Autores peruanos
PEPS
Adriana Alarco de Zadra
AY QUE NO HAY
No hay ángeles
no hay dios
no hay cielo
no hay regreso
sin embargo
y sin duda
hay sueños como ángeles
hay miedos como dios
hay cielos como cielo
sin embargo
y sin duda
lo que no hay
es regreso.
(Contra los Puentes Levadizos
1965-1966)
de Mario Benedetti)
Solía levitar desde
que era pequeña. Acostada en el lecho, dejaba volar mi fantasía
sin confines, soñaba con otros mundos en otras dimensiones y me deslizaba
en el aire tocando el techo con la nariz.
Ahora que lo recuerdo,
no le he contado a nadie esta experiencia mía, esta cualidad, si quisiera
llamarla así. Sé que mi madre me obligaba a bajar cuando
flotaba por el dormitorio pero ella ya no está más conmigo.
Tendría que contárselo a alguien que no me crea loca o algo
por el estilo. El joven que está sentado delante de mi en el tren
del Pacífico Sur tiene una cabeza enorme que seguramente le pesa
sobre ese cuerpo diminuto. Cabeza de otro cuerpo....
- ¿Por qué piensas
eso de mi? -pregunta repentinamente el pasajero, volteando y mirándome
a los ojos.
- ¿Cómo sabes
lo que estoy meditando? - me sorprendo a mi vez.
- Los pensamientos ajenos me
llegan como una luz fugaz que luego desvanece.
- ¿Lees las reflexiones
que tengo en mi cabeza?
- Sí. Pero no en este
momento sino cuando divagas y no te das cuenta que he entrado en tu mente.
El joven se levantó
y se sentó en el sitio vacío que había junto a mi. Yo
estaba perpleja.
- ¿Cómo puedes
hacer eso?
- De la misma forma, presumo,
en que tú puedes levitar y pegar la nariz al techo del dormitorio.
Me asusté. Nadie sabe
eso y cómo es que este joven desconocido con una cabeza que yo describí
como descomunal pero que viéndolo de cerca no lo es tanto, puede saber
lo que me sucede.
- ¿Cómo puedes
saber eso?
Me he quedado sin vocabulario
y repito lo mismo como un loro. Observo las dunas que parecen correr afuera
de la ventana a gran velocidad. El tren disminuye la marcha por unos minutos.
Acabamos de cruzar en diagonal, la nueva línea FAP, recién
inaugurada, del Ferrocarril del Atlántico al Pacífico.
- Mi madre era ciega.
- Esa no es una respuesta.
?No quiero parecer despiadada, pero me fastidia que sepa tanto sobre mi .
- Podía mover los objetos.
- Yo también puedo mover
objetos, fíjate.... - y antes de que pueda rechazarme, le quito la
bufanda de rayas verdes y amarillas y la pongo alrededor de mi cuello. -
¿Ves?
- Yo entendía que mi
madre podía mover los objetos con la mente.
- ¡Ah! ¿Si? ¿Y,
por qué ahora no puede?
- Porque ella, como la tuya,
no está más con nosotros.
- ¿Cómo puedes
tú saber eso de mi madre?
- Hace poco lo estabas
pensando...
-¿........?
Me quedo sin palabras por segunda
vez. Es verdad que había pensado antes que mi madre no estaba más
conmigo. Entonces, es verdad que este joven, cabeza de otro cuerpo, puede
leer mis pensamientos. Lo dudo. Seguramente conoce a alguno de mis amigos
cercanos. Pero, ¿cómo sabe sobre la levitación? Eso
es un secreto que aparte de mi almohada, lo conocía sólo mamá.
Misterio.
- ¿Conoces la Asociación
PEPS?
- ¿Qué es?
- La Asociación para
Personas Especiales, Peculiares y Singulares.
- No.
- Ya vamos a llegar. Si quieres
te bajas conmigo y vamos para que los conozcas.
- Son especiales, peculiares
y singulares?
- Sí. Como tú.
Estoy muy intrigada. ¿Y
si es verdad que me lee la mente? ¿Será cierto que existe una
Asociación con nombre de pasta dental? Quizás sea todo un
engaño. ¿Me estará mintiendo? ¿Será él
un tipo especial, peculiar y singular? Dudo un momento, pero tengo mi arma
de rayo paralizador conmigo y él me ha enseñado su holograma
de SER, el Servicio Exclusivo Representativo por lo que no debo temer ningún
movimiento falso de él. Bien. He decidido averiguar sobre PEPS.
Mientras tanto no tengo nada más que hacer. Mi Actividad Laboral
Obligatoria no comienza hasta mañana porque hoy es mi día libre.
El tren ha recorrido 200 kilómetros
sobre la costa desde que me dirigió la palabra el joven. Si ya nos
estamos acercando quiere decir que la Asociación debe estar en los
alrededores de la ciudad Austral. Tomaré el próximo tren para
seguir a casa. A la velocidad en que viajamos no dudo que si me embarco
dentro de un par de horas, lograré llegar lo mismo a mi destino.
