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 DIVERSIDADES SEXUALES
exclusión social e inserción laboral en Quito
Por: Margarita Camacho Zambrano

Este trabajo investigativo hace un acercamiento a los efectos laborales y sociales de un grupo de Transgéneros y homosexuales tanto femeninos como masculinos en relación a las circunstancias de precariedad y desprotección social y los factores desencadenantes para su discriminación.  La muestra escogida presenta un universo social compuesto por múltiples diversidades sexuales[1], grupos etáreos, sociales, étnicos y de género; que habitan en el sector urbano de Quito.  La investigación se realizó en el período comprendido entre junio 2007 a junio 2008; el método utilizado fue tanto cualitativo _etnográfico-antropológico_ como cuantitativo _encuesta de opinión auto administrada_ se realizó entre cien actores sociales.  Los cuadros y sus resultados agrupan a las/os diferentes actores en tres grupos: Heterosexuales (femeninos y masculinos), Homosexuales (lesbianas, gays[2], bisexuales, homosexuales[3]) y el grupo Trans: transgéneros, travestis y transexuales. 

 Exclusión social de Trans y homosexuales que habitan en Quito como consecuencia de procesos de discriminación laboral debido a sus  prácticas sexuales y de género.

El interés del presente trabajo académico investigativo fue mostrar cómo el discurso normativo de no discriminación por orientación[5] sexual oculta una clara y cotidiana exclusión socio laboral hacia los grupos Trans[6] y Homo[7] que habitan en el centro urbano de Quito[8].  Este discurso político está abiertamente sustentado y validado en las convenciones socio políticas de la estructura del sistema laboral de Quito. 

El objetivo de la investigación cuali-cuantitativa es analizar las características de la inserción laboral reciente de Trans[9] y Homo para vislumbrar la situación actual de estos actores en el sector urbano de Quito.  Esta realidad puede evidenciar un ejercicio antidemocrático como consecuencia de la reiterativa y sistemática práctica de exclusión social de la que han sido y son objeto las personas auto definidas como glbti[10], por parte de otros actores sociales.  Dentro de este contexto socio político se crean efectos de discriminación laboral tanto positiva como negativa; generando nichos y circunstancias laborales singulares para las personas bltgi; circunstancias que permiten entender la complejidad del ejercicio de poder al interior de la red socio laboral de Quito.  Esto, pone en evidencia las limitaciones de la normativa Constitucional[11] en relación con la supuesta igualdad de derechos laborales de todas las personas.

La muestra poblacional de la investigación cuantitativa estuvo conformada por personas de diferentes rangos de ingreso y distintas características de ocupación laboral, socioeducativas, etáreas _a partir de los 25 años de edad_, étnicas y ante todo de diversa auto definición sexual[12].  Para el cruce, el análisis y el procesamiento sociológico de los datos obtenidos y de las variables que conformaron la encuesta de opinión se agrupó a los actores investigadas/os en tres categorías[13].  También se utilizó el método cualitativo; donde la recopilación de datos se obtuvo mediante entrevistas y por medio del trabajo etnográfico durante la cotidianidad de algunas Trans, en su mayoría de “varón”[14] a mujer; y también de algunos/as personas homosexuales.  Se logró testimonios relevantes por parte de estos actores; evidenciando una realidad subyacente a la dada a conocer publicamente y en algunos aspectos a la información obtenida en las encuestas autoadministradas.  Cabe destacar que adicionalmente se hizo el seguimiento a profundidad de una historia de vida.

La hipótesis con que se trabajó en esta investigación, es que la situación laboral de las personas autodefinidas como Trans y Homo _femeninos y masculinos_ es inestable en comparación a la de quienes se definen como heterosexuales; y que esto provoca condiciones de precariedad en su condición socio laboral al interior del sector urbano de Quito.

Consideraciones Metodológicas

Para el acercamiento al estado actual de la hipótesis de exclusión e inserción laboral de Trans y Homo en el sector urbano de Quito se utilizó una encuesta de opinión[15]; la cual, no puede generalizarse a toda la población de Quito; debido a la dificultad de obtener parámetros poblacionales que determinen un tamaño adecuado de muestra, y permitan recoger la misma con la aleatoriedad que esta investigación requeriría–. Así también se realizó entrevistas a profundidad y panorámicas a un grupo seleccionado de los mismos actores encuestadas/os. Otros entrevistados fueron politólogos, especialistas en exclusión social, identidades sexuales diversas, género, derechos humanos y activistas bltgi’s.  De esta forma se logró el acopio y la recopilación cuali-cuantitativa de los datos de inserción socio laborales vinculados a las distintas diversidades sexuales en Quito. 

