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QWERTY
Nuestra evolución tecnológica
en tus manos
¿Quien
controla nuestra evolución tecnológica?. A primera vista
podríamos pensar que vivimos en una sociedad cuya tecnología
evoluciona de forma racional, puesto que racionales somos los seres que
la formamos. Todo en un coche por ejemplo parece estar en su sitio y hecho
a la medida de los humanos. También el diseño ergonómico
de nuestras casas y ciudades. Y, a diferencia de la evolución biológica,
que tiene por fuerza que basarse en las especies preexistentes, nuestra
evolución como grupo social puede dar marcha atrás o cambiar
en una dirección predeterminada. Por ejemplo, las calles de una
ciudad, aunque con esfuerzo, se pueden rediseñar para llegar a una
red urbanística mejorada. Y, por supuesto, si un diseño industrial
es defectuoso o simplemente mejorable, las todopoderosas leyes del mercado
se encargarán de corregirlo u optimizarlo.
¿
O no?
Es
muy cierto que la evolución cultural y tecnológica descansa
sobre bases diferentes de la evolución biológica, al igual
que esta difiere a su vez de la evolución química (véase
metaevolución). Pero también es cierto que nuestra evolución
social comparte ciertos rasgos con la biológica. También
en la evolución tecnológica el balance entre azar y necesidad
juega un papel importante.
Si
analizamos con cierto detalle algunos ejemplos de evolución tecnológica
podríamos llevarnos alguna sorpresa. Hay objetos que quizá
por cotidianos nos pueden parecer de lo más normal pero que frente
a un análisis en profundidad nos plantean interesantes dudas.
Por
ejemplo, ¿quién, y cómo llegó a diseñar
la configuración del teclado que tienes frente a ti en el ordenador?.
¿Es el orden de las letras un diseño óptimo?.
Obviamente
los teclados de nuestros ordenadores han evolucionado directamente a partir
de los de sus ancestros, las máquinas de escribir. Pero, ¿qué
mecanismo de evolución tecnológica o social acabó
dando lugar a la disposición de teclas (¿quizá óptima?)
que hoy se nos presenta casi universalmente?.
Cualquiera
que haya tenido que sufrir los ejercicios de las clases de mecanografía
puede intuir que la estructura del teclado no es la óptima. Un análisis
objetivo lo confirma. Con excepción de la A, las vocales se encuentran
en la fila superior, lejos de la zona principal o de descanso de la segunda
fila de teclas. Y la propia A se encuentra en el extremo de la segunda
fila y se debe golpear con el dedo más débil, el meñique
izquierdo. En los modernos teclados éste puede ser un problema menor,
pero en los teclados antiguos, incluyendo los primeros diseños,
con duras palancas mecánicas, esta particularidad era sin duda un
tormento.
Por
otra parte, existieron desde el principio de la historia de las máquinas
de escribir otros diseños, como por ejemplo el teclado simplificado
Dvorak (DSK) introducido en 1932. Este diseño se puede considerar
objetivamente superior, ya que desde su introducción todos los récords
de mecanografía rápida los consiguieron mecanógrafos
DSK, no QWERTY. ¿Cómo surgió QWERTY pues y por qué
ha sobrevivido frente a competidores superiores?.
El
origen de QWERTY es evolución histórica en estado puro. Los
que conocieron o usaron las antiguas máquinas de escribir mecánicas
recordarán sin duda sus defectos. Uno de los más típicos,
el enredo de dos o más varillas de tipos, se debía precisamente
a un tecleo excesivamente rápido. En aquellos tiempos, en las etapas
iniciales de desarrollo de las máquinas de escribir, máxima
velocidad no habría sido sinónimo de máxima eficacia.
El teclado QWERTY aparece así como una modificación con una
serie alfabética convencional en la fila principal (la segunda)
en la que algunas de las principales letras (las vocales) se han desplazado
a zonas periféricas (Nótese que la secuencia DFGHJKL de la
segunda fila es un fragmento importante del alfabeto con las vocales E
e I eliminadas). Por otra parte, el prototipo de QWERTY, una máquina
inventada por C.L. Sholes en 1860 no arrollaba el papel de forma que fuese
visible al escribir, sino que las teclas golpeaban el papel, sujeto por
un carro plano, en la parte inferior, de forma que el resultado de la escritura
no era inmediatamente visible. Con ese diseño era posible seguir
tecleando después de un primer atasco de tipos sin advertirlo y
obtener finalmente un texto con una letra repetida a partir del momento
del atasco. QWERTY se originó por tanto como un diseño de
compromiso entre rapidez y eficacia, un compromiso alcanzado con innumerables
pruebas, ensayo y error con el prototipo inicial. Un método un tanto
chapucero.
Pero
si tan mala es, como se explica que la disposición de las letras
QWERTY sobreviviera a la introducción del rodillo y la impresión
frontal, frente a otras configuraciones más racionales para uso
con máquinas menos proclives a atascos?.
