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Teresita desde la entrada de su hermana en el Carmelo de Lisieux, deside que ese será su camino, en este momento tiene 15 años de edad y se entera en el Carmelo que el Superior Sr. Delatroette, es del todo opuesto a su entrada. ¡Nunca antes de los veintiún años!. Esto trastorna notablemente a la postulante.

Se entrevista con el Obispo, nueva gestión inútil. Llora abundantemente...

 

Pero es tiempo de pensar en la peregrinación a Roma, para celebrar el Jubileo Sacerdotal del Santo Padre León XIII.

El viaje esta previsto del 7 de Noviembre al 2 de Diciembre visitarían numerosas ciudades italianas y estarían diez días en Roma, con audiencia papal. Era la ocasión ideal para la joven, que quería hablar al Papa de su deseo de entrar en el Carmelo en Navidad. Este mes será de una importancia desiciva para la formación y vocación de la joven Teresa. Hasta su lecho de muerte, evocará recuerdos de este gran viaje, execepcional en la época para una adolescente de su edad.

Será el descubrimiento de otras regiones, de otros países, de paisajes tan nuevos para la joven Normanda: Suiza, Italia con sus prestigiosas ciudades: Milán, Padua, Venecia, Bolonia, Pompeya, Nápoles, Florencia, PIsa, Génova... Tesoros del arte, de la historia. Enriquesimiento de la vida religiosa: el papado en Roma, los diferentes santos encontrados: Inés, Cecilia, Francisco de Asís , Carlos Borromeo. Todas estas impresiones quedarán indelebles en la joven carmelita.

¿Hay que hablar o no al papa? Paulina dirige las operaciones, vacila. Definitivamente, la respuesta es Sí.

Llega el gran día, el domingo 20 de Noviembre. Ceremonial largo y complicado: después de dos misas, León XIII recibe un largo desfile de peregrinos. Primero las señoras, los sacerdotes, luego los caballeros. El papa demacrado, está cansado. El Sr. Reverony, vicario general, que está a su lado, prohibe habler al Santo Padre. Teresa que va a pasar ente él, duda. Pero la intrépida Celina la anima: "¡Habla!".

La pobre Teresa se aferra alas rodillas de León XIII: "Santísimo Padre, tengo que pedirle una gracia muy grande... entrar en el Carmelo a los quince años...". El anciano no entiende bien, interviene Monseñor Reverony y le explica. Teresa vuelve a la carga: "¡Oh Santísimo Padre, si vos decís sí, todo el mundo lo verá bien..." El papa la mira fijamente con sus penetrantes ojos "Entrará si Dios lo quiere...".

Teresa se aferra, dos guardias tienen que levantarla y la llevan con lágrimas a la salida. (Man A 62 63)

 


Edición y Desarrollo: Ing. Jesús Moreno Pacheco
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