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domingo, mayo 26 Ciudadano Pimentel Por lo visto, Bellido había criticado los
hiperliderazgos políticos y pesaban sobre él acusaciones de 'deslealtad' al
PP por haber disentido de la opinión hegemónica en más de una ocasión.
Razones de más para la liquidación fulminante como dirigente local de un
partido que tiene en la alabanza continua al líder una de sus aficiones
preferidas. En la 'Carta
a Enrique Bellido' que publicaron varios periódicos, se lamenta
Pimentel de que lo único que se tolere en el PP sea «la repetición de los
argumentarios oficiales matinales». «Pensar y tener opinión parece peligroso;
mucho más productivo es seguir fielmente las consignas», asegura Pimentel:
bien lo sabe él mismo, y por esa razón dimitió poco tiempo antes de las
elecciones generales del año 2000. Tras su etapa de ministro del Gobierno
Aznar, vio claro que debía mantenerse fiel a sus ideas y no caer en la
sumisión a la postura oficial del PP en materia de inmigración para poder
conservar el cargo. Desde aquella dimisión se dedica a
actividades privadas y sigue defendiendo una sonora disidencia respecto a la
política inmigratoria que Aznar está llevando a cabo en esta segunda
legislatura. Un año después de la aprobación de la actual Ley de Extranjería,
que supuestamente iba a solucionar todos los descontroles de la inmigración
de manera impecable, Pimentel seguía considerando en un artículo
la maniobra del Gobierno contra la efímera ley del 'efecto llamada', que
nunca llegó a aplicarse, un profundo error. La estrategia desarrollada por
sus antiguos compañeros consistente en asociar inmigrantes a conflictividad
ha sido calificada sin ninguna duda por el ex ministro de alentadora del
racismo en la población. Lo cierto es que el debate generado en torno a esta
cuestión ha estado colmado de mensajes lanzados desde las autoridades con
fines electoralistas que favorecen al Partido Popular. El culmen de este despropósito intencionalmente
provocado para crear problemas artificiales en torno a la inmigración es la
ristra de datos debidamente manipulados, o nulamente interpretados, que
aporta el Gobierno para explicar la pretendida relación entre el mayor número
de extranjeros y el problema de la delincuencia. Este es un debate peligroso
que además no aporta nada. Y si indeseable es la 'lepenización' del discurso
de los partidos en relación con este tema, bastante irresponsable es
justificar un fracaso en la política de seguridad ciudadana echándole la
culpa al chivo
expiatorio de la inmigración, como dice Pimentel. No tenía fácil
Pimentel sobrevivir dignamente en el Gobierno sin verse obligado a olvidar su
visión de la inmigración, limitándose a obedecer: a la manía que parece que
le tiene Aznar tras desafiarle con tan llamativa dimisión, se le suma la
imagen que tienen de él muchos en su partido de vendido a la oposición y a la
izquierda. Lo cierto es que sus ideas centristas y su
talante conciliador ya no están presentes en la impronta que el Partido
Popular de la mayoría absoluta dejará en la política española. Que políticos
tan libres y tan consecuentes como Pimentel estén fuera de la política activa
es más que significativo. Recientemente incluso se permitía expresar en una
columna de prensa qué opinión le merece la labor de este Presidente de
Gobierno que se afana en crear crispación, alentar recelos y poner
dificultades a la convivencia en relación a cuestiones como el nacionalismo
vasco, la inmigración o el desempleo. Lo resume en una palabra:
irresponsabilidad. (Puedes
leer ese artículo aquí) domingo, mayo 19 Euroyanquis Resulta chocante esta asociación de ideas:
la ideología no está determinada por el lugar en que se nace. Ni siquiera la
mentalidad de los habitantes de uno y otro lado del charco puede estar tan
influenciada por los valores dominantes en cada sociedad; tendríamos que
decir en ese caso que no es natural criticar al gobierno de EEUU si uno es
