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 CUERNO Y PIEL

LA PIEL

Voy con mi piel, ya lo sabes

a donde voy con mi piel

a abotonar tus cabellos

con mis labios de papel

a desandar con mi lengua

tu laberinto de miel

a olvidarme de quien soy ...

Ya sabes a donde voy

a donde voy con mi piel.

 

BAJITO 

Bajito, sí,

que no se entere la flor

¡ No, no que no se entere

que se escandalizaría

la flor con nuestro cariño !.

Bajito.

Repíteme que me quieres.

Repítemelo al oído

que no se entere la flor

ni el ruiseñor ni el arroyo

que pasa por nuestro amor

casi sin hacer ruido.

Dibújamelo en el aire

o en la palma de mi mano

un corazón chiquitito.

Que no se entere la Luna

que es muy chismosa la Luna

y se lo dirá al rocío

que lo escribirá en la piedra.

Luego la piedra hará un guiño

al arroyo que es poeta

y este hará un verso de agua

con tu nombre y con el mío

para la flor que es celosa.

Bajito.

¡ Que no se entere la flor !

Repítemelo bajito.

 

       BARRERAS

 Pon las barreras que quieras

zarzas pon o alambre de espino

o foso con cocodrilos

o palabras

que pasaré por encima

y reptando abrazaré

tu alma hasta hacerla mansa.

Pon balas de odio

o manos abiertas pon

o tiempo o risa o distancia.

Nada será suficiente

barrera que detenerme pueda.

¡ Nada !.

Y lo que hayas interpuesto

entre mi amor y tu sangre

entre la noche y el día

fuego o agua

aunque no podrá apartarme

impedirá que me vaya.

 

 CUERNO Y PIEL

Aunque una vez y otra vez, continuamente

sigamos regresando, no estaremos mas cerca.

Nunca iremos mas lejos sin embargo

del alcance de un nombre

del brillo de una lágrima o una risa

persiguiendo, esperando, reclamando, escondiendo

escarbando en la grieta

igual que mariposas deslumbradas

por la fría luz de un tubo fluorescente.

Queda siempre una puerta por abrir

una raya en el suelo, una oscura cortina

que no traspasaríamos

por no poner en riesgo la materia del sueño

el brillo inmarcesible de la ilusión intacta

la textura que impregna la raíz de la vida

que nos mantiene erguidos.

Orgullo al fin y al cabo.

Por eso mantenemos nuestro puño cerrado

con su media moneda cada uno.

Ni demasiado cerca ni tampoco muy lejos.

A la distancia exacta donde el dolor se rompe

donde la fiebre bate.

Entre el cuerno y la piel.

 

   TRABALENGUAS

A tientas busco tu cuerpo,

a tientas. La noche tiene

esencias tuyas, esencias.

Mi cama solo es mi cama,

mi cama solo para uno,

mi cama estrecha.

En sueños mi mano busca,

en sueños, tu esencia plena,

mi mano a tientas.

No tiene sitio mi cama

para tu cuerpo de seda,

mi mano, mi cama estrecha.

No encuentro mas que recuerdos

antiguos y penas viejas,

mi cama, mi pena lenta.

Busco el sitio de tu cuerpo,

pero mi cama es estrecha,

para mi mano y tu mano,

para tu boca y mi pena.

Para mi mano que a tientas

busca el hueco de tu cuerpo

de seda. Mi pena estrecha.

       

  ENTRE DOS CALLEJONES

Está oscuro, ven, acércate, besémonos.

Hay un lirio que tiembla en tus labios ardientes

en mis manos sedientas se acumula el desierto

anhelan nuestras bocas las palabras mas rojas

se buscan nuestros dientes de animales hambrientos.

Y cuando lentamente, los dedos dolorosos

la costumbre del tacto, recuerden ya sin miedo,

bajaremos pendientes saladas y en los valles

señales de batallas antiguas buscaremos

amándonos sin pausa, entre dos callejones.

Como cisnes furtivos, como cisnes violentos.  

 

        ME SOY AJENO

Me son ajenos estos labios míos que no saben tu nombre.

Las manos son de otro que aun no te han tocado.

Mis brazos nada abrazan, nada son sin tu abrazo

y el grito de mi sangre, busca su pertenencia.

Abre tu cuerpo amargo, deja una puerta clara

por donde te penetre mi oscuro aire, extiende

tu leve hueco donde cuelga el amor su más dulce latido

para que yo te tome y así me reconozca.

Beberé de tu boca el quiebro de su risa,

serán míos los dedos donde tú los coloques,

navegaré por montes de cálidos deseos.

Mío será el gemido de tu placer menudo

y el cuerpo en que me tienes, volverá con su dueño.

Entonces, si, mis manos, serán mías en tu carne

en el sitio que griten los dolores mas tiernos,

cabalgaran los mudos caballos sus raíces

atravesando húmedos de furia los desiertos

hasta el lamento ronco y el mas lento suspiro.

