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Recolección de datos: técnicas de investigación de campo

Roxana Loubet Orozco

 

Índice

1. Definición y utilidad

2. Selección de las técnicas

3. Experimento

4. Observación

    4.1 Observación pasiva o directa

     4.2 Observación activa o participante

5. Encuesta (Cuestionario)

    5.1 Tipos de preguntas

 

    5.2 Clasificación de las preguntas

    según la naturaleza de las respuestas

    5.3 Recomendaciones para la 

    elaboración del cuestionario   

6. Entrevista

    6.1 Entrevista estructurada

    6.2 Entrevista no estructurada o libre

7. Historias de vida

8. Grupos de discusión

 

 

1. Definición y utilidad 

Las técnicas de investigación de campo son aquellas que le sirven al investigador para relacionarse con el objeto y construir por sí mismo la realidad estudiada. Tienen el propósito de recopilar información empírica sobre la realidad del fenómeno a estudiar (Rodrigues, 1982:60) y son útiles para estudiar a fondo un fenómeno en un ambiente determinado. 

Con estas técnicas el investigador puede acercarse a información que no ha sido documentada; es decir, estudiar aquello de lo que no hay nada escrito todavía.

 

2. Selección de las técnicas

¿De qué depende la selección de cada técnica?  

Seleccionar una técnica dependerá principalmente del problema de investigación y del enfoque con el que se pretenda investigar. 

Por ejemplo si mi problema de investigación implica el estudio de aspectos cuantitativos como magnitud, promedio, proporción o necesito conocer variables que se pueden medir como edad, sexo, ocupación, escolaridad, religión, opinión de una extensa cantidad de población, la técnica más adecuada será la encuesta.  Si necesito recabar información especializada o de expertos sobre un tema determinado, lo mejor será la entrevista estructurada. Pero si mi problema supone un enfoque cualitativo que no puedo medir  y por lo tanto necesito información que me lleve a conocer a fondo a un grupo reducido de personas o investigar por qué  presentan tal o cual comportamiento o tal o cual opinión, entonces lo más adecuado será utilizar una entrevista no estructurada o hacer una historia de vida

Estos son sólo algunos ejemplos de cómo la técnica se deriva del problema de investigación y del enfoque. Otras técnicas que sirven para recopilar información de corte cuantitativa son el experimento y la observación pasiva. Para obtener información de tipo cualitativa también se pueden utilizar las técnica de observación activa o participante y los grupos de discusión

 

3. Experimento 

Para Giddens el experimento es "un intento de comprobar una hipótesis bajo condiciones supervisadas de cerca por un investigador. En un experimento el investigador controla directamente las circunstancias que estudia" (1998:688).

En el campo de las ciencias naturales es recurrente el uso del experimento dado que es factible controlar en un laboratorio la aplicación de variables experimentales y la influencia de variables extrañas.

En cambio, las características del objeto de estudio de las ciencias sociales reduce el empleo del experimento; la investigación de individuos y grupos es difícil realizarla en el laboratorio: "Sólo los grupos pequeños de individuos resultan manejables en un laboratorio y, en tales experimentos, la gente sabe que está siendo estudiada y puede comportarse de manera poco natural" (Giddens, 1998:688).

Sin embargo, si bien el experimento puro –control absoluto de variables en un ambiente artificial– es poco probable en el análisis de las conductas individuales y sociales, sí es posible introducir variables experimentales y ejercer cierto control en ambientes naturales, es decir, en el espacio mismo donde la gente se desenvuelve cotidianamente. A esta modalidad de experimentos se les llama cuasiexperimentos o experimentos de campo, dado que no son pues, experimentos en el sentido neto.

Según Aroldo Rodrígues (1982) el experimento de campo es el método de investigación más deseable en la psicología social y tiene la ventaja de estudiar los comportamientos tal y como ocurren en su ambiente natural. La desventaja, agrega Rodrígues, "es la posible aprensión de la evaluación que puedan mostrar los sujetos de la experiencia" (1982:64); es decir, los sujetos al sentirse evaluados, pueden modificar o forzar un comportamiento, lo que "podría llevar al investigador a conclusiones erróneas acerca de los efectos de las variables manipuladas" (Rodrígues, 1982:64).

