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VOY A GRACELAND

La mansión más conocida de Estados Unidos, y más visitada después de la Casa Blanca, fue construida a fines de los 40 como Iglesia metodista. Elvis Presley la adquirió en 1964 y poco a poco fue agregándole cuartos, jardines y hasta una pequeña pista de aterrizaje.

En aquellos años la propiedad era prácticamente campestre, ubicada más allá del perímetro de Memphis. Actualmente es parte ya de la ciudad, y se encuentra rodeada de tiendas, hoteles, boutiques y locales relacionados con el cantante. Sobra decir que Graceland se encuentra en el Elvis Presley Boulevard.

Por sólo 25 dólares, los visitantes son llevados por un tour en la mansión donde pueden apreciar la colección de automóviles de Elvis, incluido su Cadillac amarillo, el mismo que regaló a su madre Gladys. También se encuentran un par de Mustangs, camionetas pick up y varios Buick Skylark descapotados, que estaban entre sus favoritos. "En Graceland no se respira el exceso, se respira la grandeza", dijo un visitante inglés. También es posible visitar el miniaeropuerto y ver la nave turbo que transportaba a Elvis a sus presentaciones en Las Vegas. Es un avión equipado con refrigerador, televisión con un entonces popular reproductor de videotape, mesilla para masaje y una pequeña biblioteca (durante sus últimos años, Elvis pasaba mucho tiempo leyendo).

Los folletos distribuidos están en inglés, francés, alemán, español y japonés. También hay guías que hablan esos idiomas. Los últimos años se ha incrementado el número de fans procedentes de India, Sudáfrica, Bangladesh y Singapur. Curiosamente, los latinoamericanos no se encuentran entre los turistas más asiduos.

Detrás de la mansión hay una piscina, hoy rodeada con una reja. Al lado de encuentran tres lápidas, las de Vernon, su padre, Gladys, su madre, y la de Elvis enmedio. Siempre se encuentra rodeada de flores y peluches teddy bear, en alusión a uno de sus hits. Para muchos fans, el hecho que el nombre inscrito sea "Aron" y no "Aaron" es una señal sutil de que quien reposa ahí no es el cantante. En realidad, el encargado de la inscripción la deletreó incorrectamente.

El interior de la mansión combina varios estilos. Hay un cuarto de estilo oriental --a Elvis le encantaban las películas de Bruce Lee y la artesanía china--, otras de estilo victoriano, una habitación con espejos donde tomaba lecciones de karate así como otro de tipo infantil que perteneció a Lisa Marie. Sin embargo la sala refleja que el verde era el color favorito de Elvis; hay cortinas de terciopelo, sillones guindas, cojines rosas y alfombras azules. Es difícil afirmar que el sitio fue amueblado con el mejor gusto.

Una extensión de la sala permite ver varias televisores empotradas sobre una pared pues Elvis gustaba de ver varios programas al mismo tiempo (y eso que no existía la variedad de programas vía satélite que se tiene hoy).

La colección de discos de oro es impresionante, más de 80. Más allá hay otra pared con decenas de fotografías: Elvis al lado de celebridades, actores, alcaldes de Memphis, junto a Tom Jones, Wayne Newton, Ringo Starr, Samy Davis Jr., su ídolo Bruce Lee, directores de cine y al lado de Richard Nixon (Jimmy Carter, quien era presidente en 1977, tenía en su agenda verse con Presley). También hay varias imágenes de Elvis alrededor de la casa, recargado en sus autos, a la entrada de la mansión... nada de eso lujo parecía reflejar el hecho durante su infancia hubiera pasado hambre y penurias.

La mansión se mantiene intacta, a excepción de algunas modificaciones hechas para quienes llegan en sillas de ruedas; en algunos escalones se han construido rampas, pequeños elevadores y aditamentos modernos que rompen el encanto de sentir que viajamos por el tiempo y que de repente aparecerá Elvis caminando en pijamas. Por cierto, no es posible acceder a la recámara donde Elvis murió, información que pudiera resultar decepcionante para los visitantes morbosos. La escalera que conduce al piso superior se encuentra clausurada. En los primeros años sí era posible entrar a la recámara, pero el área quedó restringida luego que varios fans experimentaban crisis emocionales, gritaban, angustiados, que "habían percibido al fantasma de Elvis" e incluso intentaron consumir sobredosis de barbitúricos en el lugar. Fue por ello que Priscilla Presley, dueña de la propiedad, optó por excluir a la recámara del itinerario.

Otro aspecto que impera en Graceland es el Elvis de los mayores años de éxito, y no el Elvis abotagado, patilludo, de enorme copete, lentes oscuros, obeso y de ridículos atuendos como los que usan sus imitadores. Y es que algo queda claro tras visitar Graceland: Elvis Presley detestaba a ese Elvis... la estampilla conmemorativa donde aparecer joven seguramente lo habría alegrado.

Aunque Graceland es el mayor atractivo turístico de Memphis, hay otros sitios legendarios para todos aquellos amantes del rock and roll en su etapa pionera. El pequeño edificio de Sun Records de donde surgieron leyendas como Johnny Cash, Jerry Lee Lewis, Waylon Jennings y donde Elvis grabó sus primeros éxitos antes de firmar con RCA, es otro atractivo indispensable. Ya no existe la sede de Stax Records donde Isaac Hayes, Sam and Dave y Otis Redding alguna vez inmortalizaron sus voces, pero hay un museo dedicado también a la música soul y el R&B. De Hi Records, donde la gran figura era el genial Al Green prácticamente no queda nada. Pero el ahora reverendo Green tiene su ministerio en Memphis donde con frecuencia interpreta melodías góspel y donde muestra, sin duda alguna, que su voz es un regalo excepcional del Creador.

 

 

 

  Semblanza

* Crónica de una muerte de madrugada

* Elvis Presley en hits

* Voy a Graceland...

* Principal

 

 

 

 

 

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