2004(2)
- William Hurt
- Joaquin Phoenix
Vuelve y juega: Shyamalan escribe, produce y dirige. Vuelve y juega: la película se estrena en Agosto. Vuelve y juega: la música la hace James Newton Howard. Vuelve y juega: se filma en Philadelphia y sus alrededores. Vuelve y juega: Shyamalan hace cameo. Vuelve y juega: ritmo lento, propicio para causar la máxima tensión. Vuelve y juega: pasado el 75% de la película, no tenemos ni idea en qué va a terminar. Vuelve y juega: Shyamalan logra una excelente película de suspenso. Así es. Manoj hace honor a su fama, no defrauda y una vez más nos hace estremecernos de angustia al borde de nuestros asientos (aquellos quienes se atreven a mirar aquellas escenas donde, como decía Hitchcock, "uno sabe que algo va a pasar pero no sabe qué va a pasar"), sitiendo una vez más aquella atmósfera oscura, densa, lenta, tenebrosa y envolvente que Manoj nos recrea. Esta vez la historia es de una pequeña aldea que se sitúa (literalmente) en medio de un escabroso bosque, en donde se supone hay unas "extrañas criaturas" que viven refugiadas en la oscuridad y densidad del mismo. De vez en cuando, estas criaturas van a la aldea a recordarles (de forma espeluznante) a los aldeanos que bajo ninguna circunstancia deben acercarse al bosque. Hmmm... personas escondidas en un sótano con criaturas extrañas haciendo ruidos en la puerta de sus casas? el parecido con Signs es evidente. Pero sólo al principio. Mientras la película (y el terror) avanzan, nos damos cuenta que esta vez es muy diferente... eso sí: la tensión (al igual que en Signs) es tanta que casi se puede cortar con un cuchillo. Aunque esta vez el final no es TAN inesperado, ciertamente es algo que no se puede catalogar como predecible. Más bien no es tan extraordinario como muchos esperaban... Es de rescatar la fabulosa y muy verosímil actuación de todos los actores, la apropiadísima y pertinente música y las terroríficas 'criaturas', cuya apariencia es digna de cualquiera de nuestras peores pesadillas. Cuando vamos saliendo del cine riéndonos nerviosamente para olvidar los sustos (y atando uno que otro cabo suelto), nos cuesta creer que en lo que en realidad acabamos de ver fue una historia de amor enmarcada en una de mentiras, engaños, un poco de locura y mucho, mucho suspenso. Vuelve y juega: al final, quisiéramos perder nuestra memoria para poder volver a disfrutar como la primera vez, de una película de Manoj Nelliyatu Shyamalan.
The
Manchurian Candidate (El
Embajador del Miedo)
- Denzel Washington
- Meryl Streep
"El que no seas paranoico no significa que no te estén persiguiendo", reza paranoicamente un dicho popular que refleja nuestro gusto por las conspiraciones. Películas como JFK, Wag The Dog y The Manchurian Candidate nos hacen preguntarnos qué tanto sabemos de lo que realmente sucede detrás, no sólo de hechos políticos contemporáneos, sino de prácticamente cualquier hito histórico, en especial aquellos que cambiaron el curso de la humanidad. The Manchurian Candidate es la historia de la familia política Prentiss Shaw y su prometedor ascenso hacia la Casa Blanca. Y claro, de cómo está involucrada la poderosa empresa Manchurian Global y nuestro buen amigo, el veterano de guerra Ben (Washington). En el fondo, es acerca de cuán lejos se puede llegar cuando el objetivo es lo suficientemente rentable. Aparte del fabuloso ritmo y de cómo nos hace no-parpadear, lo mejor de la cinta es (para alguien que no sabe de qué trata la historia, que es como se debe ver una película) la fantástica forma en que la historia nos va develando poco a poco (durante poco más de las 2 horas) la historia detrás de la historia, y de cómo nosotros vamos atando cabos, tratando de entender lo que nos quiere decir la película (o lo que nosotros vamos suponiendo que es). Este remake es recomendable para aquellos que desde hace muuuucho tiempo damos por sentando que el hambre de poder y dinero del que sufre el mundo desde hace mucho tiempo, es suficiente para que sepamos que pocas son las cosas (de importancia, claro está) que suceden como nosotros pensamos que suceden; o mejor dicho, que tal cual 'Matrix Light', la mayoría de la humanidad no somos sino meros animalitos que sólo creemos lo que nuestro amo nos dice... o en el mejor de los casos, lo que sutilmente nos insinúa que creamos.
Saw
(Sierra)
James Wan
- Leigh Whannell
- Cary Elwes
- Danny Glover
Terror. Es la adecuada palabra que se viene a la mente tras mirar esta película. Tal vez "desesperación", "locura" y "salvaje". Eso sí, sin olvidarnos de "velocidad", ya que la cinta posee un endemoniado ritmo, incrementándose casi hasta el límite en el fabuloso e inesperado final, todo enmarcado en una muy pertinente y fresca musicalización. Desde el mismo principio de la película nos hace pegarnos a nuestras sillas y preguntarnos cuán salvaje puede ser un criminal... o lo que para efectos de la película es lo mismo: cuán salvaje puede ser una lección de vida. Recomendada para amantes del cine 'para sufrir': aquellas películas que, lejos de relajarnos, entretenernos y divertirnos, estresan, tensionan y aterrorizan. No apta para ver sólo en la oscuridad... a su cuenta y riesgo. Pero al grano: es la historia de un asesino ('en serie' ya suena demasiado a cliché) cuya motivación criminal es darle una lección de "agradecimiento con la vida" a sus víctimas. Es decir, escoge a aquellos quienes (según él) no aprecian su vida tal como deberían, y de una maquiavélica forma, les hace 'entrar en razón' para que vean el mundo y su vida con otros ojos. La película tiene un guión sumamente original (algo muy difícil de lograr en el campo de los 'asesinos en serie'), el cual nos va confundiendo (y des-confundiendo) a medida que la cinta avanza, sólidamente apoyado por unas muy verosímiles y crudas actuaciones, y rematada por un gran final, digno de una montaña rusa. Oscura, sádica, terrorífica, inquietante... ojo para los que sueñan con las películas...