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| Para todo lo relacionado con el �rea Acad�mica Contactarse con el Di�cono Permanente Javier Francisco Barrera V�zquez A la Comisi�n del Diaconado Permanente de la Arquidi�cesis Primada de M�xico Tels.: 5525-1110 5208-3200 5208-2852 Extensi�n 1712 Durango # 90 7� Piso Col. Roma Del. Cuauht�moc 06000 M�xico, D. F. |
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| Modificada el 17 de noviembre de 2008 |
| Reuni�n con los p�rrocos de los candidatos al diaconado permanente el 11 de noviembre de 2008 |
| DERECHO CAN�NICO
266 Por la recepci�n del diaconado, uno se hace cl�rigo y queda incardinado en una iglesia particular o una prelatura personal para cuyo servicio fue promovido. Obligaciones y derechos de los cl�rigos 273 Los cl�rigos tienen especial obligaci�n de mostrar especial obligaci�n de mostrar respeto y obediencia al sumo pont�fice y a su ordinario propio. 274 A no ser que est�n excusados por un impedimento leg�timo, los cl�rigos deben aceptar y desempe�ar fielmente la tarea que les encomiende su ordinario. 275 Los cl�rigos, puesto que todos trabajan en la misma obra, la edificaci�n del Cuerpo de Cristo, est�n unidos entre s� con el v�nculo de la fraternidad y de la oraci�n y fomenten la mutua cooperaci�n, seg�n las prescripciones del derecho particular. 276 Los cl�rigos, en su propia conducta, est�n obligados a buscar la santidad por una raz�n peculiar, ya que, consagrados a Dios por un nuevo t�tulo en la recepci�n del orden, son administradores de los misterios del Se�or en servicio de su pueblo. Cumplan ante todo, fiel e incansablemente, las tareas del ministerio pastoral. Alimenten su vida espiritual en la doble mesa de la sagrada Escritura y de la Eucarist�a. Que los Sacerdotes ofrezcan cada d�a el Sacrificio eucar�stico. Y a los di�conos a que participen diariamente en la misma oblaci�n. La liturgia de las horas Sacerdotes y di�conos transitorios tienen obligaci�n de celebrarla todos los d�as seg�n los libros lit�rgicos. Y los permanentes las que determine la Conferencia episcopal. Asistir a los retiros espirituales, seg�n las prescripciones del derecho particular. Hacer diariamente oraci�n mental. Frecuentar el sacramento de la penitencia. Veneraci�n a la Virgen Madre de Dios. 277 Ser prudentes en la con aquellas personas que puedan poner en peligro la fidelidad. 279 Continuar los estudios sagrados. En todas sus formas. 281 3-Los di�conos casados plenamente dedicados al ministerio eclesi�stico merecen una retribuci�n tal que puedan sostenerse a si mismos y a su familia. Quien ejerza o por ejercer una profesi�n civil reciba una remuneraci�n, deben proveer sus propias necesidades y a las de su familia con lo que cobren por �ste t�tulo. CONCILIO VATICANO II LG 29 En el grado inferior de la jerarqu�a est�n los di�conos a los que se les imponen las manos �para realizar un servicio y no para el sacerdocio�. Fortalecidos en efecto con la gracia del sacramento, en comuni�n con el obispo y sus presb�teros, est�n al servicio del Pueblo de Dios en el ministerio de la liturgia, de la palabra y de la caridad. Son propias del di�cono en la medida en que la autoridad competente se lo haya encomendado, las siguientes tareas: Administrar solemnemente el bautismo Reservar y distribuir la Eucarist�a Asistir en nombre de la Iglesia la celebraci�n del matrimonio y darle la bendici�n Llevar el vi�tico a los enfermos Leer la Sagrada Escritura a los fieles Administrar los sacramentales Presidir los funerales y los entierros Los di�conos, dedicados a las tareas caritativas y administrativas, han de recordar la advertencia de San Policarpo: �compasivos, diligentes, actuando seg�n la verdad del Se�or, que se hizo el servidor de todos.� |
| EVANGELIZACI�N DE LAS CULTURAS EN LA CIUDAD DE M�XICO
II SINODO DIOCESANO
ARQUIDI�CESIS PRIMADA DE. DE M�XICO