Ejemplo de un experimento de campo se describe en Rodrígues (1982:126):

 

En un estudio sobre la reacción a las evaluaciones desfavorables realizadas por otras personas con relación al yo (self), Harvey, Kelly y Shapiro (1957) crearon la siguiente situación experimental: "en la primera sesión, cada S se autoevaluó en relación con un número determinado de importantes características sociales. En la segunda etapa del experimento, se les pidió a cada uno de los S que evaluasen a alguna otra persona del aula; en algunos casos, a una persona que lo conocía, y en otros, a personas desconocidas. Se le mostró entonces al S evaluaciones sobre sí, supuestamente hechas por esta otra persona (...señalada como fuente), pero que en realidad eran ficticias. Dichas evaluaciones eran inferiores a su autoevaluación previa, siendo en algunos casos muy inferiores a la misma y otros sólo en pequeña proporción. A continuación el S hacía una nueva autoevaluación, evaluaba a la persona cuyas opiniones acababa de conocer y contestaba un breve cuestionario en relación con sus sentimientos respecto a las evaluaciones y a la otra persona. Finalmente se le pedía que recordase cómo lo había evaluado la otra persona" (pág. 37). Los resultados demostraron entre otras cosas, que los Ss deprecian a la fuente luego de conocer el resultado negativo de la evaluación que la fuente hizo sobre ellos, interpretan dichas evaluaciones como más favorables de lo que en realidad son y disocian la fuente de evaluación negativa, negando la relación causal entre ésta y la fuente.

 

  

 

4. Observación 

La observación es una práctica que se utiliza tanto en los métodos cuantitativos como en los cualitativos, la diferencia estriba en la forma de ejercerla. Cuando el observador es pasivo y sólo mide y registra acontecimientos o conductas regulares se acerca a la metodología cuantitativa; cuando, por el contrario, el observador se involucra con el objeto de investigación y participa cercanamente en las actividades del grupo de estudio, posibilita la comprensión de los procesos simbólicos, de los significados de las acciones que los mismos individuos le imprimen, es decir, se aproxima a una metodología de corte cualitativo.

Observar no sólo significa ver con los ojos, sino con todos los sentidos. Los básicos son: la vista, el olfato, el tacto, el oído, el gusto. Según sea el objeto estudiado será la participación y/o la intensidad de uno o más sentidos.

 

4.1 Observación pasiva 

También denominada observación directa, ordinaria o no participante, es aquella que permite la observación de los fenómenos desde fuera. Cuando se observa un grupo de población, el investigador se mantiene como agente externo, sin involucrarse como parte del grupo.

Para aplicar esta técnica es necesario definir el objetivo o finalidad de la observación.

Se recomienda la utilización de una guía de observación y fichas de trabajo de campo en las que se registren los hechos más importantes para la investigación. Asimismo, si es posible y si no repercute en la "normalidad" del objeto estudiado, se podrá hacer uso de instrumentos como grabadoras, cámaras fotográficas o de video.

 

4.2 Observación participante 

La observación participante o activa se caracteriza por llevarse a cabo como miembro de un grupo, es decir, "implica que el observador intervenga en la vida del grupo, participe en sus actividades" (Duverger, 1978:330).

Este tipo de observación es una técnica que permite enlazarse activamente con el objeto de investigación. Ésta "funciona como observación sistematizada natural de grupos reales o comunidades en su vida cotidiana, y que fundamentalmente emplea la estrategia empírica y las técnicas de registro cualitativo" (Gutiérrez y Delgado, 1995:144).

Siguiendo a Gutiérrez y Delgado (1995:145), algunas de las condiciones que posibilitan la práctica de la observación participante son:

 

El investigador en general debe ser un extraño a su objeto de investigación.

Debe convivir integradamente en el sistema a estudiar. Es decir, tener una participación activa en la vida cotidiana y residir en ella durante un período más o menos largo generalmente adoptando funciones específicas dentro de la comunidad estudiada (médico, maestro, transportista, etc.).

El investigador debe escribir una monografía etnográfica empleando el género del "realismo etnográfico".

 

La observación participante registra datos a través de árboles genealógicos, confección de historias de vida, sistematización de un diario de campo, registro de audiovisuales de rituales y ceremonias, la fotografía, etc. (Gutiérrez y Delgado, 1995:145).

En cuanto a los instrumentos a utilizar Gutiérrez y Delgado afirman que:

 

(...) utilizar grabadora grande o pequeña, con pilas o conectada a la red; tomar notas en un cuaderno o intentar memorizar, que el cuaderno sea cuadriculado o milimetrado, con margen o sin margen, que sean varios cuadernos llamados diario, cuadernos de campo y cuadernos temáticos, etc., sólo encuentran sentido en el marco de la discusión de sus presuntas implicaciones metodológicas y epistemológicas. La paciencia y la imaginación son siempre buenas consejeras del observador/lector (1995:143).

