
Aunque a muchos les sorprenda, éste cineasta no es español. Nació en Chile en 1972 pero vivió toda su vida en España, por razones que le serán obvias a todos (un poco de historia: ¿Qué estaba sucediendo en ésa época en Chile?). Alejandro nació en Santiago de Chile en 1972, donde vivió durante un año y medio, para luego radicarse en Madrid. Como su padre era chileno y la madre española, se crío entre la tradición chilena y la cultura europea, lo que ciertamente lo marcó en lo personal y también en su obra cinematográfica.
Según su propia confesión, lo que lo convenció de transformarse en cineasta fueron las constantes visitas a casa de un vecino que tenía un equipo de vídeo y cuya película de cabecera no era otra más que "2001: A Space Oddisey" del maestro Stanley Kubrick. Durante toda su vida, Alejandro pensó que si estudiaba cine, lo primero que le enseñarían sería como utilizar una cámara y lo segundo, de qué manera filmar. Grave error. Antes de eso, hay que leer toneladas de libros y teorías, gran parte de las cuales no sirven absolutamente para nada. Esto, llevó al futuro cineasta a tomara una decisión drástica, no ir a clases y dar únicamente las pruebas.
En el intertanto, se propuso filmar lo que fuera y como nadie arriesga capital no tuvo otra alternativa que ponerse a trabajar de jardinero y como vendedor en grandes tiendas, hasta que consiguió juntar el dinero para comprar su primera cámara. Con ella filmó un cortometraje que fue premiado por la Asociación de Cineastas Amateur, lo que además de prestigio le significó dinero para poner en marcha sus siguientes trabajos, con los que lentamente comenzó a ganar dinero.
Les podría parecer a los visitantes más críticos que dedicar
un espacio a un director que tiene sólo dos largometrajes en su haber es una
especie de temeridad crítica muy del gusto de las corrientes de pensamiento
actuales. Harán bien. Hay que mantenerse despiertos y a la expectativa,
desconfiar de cuantas modas pasajeras y fulgurantes se nos presenten y saber
analizar qué se esconde detrás de cada director y sus obras, por pocas que
sean estas.
Alejandro
Amenábar es quizás el fenómeno más sorprendente y extraordinario que haya
dado el cine español en los años 90. Ahora bien, esto no quiere decir que se
pueda decretar su breve obra como de una genialidad acabada y brillante sin
fisuras. Es un director que no merecería tal injusticia. La obra de Amenábar
es la de una promesa, la de un director que empieza a despuntar y sobresale por
encima de sus compañeros de generación, pero le queda mucha carrera por
delante, mucha madurez que adquirir, y en los próximos años, décadas quizás,
podemos tener algunas sorpresas mucho mayores que las que nos han deparado sus
dos interesantísimas películas.
Como
a su admirado (el maestro del suspenso, Alfred) Hitchcock, quizás haya
que considerarlo como si aún estuviese en la etapa inglesa y tuviese que
alcanzar sus mayores logros en la etapa americana, y quien sabe, tratándose de
Amenábar, lo de etapa americana puede trascender la simple metáfora.
Prescindamos de análisis sociológicos, no hay mucho más que saber que Amenábar y los suyos han superado los criticados modelos academicistas para explorar el cine de entretenimiento; influido por modelos americanos, un cine que tenía muy poca tradición en España y que ha obtenido el reconocimiento del público en taquilla y el aprecio general de la crítica.
Estudiante
de Imagen en la Universidad Complutense, suspendido por un profesor, y rápida
estrella del circuito de festivales de cortos, en 1992 gana el Festival de Cine
y Video de AICA en Madrid con "La cabeza". Sus 30 minutos
de "Himenóptero", otro thriller estudiantil, arrasan en todos
los festivales, ya arrojan beneficios sustanciales y en el verano del 92 es
mejor director en Festival de Elche, ya admirado por directores como Bigas Luna.
"Luna"
es su tercer proyecto en video, pero el director José Luis Cuerda, impresionado
por su incipiente talento le facilita el rodaje en 35mm, ayudado también por la
selección del guión que hace la productora CPA en su concurso Luis García
Berlanga, para que el corto pueda ser realizado. "Luna"
bate previsiones de asistencia y José Luis Cuerda le anima a realizar el primer
largometraje. Nace así "Tesis" y comienza la búsqueda de sus
protagonistas.
Se baraja el nombre de Penélope Cruz, pero
Las producciones del Escorpión no pueden hacerse cargo del caché de la
estrella y es finalmente Ana Torrent, de vuelta al cine y famosa como la
niña de "El espíritu de la colmena", la que se hace con el
papel. Cuarenta y cinco millones de subvención (unos 200.000 dólares) y la
participación de reparto de sus cortos (Eduardo Noriega, Fele Martínez,
Nieves Herranz),junto a veteranos como Xabier Elorriaga y Miguel Picazo, cierran
el proyecto.
