María, estrella y guía del afligido.
Reflexión:
El
Altísimo con su inmensa grandeza honra a María y con agrado lo hacen tamién
todas las criaturas, pregonando con presteza
sus grandes misericordias. La soberana Reina recibió plenitud de gracias para
hacer participantes a sus devotos.
Ella fue la estrella de la que salió el Sol de Justicia; risueña y
graciosísima Sara que ofrece el Abraham Supremo la víctima más pura para
remedio nuestro.
Fue sagrario de la santidad, hospicio de la virtud y erario de la
castidad, paloma sencilla, cítara animada, cuidad fortalecida, zarza que ardió
sin apagarse y candelero encendido que disipa las tinieblas del corazón.
Por eso nunca desprecia a los ciegos, a los mudos ni a los que lloran. Con tu triunfo se alcanzan y obtienen siempre misericordias y todo consuelo.
Promesa quinta de la Virgen a la madre Patrocinio:
“Todo afligido hallará en Mí, por medio de mi Imagen, el consuelo.”
Medítese unos momentos; pídase la gracia que se desee obtener por intersección de Nuestra Señora del Olvido. Tres Avemarías, con Gloria, terminando con lo siguiente: “Nuestra Señora del Olvido, Triunfo y Misericordias, ruega por nosotros”.
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