Los cuadros presentados con los resultados de los datos obtenidos y procesados; agrupan a las/os diferentes actores en tres grupos: Hetero, Homo y Trans.  Se optó por clasificarlos en estos tres diferentes grupos, gracias a la autodefinición de la persona encuestada respecto a su orientación sexual.  En consecuencia, se definió como Hetero a todo individuo mujer u hombre cuya única orientación sexual autodefinida es la heterosexual; como Homo se definió a todo individuo hombre o mujer con una orientación sexual autodefinida ya sea como: bisexual, lesbiana, homosexual, intersexual o gay; como Trans se definió a los demás casos, es decir a quienes declaran tener una orientación sexual autodefinida como: travestis, transgéneros y transexuales. 

La otra clasificación que se realizó para presentar algunos cuadros del presente estudio fue por tipo de práctica sexual; en cuyo caso se definió como Hetero a la persona, mujer o hombre que declara haber tenido prácticas sexuales con personas del sexo opuesto.  Se definió como Homo a aquellas personas hombres o mujeres que durante sus prácticas sexuales declaran haber estado con individuos del mismo sexo aunque hayan tenido prácticas sexuales con el sexo opuesto y que no se autodefinen como Trans.  Se definió como Trans a todas las demás personas; las cuales se auto definen como tal y que varias declaran haber tenido una diversidad mayor de los tipos de prácticas sexuales.

Por otra parte, cabe resaltar que las limitaciones metodológicas tienden a complejizarse cuando se realizan estudios grupales; y más aún, cuando se combinan técnicas metodológicas como es el caso de la presente investigación.  En la que se utilizó dos métodos investigativos: el cualitativo _etnográfico-antropológico_, éste, permite y proporciona la obtención de datos manifiestos dentro de la cotidianidad de la vida de las personas investigadas; y el cuantitativo _encuesta de opinión auto administrada_.  Esta combinación metodológica favoreció e incrementó el acopio y recopilación de la información requerida y su respectivo análisis sociológico y antropológico.  Los resultados de la investigación cuantitativa, registrada de forma escrita permitió la elaboración de los cuadros y su respectivo procesamiento de los datos; la cual, se vio enriquecida al complementarla con la investigación cualitativa, corroborada en grabaciones y en el Diario de campo de la investigadora.  Se alcanzó a profundizar determinados aspectos de la situación socio laboral de las y los actores sociales investigadas/os gracias a la complementación de las dos técnicas investigativas y de esta forma potencializar los resultados obtenidos en la investigación cuali-cuantitativa, recogidos en el presente informe investigativo.

Es necesario, anotar que para la elaboración de la encuesta cuantitativa[16] de investigación hubo algunas limitaciones metodológicas por las características y objetivos de la investigación.  La cual, gira fundamentalmente en torno a la identidad sexual y la inserción laboral reciente de las y los actores sociales investigadas/os.  Por otra parte, cabe mencionar que en relación a la indagación cuantitativa de la variable ingresos resultó complejo obtener datos certeros en algunos de las y los actores sociales por cuanto esta información al igual que el de las prácticas sexuales son extremadamente confidenciales para muchos actores sociales. 

Como producto de la combinación metodológica mencionada, al complementar la información se pudo detectar en las encuestas realizadas, que un número significativo de personas autodefinidas como Homo y Trans ocultaban alguna de sus actividades laborales actuales _las relacionadas con los favores sexuales_; esto fue factible constatar mediante la investigación cualitativa in situ.  Cabe mencionar, que este ocultamiento de información podría ser consecuencia del estigma alrededor del placer sexual, el cuerpo y su mercantilización; como también, a que los logros individuales alcanzados en lo referente a ingresos y actividad laboral, es lo que en la actualidad proporciona status y prestigio frente a otros actores sociales de la modernidad tardía capitalista; donde los sujetos son aceptados y reconocidos por su “productividad y funcionalidad”, dentro de la estructura macro de la organización societal.  Adicionalmente, es factible que un porcentaje de las personas que se encuentran en las áreas laborales relacionadas con el servicio de masajes, saunas y favores corporales no hayan declarado las ganancias obtenidas por este tipo de ocupación laboral; por temores relacionados con obligaciones normativas socio culturales impositivas; y como ya lo mencioné probablemente algunos ni siquiera el hecho de que están involucradas/os en estas lucrativas actividades. 