De
nuevo la historia de la supervivencia de QWERTY es un buen ejemplo de los
azarosos caminos que sigue a veces nuestra tecnología, combinaciones
de sucesos y circunstancias fortuitos que marcan a menudo el resultado
final.
En
primer lugar, Sholes y su máquina QWERTY encontraron el apoyo de
Remington (un famoso fabricante de armas), que decidió comercializarla,
pero en aquellos primeros tiempos de evolución inicial el apoyo
de un potente industrial no parece suficiente para imponerse a una cierta
variedad de alternativas competidoras, posiblemente superiores. Pero QWERTY
también encontró apoyo entre usuarios clave. En 1882 una
tal miss Longley, fundadora del Instituto de Taquigrafía y mecanografía
de Cincinnati, vio clara su oportunidad de negocio y desarrollo y empezó
a enseñar el tecleo a ocho dedos que los profesionales utilizan
hoy en día. Miss Longley eligió máquinas QWERTY para
sus clases, como también eran QWERTY , lógicamente, las máquinas
que se usaban en las escuelas de mecanografía que con un claro interés
corporativo Remington empezaba a establecer por aquel entonces. La maquinaria
QWERTY estaba en marcha, pero este buen comienzo podía haberse estrellado
perfectamente contra la competencia de un mejor diseño en los duros
años del afianzamiento del patrón mecanográfico. Posiblemente,
el impulso definitivo le llegó a QWERTY de una ayuda inesperada,
gracias a un acontecimiento crucial que tuvo lugar en 1888. Miss Longley
fue desafiada a probar la superioridad de su método de ocho dedos
sobre teclado QWERTY por Louis Taub, otro profesor de mecanografía,
también de Cincinnati, que trabajaba con cuatro dedos sobre un teclado
no-QWERTY aunque probablemente también sub-óptimo (con seis
filas y sin tecla de mayúsculas). La competición, ampliamente
divulgada por la prensa, se iba a convertir en una especie de juicio público.
Expresamente para esa competición, miss Langley contrató
los servicios de Frank E. McGurrin, un mecanógrafo QWERTY con su
propia e innovadora aproximación al tema de la mecanografía.
McGurrin había memorizado el teclado QWERTY y escribía por
tanto como los mecanógrafos de hoy dia, "al tacto", a diferencia
de sus competidores. Gracias a esta característica y no tanto debido
al diseño de las máquinas, McGurrin arrasó a Taub
en la famosa competición. El público en general y los profesores
de mecanografía en particular tomaron nota de la aparente superioridad
de QWERTY. Poco pudo importar que nunca se llevaran a cabo competiciones
cotejadas con mecanógrafos en igualdad de condiciones, con igual
número de filas, o de dedos, para determinar verdaderamente la importancia
del diseño de los teclados en la eficacia de las máquinas.
QWERTY ya había recibido su impulso imparable y se imponía
con el principio de siglo. En algún momento los fabricantes rivales
comprendieron que les iba costar menos esfuerzo reconvertir sus máquinas
que los hábitos de la gente y se convirtieron a QWERTY o se extinguieron.
Si
el primer mecanógrafo que decidió memorizar un teclado no
hubiera elegido por azar un diseño QWERTY o si Sholes no hubiera
conseguido el apoyo de Remington, o si miss Longley no se hubiera mostrado
tan volcada en mostrar la supremacía de sus métodos de enseñanza
de la mecanografía. O si otras mil cosas absolutamente verosímiles
hubieran sucedido, entonces el teclado que tienes frente a ti podría
no responder al nombre de QWERTY. Quizá se hubiera llamado DHIATENSOR.
Epílogo.
Se
podrían rastrear muchos episodios a lo largo de la historia de casos
similares a éste. Entre los más recientes podríamos
recordar las competencias entre los sistemas de vídeo VHS y beta,
hoy ya obsoleto, o el antagonismo entre Mac y PC en la batalla todavía
activa por el estándar del ordenador personal. Finalmente, la proliferación
de nuevos estándares en el mundo de la informática y de Internet,
que intentan imponerse por la fuerza de la costumbre de los usuarios que
los bajan "gratis" de la red, podría ser un ejemplo de lo más
cercano. Así que, cuidado, el síndrome QWERTY puede que se
esté gestando de nuevo en nuestras manos, ahora mismo, con nuestra
involuntaria colaboración.
-------FIN-------
Un
relato más extenso de este fascinante episodio de historia de la
tecnología se puede encontrar en el libro de S.J Gould "Brontosaurus
y la nalga del ministro" (Editorial Grijalbo, Crítica 1993, pp.
54-69) y, originalmente en el artículo de Paul A. David "Understanding
the Economics of QWERTY: The Necessity of History" (Economic History and
the Modern Economist, W.N. Parker (Ed.) Basil Blackwell, New York, 1986,
pp. 30-49)
http://cei.umkc.edu/Institutional/Readings/David/qwerty.htm
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