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¿Quién ha sido el mejor James Bond?

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El Bond cinematográfico


Más tarde el autor nos da más pistas sobre la apariencia del personaje:

“Sus ojos grises miraban con calma, con ironía. Un rebelde mechón de cabello negro caía sobre su frente. Esto, unido a la delgada cicatriz vertical que cruzaba su mejilla derecha, le ofrecía un aspecto de pirata. No había mucho de Hoagy Carmichael, pensó Bond, llenando su pitillera con cincuenta Morlands de triple banda dorada.”

(Casino Royale, Cap.VIII)

Los detalles de su aspecto los seguimos encontrando en otras novelas:

“Bond sabía que había algo de forastero y, por cierto, nada de inglés en él. Sabía que era un hombre difícil de disimular.”


(Moonraker, Cap. IV)

Era un rostro oscuro y nítidamente cortado, que mostraba claramente en la mejilla derecha una cicatriz de tres pulgadas en la piel tostada por el sol. Los ojos eran grandes e iguales bajo las cejas rectas y más bien largas y negras. El cabello negro, partido a la izquierda, peinado descuidadamente, le caía sobre la ceja derecha. La nariz, larga y recta, corría en dirección a un pequeño labio superior bajo el cual había una amplia y finamente dibujada, pero cruel boca. La línea de la barbilla era recta y firme. Un conjunto de vestido oscuro, camisa blanca y corbata negra tejida completaba la fotografía”.

(Desde Rusia con amor, Cap. VI)

En un fragmento de Desde Rusia con amor, vemos al general Gogol del servicio secreto ruso hojeando el dossier de 007, donde obtenemos una detallada descripción física del mismo:

“Nombre : James.
Estatura: 1,83 metros.
Peso : 76 kilos.
Aspecto: esbelto.
Ojos : grisáceos.
Cabello: negro.
Cicatrices a través de la mejilla derecha y del hombro izquierdo. Marcas de cirugía reparadora en ell dorso de la mano derecha.
Atleta completo: gran destreza con la pistola, así como en el boxeo y en el lanzamiento de cuchillos; nunca usa disfraces.
Idiomas: francés y alemán.
Fuma mucho ( nota: cigarrillos especiales, con tres bandas doradas.)
Vicios: la bebida, pero no en exceso. Las mujeres.
Este hombre siempre va armado con una Beretta automática, que llev
a en un estuche fijado bajo el brazo izquierda. El cargador contiene ocho cartuchos. Lleva un cuchillo oculto al antebrazo izquierdo; en ocasiones, ha utilizado zapatos con punteras de acero; conoce las reglas básicas de judo.
En general lucha de manera aferrada y es muy resistente al dolor.
Conclusión: Este hombre es un peligroso terrorista profesional y un espía. Trabaja para el Servicio Secreto británico desde el año 1938 y desde entonces (ver dossier Highsmith de diciembre de 1950) lleva dentro de este servicio el número 007. Este doble cero designa a un agente que ha matado y que en servicio activo está autorizado a matar. Se supone que sólo hay dos otros agentes ingleses que disfruten de este privilegio. El hecho que este agente haya estado condecorado con la orden de Saint Michel y Saint George el 1953, recompensa que habitualmente sólo es concedida en el momento de dejar el servicio, da idea de su valor. En caso de ser encontrado sobre el terreno, esta información debe ser comunicada inmediatamente, con todos los detalles correspondientes, al Cuartel General ...”

En lo referente a su vida, particular y oficial, el escritor también detalla la profundidad y los sentimientos del personaje, que despiertan una parte para la mayoría desconocida de James Bond.