En consecuencia, algunos de los actores sociales encuestados probablemente manejaron con un mayor grado de subjetividad la información requerida; como un escudo frente al estigma, la exclusión social y la subsiguiente discriminación.  Esto también pudo implicar que algunas/os actores respondieron a varias de las preguntas de la encuesta según los múltiples giros de significación que cada persona puede dar a la interpretación de las palabras y sobre todo de la imagen de sí misma.  Sin embargo, cabe resaltar que los datos obtenidos es lo que los y las actores sociales muestran a la luz pública.  Por consiguiente, es su percepción de la realidad y la que tiene de sí, dentro de la red societal laboral del sector urbano de Quito; al cual pertenecen y habitan.  Éste, fue un factor relevante al momento de analizar conductas fluctuantes de la sexualidad / corporalidad y sobre todo de la móvil inserción sociolaboral, en relación a sus legítimas aspiraciones de vida.

Finalmente, quiero anotar que el trabajo de campo se realizó de manera intermitente, durante el período de tiempo comprendido entre junio de 2007 a junio 2008.  Adicionalmente, se realizó la lectura, revisión y análisis de fuentes bibliográficas y algunos registros visuales _documentales y películas_ considerados pertinentes. 

Marco Teórico

Para el desarrollo del marco teórico conceptual de esta investigación se utilizaron algunos textos que hacen referencia a discriminaciones negativas hacia homosexuales, lesbianas y transgéneros en otros países “occidentales” en relación al empleo y el ámbito laboral.  Los artículos mencionados pertenecen a Nikolaos Tsinonis y a Line Chamberland; por cuanto son relevantes en relación a esta temática y porque a nivel ecuatoriano prácticamente no existe ninguna investigación previa en esta área y en correlación a la población bltgi.   Adicionalmente, a fin de darle un contexto teórico general se utilizó el recorrido histórico occidental sobre la sexualidad efectuado por Laquear y el entendimiento del género como una construcción discursiva de Butler y la noción de “dispositivos de poder” planteada por Foucault en relación a las sexualidades transgresoras y fluctuantes de la modernidad tardía _denominada postmodernismo_.  Se recurrió también a Flavio Puppo en relación al “mercado de los deseos” y a Mirizio para mirar la relación entre el vestuario y los roles adscritos a los géneros, como también la categoría de las masculinidades y el travestismo; entre varios autores y autoras.  Se ha tomado el concepto de las políticas y luchas sociales contemporáneas por una globalización contrahegemónica de Boaventura de Sousa Santos.

Durante la investigación se miró con detenimiento la categoría de exclusión social; uno de sus efectos se refleja en la discriminación tanto positiva como negativa hacia las personas bltgi del sistema laboral formal de Quito.  Se analizó los imaginarios sociales en relación a la sexualidad y el género y en correspondencia con sus capacidades destrezas y atributos para realizar tareas laborales con “mejores” resultados para cuestionar sí son adscritas y/o aprendidas?  Con estos antecedentes y de esta forma, se pudo problematizar y analizar las desigualdades sociales del género en las relaciones laborales a la luz del sexismo.  Es decir, de la transfobia, la lesbofobia y la homofobia que desafortunadamente han sido naturalizadas con violencia en el ámbito socio laboral de Quito.  Básicamente porque se considera a las prácticas homosexuales degradantemente feminizadas y “contra natura”.  Estos conceptos y criterios definitivamente excluyen a la mayoría de las personas homosexuales del sistema laboral formal e inclusive del informal; porque se las considera  un componente vergonzoso y disminuido dentro del contexto de una sociedad de corte judeo-cristiana tradicionalmente machista y “viril”[17], la cual ha estado claramente regentada por el sistema político institucional de control y vigilancia del cuerpo y la sexualidad; teoría ampliamente desarrollada y analizada por Foucault[18]

 

Dentro de mi búsqueda personal yo… nooo soy un transexual o sea dentro de mi búsqueda artística que es una búsqueda políticamente personal, esteee… me interesa este tema del intersex y todo lo que está camino de… todo lo que se ha quedado parado por necesidad, por no acomodarte, por no aburguesarte, por no ir hacia un lugar de normalización entre comillas.  El discurso normatizador, el discurso de poder, es un discurso limitante, es invisibilizante al mismo tiempo.  Todo lo que es Transexualidad, me parece que es algo que está vivo… ehhh una pregunta, un punto de vista desde la pregunta.[19]

