PRINCIPALDANZAS COLOMBIANASCARIBELLANOSPACÍFICO - INDÍGENAS

 

ANDINOS

 

LAS FLORES

LA CAÑA

EL SAPO

EL GALLINAZO

LOS TORITOS

DANZA DE LAS PALOMAS

LOS MONOS

EL TORBELLINO

LA GUABINA

EL BAMBUCO

EL GUATÍN

LA MARCHA

EL SIOTÍS

EL PASILLO

LA POLCA

LA DANZA

LOS PASOS DE LA REINA

LAS VUELTAS ANTIOQUEÑAS

 

à      LAS FLORES (Resguardos indígenas de La Montaña y San Lorenzo, Riosucio.)

La danza de LAS FLORES, preludiada por el golpe del “carángano” en aire de “Vals Antiguo” (variante de Torbellino), simboliza la integración comunitaria mediante el trenzado de bejucos con flores alrededor de un asta. Esta última característica diferencia la versión riosuceña de las de otras regiones que utilizan cintas para el trenzado.

à      LA CAÑA           (Resguardo indígena de La Montaña, Riosucio.)

Su tema son los movimientos que deben hacerse para moler la caña panelera en el trapiche de madera y dos masas, denominado “Matagente” por el esfuerzo agotador que demanda su accionamiento. Cada figura representa una etapa de la molienda. Su ritmo se deriva del Bambuco.

Existe una variante llamada “Caña de Tiples” en La Montaña, y otra llamada “Caña Cantada” en el Resguardo Indígena de Cañamomo y Lomaprieta, Riosucio y Supía.

à      EL SAPO     (Resguardo Indígena de La Montaña, Riosucio. Y municipio de Salamina, Norte Caldense.)

El sonido del instrumento membranófono llamado “corrosco” invoca y llama al animal, que es símbolo de la lluvia y la fertilidad, en aire de Vueltas Remedianas. Esta danza exterioriza el anhelo de procreación, con un picaresco sentido del humor, típico del caldense.

à      EL GALLINAZO (Comunidad de Guamal, Resguardo Indígena de Cañamomo y Lomaprieta, Supía.)

Es una muy característica manifestación de la comunidad negra de Guamal en Supía, Caldas. El hombre vestido de blanco y la mujer de rojo con el denominado “Traje de Bolerón”, llevan a cabo la danza nupcial del ave, unidos en un ancestral rito amoroso, a golpe de Torbellino primero y de Bambuco después.
En su organología tri étnica se combinan la flauta indígena, el tiple mestizo, y un tambor de un solo parche llamado “chamburrio” de origen africano.

à      LOS TORITOS    (Resguardo Indígena de La Montaña, Riosucio.)

Bailada por cuatro oficiantes sobre un ritmo autóctono de poderosa rusticidad, esta danza pasa de la imitación elemental del animal a la mágica figura de las manos unidas en lo alto.

à        DANZA DE LAS PALOMAS         (Resguardo Indígena de Escopetera y Pirza, Riosucio.)

Tiene aire de Polca y es propia de la comunidad mulata de Pirsa en la hoya del río Imurrá, Resguardo Indígena de Escopetera y Pirsa, Riosucio. Aunque en ocasiones la bailaron hombres y mujeres, hay una versión exclusivamente femenina. La identidad con el ave se da no sólo en los movimientos, sino en las pañoletas y delantales utilizados como símbolos zoomorfos. El color blanco de los atuendos podría estar relacionado con ritos de pubertad o de iniciación religiosa.

à      LOS MONOS         (Resguardo Indígena de La Montaña, Riosucio.)

Entre las variantes de la danza zoomorfa de “Los Monos” existentes en diversos sectores andinos de Colombia, ésta es la que muestra una influencia indígena más definida. La primera parte va en aire de “Vueltas Remedianas” (derivación de la Contradanza), y la segunda en aire de Torbellino. La picardía que es propia de esta danza en todas las variantes, se expresa en este caso en la funcionalidad de la ruana, llevada por el hombre a manera de manta indígena.

à      EL TORBELLINO     (Resguardo Indígena de La Montaña, Riosucio.)

El torbellino representa la convocatoria a los vientos, que al fluír desde los cuatro puntos cardinales regulan la productividad de la naturaleza. De ahí que los bailarines, en grupos de cuatro, giren ágilmente, entrelazándose.

à      LA GUABINA         (Resguardos Indígenas de Cañamomo y Lomaprieta, y La Montaña, Riosucio.)

Es una modalidad especialmente cadenciosa del Torbellino. Tiene gran ingenuidad; todo gira alrededor del pañuelo, prenda de aceptación amorosa, en un clima de callada veneración a la Madre Tierra como símbolo de fecundidad. Se advierte en las versiones caldenses una gran diferencia con las Guabinas del Oriente y Centro Andino de Colombia.

à      EL BAMBUCO     (Resguardos Indígenas de Cañamomo y Lomaprieta, Riosucio y Supía, San Lorenzo, Riosucio.)

Es una de las expresiones fundamentales de la trietnicidad de la Zona Andina de Colombia; surgió en la Época Colonial como resultado de la interacción entre indígenas, negros y blancos. Su más característico apoyo rítmico lo constituye el tiple.

