DEL LIBRO

    "PÉTALOS DE ROSA"



 

  MI AMOR POR TI

Mi amor por ti es mucho más que amor,
es algo que se amasa día a día,
es proyectar tu sombra junto a mí,
hacer con ellas una sola vida.
Las miradas que ya, al conocer,
se hablan entre sí en la distancia,
no hacen falta palabras, ¡qué más da!,
si ya interpretamos lo que claman.
Los mil detalles que tienes tú por mí,
mi descaro al advertir en lo que fallas,
el sincerarme cuando hay que decir
lo que sinceramente no se calla.
Mi amor por ti es mucho más que amor,
mi amor por ti es como una nevada.
un torrente de luz, algo tan bello
como ponerse el sol o amanecer el alba.


 
 

  ¿AÚN QUEDA AMOR?


¿Aún queda amor?,
¿dónde está ese tesoro?
Socavo en las raíces de las almas
y no logro encontrarlo,
no lo toco.
Me adentro en las minas peligrosas
del corazón que me parece lleno,
no encuentro ese filón,
aún no lo veo,
está vacío el almadén y el pozo.
Me arrastro por las cuevas silenciosas,
no encuentro en su humedad
el amor pleno.
El arca del tesoro está vacía,
si lo hubo arrasaron ya con ello.
Busco en las montañas,
entre malezas,
y me clavo sus ramas dolorosas;
allí sólo hay espinas que hieren y destrozan,
por lo tanto tampoco hay tal cosa.
Atisbo en los mares, ríos y lagos,
en sus aguas profundas, misteriosas,
pero son tan turbias, recelosas...
Tampoco está ese bien,
¡y ya no sé dónde mirar ni a quién!
¿Aún queda amor?
Me han dicho que ha habido,
pero no lo venden en las plazas,
es raro de encontrar,
es de otra raza.
Y pienso que es más fácil hallar oro,
y aún teniendo esto no se adquiere.
¿Dónde te escondes que quiero conocerte?
Moriré sin haberte distinguido,
sin notarte ni saber si has existido.

 
 
 
 
 



 
 

TE MIRO A LOS OJOS


Te miro a los ojos
donde las mentiras
no tienen cobijo,
donde dialogan ellos con los míos
porque las verdades
salen por influjo.
No muevas tu boca,
no digas palabras,
apenas escucho
lo que hablan los labios,
¡sellalos!, te digo.
Miro a tu mirada,
por ella me guío.
Si deseas mentir
no hagas sufrir
también a tu boca,
porque en la tibieza
de tu iris limpio
me puedo meter
y allí te adivino.
Si traes intereses,
rencores malignos...
no grites, no canses
a tus labios mucho.
El mismo dolor
puedes causarme
con tus ojos mismos.
Si vienes a hablarme
de amor o cariño,
las frases triviales
sobran, no hay sentido.
Nuestros ojos saben
buscar el camino
de amar sin sonidos.
Te sobran palabras...
Gástalas con otro
que no sepa oir
el silencio tuyo.
No cierres los ojos,
no se darán cuenta;
eso es sólo mío.
Te miro a los ojos
donde las mentiras
no tienen cobijo.


 
 
 

CUANDO MUDA Y AUSENTE


Cuando muda y ausente tú me encuentres,
con la mirada plúmbea en mis ojos fijos,
que parezca que no te doy cobijo
y te estremezcas creyendo que estoy inerte...
No turbes mi silencio inexistente,
deja que solas se curen mis heridas,
sé que te tengo, de eso soy consciente,
no debes ajustarme tú mi vida.
Viajaré en vagones de tercera,
me mezclaré con mil tipos de gente,
sabré de qué manera nace la corriente.
Y volveré a ti echándote de menos
después de haber volado conociendo
el resto de la vida que estoy viendo.


 
 
 

  AMIGO DE PENAS



 
 

Amigo...
No te dé vergüenza contarme tus penas.
también sé escuchar las quejas ajenas.
Si me meto en tu vida, perdona
si a veces molesto,
si es que te ofendiera.
No es por criticar,
sólo es por saberlas.
Sabes que me duele saber que te hieran.
Pero amigo, mira,
llora lo que quieras,
que también los hombres lloran sus tristezas.
Apoya en mi hombre tu aflicta cabeza,
sabes que aquí estoy para ahogar tus penas.
Aunque, como siempre,
cuando estés de vuelta,
cuando seas feliz después de la quema,
cuando hayas hablado todo lo que debas
y hayas extraido ya la mala yerba.
Volverás a tu vida insulsa y vacía,
a tu vida hueca,
y quizás olvides a la amiga ésta...
también tú me hieres cuando te despegas
porque mi amistad quiere ser eterna.
¿Quizás demasiado decir "ser eterna"?
Y es que no concibo almas pasajeras.
Porque aunque me hagas llorar a menudo
con cruel sutileza,
no apreciando nunca lo que se te aprecia,
no queriendo tú saber mis tristezas:
te bastan las tuyas, egoista piensas.
Yo sé que de nuevo tornarás a mí,
cuando de amargura tu copa esté llena
porque las personas que tú crees sinceras
te darán la espalda cuando les convenga.
Y yo estaré aquí esperando que vengas
a contarme tus nuevas y tus pobres penas
y otra vez tu cabeza en mi hombro
llorará con lágrimas tiernas,
saladas de mar, ebrias de bodegas.
Y quizás yo llore junto a ti en silencio,
mas no por querer quitarte tus penas
sino por dolor: que sólo revives
cuando surgen ellas.
Y puede que pida, también en silencio,
que nunca jamás te abandonen éstas
sólo por tenerte algo cerca mía,
con tu pena a cuestas.
¡Ay que pena, pena, tener un amigo
que sólo te busque cuando sufra penas!


   

 
Del libro "Pétalos de rosa" (Libro registrado en el Registro de la Propiedad Intelectual de la Provincia de Málaga con el número 4581. I.S.B.N. con números y copyright de la autora en trámite).

 



 
 
 
 
 

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