EDITORIAL
El presente Boletín sale a circulación
en un momento en el cual se manifiestan diversos eventos que requieren una
precisión de postura y actitud hacia la coyuntura que se nos presenta.
Es importante expresar esta posición
dado que es necesario poner los puntos sobre la íes y dejar claro que hoy es
inaceptable admitir y presenciar impasibles el devenir de estos hechos.
El nuevo gobierno del presidente
Vicente Fox y secuaces muestra su verdadero rostro neoliberal y circense en el
desarrollo de la política nacional e internacional.
Hoy asistimos al desenmascaramiento de la verdadera función del
Estado Neoliberal comandado por Vicente Fox; resulta verdaderamente asombroso
que en un lapso de tiempo no mayor a cinco meses se mostrara que la defensa de
los intereses de los señores del gran capital, transnacional como nacional, sea
el objetivo de las decisiones políticas del señor Vicente Fox
El impulso de una política fiscal con
la cual se pretende saquear más todavía a la población de nuestro país para
financiar la política económica dictada desde los instrumentos del Imperialismo
Neoliberal (el FMI, el BID, la OMC, etc), muestra el desdén que el nuevo
gobierno manifiesta para con el pueblo que creyó en el canto de las sirenas de
una campaña electoral ostentosa.
La aprobación de una “Ley” “Indígena”
que se propone tornar a los pueblos indios en objeto de caridad pública, negando
el principio del respeto a la palabra empeñada desde los Acuerdos de San Andrés,
y tratando de cancelar los derechos más elementales de las comunidades indígenas
de nuestro país, muestra con bastante nitidez la esencia de un gobierno y Estado
mentirosos, la esencia de un Estado y gobierno al servicio de los intereses del
gran capital.
La aprobación de dicha “Ley” por las
cámaras de senadores y diputados muestra el carácter servil y deshonesto de los
señores diputados y senadores; muestra que los partidos políticos (sean el PAN,
el PRI, el Verde Ecologista o el PRD) carecen de la más elemental sensibilidad
para escuchar al pueblo que es a quien deben servir, que los partidos políticos
se disputan migajas de poder mostrándose sordos y ciegos ante la realidad
nacional.
La aprobación de dicha “Ley” por las
cámaras de senadores y diputados, evidencia que dentro del PRD, los “chuchos” y
los “amalios” venden su supuesta postura política a cambio de una “transición
pactada a la democracia”, muestra que Jesús Ortega, Jesús Zambrano y quienes
comparten con ellos la carencia de principio políticos y ético-morales, tienen
como encargo fundamental garantizar la estabilidad política de un modelo que
condena al pueblo de México a la miseria, el hambre y la ignorancia; muestra, en
fin, que al pueblo no le queda otra opción que organizarse, resistir y
desarrollar todas las formas posible de lucha por la defensa y autodefensa de la
calidad de vida con dignidad.
Por otro lado, las participaciones
del señor Vicente Fox en Canadá y el papel mostrado por México ante la
pretensión del Imperialismo de condenar al pueblo y gobierno revolucionarios de
la República de Cuba, deja ver claramente que la política del nuevo gobierno se
propone hacer de México el representante de los intereses de los
“globalifílicos” y de los “cubanifóbicos”. El nuevo gobierno se propone tornar a
nuestro país en el atalaya del imperialismo neoliberal para instrumentar las
políticas más deleznables y despreciables para nuestros pueblos.
El señor Jorge Castañeda, traidor y
chapucero, renegando de sus orígenes, se apresta presuroso a ser el Judas
Iscariote, a ser el vocero de los intereses del imperialismo neoliberal. Se
presenta como el adalid de los dolidos que insultan y denostan sin rubor.
La política internacional de nuestro
país se nuestra cada vez más como unas política entreguista y antinacional,
política que pretende de manera clara mantenernos en la órbita imperial, pero
como parte de la periferia subdesarrollada y empobrecida.
La crisis económica estructural se
muestra irresoluble no solo desde las políticas impulsadas a partir del gobierno
de José López Portillo, sino que, por ser estructural al modelo de desarrollo,
solo tiene como salida la transformación radical (de raíz) del modelo de
desarrollo y no únicamente de gobierno.
El
impulso de las formas de organización y de lucha que se da el pueblo, a través
de las acciones del EZLN, el ERPI, las FARP y todas aquellas organizaciones que
se proponen transformar este país, se hacen cada vez más necesarias, de otra
manera quedaremos atrapados en la ilusión y la utopía; ninguna organización, por
sí misma, es capaz de dirigir este proceso, por ello es indispensable impulsar
una política de unidad sustentada en una línea política común y en formas de
coordinación de acciones que posteriormente cristalicen en la unidad popular
democrático revolucionaria.
Hoy resulta imprescindible, por todo
lo expuesto, fortalecer la resistencia y la paciente organización de las fuerzas
populares para construir una nueva hegemonía; la hegemonía popular democrática y
revolucionaria.