 

 

Por ello, cabe la pregunta ¿qué pasa con aquellos sujetos que cotidianamente y permanentemente “necesitan” o les es imperante transgredir la normativa binaria del sistema reproductivo de sexo-genero “occidental global” y su atuendo prescrito socio políticamente a un “determinado” sexo?  Es dentro de lo que se ha denominado “estudios queer”[20], así como la reconocida filósofa Judith Butler, quien afirma que probablemente solamente “el sujeto descentrado esté disponible para el deseo”[21]; en consecuencia, son estas personas quienes chocan cotidianamente contra el sistema o quizá como bien apunta Sierra son quienes lo vitalizan.  Se podría anotar, que la vetusta estructura capitalista de la modernidad tardía requiere de un flujo dinamizador, así como de las experiencias vitales de actores considerados marginales.  Probablemente en el campo de la diversidad sexual/corporal; ese sea el caso del grupo bltgi en general y especialmente de las Trans, quienes usualmente están expuestas con mayores riesgos en la esfera pública.  Esta esfera, está constituida por códigos y regulaciones dominantes arraigados e insertados en su estructura socio política de sistemática exclución de los actores sociales más vulnerables y a quienes considera “innecesarios escollos”. 

Es dentro de este contexto social, donde las personas bltgi se desenvuelven y “sobre-viven” como actores sociales sin acceso a todos sus derechos; muchas veces, ni siquiera a los fundamentales y menos aún con algún tipo de protección laboral.  No solamente por la desigual distribución de los recursos, sino y sobre todo por haberse feminizado abierta y frontalmente; en el caso de las lesbianas es más por escoger a otra mujer como pareja sexual y /o de vida y  no optar por un varón.  Cabe preguntarse ¿qué tiene que ver la opción sexual de una persona con el desempeño laboral?   Es necesario recordar que el derecho a un trabajo digno y bien remunerado es una fuente de realización personal fundamental para el desarrollo de cualquier persona adulta.  Este legítimo derecho “abarca al menos, el acceso a un empleo sin discriminación; la libertad de elección del trabajo y una estructura que facilite el acceso a éste, incluida una formación adecuada”[22]   Las personas bltgi, gracias a sus difíciles condiciones de vida socio laboral usualmente han desarrollado un cúmulo de conocimientos y saberes mediante diversos agenciamientos y experiencias corporales y laborales; lo que les ha permitido a estos actores ser muy versátiles en la cotidianidad y en la esfera laboral.  No obstante, esto les significa muchas de las veces discriminaciones negativas tanto de índole subjetiva como a nivel de ingresos, como consecuencia de haber visibilizado en la esfera pública laboral su diversidad sexual/corporal y/o de género.  Cabe anotar, que ocasionalmente también les puede aportar relativas ventajas subjetivas y laborales en ciertos espacios y nichos de trabajo.

 

Aurita (sic), solamente aquí… la fundación _Asociación ALFIL_ y mis amigos que conozco en este ambiente, ¡nadie más, ¡ya!… Aaay claro en el fondo yo si quisiera yaaa… irme abriendo y por eso quiero trabajar en estooo… de la Belleza.  Y eso es que me tracé; este objetivo… que el año anterior ya terminé de estudiar, aunque no tengo el título francamente; solamente son certificados, y he ido trabajando en esto (…) antes yo era de albañil, perooo… ya no, en el fondo no, porque amás (sic) de ser trabajo duro, yyy… ¡nunca me gustó!  Más, más fue por supervivencia.  Y dije: la única manera de poder llegar a algo… y eso es lo que ido llegando, ¿no?, y me dije: he de trabajar en esto, he de estudiar la peluquería y… después he de trabajar en eso; entonces ese es mi objetivo, ir transformándome ¡ya!  Es a lo que quiero llegar, ese es mi objetivo, ¡eso es lo que tengo![23]

 

 

