mi suerte aseguras;
6 la cuerda me
asigna un recinto de delicias, mi heredad es preciosa para mí.
7 Bendigo a
Yahveh que me aconseja; aun de noche mi conciencia me instruye;
8 pongo a Yahveh
ante mí sin cesar; porque él está a mi diestra, no vacilo.
9 Por eso se me
alegra el corazón, mis entrañas retozan, y hasta mi carne en seguro
descansa;
10 pues no has de
abandonar mi alma al seol, ni dejarás a tu amigo ver la fosa.
11 Me enseñarás
el caminó de la vida, hartura de goces, delante de tu rostro, a tu derecha,
delicias para siempre.
(1) = Oración. De
David. =
1 Escucha,
Yahveh, la justicia, atiende a mi clamor, presta oído a mi plegaria, que no
es de labios engañosos.
2 Mi juicio
saldrá de tu presencia, tus ojos ven lo recto.
3 Mi corazón tú
sondas, de noche me visitas; me pruebas al crisol sin hallar nada malo en
mí; mi boca no claudica
4 al modo de los
hombres. La palabra de tus labios he guardado, por las sendas trazadas
5 ajustando mis
pasos; por tus veredas no vacilan mis pies.
6 Yo te llamo,
que tú, oh Dios, me respondes, tiende hacia mí tu oído, escucha mis
palabras,
7 haz gala de tus
gracias, tú que salvas a los que buscan a tu diestra refugio contra los que
atacan.
8 Guárdame como
la pupila de los ojos, escóndeme a la sombra de tus alas
9 de esos impíos
que me acosan, enemigos ensañados que me cercan.
10 Están ellos
cerrados en su grasa, hablan, la arrogancia en la boca.
11 Avanzan contra
mí, ya me cercan, me clavan sus ojos para tirarme al suelo.
12 Son como el
león ávido de presa, o el leoncillo agazapado en su guarida.
13 ¡Levántate,
Yahveh, hazle frente, derríbale; libra con tu espada mi alma del impío,
14 de los
mortales, con tu mano, Yahveh, de los mortales de este mundo, cuyo lote es
la vida! ¡De tus reservas llénales el vientre, que sus hijos se sacien, y
dejen las sobras para sus pequeños!
15 Mas yo, en la
justicia, contemplaré tu rostro, al despertar me hartaré de tu imagen.
(1) = Del maestro
de coro. Del siervo de Yahveh, David, que dirigió a Yahveh las palabras de
este cántico el día en que Yahveh le libró de todos sus enemigos y de las
manos de Saúl. =
(2) = Dijo: =
1 Yo te amo,
Yahveh, mi fortaleza, (mi salvador, que de la violencia me has salvado).
2 (3) Yahveh, mi
roca y mi baluarte, mi liberador, mi Dios; la peña en que me amparo, mi
escudo y fuerza de mi salvación, mi ciudadela y mi refugio.
3 (4) Invoco a
Yahveh, que es digno de alabanza, y quedo a salvo de mis enemigos.
4 (5) Las olas de
la muerte me envolvían, me espantaban las trombas de Belial,
5 (6) los lazos
del seol me rodeaban, me aguardaban los cepos de la Muerte.
6 (7) Clamé a
Yahveh en mi angustia, a mi Dios invoqué; y escuchó mi voz desde su Templo,
resonó mi llamada en sus oídos.
7 (8) La tierra
fue sacudida y vaciló, retemblaron las bases de los montes, (vacilaron bajo
su furor);
8 (9) una
humareda subió de sus narices, y de su boca un fuego que abrasaba, (de él
salían carbones encendidos).
9 (10) El inclinó
los cielos y bajó, un espeso nublado debajo de sus pies;
10 (11) cabalgó
sobre un querube, emprendió el vuelo, sobre las alas de los vientos planeó.
11 (12) Se puso
como tienda un cerco de tinieblas, tinieblas de las aguas, espesos
nubarrones;
12 (13) del
fulgor que le precedía se encendieron granizo y ascuas de fuego.
13 (14) Tronó
Yahveh en los cielos, lanzó el Altísimo su voz;
14 (15) arrojó
saetas, y los puso en fuga, rayos fulminó y sembró derrota.
15 (16) El fondo
del mar quedó a la vista, los cimientos del orbe aparecieron, ante tu
imprecación, Yahveh, al resollar el aliento en tus narices.
16 (17) El
extiende su mano de lo alto para asirme, para sacarme de las profundas
aguas;
17 (18) me libera
de un enemigo poderoso, de mis adversarios más fuertes que yo.
18 (19) Me
aguardaban el día de mi ruina, más Yahveh fue un apoyo para mí;
19 (20) me sacó a
espacio abierto, me salvó porque me amaba.
20 (21) Yahveh me
recompensa conforme a mi justicia, me paga conforme a la pureza de mis
manos;
21 (22) porque he
guardado los caminos de Yahveh, y no he hecho el mal lejos de mi Dios.
22 (23) Porque
tengo ante mí todos sus juicios, y sus preceptos no aparto de mi lado;
23 (24) he sido
ante él irreprochable, y de incurrir en culpa me he guardado.
24 (25) Y Yahveh
me devuelve según mi justicia, según la pureza de mis manos que tiene ante
sus ojos.
