RENOVACION CATOLICA CARISMATICA


Misión del Movimiento de Renovación
Según su naturaleza, el Movimiento de Renovación Carismática Católica tiene como
objetivo promover una espiritualidad carismática en los católicos que los
capacite para vivir la vida en el Espíritu Santo y para colaborar en la misión
integral de la Iglesia. Este Movimiento ha surgido de la Iglesia, se encuentra
en el corazón de la Iglesia y es para la Iglesia. Se siente y se sabe parte del
Pueblo de Dios, que expresa su vida de comunión y servicio evangelizador en
diversos niveles y bajo diversas formas históricas.
Esa espiritualidad que proponemos quiere ser decididamente carismática, esto es,
nutrirse de la amplísima gama de los carismas recibidos de Dios, que,
perteneciendo a la naturaleza misma de la Iglesia, se ordenan a su edificación
como cuerpo de Cristo y pueblo de Dios, y a la instauración del Reino, del que
aquélla es germen. Reino que se expresa, desde este tiempo, como fraternidad
solidaria, como compromiso por la justicia y, en general, por armonizar las
realidades de este mundo con el designio de Dios.
El Movimiento de Renovación Carismática Católica debe conocer los carismas y
estar abierto a ellos, para ejercerlos dentro de la comunidad.
Los carismas son dones que da el Espíritu Santo, para la santificación de los
hombres y la edificación de la comunidad cristiana. "Hay diversidad de
servicios, pero el Señor es el mismo. Hay diversidad de actividades, pero uno
mismo es el Dios que activa todas las cosas en todos. A cada cual se le concede
la manifestación del Espíritu para el bien de todos." (1 Corintios 12:4-7)
Los carismas pueden ser ordinarios y extraordinarios. Los primeros son aquellos
dones comunes y sencillos que Dios nos regala para realizar obras de provecho
para la comunidad. Por ejemplo: la facilidad de palabra, el liderazgo, la
alegría, etc. Los segundos, llamados carismas extraordinarios son gracias
sobrenaturales que Dios concede a su Iglesia. Estos carismas ocuparon en la
Iglesia primitiva un lugar sobresaliente, con el paso del tiempo se fueron
perdiendo sin dejar de existir. Una de las gracias que Dios concedió al
Movimiento de Renovación Carismática Católica es la revelación y la
rehabilitación de estos carismas extraordinarios. San Pablo enumera nueve de
ellos en 1 Corintios 12:7-11, y son los siguientes: Hablar con sabiduría, hablar
con ciencia, el don de la fe, el don de curación, el don de milagros, el don de
profecía, el don de discernimiento, hablar en lenguas y el don de interpretación
de lenguas. El mismo Concilio Vaticano II nos dice: "El Espíritu Santo
distribuye gracias especiales en los fieles, haciéndolos aptos para obras útiles
para renovación y mayor edificación de la Iglesia. Los carismas extraordinarios
y los comunes deben de recibirse con gratitud, porque ambos son necesarios en la
Iglesia." (L.G. 12)
La espiritualidad carismática promueve la transformación interior y conversión
profunda del hombre, por la experiencia personal de Jesús vivo y de la acción
del Espíritu Santo. En consecuencia, el Movimiento de Renovación Carismática
Católica desea vivir en plenitud el permanente Pentecostés de la Iglesia.
En el cumplimiento de esta misión, el Movimiento se hace acompañar de María, la
Virgen Madre de Dios. Ella, la llena de gracia, que antes de Pentecostés
imploraba junto con los Apóstoles el don del Espíritu Santo y cuya fe precede al
testimonio de la Iglesia, acompaña en su caminar al Movimiento de Renovación
Carismática Católica y, en su calidad de testigo excepcional del Misterio de
Cristo, es modelo de fe, de caridad y de unión perfecta con Él, y Madre que
implora para sus hijos el don del Espíritu Santo.
Para lograr su misión, el Movimiento de Renovación Carismática Católica propone
los medios necesarios y adecuados, a saber: Asamblea de Oración Carismática,
Curso de Evangelización Fundamental, Formación Básica y Pequeños Grupos de
Oración.