Un Husky adulto

 

Sus Cuidados y su educacion

 

El cuidado necesario no pasa de un aseo moderado, que se aumenta durante la época de muda. Su carácter facilita la educación y aún más su tendencia al orden y la limpieza. Necesita mucho ejercicio y un clima que no sea cálido en exceso. Necesita de abundante agua para refrescarse siempre.
Es un perro extremadamente limpio  por naturaleza y libre de olor corporal. No necesita mayores cuidados de belleza y por lo menos una vez al año cambia su pelaje.
Su salud, como la de todos los perros del Gran Norte, es firme y vigorosa, a excepción de la posibilidad de sufrir ciertos males más bien específicos de su raza.
Pero para mantenerle tan fuerte como un toro, aparte de ejercicio diario, requiere una alimentación acorde a su actividad y ritmo de vida.
Evidentemente, un pienso de alto contenido energético para un ejemplar de compañía está contraindicado: éste sólo es recomendable para los que ejercitan con ahínco sus músculos a diario o viven en zonas muy frías.
Como dato curioso, Seppala alimentaba a sus Huskys a base de salmón y grasa de ballena.
Una de las cuestiones que más preocupan a los propietarios de esta raza es el cuidado del manto.
Durante los períodos de muda -más acusada en abril y mayo-, renueva por completo su peluda coraza soltando pelos por doquier.
 Un achuchón cariñoso, una caricia o el más leve roce con su manto, y un batallón de pelos se pegan como imanes a las ropas de sus amos.
Varios cepillados diarios en las épocas de muda, así como un buen baño ayudarán a renovar su pelaje. ¿Necesita corte de peluquería? En absoluto, la raza no admite corte alguno y, en caso de efectuarse, le privaríamos de su máxima protección contra el frío y también el calor. 

Su educacion

Para que logremos que, a su modo, siga nuestras instrucciones hay que saber combinar astucia y paciencia. Astucia para convertirnos en su mejor amigo y paciencia infinita para no cejar en nuestro empeño de educación y poder afrontar el desgaste físico y psíquico que conllevan sus arrebatos de rebeldía y energía agotadora. Porque sólo al lado de un deportista nato, que lo saque a correr a diario y le permita disfrutar de cerca de la naturaleza, se sentirá plenamente realizado.
 De ahí que la vida en el campo o en un amplio jardín sean los lugares más indicados para los ejemplares de compañía.
Recurrir a la brutalidad o a las imposiciones violentas como vía de educación sólo conseguirá un Husky cada vez más escurridizo y pasota. Un consejo: el mejor momento para impartir las clases de educación es después de que el animal haya consumido buena parte de su energía corriendo o realizando cualquier otro ejercicio. De lo contrario, será imposible sacar partido de un Husky nervioso e inquieto por demostrar sus extraordinarias dotes de atleta.

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