norteamericano o ser proamericano si se ha nacido en Europa, y eso no tiene
mucho sentido: aunque sean minoritarias, es tan normal defender esas
posiciones como las contrarias. Es interesante por ello comprobar que
ciudadanos notables de EEUU han visto la necesidad de firmar una «Carta Estadounidense a
los Europeos», seguramente para responder a aquel manifiesto que
firmó la élite intelectual conservadora adhiriéndose a la ola probélica
reinante en el país. Lo que gente como Norman Birnbaum, James
Petras, Alan Sokal o Paul Sweezy defiende es oponerse conjuntamente, tanto
europeos como americanos, a la política de guerra del gobierno de Bush e
intentar frenar las «aventuras militares estadounidenses» y su poder de
destrucción. Se menciona en el escrito que esta crítica corre el riesgo de
ser tachada absurdamente de 'antiamericanismo', lo cuál demuestra que el
manido recurso de la acusación de 'antipatriota' para descalificar unas ideas
renace en estos tiempos de repliegue nacionalista. Desde medios
norteamericanos se alienta también el rechazo a Europa y a los 'euroidiotas'
que les critican. Sin embargo, ni odios irracionales hacia EEUU ni insultos a
los europeos, como los de periodistas del NY Times sacando el fantasma del
Holocausto, deben interferir en la postura crítica con el nuevo belicismo que
muchos sienten la obligación moral de defender, ya se sea 'euroyanqui' o
'euroidiota'. domingo, mayo 12 Justicia La relación es muchas veces de dependencia.
Países que terminan especializados en la producción de una materia prima
concreta y que ven cómo los precios en el mercado mundial bajan de manera
continua. Y para otros tantos productos se comprueba el daño que los
aranceles de los países ricos producen: se penaliza la manufactura de bienes
alimenticios, condenando a los productores a renunciar a la creación de valor
añadido en el lugar de origen. Todo esto y más es estudiado en el informe que
Intermón Oxfam ha
presentado sobre la situación del comercio internacional y que es el eje
central de la campaña Comercio
con Justicia. Dan una cifra: 100.000 millones de dólares es el coste
que soportan los países pobres para que nosotros nos permitamos el lujo de
mantener esas reglas del juego que claramente les perjudican. Los gobiernos tienen en su mano el poder
realizar un profundo y necesario cambio institucional en el marco bajo el
cuál se desarrolla el comercio en la actualidad: no se debe continuar con la
hipócrita protección de los intereses de los países ricos a la vez que se exige
la apertura de mercados a la importación a los países menos desarrollados. De
la misma manera, las empresas transnacionales seguirán aprovechando, si no se
establecen controles, las posibilidades de explotación laboral que se les
ofrece con la localización de actividades en zonas concretas ajenas al
desarrollo conjunto del país. El economista Amartya Sen cree imprescindible
«crear condiciones que permitan un reparto íntegro y más justo de los enormes
beneficios del comercio», y así lo demuesta apelando a un impulso político
de cambios organizativos que satisfagan un mayor nivel de equidad. domingo, mayo 5 Francia: lecciones para el futuro Para Castells el fenómeno es multipolar,
pues «la crisis de representación proviene a la vez del voto de protesta
populista de derecha, del desánimo de los ciudadanos con respecto a los
principales partidos del arco democrático y del ascenso del voto alternativo
y de extrema izquierda». La política tiene que reinventarse para mantener su
papel central en las democracias actuales. Como apunta Fernando Vallespín,
«la política convencional va a sufrir un importante proceso de transición
hacia algo todavía difuso, pero que se atisba ya como casi inexorable. La
progresiva incapacidad de los Estados-nación para gobernar su propio destino,
su pérdida de autonomía y la necesidad de gestionar una creciente diversidad étnica
y cultural interna puede que sean los problemas más difíciles de resolver» (lee el resumen de
prensa completo...) |