 

En este sentido, la técnica de observación participante se resuelve en el proceso mismo en la medida que el investigador reconoce el terreno y se integra al grupo; por otro lado, permite la adaptación ante "nuevas circunstancias inesperadas y aprovechar las oportunidades que pudieran surgir durante el estudio" (Giddens, 1998:683).

Asimismo, este tipo de estudios tiene como ventaja la probabilidad de obtener resultados inesperados que confronten las ideas preconcebidas que tenía el investigador sobre un determinado grupo o hecho (Giddens, 1998:683-684).

Una desventaja de la observación participante es que el investigador se involucre a tal grado con el grupo que llegue a perder de vista las circunstancias objetivas y domine el factor subjetivo en su apreciación.

 

5. Encuesta 

La encuesta es una técnica de interrogatorio que emplea el cuestionario como instrumento. El cuestionario se caracteriza por ser estructurado y presentarse por escrito. Tiene como ventajas:

 

La posibilidad de aplicación extensiva, es decir, a un gran número de población.

Aplicarlo en forma indirecta enviándolo por correo o dejándolo en manos del encuestado para después recogerlo.

 

5.1 Tipos de preguntas 

Para elaborar el cuestionario se puede optar por tres tipos de preguntas:

 a. Cerradas

Son preguntas cerradas cuando el encuestado sólo tiene una alternativa de respuesta; por ejemplo: sí, no o no sé; de acuerdo, indiferente, o en desacuerdo, etc.

 b. Abiertas

En las preguntas abiertas se deja al encuestado contestar en forma "libre" para que exprese a su manera la respuesta.

 c. Abanico (o de opción múltiple)

Con las preguntas de abanico se propone al encuestado un determinado número de respuestas a escoger. Éste puede elegir una o más opciones. Si es necesario se le puede indicar que especifique la respuesta considerada como principal o que ordene por grado de importancia. Es recomendable dejar abierta la posibilidad de respuesta, agregando la opción otro y pidiéndole entre paréntesis que especifique.

A decir de Duverger (1978:230), las preguntas de abanico tienen grandes ventajas, ya que:

 

Permiten un profundo examen, casi tan bueno como el de las abiertas y mucho más serio que el de las preguntas cerradas.

Aseguran una codificación y una interpretación casi tan fáciles como las de las preguntas cerradas, reduciendo al mínimo los riesgos de interpretación personal.

Ayudan al individuo a responder, proporcionándole unos puntos de partida que le permitan elucidar su pensamiento.

 

Por otro lado, la inconveniencia de las preguntas de abanico reside en:

(...) su tendencia a sugerir respuestas determinadas. El individuo interrogado elige a menudo una respuesta en la que no había pensado antes de la encuesta; la actitud de los indagadores puede agravar este peligro de sugestión. Una apropiada formación de los indagadores puede disminuirlo, pero no es posible eliminarlo por completo (Duverger, 1978:230).

  

 

5.2 Clasificación de las preguntas según la naturaleza de las respuestas 

Duverger (1978) propone una clasificación de las preguntas según la naturaleza de la respuesta.

 a. Preguntas de hecho y de acción

Las preguntas de hecho son comunes en los censos. Se piden datos específicos sobre un aspecto determinado, como la edad, sexo, profesión, domicilio, etc. Las preguntas de acción inquieren acerca de una actividad realizada y/o el porqué de ella.

 b. Preguntas de intención o de opinión

Interrogan al encuestado acerca de lo que haría o preferiría ante una determinada situación, es decir, se le pide contestar ante una acción teórica o hipotética. Las respuestas se tomarán como reveladoras de la opinión pero no una manifestación segura de la acción.

 c. Preguntas-test

Este tipo de preguntas aportan indicios de un hecho u opinión que el encuestado no quiere revelar directamente.

  

5.3 Recomendaciones para la elaboración del cuestionario 

Las preguntas del cuestionario deberán ser ordenadas rigurosamente. Se recomienda dividir por baterías o bloques de preguntas.

La redacción debe ser lo más clara posible y tomando en cuenta la población a quien va dirigido el cuestionario.

Las instrucciones deberán indicar con precisión la forma en que se contestará el cuestionario.

Una de las garantías que ofrece el cuestionario para el sujeto encuestado es el anonimato. Este hecho aumenta la posibilidad de que el sujeto proporcione información veraz. Por ello se sugiere evitar preguntar el nombre de la persona encuestada, a menos que sea estrictamente necesario para la investigación.

Para la identificación del cuestionario se pueden utilizar números.

La presentación del formato de cuestionario debe facilitar su lectura y su llenado. Asimismo, se recomienda limpieza y cuidado ortográfico y mecanográfico.