No sabía en ese momento
las consecuencias de una decisión tan repentina. La estación
donde llegamos está vacía. No se ve a nadie alrededor. Bajo
con el joven a la plataforma. ¿No será peligroso? ¿En
qué me estoy metiendo? Sé que mucha gente desaparece y nadie
los encuentra. Sin embargo, los del Servicio Exclusivo Representativo son
los miembros escogidos de la Central.
- No te preocupes. Verás
que en PEPS hay otras personas como tú y como yo.
Nuevamente me ha leído
la mente. En medio de la neblina costera y de las nubes de arena levantadas
por el viento de la tarde, se acerca un personaje extraño. Es demasiado
viejo para los que acostumbramos a ver en la ciudad. Los ancianos desaparecen
cuando les llega el momento de RODAS. Esto es lo que llaman Reconciliación,
Ocio y Descanso por Años de Servicio. Creo que los envían
a otro planeta. Como a mi madre.
- Bienvenidos ?dice el hombre
acercándose a nosotros dos, con voz cascada e inusual.
Me apoyo al brazo del joven
de quien hasta ahora no sé el nombre. Le devuelvo su bufanda rayada
y pregunto:
- ¿Estamos en PEPS?
- Pronto llegaremos. Hay que
caminar.
- No me has dicho cómo
te llamas.
- Soy Gerom, mi querida Valia.
- ¿Cómo sabes
mi nombre?
Sonrisas.
Mejor no pregunto.
-Gerom es mejor que “cabeza
de otro cuerpo” - dice en voz baja mi compañero de tren.
Me sonrojo. No es agradable
que anden rebuscando en tu cabeza y saquen a relucir tus más recónditos
pensamientos.
- El anciano guardián
se llama Lorio, - continúa, - él también es especial.
Por eso sigue con nosotros. No lo mires a los ojos porque te hipnotiza.
Sigámoslo.
Recorriendo un sendero en medio
de rocas, cactus y lomas de arena, vislumbro un enorme edificio de piedra
y adobe. Está detrás de una verja que se abre cuando nos
acercamos y se cierra sola al atravesar el umbral. No parece peligroso el
lugar. Todo está quieto como si estuviéramos un paso más
allá del tiempo y de las cosas. En caso de que algo tenebroso se
acercara, yo podría levitar voluntariamente como he podido hacer hasta
hace poco tiempo, aunque siempre en mi dormitorio. Nunca lo he hecho al
aire libre. Espero poder hacerlo si llegara a ser necesario. Seguimos caminando.
Al acercarnos oigo gritos y
carreras dentro del edificio. En una ventana se ve un resplandor extraño.
- ¡Fuego! –grita Gerom,
y se aleja corriendo.
Yo llego detrás de Lorio.
Observo por la ventana que varios jóvenes se afanan con baldes de
agua. Apagan el fuego. No debe haber sido un gran incendio pero es preocupante.
Trato de no mirar a Lorio a los ojos pero entiende que me debe una explicación.
- Es Ignia -me comunica. -Ella
produce fuego y energía eléctrica con los dedos.... A veces
no se controla.
Sí. La verdad es que
este lugar puede ser preocupante, peligroso y temible. Veremos lo que sucede
pues la curiosidad que siento por conocer a las personas especiales, peculiares
y singulares es muy fuerte.
La tarde va acercándose
al ocaso y al fondo se descubre la playa inmensa, una extensión de
arena tan larga que parece infinita. Pelícanos, gaviotas, cormoranes,
golondrinas de mar revolotean en las cercanías. El rumor de las olas
contra las piedras rodadas de la orilla es un susurro marino. Huele a mar.
El aire está salado. Las nubes se desplazan como queriendo mostrar
otro cielo más allá.
- No puedo quedarme mucho
tiempo, Lorio. Mañana tengo trabajo, mi ALO... ¿sabes? Debo
regresar.
- Puedes quedarte aquí, si quierees. Tú también perteneces
a PEPS y tienes derechos. La Actividad Laboral Obligatoria, el famoso ALO,
no te concierne si te puedes quedar a formar parte del grupo especial del
Servicio Exclusivo Representativo.
- ¿Y, qué hago
con mi vida?
- La sigues viviendo.
- ¿Aquí?
- Aquí y en todos lados.
Aquí... me quedo pensativa.
El edificio no es temible. Es una construcción antigua con varias
manos de cal, adornada de buganvillas rojas, blancas y moradas. Las persianas
son azules y el campo alrededor es salado y arenoso. Los cactus ofrecen
florecillas minúsculas y espinas enormes. Es un lugar solitario y
agradable. No está lejos de la estación del tren. Veremos
lo que encierran estas paredes llenas de grietas carcomidas por la sal.
Gerom regresa sudado por el calor y el susto. Una muchacha de ojos muy
oscuros y profundos lo sigue, escondiendo las manos en la espalda.
- Te presento a Ignia. Es muy
joven y muy desordenada. A veces provoca incendios sin querer. Tenemos que
vigilarla muy de cerca.
- Hola, Ignia.
- ¿Tú eres la
que vuela?
- ¿Quién te ha
dicho eso?
