Órgano de discusión, análisis y difusión del PDPR-EPR-TDR

Año     1, nº3                                            Abril/Mayo de 2001.

 

EDITORIAL

El presente Boletín sale a circulación en un momento en el cual se manifiestan diversos eventos que requieren una precisión de postura y actitud hacia la coyuntura que se nos presenta.

Es importante expresar esta posición dado que es necesario poner los puntos sobre la íes y dejar claro que hoy es inaceptable admitir y presenciar impasibles el devenir de estos hechos.

El nuevo gobierno del presidente Vicente Fox y secuaces muestra su verdadero rostro neoliberal y circense en el desarrollo de la política nacional e internacional.

Hoy asistimos al desenmascaramiento de la verdadera función del Estado Neoliberal comandado por Vicente Fox; resulta verdaderamente asombroso que en un lapso de tiempo no mayor a cinco meses se mostrara que la defensa de los intereses de los señores del gran capital, transnacional como nacional, sea el objetivo de las decisiones políticas del señor Vicente Fox.

 

El impulso de una política fiscal con la cual se pretende saquear más todavía a la población de nuestro país para financiar la política económica dictada desde los instrumentos del Imperialismo Neoliberal (el FMI, el BID, la OMC, etc), muestra el desdén que el nuevo gobierno manifiesta para con el pueblo que creyó en el canto de las sirenas de una campaña electoral ostentosa.

La aprobación de una “Ley” “Indígena” que se propone tornar a los pueblos indios en objeto de caridad pública, negando el principio del respeto a la palabra empeñada desde los Acuerdos de San Andrés, y tratando de cancelar los derechos más elementales de las comunidades indígenas de nuestro país, muestra con bastante nitidez la esencia de un gobierno y Estado mentirosos, la esencia de un Estado y gobierno al servicio de los intereses del gran capital.

La aprobación de dicha “Ley” por las cámaras de senadores y diputados muestra el carácter servil y deshonesto de los señores diputados y senadores; muestra que los partidos políticos (sean el PAN, el PRI, el Verde Ecologista o el PRD) carecen de la más elemental sensibilidad para escuchar al pueblo que es a quien deben servir, que los partidos políticos se disputan migajas de poder mostrándose sordos y ciegos ante la realidad nacional.

La aprobación de dicha “Ley” por las cámaras de senadores y diputados, evidencia que dentro del PRD, los “chuchos” y los “amalios” venden su supuesta postura política a cambio de una “transición pactada a la democracia”, muestra que Jesús Ortega, Jesús Zambrano y quienes comparten con ellos la carencia de principio políticos y ético-morales, tienen como encargo fundamental garantizar la estabilidad política de un modelo que condena al pueblo de México a la miseria, el hambre y la ignorancia; muestra, en fin, que al pueblo no le queda otra opción que organizarse, resistir y desarrollar todas las formas posible de lucha por la defensa y autodefensa de la calidad de vida con dignidad.

Por otro lado, las participaciones del señor Vicente Fox en Canadá y el papel mostrado por México ante la pretensión del Imperialismo de condenar al pueblo y gobierno revolucionarios de la República de Cuba, deja ver claramente que la política del nuevo gobierno se propone hacer de México el representante de los intereses de los “globalifílicos” y de los “cubanifóbicos”. El nuevo gobierno se propone tornar a nuestro país en el atalaya del imperialismo neoliberal para instrumentar las políticas más deleznables y despreciables para nuestros pueblos.

El señor Jorge Castañeda, traidor y chapucero, renegando de sus orígenes, se apresta presuroso a ser el Judas Iscariote, a ser el vocero de los intereses del imperialismo neoliberal. Se presenta como el adalid de los dolidos que insultan y denostan sin rubor.

La política internacional de nuestro país se nuestra cada vez más como unas política entreguista y antinacional, política que pretende de manera clara mantenernos en la órbita imperial, pero como parte de la periferia subdesarrollada y empobrecida.

La crisis económica estructural se muestra irresoluble no solo desde las políticas impulsadas a partir del gobierno de José López Portillo, sino que, por ser estructural al modelo de desarrollo, solo tiene como salida la transformación radical (de raíz) del modelo de desarrollo y no únicamente de gobierno.

El impulso de las formas de organización y de lucha que se da el pueblo, a través de las acciones del EZLN, el ERPI, las FARP y todas aquellas organizaciones que se proponen transformar este país, se hacen cada vez más necesarias, de otra manera quedaremos atrapados en la ilusión y la utopía; ninguna organización, por sí misma, es capaz de dirigir este proceso, por ello es indispensable impulsar una política de unidad sustentada en una línea política común y en formas de coordinación de acciones que posteriormente cristalicen en la unidad popular democrático revolucionaria.

Hoy resulta imprescindible, por todo lo expuesto, fortalecer la resistencia y la paciente organización de las fuerzas populares para construir una nueva hegemonía; la hegemonía popular democrática y revolucionaria.

 

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