Solo entonces, sin muros ni tiempo ni fronteras

Entonces seré mío y el mundo será nuestro.

 

      LA FLECHA  

! Ay ! si una flecha, una sola

de frente me diera.

Rasgara, atravesara el duro cascaron,

la pulpa amarga de mi savia,

los morados canales de mi centro

cercenando cadenas antiguas,

gritos viejos, ruidos profundos, algas, tiempo.

Atravesara de parte a parte

de frente, rauda el pecho

vísceras, sangre caliente, tejidos capilares

de punta a punta, recorriendo el trayecto

de los huesos y entrara por lo hondo de mi vida

Si esa flecha saliera de tus labios

cruzando la distancia de tu boca a mi cuerpo

hincándose de pronto en la madera

misma de mi alma

agrandando el orificio, persiguiendo

mis raíces una a una...

La flecha que llegara, encontraría

tu corazón aun dentro.

Dentro de mi, con mi sangre latiendo.

! Ay ! si una flecha de tus labios acertara                           

mi corazón de frente, tu corazón de pleno.

 

            QUE SALGAS

! Que salgas !. Que salgas de esa concha

que vigila tu lengua y entretiene

la noche de mis ojos.

Que vengas, reconstruyas el mar,

su movimiento, la brisa, la cadencia

del tiempo detenido.

Que hables, que se abran sobre mi oído

  rumores de promesa y tiemblen mudas

las amapolas de mis pasiones.

Que salgas, hables, llegues a mis entrañas

escarbes, rasgues, abras, ocupes

en mi lugar el hueco de mi alma.

Que vengas con tus labios

a encender una llama. Que sientas

mi dolor entre tus manos

igual que ésta oración desesperada.

Desesperada.

 

             A LA MISMA HORA  

A la misma hora misma de la tarde misma

de la misma hora, tu beso, se detuvo

y esa tarde, esa hora, ese reloj parado

mi corazón sin alma,

amaneció por eso desangrado.

Desde entonces rebusco, ando los entresijos

de nervios, venas, cosas,

a ver si te has dejado,

el hueco de tu boca por mi pecho.

Miro y no encuentro alas,

solo una herida de amor que en el proceso

de abandonarlo se quedó olvidada.

Es un dulce dolor en que está preso

y no quiere moverse ya por nada.

 

       DEFINICIÓN

No se trata de definirte en nada

común, en nada nuestro o público o presente.

No es eso, no. Mas bien es algo parecido

a una fugaz lectura. A un perfume

que se nos va alejando. A un picor en la piel

menudo, indefinido.

Creo que lo voy diciendo; nada de espectadores

gozando algo secreto.

Ni estoy seguro de querer que lo entiendas.

Por muy breve que sea, por familiar que suenen los vocablos.

sabrás, eso sí, de que se trata

de la misma manera

que al abrir un cajón, las medicinas

que estuvieron un tiempo, se delatan,

por el modo en que llamo lo que oculto,

por el vacío que ocupa esa palabra entre estas líneas densas.

por el eco que dejen en tu alma

   

POR LAS ESQUINAS DEL ALBA

  Por las esquinas del alba

  El aire y tu voz se buscan

  Sin palabras. El roció

  Como una lluvia sin alas

  Se desperezaba, húmedo

  De luz en la madrugada.

  El aire besó tus ojos

  Y la voz no dijo nada

  Entre tus dientes dormida

  La voz callaba y callaba

  El aire sopló en tu oído

  Como para despertarla

  La voz se asomo a tus labios

  Y el aire no la encontraba

  El aire y tu voz se buscan

  En las esquinas del alba

  El rocío, como una

  Leve mariposa blanca

  Se posaba entre los pétalos

  Fríos de la madrugada

  Por encontrar a tu voz

  Bajó el aire a tu garganta

  Rozando con su aleteo

  La vena que allí temblaba

  Tu voz, que quería salir

  Respondiendo a la llamada

  Se convirtió en un suspiro

  Rodando por tu almohada

  Luego el suspiro salió

  Volando por la ventana

  Y se bañó en el rocío

  Y el rocío se hizo lágrima

  El aire y tu voz se buscan

  Por las esquinas del alba

  El aire lamió tus senos

  Por encima de las sábanas

  Con el calor de tu cuerpo

  Se transformó en pura llama

  Buscó el aire en el rocío

  El agua con que apagarla

  Y encontró tu voz brillando

  Como una estrella mojada

  Entonces te despertaste

  Y creyendo que aún soñabas

  Tu voz susurró mi nombre

  En el hueco de tu cama.

  Después diste un beso al aire

  Pensando que me besabas

  En una flor escondido

  El rocío contemplaba

  Al aire y tu voz fundidos

  En un beso de esperanza

  El aire y tu voz se buscan

  Por las esquinas del alba.

 

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