Posdatas
«Apuntes virtuales
sobre el mundo real»
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domingo, abril 28 Las culturas Cuando los ciudadanos ven a unos líderes
políticos incapaces de articular un discurso sólido sobre los nuevos cambios
sociales, caudillos como Le Pen ganan protagonismo: hablan de los problemas
-la inseguridad ciudadana provocada por la marginalidad, vinculada a la
creciente inmigración-, dicen lo que todos piensan -«la culpa es de los extranjeros»-
y ofrecen la solución que quieren oír -«aquí hay que poner orden». Es
absolutamente imprescindible construir, frente a la opción xenófoba que puede
atraer a cada vez más europeos, una política integral en materia de
inmigración que asegure la convivencia intercultural y evite dificultades
insalvables en la integración. Hay que alejarse de la política de las
palabras para solucionar los problemas sobre el terreno, lejos tanto de
utopías ingenuas como de peligrosos prejuicios. Afrontando el reto de alcanzar en la
práctica, y no sobre castillos en el aire, una sociedad multicultural bien
integrada con una base democrática común irrenunciable, se contribuye a
desactivar la demagogia que suele aparecer cuando estos temas centran la
atención de la opinión pública. Aunque tampoco hay que obviar la base teórica
de cada postulado político. Gustavo Bueno expone en «Etnocentrismo cultural,
relativismo cultural y pluralismo cultural» las tres orientaciones
filosóficas que podemos diferenciar: desde el «existe una cultura superior a
las demás» (monismo) hasta el «todas las culturas son iguales, y además
diferentes e inconmensurables» (relativismo), recalando al final en el
pluralismo, que al postular la convivencia entre culturas y no la diferencia
segregacionista del relativismo, bien podría ser abanderado tanto por
corrientes liberales como de la izquierda. Pero hete aquí que en la certera disección
que de cada término del debate hace Bueno, se nos presenta el etnocentrismo y
el relativismo cultural como difícilmente defendibles, y respecto al
pluralismo se recuerda oportunamente la dificultad de llevarlo a la práctica
sin frustrar la pacífica armonía que se postula. La salida a esta disyuntiva
se encontraría, como demuestra el filósofo, en el «mito de las esferas
culturales»: las 'culturas' son construcciones ideológicas y en la realidad
lo que existen son fenómenos (elementos, rasgos) culturales, y no culturas
sustantivas. Creo que deberíamos así desechar concepciones esencialistas de
la 'cultura', en las cuáles ésta trasciende incluso a las personas, y
analizar la fenomenología cultural con vistas a alcanzar desde el pluralismo
una universalidad en los valores básicos de la única cultura que realmente
importa: la humana. lunes, abril 22 Le séisme Y el voto «castigo» habría sido el
determinante del terremoto: el fascista
Le Pen pasa a la segunda vuelta de las presidenciales como segundo
candidato más votado, eliminando a Jospin. Aunque realmente no ha aumentado
tanto el número de votantes de la extrema derecha en comparación con otros
comicios: la baja participación y la fragmentación del electorado de la
izquierda han pesado mucho más. Tener como segunda candidatura en un país
como Francia a un líder xenófobo y extremista como Le Pen es muy triste, pero
la responsabilidad de los partidos moderados no puede obviarse. Deberían
aprender de esta pequeña catástrofe para contrarrestar estos signos de
podredumbre en la democracia. Lo cierto es que el propio sistema de
elección a doble vuelta se ha mostrado bastante contradictorio: consagra el
bipartidismo y en cambio plantea el riesgo de que no sean las clásicas
candidaturas de izquierda y derecha las que concurran a la presidencia de la
República. Puede aparecer el lobo con piel de cordero y cargarse la
pluralidad con un discurso que atrae a los descontentos gracias a la
socorrida demagogia de derechas. Sin olvidar el componente antisistema,
porque también habría que apelar a la responsabilidad del ciudadano votante:
no se puede jugar con fuego en unas elecciones o acabaremos quemándonos
todos. La corriente racista, antieuropea y antiprogreso tiene más vida en
esta Europa de Le Pen. En la mano de los europeos está que no vaya a más. lunes, abril 15 Golpe, contragolpe y justificaciones Este episodio tiene toda la pinta de
convertirse en el paradigma de un nuevo estilo de golpes de Estado, en los
que la participación de la «sociedad civil» mediante rebeliones supuestamente
democráticas, el papel amable de los militares y la comprensión de algunos
países legitiman el cambio en el poder. Desde luego la satisfacción de muchos
era indisimulada tras el golpe del viernes, y la aquiescencia de EEUU parecía
plena: ver al molesto dirigente fuera del gobierno del segundo país proveedor
de petróleo suponía un alivio para Bush. Poco importaba cuál fuera la
legalidad vigente atendiendo a las numerosas justificaciones escuchadas tras
la quiebra del sistema político en Venezuela. La legitimidad constitucional, ahora
restituida, está en el presidente elegido por el pueblo y en nadie más. La
interrupción por la fuerza del sistema democrático, con tantos precedentes en
América Latina, es siempre condenable. Y no se justifica por la existencia de
«golpes justos» en función de que algunos consideren, con enorme desprecio
por el Estado de Derecho, si hay democracia o no en un determinado país. Todo
ello a pesar de encontrarnos ante un individuo que pocas simpatías debe
despertar. Chávez es un iluminado bastante impresentable que pretende hacer
pasar por «revolución bolivariana» una restricción de las libertades con el
arma del populismo. Pero, para bien y para mal, así es la democracia: ante
todo se deben respetar las reglas del juego. martes, abril 9 La vieja Europa Entre el seguidismo matizado respecto a las
posiciones estadounidenses como salida digna a la encrucijada y el ninguneo
de Sharon, la Unión Europea bien podría mostrar un poco más de
voluntad política: si su función se reduce a ejercer presiones sobre EEUU, al
menos que lo haga de manera efectiva. Hay que cortar el círculo vicioso por
algún lado y Europa debe participar en la resolución del conflicto aportando
una visión más imparcial que la americana, pero antes hay que hacer posible
la mesa de negociación: la estrategia criminal de Sharon no puede durar ni un
día más. Si los ciudadanos europeos quieren una Unión que cumpla su papel en
el mundo, ¿qué esperan los dirigentes para llevarlo a la práctica? miércoles, abril 3 Guerra «La tragedia es ya completa por mucho que se
agrave. Se ha llegado tan lejos que todos los horizontes se antojan abismos.
La violencia incendia Oriente Próximo ... En estos momentos lo que cuenta,
guste o no, es que Arafat es el legítimo interlocutor, y hay que tratarlo
como tal, sin humillarlo ... Sharon no quiere interlocutores sino ilotas ...
El objetivo es reducir al rival. Hasta al punto de que el rival deja de creer
en sí mismo ... De acuerdo con las más comunes definiciones de lo que es
terrorismo, éste se viene practicando por las dos partes enfrentadas ... La
continua humillación a los palestinos es la garantía de que la cantera de
mártires irá en aumento» «En esta región han estallado dos guerras
entre palestinos e israelíes. Una es la guerra de la nación palestina para
liberarse de la ocupación y por el derecho a ser un Estado independiente.
Cualquier persona decente debe apoyar esta causa. La segunda guerra es la que
libra el islam fanático, desde Irán hasta Gaza y desde Líbano hasta Ramala,
para destruir a Israel y expulsar a los judíos de su tierra. Cualquier
persona decente debe aborrecer esta causa» (Amos
Oz, escritor israelí) |