(Esta es una variación de la Primera Novena escrita por la Madre Patrocinio, pero que busca mantener su escencia y profundidad de oración. Ambas novenas son igualmente validas.)
Acto
de Contrición
Señor
mío Jesucristo, Dios y hombre verdadero, en quien creo, espero y amo sobre
todas las cosas: me pasa de haberos ofendido por quien sois, tan digno de ser
amado; pero ya que no pudo daros las debidas gracias ni merecer que me perdonéis,
invoco a la reina de los Ángeles, vuestra purísima Madre y mi poderosa
abogada, para que supla por mí y me concedáis contrición perfecta, con la que
persevere hasta la muerte. Quiero vivir adorándoos y amándoos como a mi Dios,
haciendo en todo vuestra Santísima voluntad.
Amén.
Oración preparatoria para todos los días
Soberana Reina de los Ángeles y purísima
Virgen María: Vos sois el tesoro de Dios, la mujer fuerte que os hizo tálamo
hermoso del Espíritu Santo y medianera entre el cielo y la tierra. Por estas
gracias y privilegios, os suplico que me miréis con misericordia: bajo las alas
de vuestra protección me acojo; tened compasión de todos los afligidos.
El enemigo arrojó el aro contra nosotros, y esperamos consuelo de Vos.
No se gloríe, Madre mía, de que alcanzó de vuestros hijos la victoria. Vos
sois la única Inmaculada Virgen, Vos la que trajisteis del cielo a la tierra el
Sol de Justicia. Desterrad, Señora, al enemigo de nuestras almas, y llenad
nuestro corazón de la luz de vuestra virtud, para que siempre este en vida.,
por medio de vuestra sagrada Imagen del Olvido, triunfo y Misericordias, os
amemos y gocemos de vuestra hermosura del cielo. Amén.
Oración final para todos los días
Omnipotente Señor, que nos criasteis una Madre de toda llena de piedad,
agotando en ella los raudales de vuestra infinita grandeza.
Gracias os doy, Padre, porque antes de todos los tiempos formasteis una
criatura que bendejisteis como a Hija Primogénita. Gracias os doy, Dios Hijo,
porque las escogisteis por Madre.
Gracias os doy, Espíritu santo, porque la elegisteis por Esposa.
Gracias doy a toda
una Santísima Trinidad porque nos dio una Madre tan pura y tan santa, de cuyas
manos, llenas de jacintos, se derraman en la tierra todas las gracias.
Atended, Señor, a sus méritos y virtudes, y volved vustras miradas
sobre España; dad a la Santa Iglesia perfecta paz apostólica y evangélica;
amparad al Romano Pontífice; concedednos lo que os hemos perdido en esta novena
y que consigamos por intersección de María Santísima del Olvido, Triunfo y
Misericordias, veros y alabaros en la gloria. Por Jesucristo nuestro Señor, Amén.
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