25 (26) Con el
piadoso eres piadoso, intachable con el hombre sin tacha;
26 (27) con el
puro eres puro, con el ladino, sagaz;
27 (28) tú que
salvas al pueblo humilde, y abates los ojos altaneros.
28 (29) Tú eres,
Yahveh, mi lámpara, mi Dios que alumbra mis tinieblas;
29 (30) con tu
ayuda las hordas acometo, con mi Dios escalo la muralla.
30 (31) Dios es
perfecto en sus caminos, la palabra de Yahveh acrisolada. El es el escudo de
cuantos a él se acogen.
31 (32) Pues
¿quién es Dios fuera de Yahveh? ¿Quién Roca, sino sólo nuestro Dios?
32 (33) El Dios
que me ciñe de fuerza, y hace mi camino irreprochable,
33 (34) que hace
mis pies como de ciervas, y en las alturas me sostiene en pie,
34 (35) el que
mis manos para el combate adiestra y mis brazos para tensar arco de bronce.
35 (36) Tú me das
tu escudo salvador, (tu diestra me sostiene), tu cuidado me exalta,
36 (37) mis pasos
ensanchas ante mí, no se tuercen mis tobillos.
37 (38) Persigo a
mis enemigos, les doy caza, no vuelvo hasta haberlos acabado;
38 (39) los
quebranto, no pueden levantarse, sucumben debajo de mis pies.
39 (40) Para el
combate de fuerza me ciñes, doblegas bajo mí a mis agresores,
40 (41) a mis
enemigos haces dar la espalda, extermino a los que me odian.
41 (42) Claman,
mas no hay salvador, a Yahveh, y no les responde.
42 (43) Los
machaco como polvo al viento, como al barro de las calles los piso.
43 (44) De las
querellas de mi pueblo tú me libras, me pones a la cabeza de las gentes;
pueblos que no conocía me sirven;
44 (45) los hijos
de extranjeros me adulan, son todo oídos, me obedecen,
45 (46) los hijos
de extranjeros desmayan, y dejan temblando sus refugios.
46 (47) ¡Viva
Yahveh, bendita sea mi roca, el Dios de mi salvación sea ensalzado,
47 (48) el Dios
que la venganza me concede y abate los pueblos a mis plantas!
48 (49) Tú me
libras de mis enemigos, me exaltas sobre mis agresores, del hombre violento
me salvas.
49 (50) Por eso
he de alabarte entre los pueblos, a tu nombre, Yahveh, salmodiaré.
50 (51) El hace
grandes las victorias de su rey y muestra su amor a su ungido, a David y a
su linaje para siempre.
(1) = Del maestro
de coro. Salmo. De David. =
1 (2) Los cielos
cuentan la gloria de Dios, la obra de sus manos anuncia el firmamento;
2 (3) el día al
día comunica el mensaje, y la noche a la noche trasmite la noticia.
3 (4) No es un
mensaje, no hay palabras, ni su voz se puede oír;
4 (5) mas por
toda la tierra se adivinan los rasgos, y sus giros hasta el confín del
mundo. En el mar levantó para el sol una tienda,
5 (6) y él, como
un esposo que sale de su tálamo, se recrea, cual atleta, corriendo su
carrera.
6 (7) A un
extremo del cielo es su salida, y su órbita llega al otro extremo, sin que
haya nada que a su ardor escape.
7 (8) La ley de
Yahveh es perfecta, consolación del alma, el dictamen de Yahveh, veraz,
sabiduría del sencillo.
8 (9) Los
preceptos de Yahveh son rectos, gozo del corazón; claro el mandamiento de
Yahveh, luz de los ojos.
9 (10) El temor
de Yahveh es puro, por siempre estable; verdad, los juicios de Yahveh,
justos todos ellos,
10 (11)
apetecibles más que el oro, más que el oro más fino; sus palabras más dulces
que la miel, más que el jugo de panales.
11 (12) Por eso
tu servidor se empapa en ellos, gran ganancia es guardarlos.
12 (13) Pero
¿quién se da cuenta de sus yerros? De las faltas ocultas límpiame.
13 (14) Guarda
también a tu siervo del orgullo, no tenga dominio sobre mí. Entonces seré
irreprochable, de delito grave exento.
14 (15) ¡Sean
gratas las palabras de mi boca, y el susurro de mi corazón, sin tregua ante
ti, Yahveh, roca mía, mi redentor.
(1) = Del maestro
de coro. Salmo. De David. =
1 (2) ¡Yahveh te
responda el día de la angustia, protéjate el nombre del Dios de Jacob!
2 (3) El te envíe
socorro desde su santuario, desde Sión sea tu apoyo.
3 (4) Se acuerde
de todas tus ofrendas, halle sabroso tu holocausto; = Pausa. =
4 (5) te otorgue
según tu corazón, cumpla todos tus proyectos.
5 (6) ¡Y nosotros
aclamemos tu victoria, de nuestro Dios el nombre tremolemos! ¡Cumpla Yahveh
todas tus súplicas!
6 (7) Ahora
conozco que Yahveh dará la salvación a su ungido; desde su santo cielo le
responderá con las proezas victoriosas de su diestra.
7 (8) Unos con
los carros, otros con los caballos, nosotros invocamos el nombre de Yahveh,
nuestro Dios.
8 (9) Ellos se
doblegan y caen, y nosotros en pie nos mantenemos.
9 (10) ¡Oh
Yahveh, salva al rey, respóndenos el día de nuestra súplica!