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Ian Fleming: el gentleman sumiso

Ian Fleming

El creador de James Bond tuvo una vida, cuanto menos,

intensa.

Su obsesión por vivir cada día al máximo de una manera desenfrenada topó bruscamente con una austera realidad que le apartaba de cualquier estilo de vida idealizado. Pero realmente, la vida de Ian Fleming, no se puede considerar muy diferente de la de James Bond. Muchos críticos y especialistas biográficos han calificado a James Bond como el alter ego de Fleming.

El autor fracasó prácticamente en todo el que hizo en su vida, y decepcionado por tal frustración, necesitaba volver atrás y acabar triunfando. Era la gran quiebra de el escritor, el cual finalmente enfocó la victoria, podríamos decir a causa de unos efectos traumáticos, en el personaje de James Bond.

De hecho, en una ocasión, el propio Fleming comentó su relación con el personaje:

“La gente me relaciona con James Bond simplemente porque me gustan los huevos revueltos, las camisas de manga corta y la clase de cosas que hace James Bond, pero ciertamente, no tengo ni su valor, ni su extraordinaria gana”

Sin ir más lejos, según el actor y vecino de los Fleming en Jamaica Noel Cöward, 007 era “la fantasía de Fleming sobre quien le habría gustado ser. Implacable, elegante y como tenía Ian, cualidades de colegial.”

Cöward creía que Fleming se hacía el interesante y quería llamar siempre la atención, mientras que él sí que lo hacía, era genuinamente perfecto. Cöward era un conocido de los Fleming al cual le ofrecieron el papel de Doctor No, el primer antagonista de James Bond en el cine. El actor, que nunca había tenido una buena afinidad con el escritor, le contestó a su proposición de esta manera:

“Querido Ian, la respuesta a tu pregunta sobre el Doctor No es: ¡No, No y No!

Ian Fleming

Pero está claro que Fleming no era Bond. Aún así trabajó en los servicios secretos navales. El almirante Sir Norman Denning conoció a Fleming:

Su lugar, para decirlo con palabras actuales, era una combinación de hombre de ideas y manipulador. Parecía que viviera dos vidas: una de día, cuando trabajaba aquí, y la otra por la noche, cuando salía, hacía vida social, y jugaba al bridge y a otras cosas”

Resulta casi obligado pensar que al trabajar en un servicio de este tipo, Fleming debía estar influenciado por unos modelos de personas que más tarde se reflejarian en los personajes de sus novelas. Pero, ¿quién era el modelo para Bond?

 

Al margen de basar el personaje en una parte de su vida, autobiografiándose en algunas características, una de las influencias parece ser un personaje llamado Wilfred Dunderdale, el jefe del centro de operaciones del MI6, el servicio secreto británico, en París. Era un personaje muy extravagante que iba por París con Rolls-Royce, cosa que parece inadecuada de hacer si eres un espía. Aparentemente él lo hacía, y aun así era muy efectivo en su trabajo.

También se ha dicho, y esta parece ser la más firme hipótesis, que el personaje de James Bond se inspiró en Christopher Creighton, un buen amigo de Fleming. En el año 1996, Simon & Schuster publicó Operación James Bond, de Creighton, y dónde se relata la recuperación de una parte importante del oro nazi al finalizar la II Guerra Mundial. Los editores advierten que se puede descubrir al verdadero James Bond.

Creighton, quien en aquellos tiempos vivía retirado en Londres, incluye una carta firmada por el propio Fleming donde asegura que su amigo fue fuente de inspiración para su trabajo y confiesa que este secreto no lo había revelado nunca a nadie. Al parecer, tras las novelas de Fleming hay mucho más trasfondo del que a simple vista se podría imaginar.

Pero todavía hay más. Si las personas en las cuales se basó para crear su héroe eran extravagantes, el nombre que le puso llegaba a situarlo en una situación un tanto cómica.
Pájaros de las Índias Occidentales
 
Fleming buscaba un nombre que englobara masculinidad, sencillo y que fuese marcadamente británico. Una de sus biblias era el libro “Los Pájaros de las Índias Occidentales”, escrito por un ornitólogo llamado James Bond. El escritor se apoderó sin pensárselo dos veces de este nombre y lo puso a su criatura. Esta acción fruto de un arrebato desinteresado ocasionó que en el momento de máximo apogeo del personaje, a mitad de los años sesenta, el verdadero James Bond tuviera más de un problema al identificarse, por lo que, razonadamente ofendido, envió una carta a Fleming pidiéndole explicaciones o, cuanto menos, una disculpa. Fleming, de una manera muy original, le envió un ejemplar de uno de sus libros con la dedicatoria “Al verdadero James Bond” y le propuso que podía utilizar su nombre para denominar al tipo de pájaro más feo que viera.

Los personajes que acompañan siempre al agente secreto James Bond, M, Q y la secretaria Moneypenny, también tuvieron homólogos en la realidad. M, la cabeza de los servicios secretos británicos que es el encargado de asignarle la misión pertinente a Bond, era nada menos que el almirante John Godfry, de quien Flemig era ayudante personal, y la señorita Moneypenny, secretaria de M y enamorada de Bond, parece ser que era la duquesa de Westminter.

En cuanto a Q, el encargado de suministrar todo tipo de artefactos y armas a Bond, hay diferentes personas de las cuales Fleming bebió para inspirarse en el famoso personaje. Uno parece ser Charles Fraser Smith, cabeza de provisiones de donde trabajaba Fleming, y otro el Mayor Boothroyd, causante en la vida real de la elección del arma más famosa de 007, la Walther PPK.