 

 

 

6. Entrevista 

La entrevista es una técnica de interrogatorio que se caracteriza por su aplicación interpersonal o "cara a cara".

Ésta se utiliza con el fin de obtener información en forma amplia y detallada, por ello las preguntas suelen ser abiertas y se aplica a quienes poseen datos y experiencias relevantes para el estudio.

Al realizar una entrevista es necesario cultivar el arte de escuchar, no sólo oír y recordar, sino también "aparentar que se escucha" a través del lenguaje corporal y el contacto ocular (Woods, 1989:93).

Se recomienda no juzgar las ideas de los entrevistados y adaptarse a sus normas o condiciones de vida. Es mejor, "ponerse de su lado" para inspirarles confianza y proporcionen al investigador la información necesaria.

Los datos obtenidos se anotan en fichas de campo o, si es posible, se hará uso de una grabadora o cámara de video.

La entrevista es muy útil para trabajar "historias de vida" o cuando se requiere información especializada.

Por último, la entrevista puede ser estructurada o no estructurada (esta última también llamada entrevista "libre").

 

6.1 Entrevista estructurada 

Se denomina estructurada cuando el entrevistador prepara previamente una guía de preguntas con un orden definido.

Llevar a efecto este tipo de entrevista demanda información suficiente sobre el tema u objeto de estudio así como de claridad acerca de la información requerida para alcanzar los objetivos, es decir, saber con precisión qué datos necesitará recopilar a través de la entrevista.

Asimismo, se recomienda su uso para aplicarlas a especialistas o "informantes clave" o, cuando el entrevistador no tiene suficiente experiencia, con el fin de evitar perder el objetivo de la entrevista.

 

6.2 Entrevista no estructurada o "libre" 

A esta forma de entrevista se recurre cuando no se cuenta con suficiente información sobre el tema o para efectuar una entrevista en profundidad, es decir, una entrevista que rescate datos significativos de la persona a medida que se desarrolla la conversación.

Si bien se define previamente un objetivo, las preguntas se formulan conforme transcurre el proceso de entrevista, a partir de lo que la persona entrevistada va diciendo.

La entrevista no estructurada facilita la expresión de opiniones y hechos personales (Woods, 1989:80). Se puede obtener información acerca de "cómo los sujetos diversos actúan y reconstruyen el sistema de representaciones sociales en sus prácticas individuales" (Alonso, 1995:226).

El interés de este tipo de entrevista más que en el registro de hechos se centra en la expresión directa de la actitud del emisor, de la emoción expresada como reflejo de su subjetividad ante el referente de investigación (Alonso, 1995:226).

Para Alonso la información obtenida con la ayuda de esta técnica, proporciona "una orientación e interpretación significativa de la experiencia del entrevistado. Orientación, deformación o interpretación que muchas veces resulta más interesante informativamente que la propia exposición cronológica o sistemática de acontecimientos más o menos factuales" (1995:226).

 

 

 

7. Historias de vida 

La técnica de historia de vida recoge los relatos de la gente tal y como surgen; "están formados por relatos que se producen con una intención: elaborar y transmitir una memoria personal o colectiva, que hace referencia a las formas de vida de una comunidad en un período histórico concreto" (Santamarina y Marinas, 1995:258).

Además de los recuerdos de la gente, las historias de vida suelen construirse también con la ayuda de cartas, informes de la época o descripciones de periódicos para ampliar la información que da el individuo y tener un parámetro de comparación (Giddens, 1998:688).

 

8. Grupos de discusión 

La investigación con grupos de discusión es una práctica de corte cualitativo. Es valiosa en tanto que el grupo permite que se exteriorice el discurso social del individuo (Canales y Peinado, 1995:290-291).

Los grupos de discusión sirven complementariamente a la entrevista en profundidad, pues de los primeros se obtiene información colectiva: "Los grupos no nos proporcionan conocimiento sobre los comportamientos, sino sobre los sistemas de representaciones en relación con los objetos de estudio" (Alonso, 1995:227).

Pérez Adán explica que el procedimiento a seguir en la técnica de grupos de discusión

 

consiste en recoger un texto hablado –a través de su reproducción literal en cinta magnetofónica– que es resultado de la expresión espontánea de un grupo de participantes, cuyo número oscila de siete a diez miembros (...). [El investigador] asiste como observador no directivo a la reunión del grupo (1997:51).

 

Por último, los grupos de discusión, agrega Pérez Adán (1997) son útiles para obtener información acerca de la estructura social de los sujetos o grupos a partir de sus expresiones de "posición social", así como sobre sus orientaciones ideológicas o estructura latente de deseos.

  

 

 
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