Posdatas
«Apuntes virtuales
sobre el mundo real»
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sábado, junio 29 Representación Canadá era un próximo punto de encuentro
para estos primeros 'ciudadanos globales' que actúan como tales: ejerciendo
una crítica al poder. Allí se reunía ese grupo de países que no necesitan
pedir excusas por ser los más fuertes en eso que llaman el G-8. En un
recóndito enclave de las Montañas Rocosas, los líderes del mundo se han
librado de tener a los manifestantes cerca: por si fuera poco, hasta los osos
de la zona han sido controlados para que la seguridad esté garantizada. La
obsesión por construir confortables 'burbujas' en las que encerrarse para
estas cumbres es elocuente. Que decidan los gobiernos más poderosos sobre
cuestiones que afectan a todo el mundo supone un deterioro de esa 'democracia
global' que aún es una utopía. Sigue estando vigente, y lo estará por mucho
tiempo, uno de los lemas de la manifestación de Seattle de 1999: 'No a la
globalización sin representación'. Leo las líneas que estoy escribiendo y
parece que estemos dando un salto en el tiempo para recuperar palabras que
suenan arcaicas en los oídos de los 'bien pensantes': utopía, alternativas,
poderosos, manifestaciones... Nos habían dicho que esta era representaba el
'fin de la historia': el pensamiento post-político se abriría paso. Pero en
la vanguardia del progreso se han alzado otras banderas más comprometidas con
la política y la democracia. El mundo global debe estar hecho a la medida de
los ciudadanos y no al revés. La representación popular en la toma de
decisiones parece no estar resuelta después de décadas de funcionamiento de
nuestros sistemas políticos: el Estado nación salta por los aires y en lo
global falta democracia. Ojalá no se consume la interferencia del nuevo
'golpismo' financiero en las elecciones de Brasil, donde el candidato Lula
hace el papel de diablo para los inversores: sería un ejemplo más de primacía
de los mercados sobre las urnas. domingo, junio 23 Crónica de la Cumbre Una ciudad enjaulada con vallas de seguridad
y sometida al agresivo control de su vida ciudadana, viendo alterada la
sagrada normalidad de lo cotidiano mediante una de esas habituales
exhibiciones de fuerza para proteger a los gobernantes del mundo exterior y
mantenerlos en su burbuja. No sé dónde queda el acercar las instituciones al
ciudadano europeo: lo más que se muestra es el fabuloso potencial de creación
de 'fortalezas' que tiene esta Europa que parece dispuesta a llevar a escala
continental la práctica de estas ciudades sitiadas temporalmente. Dicen que
la inmigración es un reto, y cuando se deciden a hacer política común en esta
materia lo que diseñan es un panorama propicio al levantamiento de barreras a
la legalidad con la excusa de la seguridad, cuando la inmigración no puede
dejar de tener el sentido de progreso social que otras necesarias políticas
inmigratorias requieren. La línea restrictiva que pretendía imponer
sanciones a los países 'exportadores' de inmigrantes que no controlaran los
flujos se ha visto frenada, pero la generalización de una estrategia
inflexible con la ilegalidad puede ser suficiente para que se intensifique el
drama de quienes llegan a la Europa 'fortaleza' reiteradas veces y son
devueltos en un pulso continuado que sólo el tesón de alguien que busca un
futuro mejor puede soportar. Y mientras, el otro incumplimiento de la ley, el
sumergido en una economía explotadora, seguirá hurtando a falta de papeles
una existencia digna a multitud de inmigrantes. Pero electoralismo manda, y
el acento no puede situarse en el lugar equivocado cuando hay que contentar a
una ciudadanía que teme hasta a su propia sombra. jueves, junio 20 Huelga general Me pregunto qué ganará el gobierno con la
negación de la realidad: desde primera hora de la mañana ya aseguraban que la
huelga no tenía seguimiento. Al menos en Andalucía, ha sido un éxito rotundo.
Es evidente que, cuanto menos, credibilidad pierde al digerir tan mal el
pulso que millones de ciudadanos le han echado. Aunque por desgracia la
credibilidad es cada vez menos valorada en este mundo de la política-espectáculo.
Si no, sería incomprensible que tantos medios de comunicación se sumaran tan
diligentemente a la propaganda antihuelga habitual durante este día
respaldando la principal consigna oficial: la huelga ha fracasado. Las
lógicas discrepancias existentes en ese terreno neutral entre un 'bando' y
otro serán aprovechadas ahora por el PP para intentar ganar la batalla
mediática y que parezca que ha ganado el 'partido' cuando en realidad no ha
llegado ni al empate. sábado, junio 15 Crónica de la pre-Cumbre Parece que molesta que se haga de Sevilla la
ciudad de la reivindicación: los paniaguados columnistas (Campmany, Losantos)
expresan esa artificial preocupación por la imagen de España para ocultar que
un presidente con arranques autoritarios es peor losa para el progreso de un
país que una semana movidita alrededor de una 'reunión en la cumbre' de los
gobiernos de la UE que, por cierto, no servirá seguramente para enmendar el
decepcionante semestre de Presidencia española en materia de avances y nuevos
acuerdos. La huelga tiene sobrados fundamentos, laborales y también
políticos, puesto que no tiene sentido descalificar como 'huelga política' a
una que trata de oponerse a la decisión política del ejecutivo de recortar
derechos a los trabajadores. Quizá lo que más cabrea en el PP es que hasta el
Arzobispo de Sevilla muestre apoyo a los sindicatos. Esta ciudad es cuna del felipismo que sirvió
a más de uno para realizar su cruzada ideológica particular, y ahora el
aznarismo y su talante resuenan como el rencor de ese sector rancio de la
Sevilla oficial y de esa sociedad anclada en el pasado que clama contra la
izquierda, contra los parados, contra los jornaleros y ese mundo rural que
aseguran que está subsidiado y sumido en la indolencia... ¿y todavía creen
tener en el PP posibilidades de éxito electoral en Andalucía con un ministro
que llama 'indolentes' a los andaluces y un gobierno que para hacer política
en el medio rural no se le ocurre otra cosa que quitar el PER? No es de
extrañar que hasta el arzobispo se convierta en blanco de críticas cuando el
discurso oficial se empeña en darse cabezazos con la realidad para, al final,
no asumirla y arremeter contra lo primero que se mueva, ya sean los
sindicatos, un PSOE que va a rentabilizar la oposición social al gobierno o
los inmigrantes que piden regularización. Más de 400 de los inmigrantes que se
quedaron sin trabajo en la fresa por la nueva política de inmigración 'de ida
y vuelta' están encerrados en la Universidad Pablo de Olavide en una protesta
que está expresamente destinada a hacerse notar durante la que ya es 'cumbre
de la inmigración'. Su situación es extrema, y si la ley o el gobierno
terminan abocándonos a una solución injusta es porque uno de los dos falla.