- No es ningún secreto.
Ya lo saben todos, por Gerom. Cuando llega nos transmite las noticias.
Le leemos el pensamiento.
- ¿...?
- Discúlpame si
no me quedo a charlar, tengo que correr, - explica nerviosamente Ignia la
incendiaria. Está muy preocupada y lo entiendo porque no es de todo
el mundo producir desastres mayúsculos con las manos.
- Ven, Lorio, - le ruega
al anciano, - ayúdame. Fanta se ha escondido en el espejo por el
temor al incendio. Debemos hacerla regresar.
- ¿Gerom, quién
está en el espejo? - pregunto sorprendida.
- No te preocupes, Valia.
Fanta es así. Apenas se asusta, se esconde dentro de los espejos,
pero luego aparece. Felizmente tenemos muchos por si acaso se rompa alguno
accidentalmente para que pueda regresar a casa.
- Me ha dicho Lorio que puedo
quedarme a vivir aquí.
- Puedes hacerlo.
- ¿En serio crees que
podría pasar mi vida en un mundo detenido en medio de la nada?
- No estamos en medio de la
nada sino en medio de un experimento extraordinario que ayudará a
la humanidad.
- ¿Cómo así?
- Verás, Valia. Hay
un grupo de hombres sin escrúpulos que roba a los niños en
las ciudades.
- ¿Roba niños?
¿Para qué?
- Los venden. Enteros o en
pedazos.
- ¡---!
- ¿Veo una lágrima?
- No me parece justo, ni verdadero,
ni ...
- Es la realidad.
- ¿Qué podemos
hacer nosotros?
- Cambiar las cosas. Hay varios
aquí que transmiten su pensamiento o que escuchan, como yo, lo que
la gente piensa. Viajan en el tren del Pacífico Sur o en el nuevo
FAP, del Atlántico al Pacífico y se encuentran con muchas sorpresas.
Estamos cerca de descubrirlos.
- ¿Qué hacer
cuando se encuentren a los culpables?
- De eso se encargará
la DAP.
- La División
de Asuntos Policiales....Entiendo. Pero, ¿yo qué hago aquí?
- Tú levitas.
- En mi dormitorio.
- Con la práctica podrás
hacerlo también al aire libre y voluntariamente. Serías una
mensajera impagable. Nadie camina mirando hacia arriba y pasarías
desapercibida. Puedes ayudar a muchos niños.
- Tengo miedo.
- A todos nos asustan nuestros
poderes. - ¿Y,
la del espejo?
- Ella viaja a otras casas,
aparece en otros lugares. Escucha. Es una guardiana perfecta. Cuando alguien
mira al espejo y la ve a ella, se asombra. A veces se asustan y los rompen,
pero Fanta siempre tiene tiempo para regresar a casa, de espejo en espejo.
- Increíble.
- ¿Quieres formar parte
de nuestro grupo de acción? ¡PEPS, para salvaguardar a los niños
del mundo que sufren abusos y tormentos!
- Me quedo. Es una perspectiva
emocionante poder participar en un proyecto tan altruista.
- Tienes razón. Debemos
tener una razón en nuestra vida. No nos han dado estos dones y facilidades
por gusto.
- Seré un guardián
yo también, Gerom.
- Haces bien en
aceptar. Si hemos nacido especiales debemos usar los poderes para el bienestar
de los demás.
- ¿Y si no fuera
así? ¿Existen otros como nosotros que se dedican a la maldad?
- Eso es cierto. Pero
quienes usan sus poderes para dañar y pervertir y el grupo especial
se entera, terminas en el CIP, o el Centro del Infierno Planetario.
- Eso es algo que yo no lo
haría nunca, dañar y pervertir, y no sólo por el terror
al CIP. Siempre quise ayudar y apoyar a los más débiles. Me
quedaré.
- Haces bien. No te arrepentirás.
Aunque debes saber que este es un camino que no tiene regreso. Si aceptas
te quedarás para siempre.
- Aquí, en este
rincón del mundo, trataré de aportar mi granito de arena para
hacer la vida más agradable, más fácil, más justa,
más tolerante para los mortales y sobretodo para los niños.
¿Me vas a presentar a los demás?
- Muchachos, ella es
Floria. Tiene el poder de Levitación.
- ¡Gracias, Gerom, que
has traído a una nueva recluta! Somos mejores cuando somos más.
- ¡Bienvenida, Floria!
En un lugar del mundo, cerca
al mar océano, en medio de dunas infinitas y arenales, rodeados de
cactus y de aves, existe un grupo de jóvenes altruistas con las más
extrañas facultades. Pertenecen a la Asociación de Personas
Especiales, Peculiares y Singulares que desean ser el motivo del cambio,
de la renovación para llevar a todos los humanos y en especial a
los niños, aquella tranquilidad de vivir, aquella serenidad y paz
tan alejadas y olvidadas en los últimos tiempos en el planeta. Ellos
son los Ángeles. Nadie los ve pero allí están. Quizás,
alguna vez logres ver el tuyo.
ADRIANA ALARCO
DE ZADRA
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