Diaconado Permanente
�Qui�n es un Di�cono Permanente?
Es un ministro de la Iglesia que recibe la imposici�n de las manos del Obispo, no en orden al sacerdocio sino en orden al ministerio. Es decir, recibe la fuerza del Esp�ritu Santo para realizar la misi�n de la Iglesia en sus tres acciones fundamentales: palabra, liturgia, caridad, y as� ayude tambi�n a edificar la comunidad cristiana como Sacramento Universal de Salvaci�n para el mundo.
 
�Cu�l es su identidad espec�fica?
Reside en ser signo sacramental de Cristo Servidor e inspirar la diacon�a (servicio) en la Iglesia. Es, por tanto, un colaborador en el ministerio del Obispo y un animador de la vida cristiana de los miembros de la Iglesia en las comunidades eclesiales.
El carisma propio de los di�conos es suscitar y animar en lo cristianos la propia vocaci�n de servicio, tanto en el orden de la solidaridad como de la evangelizaci�n y edificaci�n de la comunidad eclesial.
 
�Qu� funciones cumple el di�cono?
- El servicio autorizado de la palabra de Dios,
- El ministerio lit�rgico,
- El ejercicio de la caridad, dimensi�n esencial del servicio de la Iglesia,
que nace de la ofrenda eucar�stica.
 
Estas funciones deben desarrollarse en una justa armon�a y convierten al di�cono permanente en corresponsable de la conducci�n de la comunidad cristiana a la que sirve.
 
El di�cono tiene su propio rol en la liturgia, cual es servir y asistir al obispo y al presb�tero en la celebraci�n eucar�stica. Derivada de esta funci�n, el di�cono preside celebraciones de la Palabra y de los sacramentos del Bautismo y Matrimonio, distribuye la Sagrada Comuni�n, preside la Liturgia de las Horas, oraciones comunes, ritos de funerales, responsos y entierros, y administra los sacramentales.
 
Como servidor de la Palabra de Dios y de la caridad debe testimoniar -con obras y palabras- el Evangelio de Cristo, en su ambiente de trabajo, en el vecindario y en las relaciones sociales.
 
Vida y ministerio del Di�cono Permanente
La misi�n diaconal es la expresi�n visible de una Iglesia servidora, a semejanza de Cristo-Siervo y se desarrolla en conformidad con las necesidades pastorales de nuestra Iglesia, "en comuni�n con el Obispo y su presbiterio".
 
El Di�cono Permanente, si es casado, debe ser junto a su esposa, ejemplo viviente de fidelidad e indisolubilidad del matrimonio cristiano, impulsando una aut�ntica espiritualidad familiar. Asimismo, debe ser un testimonio de vida en su ambiente laboral, especialmente en aquellos �mbitos a los cuales no llegan de manera apropiada otros miembros del clero.
El di�cono tambi�n participa en la conducci�n pastoral de la Iglesia, seg�n lo dispuesto por el Obispo. Normalmente es adscrito a una parroquia donde ayuda al p�rroco, de manera disponible y oficiosa, en la conducci�n de su comunidad de fieles.
As� mismo puede recomend�rsele el cuidaddo pastoral de una comunidad eclesial de base u otra tarea que la autoridad competente dispongacomo, por ejemplo, la pastoral de un colegio, la capellan�a en hospitales, c�rceles, entre otras.

El Instituto de Formacion del Diaconado Permanente de la Arquidiocesis Primada de Mexico es el encargado de llevar adelante el proceso de discernimiento y estudios de los aspirantes al Diaconado Permanente, cuyo per�odo de duraci�n se extiende por cinco a�os, a lo largo de los cuales la Iglesia resuelve si el candidato puede ser llamado al orden diaconal.
 
El proceso de formaci�n comprende cuatro �reas:
 
a) Formaci�n espiritual: Se entrega por medio de la Santa Misa semanal, retiros, celebraci�n de la Liturgia de las Horas, direcci�n espiritual, clases y tratar de cultivar en los candidatos (y sus esposas) una vida en Cristo, centrada en el amor a la Palabra y la Eucarist�a, el esp�ritu de servicio, el aprecio por la oraci�n personal, la confesi�n y revisi�n de vida, y en el amor filial a la Sant�sima Virgen.
 
b) Formaci�n intelectual: Se realiza a trav�s de los cursos de formaci�n, b�blica, dogm�tica, moral, can�nica, de pastoral y pr�ctica teol�gica del diaconado.
 
c) Formaci�n pastoral: Se desarrolla mediante el trabajo pastoral que realiza el candidato en su comunidad, a partir de los criterios de la iglesia, y metodolog�as de planificaci�n que le aporta la Escuela del Diaconado.

d) Formaci�n humana: Se da a trav�s de la convivencia en la Escuela, en los cursos, actividades y clases de relaciones humanas.
 
Caracter�sticas del aspirante al Diaconado:
Primero que nada es necesario comprobar la recta intenci�n del aspirante y las siguientes aptitudes:
a) Salud f�sica: Buena salud corporal.
b) Salud mental: Madurez ps�quica y equilibrio emocional; car�cter estable.
c) Capacidad intelectual: Normalmente haber completado la ense�anza media y tener condiciones para el estudio exigido en la Escuela del Diaconado Permanente.
d) Virtudes humanas: Buen criterio; firmeza de car�cter; lealtad; prudencia; sentido del deber; laboriosidad; honradez y sobriedad; disposici�n al di�logo; capacidad de trabajar en equipo; reconocido prestigio en su ambiente de trabajo por su calidad profesional o artesanal; bien avenido con su esposa e hijos, cuyo hogar haya dado pruebas de solidez y fidelidad.
e) Virtudes cristianas: Fe probada; haber recibido los sacramentos de iniciaci�n cristiana; gusto por la Palabra de Dios, la Eucarist�a y el Sacramento de la Penitencia; amor a la Iglesia; obediencia a la jerarqu�a y su magisterio; sensibilidad apost�lica; caridad para con todas las personas; activamente presente en una comunidad cristiana, comprometido en un servicio eclesial, de tal modo que su vocaci�n pueda ser reconocida por el pueblo cristiano.
f) Sustentaci�n econ�mica: Los aspirantes deben tener una situaci�n econ�mica estable y solvente (trabajo y previsi�n), ya que ordinariamente el di�cono no depender� de lo que pueda recibir con ocasi�n de su ministerio para el sustento personal y el de su familia.
Objetivos
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