"Tesis", al margen de su concepción como cine de entretenimiento, no deja de tener cierto trasfondo reflexivo, algo común con una contemporánea suya tan aparentemente ligera como "El día de la bestia". Ángela (la protagonista) siente horror por la violencia pero al mismo tiempo no puede ocultar su fascinación, si interés, su morbo, tan natural en los seres humanos.
La película gira entorno al mito de las snuff-movies, en las que presuntamente son asesinadas y torturadas personas. Este argumento le sirve al director no sólo como impulso de la acción, queda también vertebrado un discurso sobre la atracción que ejerce la violencia sobre el ser humano. El "vouyerismo", un tema, como bien se sabe, eminentemente propio de Hitchcock, aunque casi cincuenta años después de la "La ventana indiscreta" ya no es el vecindario el observado. El fuerte impacto de los medios de comunicación audiovisuales y los excesos de violencia, convierten a "Tesis" en una especie de actualización de aquella.
Pero
no debe interpretarse nunca que Amenábar baraja un discurso, o una tesis. Él y
sus contemporáneos, reniegan en parte de esta concepción del cine, huyen de
los excesos literarios y filosóficos y se centran en los códigos visuales y de
evasión que marca el cine americano, que les ha influido muchísimo más que
los Bergman, Antonioni y otros grandes directores Europeos.
Podríamos tal vez incluir al genial David Lynch (Corazón Salvaje, Terciopelo Azul, Autopista Perdida), ya que, al igual que éste, Amenábar convierte lo cotidiano en una fuente de terrores y angustias, y ésta habilidad es estupenda para poder conectar con el público, la cual es la principal regla para dominar un thriller o cualquier otra historia que necesite del suspenso y espera desesperada por lo que va a ocurrir del público.
"Tesis"
despertó la admiración del público español en el sentido más obvio, en el
que era más de esperar. Al enfrentarse a una película española se encontraban
con un thriller de intriga movido con una ligereza y un ritmo desacostumbrados.
El
éxito apabullante de "Tesis" abre paso a un segundo proyecto.
Alejandro Amenábar es un valor seguro en taquilla que ya puede poner en pie sus
proyectos sin especial dificultad. José Luis Cuerda sigue siendo su padrino en
la producción. Se nota claramente que "Abre los ojos" es la película de un
director-estrella con medios y carta blanca para crear y controlar el proceso de
producción. Toda la producción está revestida de unos medios, una imagen y
una resolución final impecables y brillantes, su situación es envidiable :está
instalado como un director rentable que encima puede hacer lo que quiera.
En el reparto ya está la inalcanzable Penélope Cruz, cuyo caché ya no es un obstáculo una vez ya no hablamos de un joven desconocido, es un nombre cuasi-consagrado el que está tras la cámara. No deja de resultar significativo que a pesar de esto sigan Fele Martínez y Eduardo Noriega, fieles a la causa, que gracias a Amenábar ya están consolidando unas brillantes trayectorias interpretativas junto a otros directores.
"Abre
los ojos" recauda aun más que "Tesis" y apuntala definitavemente
la euforia que vive en los últimos años el cine español. Amenábar ya es todo
un nombre y su revelación de "Tesis" queda confirmada.
Lejos del admirable pulso cinematográfico de "Tesis",
"Abre los ojos" supone un gran cambio de tercio, el pequeño
geniecillo no se repite a sí mismo. La primera parte de la película está
consagrada a un romanticismo febril como el cine español, y el cine en general,
no sabían retratar desde hacía mucho tiempo.
Penélope Cruz es el sueño, la musa y la estrella que dos amigos, el triunfador y el mediocre, se disputan con aparente victoria para el primero. Amenábar hace una verdadera exhibición de su dominio del medio. Sabe enrarecer la escena, dotarla de un halo de sueño, de perturbación, de verdadero apasionamiento que sólo puede haber heredado de obras maestras como "Vértigo", a la cual hace una referencia directísima.
Sin
lugar a dudas es en "Abre los ojos" donde encontramos las referencias
más directas y claras al cine de
Alfred Hitchcock. No es tanto por la
manera en la que Penélope Cruz se le aparece a Eduardo Noriega, con el mismo
halo de luz con el que Kim Novak iba a entregarse a James Steart en "Vertigo".
Es toda la morbidez del romanticismo hitchcokiano la que está presente en la
película.
En
el cine de
Alfred Hitchcock esté romanticismo estaba revestido por lo
que llamó el maestro un macguffin. Por si alguien no lo sabe, un macguffin
es el término que se refiere a la anécdota de la película, la excusa, el
pretexto para tratar de temas de mayor envergadura.
