Editorial
Mudanza
Esta será la última
actualización de “Ciencia Ficción Perú”. Desde junio
de 2002 hasta el presente, ha sido una grata pero a veces extenuante tarea
la de colocar algún contenido en la red. Es algo que he disfrutado,
y voy a seguir disfrutando.
“Ciencia Ficción Perú”
nació con un objetivo, que era la difusión de la ciencia ficción
en el Perú (básicamente), lo que implicaba el dar a conocer
a nuestros autores. Estoy seguro que más de uno se habrá llevado
una sorpresa al saber que en el Perú también se escribió
y se escribe ciencia ficción.
Entre otros logros, estuvo
la reaparición de “Velero 25”, primera página web peruana
dedicada a la ciencia ficción, en la cual se han aceptado, generosamente,
algunas colaboraciones mías, que luego he vuelto a transcribir en
“Ciencia Ficción Perú”.
Fue esta circunstancia de
repetir contenidos la que me hizo pensar: ¿y por qué dos páginas
para decir lo mismo? ¿Por qué no una? La elección obvia
era la unión. O mudanza.
De modo que seguiremos en
la red, con un contenido más amplio, con más voces y plumas,
con nuevos autores peruanos de ciencia ficción por descubrir (Alberto
Hidalgo, José Alberto Bravo de Rueda y Zózimo Roberto Morillo)
y quien sabe qué otras novedades. Sobre todo, creatividad. Mucha creatividad.
Éste último
número quiero dedicarlo a las mujeres. A las mujeres más extrañas
que he tratado, pues reúnen la condición de madres, esposas
y escritoras de ciencia ficción. Una es nuestra conocida Adriana Alarco
de Zadra, con un evocativo y angustiante cuento sobre nuestras reacciones
(y esperanzas) ante lo desconocido. La otra es Nastia Tynjälä, con un cuento que pondrá a más
de un varón en shock. Al menos, a mí me ha hecho poner las
barbas en remojo, y preguntarme ¿tan prescindibles somos los hombres?
El cuento de Nastya nos demuestra que, para algunas cosas, si…
Nos vemos en Velero 25.
Daniel Salvo
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