Defendiendo Reina y país

Cuando Fleming disfrutaba de un apogeo literario considerable, el Mayor Boothroyd, un especialista en armas, envió una carta a Ian Fleming, especificando que el arma Beretta 950 B que el escritor enfundaba al personaje en sus novelas, no era la adecuada para alguien del servicio secreto británico, y le aconsejó la Walther PPK, creada en los años 30 para la policía secreta alemana. El creador de Bond, haciendo caso del consejo de un experto, introdujo este cambio en su novela El Doctor No. El autor aprovecha en ell libro la excusa del mal funcionamiento de la Beretta de 007 para que M le ordene cambiar de arma.

Con la resignación de 007, aparece el encargado de armas, Q, que tiene el mismo nombre en el libro que el experto Boothroyd.

"-No debía haber ocurrido...

-Exacto- la voz era aterciopelada, peligrosa-. Si no lo recuerdo mal, se le encasquetó la pistola. Su Beretta con silenciador. Fue un fallo, 007. Cuando alguien lleva un número con los dos ceros no puede permitirse esta clase de errores. ¿Prefiriría renunciar a los dos ceros y volver a las tareas normales?

La licencia para matar del Servicio Secreto, el prefijo con los dos ceros, era un gran honor. Y lo había ganado con un gran esfuerzo. Esta licencia le concedía a Bond las únicas misiones que le gustaban, las peligrosas.

-Oh no, señor!

-En ese caso, tendrá que cambiar de equipaje.”

(El Doctor No, Cap. II)

El mayor Boothroyd, califica la Beretta de Bond como: “un arma para mujeres sin poder de detención”. La Beretta 950 B, antigua pistola de 007 . La Walther PPK, más moderna y eficaz.


Beretta 950 B
Calibre: .22 corto, 6.35 mm
Longitud: 115 mm
Pes: 280g.
Capacidad del cargador: 5 cartuchos



Walther PPK
Calibre: 9 mm. , 7.65 mm
Longitud: 154 mm.

Peso: 568 g.
Capacidad del cargador: 6 cartuchos


 

 

Una vida feroz

 Ian Lancaster Fleming, nació el 28 de mayo de 1908 en Londres. Su padre Valentine Fleming, que en una ocasión formó parte del Partido Conservador Inglés, desapareció en Francia durante la batalla del Somme, en la I Guerra Mundial. Este hecho ocasionó que su madre tomara un control más grande sobre sus hijos.
Entre otras consecuencias, Fleming estudió en Eton, el colegio más importante de Inglaterra, donde tuvo una aventura amorosa con una chica, hecho que más tarde viviría su personaje James Bond, en la misma escuela. Después de una educación motivada por la disciplina, estudió en Sandhurst (posteriormente ridiculizada a sus novelas) con el ejército, pero no prosperó, y decidió ir a estudiar psicología a Ginebra y a Munich. A partir de aquí y de la influencia que ejerció sobre su carácter la educación que recibió, Fleming quiso dar al mundo la imagen de un sibarita preocupado por la buena cocina, los deportivos rápidos, las mujeres y las emociones fuertes. Pero realmente era una máscara bajo la que se escondía un hombre que no acababa de encontrar su lugar en el mundo.
Este interés por vivir la vida al máximo se compaginaba con su trabajo de corresponsal, de 1929 hasta 1933, en la importante agencia Reuters. Pasado este periodo se vio en la obligación, como afirmó él, de disponer de algunos beneficios, y se formó como corredor de bolsa. Pero su intensidad laboral no acaba aquí. Simultáneamente, el diario Times, le asignó una misión a Moscú que coincidiría con el estallido de la II Guerra Mundial. En este tiempo trabajó en la Inteligencia Naval Británica y aquí es donde la experiencia adquirida le sirvió más tarde para crear situaciones y personajes en sus novelas.

El 1953, Fleming publica su primera novela, Casino Royale. Con un gran talento para la aventura, los detalles y las localizaciones exóticas, el libro fue muy bien aceptado por la crítica, pero pasó desapercibido, en cambio, para el público. El escritor siguió publicando una novela cada año, hecho que según él, fue producido por el “shock que me ocasionó casarme con 43 años”.

Para él las novelas y el hecho de poder permitirse escribirlas, era una válvula de escape de la sociedad. De alguna manera el escritor copsó en el personaje de James Bond sus frustraciones, su agudo sentimiento misógino, y la imagen que siempre había querido dar al mundo. Pero realmente era una máscara bajo la cual se escondía un hombre que no acababa de encontrar su lugar en el mundo. Sectores de la crítica literaria consideraban al escritor como un ser melancólico que utilizaba el sexo, el tabaco y el alcohol por protegerse de su visión desencantada del mundo. Además, se comentaba que Fleming padecía un fuerte problema de incomunicación con las mujeres. Su fama de gentleman y conquistador sólo era una máscara para esconder su homosexualidad reprimida que no le permitía mantener una relación normal con una mujer. De hecho, un psiquiatra de la C.I.A. en su día declaró que actualmente ‘No habría admitido a Bond en las filas del servicio, debido a sus claras tendencias homosexuales.’

Fleming murió el 12 de agosto de 1964, vislumbrando únicamente la punta del iceberg del éxito de su personaje, en las películas 007 Contra el Doctor No (1962) y Desde Rusia Con Amor (1963) que haría su aparición estelar considerada como la mejor película Bond para muchos en Goldfinger (1964), poco después de su muerte.
Tras de sí deja un legado que ha fascinado a generaciones. Una franquicia que ha superado toda expectativa, convirtiéndose en la mayor de la historia del cine y tambíen en la más rentable.

Es la historia de una criatura que sobrevivió a su progenitor.

Autógrafo de Ian Fleming


 

 

 

 

 

 

 

 

 

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