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Deseo en la evolución de las aventuras: Hacia una manera más natural de jugar *

Las aventuras han evolucionado muy poco desde sus inicios, en el fondo casi no han cambiado nada. Hay un aspecto en el que la evolución ha sido realmente escasa: El planteamiento a la hora de jugar.

La mayoría de aventuras, sean del tipo que sean, proponen (por no decir obligan) como estilo de juego el ir paseándose por las localidades mirando, observando todo y cogiendo indiscriminadamente todo lo posible.
Digo esto porque si alguien decide prescindir de esta actitud y jugar de una manera más natural, como haría una persona de carne y hueso en un entorno y contexto parecidos, se encontrará con que no logra hacer nada. Y no es que no pueda hacer nada porque la aventura no le admita realizar muchas acciones (que también pasa) sinó porque la aventura requerirá haber cogido y examinado todo porque así ha sido diseñada, ése era el concepto de diversión del diseñador, y si no lo hacemos así tendremos problemas o quedaremos bloqueados.

A mí lo que me sucede es que muchas veces no me apetece mirar o coger determinadas cosas, sencillamente no me sale del alma, ¡es un rollo!, pero sé que si no lo hago voy a tener problemas más adelante o me voy a quedar bloqueado. Aquí ya me estreso.

Prueba de lo mecánicas que son algunas aventuras, es que un jugador experto puede finalizar cualquier aventura en unas pocas horas, porque ha adquirido el 'feeling' que hay que tener para jugar aventuras tópicas y es capaz de oler los puzzles y su solución a leguas de distancia.

Ocurre también que muchas de las aventuras que plantean la forma de jugar de este modo son iguales. El planteamiento es decisivo para crear aventuras diferentes. Ya puede alguien escribir una historia buenísima nunca antes concebida, y ser capaz de llevarla a un juego de aventura con maestría, que si luego la aventura se juega como siempre, en el fondo será igual que todas.

A mi me gustaría jugar las aventuras de una forma NATURAL, sin prisas, sin actitudes irracionales, sin coger objetos porque sí. Un estilo en el que el jugador curiosea por el universo de la aventura; si no le apetece hacer nada pues no lo hace; una aventura en la que no es necesario ir estresado e hiperactivo o de forma excesivamente metódica para avanzar el la historia de la aventura; una aventura en la que la historia avanza a partir de un sólido argumento y acciones contundentes y naturales que son realizadas porque son sentidas, y no a base de puñetitas que es como avanzan la mayoria de aventuras.

Los puzzles consistentes en que para ver un determinado objeto has de examinar la zona (cuando estando allí está claro que deberías verlo), junto con los laberintos de las conversacionales, y en general cualquier forma de añadir dificultad artificialmente me parece aburrido y poco interesante.

¿Qué hay que cambiar entonces de una aventura para lograr una jugabilidad natural?
Una buena historia y una buena puesta en escena de la misma es algo básico. A partir de aquí se trata de que en la aventura se desarrolle la historia de calidad que hemos pensado, y que este desarrollo tenga la misma fuerza y sentido que el planteamiento inicial de la historia, que creamos en las acciones que emprendemos y que no suceda como en muchas aventuras en las que una grandilocuente y fantástica historia que nos es presentada en la introducción al cabo de 2 minutos jugándola se ve convertida en empezar a coger objetos, ir de aquí para allá… pasando a ser una vulgar aventura.
En los inicios de la aventura esto que ahora es vulgar y aburrido era algo genial, pero ha dejado de serlo porque se repite una y otra vez, hay que dar un paso más allá.

Desdramatización

De las aventuras a las que he jugado hay algunas que si permiten una jugabilidad natural, como puede ser el Quest for Glory I: "So you want to be a hero". En esta genial aventura con elementos de rol podemos movernos libremente por el entorno. Hablamos con personajes, compramos objetos, dormimos, corremos, desarrollamos nuestras habilidades…en definitiva, realizamos actividades naturales. Y mientras hacemos todo esto o no, vamos enterándonos de la historia y podemos tratar de resolver enigmas que se plantean.
La aventura tiene carencia de puzzles 'tontos' o aburridos destinados a añadir dificultad. Al jugar se siente una experiencia vital de libertad, libertad de hacer lo que queramos en el orden que queramos o de no hacerlo.

Hay otras aventuras que aun siguiendo un esquema clásico pueden llegar a resultar geniales, bien por su genial historia, su excelente tratamiento de los personajes, su buen sentido del humor, una intrépida acción u otros elementos creados que son originales de la aventura y que la hacen atractiva.

David Torrens

*Nota: Hace unos años me bajé este artículo y ha estado en mi disco duro desde entonces. Juraría que lo encontré en uno de los números de Spanish Quest, pero he buscado en los contenidos de Spanish Quest disponibles en CAAD y no lo he encontrado. De momento lo publico aquí, espero que no le importe al autor ni a los editores de SQ, Raul Álvarez y Daniel Cárdenas.
6 de Junio de 2004, krac

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