(ECUCIM) LOS DI�CONOS PERMANENTES DESAF�O 2268 La existencia de los Di�conos permanentes, c�libes o casados, abre a la Arquidi�cesis amplias posibilidades de ejercer el ministerio ordenado en diversos ambientes, con m�ltiples expresiones de inserci�n evangelizadoras, como servicio salv�fico en la comunidad eclesial y en las estructuras temporales: FAMILIA-TRABAJO-POLITICA-Y ECONOM�A. HECHOS 2269 En nuestras comunidades cristianas falta mayor conciencia del sentido y de la adversidad de los ministerios en la Iglesia. 2270 Los presb�teros, en general, est�n todav�a poco informados acerca de lo que son y de los ministerios que pueden realizar los Di�conos permanentes; esto ha dificultado su adecuada inserci�n en la pastoral. 2271 Tambi�n entre los laicos hay desconocimiento respecto al ministerio diaconal; esto impide que se multipliquen tales vocaciones con una verdadera proyecci�n apost�lica. 2273 El diaconado permanente ha sido entre nosotros demasiado clericalizado, por lo mismo su ministerio se ha reducido, en muchas ocasiones, a aspectos principalmente cultuales. 2273 Algunos casos fallidos de ministerio diaconal han dificultado la comprensi�n de esta vocaci�n en la Iglesia. CRITERIOS 2274 �Los doce convocaron la asamblea de los disc�pulos y dijeron: no parece bien que nosotros abandonemos la Palabra de Dios por servir a las mesas. Por tanto, hermanos, busquen de entre ustedes a siete varones de buena fama, llenos de esp�ritu y sabidur�a; los pondremos al frente de �ste cargo. 2275 El ministerio eclesi�stico, de instituci�n divina, es ejercido en diversos �rdenes por aquellos que ya desde antiguo vienen llam�ndose Obispos Presb�teros y Di�conos. LG 28 2276 El Di�cono, colaborador del Obispo y del Presb�tero, recibe una gracia sacramental propia. El carisma del Di�cono signo sacramental de Cristo Siervo, tiene gran eficacia para la realizaci�n de una Iglesia servidora y pobre que ejerce su funci�n misionera en orden a la liberaci�n integral del hombre. DP 697. 2277 La misi�n y funci�n del Di�cono no se han de medir con criterios meramente pragm�ticos; su actividad no se equipara simplemente a la de los dem�s bautizados, ni su ministerio brota s�lo como una soluci�n a la escasez num�rica de presb�teros; su conveniencia se desprende de una contribuci�n eficaz a que la Iglesia cumpla mejor su misi�n salv�fica por medio de una adecuada atenci�n a la tarea evangelizadora. DP 698. 2278 La implantaci�n del Diaconado Permanente deber� hacerse buscando �lo nuevo y lo viejo�; no se trata simplemente de restaurar el diaconado primitivo, sino de profundizar en la tradici�n de la Iglesia universal y en las realidades particulares de nuestro Continente, procurando una sana creatividad pastoral con proyecci�n evangelizadora. DP 699. 2279 El Diacono es un hombre consagrado por el Sacramento del Orden, al servicio de la Iglesia y de su misi�n en el mundo (Compromiso Pastoral de los Obispos de la Arquidi�cesis de M�xico 1985) LINEAS DE ACCI�N 2280 Difundir entre los fieles el sentido que el Diaconado Permanente responde a una aut�ntica vocaci�n cristiana. 2281 Buscar fidelidad al patrimonio eclesial en el discernimiento y acompa�amiento de la vocaci�n diaconal, sin descuidar una sana creatividad pastoral que admite m�ltiples y variadas posibilidades de realizaci�n. 2282 Darle al Di�cono Permanente un sentido de su ministerio no solo cultual, sino de proyecci�n m�s ampliamente evangelizadora en todas las actividades de su vida diaria, como hombre consagrado, por la ordenaci�n sacramental. 2283 Favorecer entre los presb�teros un mejor del ser y que hacer del Diaconado Permanente, de tal manera que sean promotores de esta vocaci�n y, dado el caso, sepan introducirlos y orientarles en su inserci�n pastoral. 2284 Aclarar a los Di�conos Permanentes y a quienes con ellos son responsables de su ministerio que �ste debe ser realizado normalmente en un sano equilibrio de la vida familiar y del desempe�o laboral o profesional de cada uno. ORDENAMIENTOS 2285 Constituya el Obispo un verdadero equipo para la formaci�n de los Di�conos Permanentes y el seguimiento de sus actividades ministeriales. 2286 El equipo de formaci�n y asesor�a tendr�, de acuerdo a las normas del Directorio para el Diaconado Permanente en M�xico, las siguientes funciones: -se�alar criterios -elaborar programas de formaci�n y asesorar su ejecuci�n; -acompa�ar su ministerio y evaluar el trabajo desarrollado. 2287 Junto con el nombramiento o asignaci�n ministerial que reciba el Di�cono Permanente, d�le el Obispo, a �l y al Presb�tero que lo acompa�a m�s de cerca en el ministerio concreto, sus atribuciones espec�ficas, sin excluir una posible gratificaci�n por los trabajos realizados. |