“Era el comienzo de un día típico de rutina para Bond. Únicamente dos o tres veces al año un determinado trabajo requería de sus habilidades particulares. El resto del año tenía las obligaciones de un pacífico empleado civil, con un horario de oficina elástico de diez a seis; almorzando, generalmente en la cantina; las tardes las pasaba jugando a las cartas en compañía de amigos íntimos o yendo a la cama, con una fría pasión, con una de las tres mujeres casadas que tenía a su disposición; los fines de semana jugando al golf con apuestas altas en uno de los clubes cerca de Londres”

(Moonraker, Cap. I)

Matar era parte de su profesión. Nunca le había gustado hacerlo, pero cuando se veía obligado empleaba una gran pericia y lo olvidaba con facilidad. Como agente secreto con el distintivo de doble 0, la licencia por matar del Servicio Secreto, su obligación era permanecer tan indiferente ante la muerte como un cirujano. A lo pasado, punto y final.
El sentimentalismo estaba en desacuerdo con su trabajo, peor aún, la muerte vagaba en su alma”


(Goldfinger, Cap. I)

El comentado gusto por el detalle de Fleming se encuentra en las costumbres, que eran reflejadas como si se tratara de una persona real. Seguramente aquí fue donde Fleming aportó sus propias experiencias.

“Su última acción fue la de deslizar su mano bajo la almohada, hasta poder tocar la culata de su revólver Colt 38 de dotación oficial. Después se durmió.”


(Casino Royale, Cap. I)

“Bond siempre había sido un jugador. Le gustaba el sonido seco producido por las cartas y el constante y tenso drama de las silenciosas figuras que rodeavan las verdes mesas, la rebuscada comodidad de los salones de cartas y casinos, los bien pulidos brazos de las sillas, la copa de champagne o el vaso de whiskey siempre en la esquina, la parsimoniosa atención de los camareros. (...) Pero con lo que más disfrutava era con sus propios errores. Sólo uno mismo podía culparse o admirarse. La suerte era una esclava (...) y la suerte, en todas sus facetas, debía ser aceptada, no temida. Bond la imaginaba como una mujer, tenía que ser amada locamente o destruida por completo, nunca perseguida o tratada con término medio.”

(Casino Royale, Cap. VII)

La manera de vida Bond va desde el sibaritismo hasta lo obsesivo y fronterizo; sin duda, su estilo personal es el de un hombre acostumbrado a los placeres, aunque muchas veces nos encontramos en el excesivo detallismo que exige tanto de sus comidas, bebidas e incluso de sus cigarrillos. Bond es un fumador empedernido; se hace preparar cigarrillos de tabaco macedonio con tres bandas doradas, fabricados por la casa Morland de Grosvenor Street, sin los cuales prácticamente no puede vivir.
En Sólo se vive dos veces, acepta a regañadientes un paquete de cigarrillos japoneses, considerándolos prácticamente pasto. Desde esta pequeña observación (quien, hoy en día, se hace preparar cigarrillos por una casa especializada?), se empieza a ver una obsesión exagerada por los más mínimos detalles. Por ejemplo, en el desayuno:

"El desayuno era su comida preferida. Durante sus estancias en Londres, su composición era siempre la misma: dos grandes tazas de café negro muy fuerte sin azúcar, de De Bry, en Oxford Street, preparado con una cafetera Chemez americana, un huevo pasado por agua (tres minutos y u
n tercio de cocción) que tomaba en una copa azul fileteada en dorado. Era un huevo muy fresco, rubio, procedente de gallinas francesas de Marans, que un amigo de May criaba en el campo. (Bond sentía horror por los huevos blancos, y era algo habitual en él asegurar que no había nada que se acercara tanto a la perfección como un huevo pasado por agua cocido en su punto). Enseguida tomaba dos gruesas rebanadas de pan integral tostado, recubiertas por una capa de mantequilla de Jersey de un bello amarillo subido; y tres tarrinas que contenían, cada una, mermelada de fresas Tiptree Little Scarlet, la otra mermelada de naranjas de Oxford (a base de frutos seleccionados por Cooper), la tercera, miel de Noruega de Fortnum.
La cafetera y los cubiertos de plata eran Queen Anne, la porcelana de Minton, del mismo azul oscuro fileteado de oro que la copa del huevo.
"

(Desde Rusia con amor, Cap.  )

“Tendrás que disculpar –dijo- el que tome un placer ridículo a la hora de comer y de beber. Creo que se debe a que siendo soltero, me he habituado a ser detallista. En realidad es muy vieja esta costumbre, pero debido a que generalmente como solo cuando trabajo, procuro poner el máximo interés, para hacer así las comidas más agradables”


(Casino Royale, Cap. VIII)

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