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¿Está re-colonizando el imperialismo? 

(Tercera entrega sobre el tema de la re-colonización)

Escribe: Salomón Matarrita

Fue Rosa Luxemburgo quien planteó por primera vez que la humanidad se enfrentaba a un dilema: Socialismo o Barbarie. Posteriormente, León Trotsky y la Cuarta Internacional, lo dieron a conocer a toda la humanidad.

El enunciado del mismo, no puede ser explicado como la consecuencia de un apasionado discurso de barricada. El hecho de que dos personalidades políticas de tal magnitud estén asociados al mismo, nos debe hacer (nos obliga a) pensar que se trata de una prospección histórica concientemente enunciada.

Todo lo anterior tiene por único propósito el que pongamos atención en que no se contrapone capitalismo o imperialismo como contraparte de socialismo; se afirma, rotundamente, que dicha contraparte es barbarie.

En otras palabras, afirma que el desarrollo del sistema capitalista nos llevará, inevitablemente, a un sistema, a una configuración de la sociedad en la que lo imperante será la negación de lo que Marx y Engels, en el Manifiesto Comunista, caracterizaron como etapa progresiva, revolucionaria, de la historia de la humanidad: el advenimiento del capitalismo en lugar de la época medieval. Al mismo tiempo reafirma que tal inevitabilidad lo será en tanto la humanidad no sea capaz de construir una sociedad socialista. En caso contrario, estaremos frente a la negación -en este caso superadora- del capitalismo. Y ella no podrá ser otra cosa que el socialismo.

La presentación de los hechos de esa manera, significa que desde el momento en que el capitalismo reemplaza a la época medieval, la época de los siervos de la gleba, tuvo tres grandes períodos:

1) el de la libre concurrencia que llegó hasta la primera década del siglo XX, poco antes del estallido de la primer guerra mundial.

2) el de imperialización que dura hasta aproximadamente 1970. Este período se caracteriza por el despliegue urbi et urbe de las características que describe Lenin acerca del imperialismo y que hemos presentado en la primera parte de este trabajo.

Nótese que, según nuestra interpretación, ese desarrollo transcurre, en buena parte, al mismo tiempo que se da la Revolución de Octubre, transcurren los eventos políticos posteriores (tanto en las tierras del Kremlin como fuera de ella) y se preparan los fenómenos sociales que terminan por tirar al suelo el Muro de Berlín, la URSS y su cinturón de países protectores, la burocracia stalinista y el aparato mundial de los PC. En términos materiales, su finalización coincide con el ocaso de la expansión económica que se dio con posterioridad a la Segunda Guerra Mundial; en términos ideológicos, coincide con la aparición de conceptos como neoliberalismo o con la introducción de un neologismo: globalización. Es, siempre según nuestra opinión, el período en el cual el capitalismo pone en juego las últimas cartas antes de manifestarse con toda intensidad su condición de capitalismo agotado.

El último período es el que transcurre y, obviamente, comienza cuando finaliza el anterior. Lo llamamos de barbarización; no ha llegado al final de su despliegue y no sabemos cuál es su límite si es que lo tiene. Muchas son las formas económicas, sociales, culturales, militares, en que se manifiesta. Así, por ejemplo, se acentúa el freno al desarrollo de las fuerzas productivas que se venía manifestando en los momentos previos. Pero, con ser importante, no es la única expresión. La organización de la sociedad se hace en función de servir, respetar, asegurar e incrementar los intereses de (grosso modo) el 10% de la población mundial. Cada día posee más capital y es la dueña de la mayor parte de los recursos.

A su servicio hay una franja de la población que no es más de un 20%. Pertenecen a ella desde los ejecutivos con trato, sueldos y condiciones de trabajo propios de prostitutas de muy alto nivel, hasta los empleados y trabajadores peor calificados, con alta superexplotación y bajísimo salario. El restante 70% de la población forma parte de los excluidos. El Banco Mundial los describe como aquellos que ganan menos de 2 dólares por día. Su número se viene incrementando desde hace décadas y un conjunto social heterogéneo que comprende obreros, campesinos, empleados, pequeños comerciantes y productores industriales y agrarios, profesionales universitarios, etc. Lo novedoso de este período es que para los trabajadores y los campesinos, aparecen nuevos sectores sociales que se encuentran ante un mismo enemigo.

Por último, para terminar de definir este período, está la degradación absoluta del ambiente y los recursos naturales.

Jamás, en la historia de la humanidad, se vio un cuadro de tal envergadura. La burguesía en el poder, devenida en burguesía imperialista, arquitecta de tal fenómeno, nos promete más. Se atacan las libertades democrático-formales; se anuncian guerras de exterminio; se garantiza hambre y maltrato. Pero todo ello no es para un futuro que no sabemos cuando va a llegar. Es una dolorosa realidad.

Algunas de las formas específicas en que se manifiesta la barbarización, se dieron en otros momentos de la historia del capitalismo. Es más, muchas de las tareas que se llevaron a cabo en tempranos tiempos del sistema capitalista, están a la hora del día. La diferencia radica en que, para llevar adelante tales tareas, la formulación que con toda claridad plantea León Trotsky en la Revolución Permanente -"dictadura democrática del proletariado y los campesinos"- es más clara, transparente, necesaria y real que nunca.

A la inversa, el término re-colonización, induce a error. En primer lugar, por ejemplo, conlleva a una consigna como "por la segunda independencia" que nos retrotrae al siglo XIX en América Latina; ubica la lucha por las libertades democráticas en el ámbito de una categoría jalada del pelo como la denominada "democracia colonial"; no es clara en relación a las burguesías nacionales al no definirlas como socios menores (bastante menores por cierto) de la burguesía imperialista y, por lo tanto, defensora acérrima de los mismos, exactamente iguales intereses (deuda externa, deuda interna, tenencia de acciones en las empresas estatales privatizadas, involucramiento en el comercio mundial, participación en la especulación financiera) aunque en diferente escala.

No permite comprender que luchas como la que se lleva adelante contra el ALCA, forman parte de un mismo paquete que la lucha contra la guerra de agresión a Irak que lleva adelante el imperialismo yanqui y no permite desenmascarar a la imperialista burguesía "pacifista" de Francia o Alemania. Nos deja desarmados para enfrentar el genocidio de Sharon y el sionismo por un lado y la miserable postura de Arafat y la Autoridad Nacional Palestina contra el pueblo palestino en tanto no estamos en condiciones de reclamar por un estado común laico para las masas palestinas y los árabes israelíes -con su cultura musulmana- y los trabajadores israelíes con su cultura judía.

El definir adecuadamente los conceptos no es un preciosismo lingüístico; tampoco es una cuestión semántica a secas. Trotsky decía que la precisión en el lenguaje es consecuencia de la claridad de ideas. De eso se trata; de saber que es lo que queremos decir y, si coincidimos, emplear las palabras adecuadas que, no casualmente, aparecieron en las postrimerías del proceso evolutivo biológico.

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