Como danza representa una contienda amorosa entre el hombre y la mujer. En el Occidente de Caldas presenta pasos y figuras muy cercanos al Bambuco Caucano; se plantea mediante el entrelazamiento inicial de los dedos que significa compromiso, y culmina cuando el hombre conduce a su amada fuera de escena.

à      EL GUATÍN      (Resguardo Indígena de La Montaña, Riosucio.)

Es esta danza una gran curiosidad pues se trata de una danza campesina de salón. “Guatín” es el nombre de un animalito roedor silvestre. Los danzarines describen la figura coreográfica de “Los Ochos” y dialogan mediante un alegre estribillo coral en aire de Torbellino.

à      LA MARCHA   (Municipios de Riosucio y Supía.)

De origen europeo, ya en el Siglo XVIII estaba plenamente configurada musicalmente en Alemania y Austria. Creemos que en Colombia comenzó a popularizarse en la Época de la Independencia hasta aculturarse en el occidente Caldense.
Aunque está íntimamente emparentada con el Pasodoble español, no son lo mismo. La Marcha guarda el espíritu militar, en el cual se basa todo un idilio amoroso que evoluciona en las múltiples y cortesanas maneras de tomarse y entrelazarse el hombre y la mujer.

à      EL SIOTÍS        (Resguardos Indígenas de Cañamomo y Lomaprieta, y La Montaña, Riosucio y municipio de Salamina, Norte Caldense.)

De origen escocés, fueron sin embargo los alemanes quienes lo difundieron por Europa. Como danza de salón, se popularizó en el Occidente Colombiano a partir de 1820. Tuvo su principal centro de aculturación en la ciudad de Cali, Valle del Cauca, desde donde pasó a las poblaciones de Caldas y de allí a sus campesinos, sustentado por un característico rasgueo de tiples solos.

à      EL PASILLO    (Resguardos Indígenas de Cañamomo y Lomaprieta, Riosucio y Supía; y La Montaña, Riosucio.)

Surgió como expresión de alegría al celebrar el triunfo de la libertad nacional después de 1819, cuando el Vals europeo fue adaptado a la fuerza giratoria del autóctono Torbellino colombiano.
En el Occidente Caldense adquiere una plasticidad netamente campesina con un sentido de rivalidad o competencia entre el hombre y la mujer, o de los hombres entre sí, por lograr el máximo dominio del veloz ritmo. Es danza impetuosa y beligerante donde todos luchan entre sí por demostrar una superior agilidad. Cuando el ritmo se acelera, surgen las variantes de PASILLO VENTIAO, PASILLO ARRIAO y PASILLO TORIAO.

à        LA POLCA         (Resguardos Indígenas de Cañamomo y Lomaprieta, Riosucio y Supía; y San Lorenzo, Riosucio.)

Es una de las danzas europeas popularizadas en América a partir de 1820, y se distingue por su briosa alegría. Se folclorizó en el Occidente Colombiano. Es de origen polaco, y su parte final, llamada EL GALOPE, tiene origen húngaro pero se inspiró en las “Cuadrillas a Caballo” cortesanas, que eran españolas.

à      LA DANZA        (Municipio de Riosucio.)

Es un baile de salón de imponente lentitud. Se originó en las Antillas, al derivarse de la Contradanza europea. Comenzó a aculturarse en Colombia a principios del Siglo XIX. En Caldas pasó de las clases altas de ciudades y pueblos, a ser interpretada por los campesinos.

à      LOS PASOS DE LA REINA   (Resguardo Indígena de Cañamomo y Lomaprieta, Riosucio.)

Danza de origen cortesano, aparecida quizá en el Siglo XVIII en los Reales de Minas del Occidente Caldense. Su influencia francesa puede adivinarse bajo el ropaje rítmico indígena del Torbellino y la aculturación criolla representada en su instrumentación. Se realiza al son de un tiple solo en rarísima ejecución. Parece tener influencias de la antigua danza francesa llamada “Paspié” (“PassePied”), difundida en la América Hispana con el ascenso de los Borbón al trono de España después de 1700.

à      LAS VUELTAS ANTIOQUEÑAS

Antes de comenzar las fiestas en las montañas de Antioquia, los abuelos llamaban a los invitados para un baile de entrada o de garrote en el cual las parejas bailaban al ritmo de tiples, guitarras y bandolas. En medio de la actuación, los músicos interrumpían el ritmo para que los recién llegados se dijesen sus coplas casi siempre satíricas o picarescas con metáforas relacionadas con el tema amoroso. El aire que acompaña la coreografía de las vueltas, así como sus pasos de rutina corresponden al bambuco con ligeras variantes
174 rumbas, según un listado de fiestas tradicionales y eventos especiales del año 2003, elaborado por la Gobernación de Antioquia, nos da idea sobre el tema. La Rumba, término que toma su nombre de la rumba cubana, como en Centro América, aquí, adquiere connotaciones fiesteras de aglutinación, de espacios para las relaciones interpersonales, para el comer, el beber, el bailar y gozar.
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