En
"Abre los ojos",
como principal defecto de la película, podemos encontrar cierta confusión entre
el macguffin y el tema principal de la película. Partiendo de la historia
de amor referida, "Abre
los ojos" deriva rápidamente hacia
un complicado relato de ciencia-ficción, una inquietante reflexión sobre sueño
y realidad, más emparentada con películas como "El Vengador del Futuro"
que con un cine de estirpe más lírica. El protagonista se ve inmerso en un callejón
sin salida del que no sabe salir, no distingue entre sueño y realidad y todo
es debido a unas perversas y maquiavélicas causas que el tramo final se ocupa
de explicar con mucho detenimiento.
Hitchcock, que siempre se caracterizó por una sonrojante falta de rigor en la explicación de sus tramas, no descuidó nunca el ambiente que la película había conseguido; en cambio Amenábar se desentiende del impecable trabajo que había realizado en la primera mitad del film y parece empeñado en no dejar ningún cabo suelto, aunque ello deba pagarlo con un último tramo de película mucho menos emocionante, más aburrido incluso, de lo que había ofrecido en un inicio.
"Abre
los ojos" es una magnífica película, un trabajo brillantísimo y otro
hito del cine español. Recauda más de 1000 millones de pesetas en España (más
de 5 millones de dólares), es otro éxito descomunal y coloca a Alejandro Amenábar
en una posición de privilegio en la industria, más si cabe. Jim Sheridan
(el director de Mi Pie Izquierdo y En el Nombre del Padre) se
interesa por un remake de "Tesis" y
Tom Cruise
compra
los derechos de "Abre los ojos". Esta compra es el puente perfecto
para que Amenábar prepare su tercera película "The others".
Además
dirigir, Amenábar sabe explotar sus otras facetas creativas. Es así como en
1999 co escribió el guión de "Nadie Conoce a Nadie" de Mateo Gil (quien
le había escrito los guiones de sus otras dos cintas), otro thriller de suspenso
muy bien hecho; y además musicalizó "La Lengua de las Mariposas" (1999)
del cineasta José Luis Cuerda. En Julio del 2000 comenzó el rodaje de
"Los otros" su tercera
película, y cuyo estreno se efectuó en Agosto del 2001. Bajo la producción
de Tom Cruise,
Nicole Kidman fué la estrella principal, lo que unido a su rodaje
en inglés, le garantizó a la película una amplia repercusión internacional;
además de ser fuertemente nominada a los premios Goya Españoles,
a pesar de no ser hablada en castellano.
La acción transcurre en 1945, en una antigua casa donde una mujer (Grace) que ha perdido a su marido en la II Guerra Mundial, educa severamente (y muy religiosamente) a sus dos hijos pequeños. Los niños tienen una extraña enfermedad (fotosensibilidad), por la que no pueden ponerse a la luz del sol. Se incorporan en el servicio tres nuevos criados, y Grace sólo les pone una norma, cuando se muevan por la casa, deben dejar siempre las puertas cerradas. Ni un rayo de sol debe entrar en la casa...
Nicole
Kidman
rebajó su status en la mitad, se instaló con su marido en Madrid
y el presupuesto de la cinta asciende a 3.500 millones de pesetas (unos 17 millones
de dólares), que se reparten Sogecine, Las producciones del Escorpión (de Cuerda)
y Le Studio Canal+, Cruise/Wagner asume la producción ejecutiva. Completan el
reparto Elaine Cassidy (Felicia´s journey), Fionnula Flanagan y Christopher
Eccleston (Jude, Elizabeth, ExistenZ).
"Los
otros" servirá para seguir extrayendo conclusiones de la particular
carrera de Alejandro Aménabar. Los más positivo es que no tiene nada que ver
con ninguna de sus dos anteriores películas. Volverá a causar emoción, inquietud,
terror, admiración; se volverá a hablar de él en términos elogiosos o con reservas,
pero lo más importante es que habrá vuelto a dar el gran cambio.
Lo
más hermoso del cine de Amenábar es la sensación de que algo se está
gestando. Seguiremos disfrutando de su talento, y algún día, y puede que ese día
no esté tan lejos, nos sorprenda, nos brinde una película definitiva, maestra,
un título redondo al que rendirse y alabar sin reservas, un título que se
instale, e instale a su autor entre los más grandes del cinematógrafo;
mientras tanto seamos pacientes, vivamos con emoción este cine que va creciendo
sin prisa pero sin pausa, y esperemos, esperemos...".
Filmografía:
Los
otros 2001
Abre
los ojos, 1997
Tesis,
1996
Luna,
1995
Al
lado del Atlas, 1994