Aunque ya constatamos diariamente que la irresponsabilidad del PP con su
propia política de inmigración es inmensa, escuchamos a Javier Arenas afirmar
que la culpa de todo es de la 'demagogia de Zapatero y el PSOE'. La duda me
asalta: ¿será que no se han dado cuenta de que gobiernan desde hace 6 años?
Es evidente que, al menos, siguen con ese mismo discurso que pretende culpar
a los demás de sus errores. En vez de afrontar los problemas, se ha
convertido en costumbre que construyan una respuesta simplista a éstos y
terminen endosando a la sociedad la solución más conflictiva. Y a eso lo
llaman hacer política. sábado, junio 8 Un radical Sampedro acaba de publicar el libro «El
mercado y la globalización», especialmente dedicado a quienes quieran
acercarse con un lenguaje accesible a la realidad económica que más debate ha
suscitado en los últimos años. Explica el funcionamiento del proceso
intentando desmontar mentiras que las propias palabras utilizadas por los
medios y su monopolización del lenguaje han logrado imponer. En un mundo con
más exclusión social, el término 'globalización' vino a representar una
idealización feliz de lo que suponía la creación de un gran mercado mundial.
Ahora, a los críticos se les llama 'antiglobalizadores', que es la palabra
perfecta para crear esa imagen de sujeto peligroso cuestionando el 'orden'
establecido. Sampedro dice que nada de 'anti': en realidad los críticos somos
'hipermetamogollónglobalizadores'. Se agradece también la lucidez. Lo que se propugna es una globalización más
justa, y eso significa que se mundialicen más aspectos, como los derechos
humanos o el medio ambiente, y que exista un reparto global más equitativo.
Hace unas semanas estuvo en Sevilla e ironizaba durante una conferencia: «Los
globalizados somos como los fumadores pasivos, que no disfrutamos pero
cogemos el cáncer». Pero los resortes conservadores de la sociedad han
generado el fantasma de la contestación al sistema en torno a los críticos
con la ideología globalista neoliberal. Es utilizado el término 'radical',
como una manipulación entre tantas otras, para referirse a lo hostil a unos
valores determinados. Incluso los terroristas y su entorno, los aficionados
al fútbol violentos y cualquier bárbaro que destroza mobiliario urbano son
ahora 'radicales'. Una degradación absoluta del lenguaje. La valiosa aportación del último libro de
José Luis Sampedro posiblemente consiga que no tanta gente se deje embaucar
por la imagen distorsionada que se da de la bendita globalización y los
'rojos' que se oponen a la situación actual. La ideología que sustenta las
tesis globalistas de los fundamentalistas del mercado tiene que tener un
contrapeso. Hace poco le contaba Sampedro a Jesús Quintero en El
Vagamundo que busca la izquierda allí donde está el futuro: en los
que llama 'alegristas', formados por una 'muchedumbre' en Porto Alegre
o allá donde se reúnan. En esa voluntad de cambio y en los progresos de la
ciencia está el futuro, pues como afirma el viejo profesor, no solamente
«otro mundo es posible, sino que otro mundo es seguro». La historia es
cambio, aunque algunos se empeñen en negarlo. sábado, junio 1 Europe's living a celebration España ocupa la europresidencia semestral y
ansiaba alcanzar el trono de la eurocaspa anual con un canto al europeísmo
autocelebrado. Pero ¿qué hay que celebrar en esta Europa de la 'celebration'?
Ni siquiera la vacuidad del mensaje ha proporcionado la victoria a la letra
interpretada por la Rosa de Armilla. La unión hace la fuerza. Aunque la
fuerza sigue estando en el mismo sitio de siempre: Europa se une para
perfeccionar el 'pan y circo' del siglo XXI. Versiones de Operación Triunfo
se extienden por todos los países, porque las fronteras hace tiempo que
desaparecieron para la fabulosa maquinaria de entretenimiento de los
creadores de apariencia, los verdugos del arte y los cómplices en la
propagación de la filosofía del triunfo fácil. Todo funciona a la perfección:
el negocio rinde inmensos beneficios, el espectáculo comparte los valores del
régimen imperante y los espectadores están satisfechos. Qué más se puede
pedir. |