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Deseo en la evolución de las aventuras:
Hacia una manera más natural de jugar
*
Las aventuras han evolucionado muy poco desde sus
inicios, en el fondo casi no han cambiado nada. Hay un aspecto en
el que la evolución ha sido realmente escasa: El planteamiento
a la hora de jugar.
La mayoría de aventuras, sean del tipo que
sean, proponen (por no decir obligan) como estilo de juego el ir
paseándose por las localidades mirando, observando todo y
cogiendo indiscriminadamente todo lo posible.
Digo esto porque si alguien decide prescindir de esta actitud y
jugar de una manera más natural, como haría una persona
de carne y hueso en un entorno y contexto parecidos, se encontrará
con que no logra hacer nada. Y no es que no pueda hacer nada porque
la aventura no le admita realizar muchas acciones (que también
pasa) sinó porque la aventura requerirá haber cogido
y examinado todo porque así ha sido diseñada, ése
era el concepto de diversión del diseñador, y si no
lo hacemos así tendremos problemas o quedaremos bloqueados.
A mí lo que me sucede es que muchas veces
no me apetece mirar o coger determinadas cosas, sencillamente no
me sale del alma, ¡es un rollo!, pero sé que si no
lo hago voy a tener problemas más adelante o me voy a quedar
bloqueado. Aquí ya me estreso.
Prueba de lo mecánicas que son algunas aventuras, es que
un jugador experto puede finalizar cualquier aventura en unas pocas
horas, porque ha adquirido el 'feeling' que hay que tener para jugar
aventuras tópicas y es capaz de oler los puzzles y su solución
a leguas de distancia.
Ocurre también que muchas de las aventuras
que plantean la forma de jugar de este modo son iguales. El planteamiento
es decisivo para crear aventuras diferentes. Ya puede alguien escribir
una historia buenísima nunca antes concebida, y ser capaz
de llevarla a un juego de aventura con maestría, que si luego
la aventura se juega como siempre, en el fondo será igual
que todas.
A mi me gustaría jugar las aventuras de una
forma NATURAL, sin prisas, sin actitudes irracionales, sin coger
objetos porque sí. Un estilo en el que el jugador curiosea
por el universo de la aventura; si no le apetece hacer nada pues
no lo hace; una aventura en la que no es necesario ir estresado
e hiperactivo o de forma excesivamente metódica para avanzar
el la historia de la aventura; una aventura en la que la historia
avanza a partir de un sólido argumento y acciones contundentes
y naturales que son realizadas porque son sentidas, y no a base
de puñetitas que es como avanzan la mayoria de aventuras.
Los puzzles consistentes en que para ver un determinado
objeto has de examinar la zona (cuando estando allí está
claro que deberías verlo), junto con los laberintos de las
conversacionales, y en general cualquier forma de añadir
dificultad artificialmente me parece aburrido y poco interesante.
¿Qué hay que cambiar entonces de una
aventura para lograr una jugabilidad natural?
Una buena historia y una buena puesta en escena de la misma es algo
básico. A partir de aquí se trata de que en la aventura
se desarrolle la historia de calidad que hemos pensado, y que este
desarrollo tenga la misma fuerza y sentido que el planteamiento
inicial de la historia, que creamos en las acciones que emprendemos
y que no suceda como en muchas aventuras en las que una grandilocuente
y fantástica historia que nos es presentada en la introducción
al cabo de 2 minutos jugándola se ve convertida en empezar
a coger objetos, ir de aquí para allá
pasando
a ser una vulgar aventura.
En los inicios de la aventura esto que ahora es vulgar y aburrido
era algo genial, pero ha dejado de serlo porque se repite una y
otra vez, hay que dar un paso más allá.
Desdramatización
De las aventuras a las que he jugado hay algunas
que si permiten una jugabilidad natural, como puede ser el Quest
for Glory I: "So you want to be a hero". En esta genial
aventura con elementos de rol podemos movernos libremente por el
entorno. Hablamos con personajes, compramos objetos, dormimos, corremos,
desarrollamos nuestras habilidades
en definitiva, realizamos
actividades naturales. Y mientras hacemos todo esto o no, vamos
enterándonos de la historia y podemos tratar de resolver
enigmas que se plantean.
La aventura tiene carencia de puzzles 'tontos' o aburridos destinados
a añadir dificultad. Al jugar se siente una experiencia vital
de libertad, libertad de hacer lo que queramos en el orden que queramos
o de no hacerlo.
Hay otras aventuras que aun siguiendo un esquema
clásico pueden llegar a resultar geniales, bien por su genial
historia, su excelente tratamiento de los personajes, su buen sentido
del humor, una intrépida acción u otros elementos
creados que son originales de la aventura y que la hacen atractiva.
David Torrens
*Nota: Hace unos años me bajé este
artículo y ha estado en mi disco duro desde entonces. Juraría
que lo encontré en uno de los números de Spanish Quest,
pero he buscado en los contenidos de Spanish Quest disponibles en
CAAD y no lo he encontrado. De momento lo publico aquí, espero
que no le importe al autor ni a los editores de SQ, Raul Álvarez
y Daniel Cárdenas.
6 de Junio de 2004, krac
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