Se han cimentado creencias y mitos socioculturales, como el hecho de que un porcentaje considerable de la población afirma que Trans y especialmente los gays cortan mejor el pelo, “si, es que yo voy para allá, _la tijera loca, peluquería donde atienden muchachos reconocidos como gays_ porque me queda mucho mejor y me dura más que sí voy a una peluquería normal….”[24].  En el testimonio precedente, aunque hay un explícito reconocimiento de la capacidad laboral de los peluqueros gays; sin embargo, cabe resaltar que la frase concluye con la palabra normal; este detalle muestra como el poder está inserto en la palabra y como el discurso construye mitos y categorías.    Algo similar sucede en el campo de los servicios sexuales y corporales, donde las Trans que están insertas en esta área laboral tienen mayor demanda y obtienen mayor ingreso porque sus usuarios[25] las consideran dotadas para ofertar “placeres más completos”.  Es decir, una prostituta mujer en una misma zona, gana significativamente menos que una travesti varón, según los datos obtenidos durante la investigación cualitativa.  Este hecho probablemente está relacionado con su hibridez corporal y de género, proporcionándoles una acumulación de saberes desde su vivencia-experiencia dual de lo que se ha denominado como la feminidad y la masculinidad en una misma persona.  Probablemente para la mentalidad occidental se podría considerar una bipolaridad y una ambigüedad, mientras que en otros contextos culturales se la puede considerar una forma de vida integral, donde la dualidad convive sin antagonismos. 

Adicionalmente, los usuarios de las Trans inmersas en los favores sexuales, son en su mayoría hombres casados supuestamente heterosexuales, que mantienen prácticas ocultas de su bisexualidad dentro del contexto del tabú y paradójicamente como mecanismo de ratificación de la hombría masculina; ellos suelen decir: “si, me vengo comiendo a un maricón… es que por lo que hay que pasar… y las que hay que aguantar…”[26], estas expresiones son “actitudes y posicionamientos intolerantes y opuestos a la posibilidad de construir una sociedad donde se recree una convivencia más auténticamente humana y no solo privativa de una u otra comunidad identitaria”[27].

 

Y entonces me dijo: “sabes… eres una gárgola”, y yo le dije que me dolía, que no me trate así (…) …tenemos una historia que no nos permite abrirnos; cómo vamos ha cambiar eso sí nosotras nos hablamos y nos tratamos de la misma forma que lo hace la policía, que en el servicio de salud…[28]

 

Evidentemente hay un movimiento subjetivo que hace que las personas actúen como actúan; yo tengo derecho de asirme de mi criterio subjetivo, de mi percepción en relación a cómo me ven.  Y sí hay una mirada, si veo una mirada de discriminación, una mirada que tiene que ver con la tolerancia, que no es la inclusión del otro con amor (…) como dice Wladimir Sierra desde la sociología “la tolerancia no es una aceptación de la diversidad, es un sufrimiento de la diversidad”, es decir: lo incluyo pero con sufrimiento.[29]

 

 

Las circunstancias actuales, son muy complejas porque si bien los movimientos bltgi’s han exigido el reconocimiento al derecho de la diversidad sexual y de género en el país a nivel normativo en la cotidianidad se contradicen frontalmente.  Sin embargo, esta lucha valiosa ha servido entre otros logros para dejar de estar invisibilizadas/os y ser miradas/os como sujetos de derechos.  Ha sido mediante trabajo tanto individual como colectivo que se han hecho propuestas específicas y radicales para transformar el actual comportamiento excluyente de la sociedad.  Esta ha sido una tarea ardua y difícil, pues hubo que empezar en la cotidianidad individual e ir avanzando hacia una proyección colectiva para generar transformaciones reales y concretas “porque no necesitamos sólo alternativas, necesitamos un pensamiento alternativo.  Esta es la situación en la que nos encontramos en este momento y necesitamos reinventar la emancipación social”.[30]

Desafortunadamente, la actual estructura política socio cultural aún no admite una práctica de la sexualidad respetuosa y con dignidad para los sujetos que se encuentran fuera de la heteronormatividad sexual y de género; como son bisexuales, lesbianas, trans, gays, intersexuales y autosexuales entre otros diversos.  Por consiguiente, no acepta ni reconoce la opción de género y de la sexualidad como parte inherente de la conformación de la personalidad individual de cada persona.  Sino que la quiere administrar, moldear y volverla útil en beneficio del “deber ser” social y su funcionalidad productiva.  De esta forma se está negando y rechazando la diversidad, inmersa en una fuerte necesidad personal e individual de realización humana con su existencia subjetiva, la cual, no se rige por los parámetros heteronormativos. 

 

Ocurre que el tema del cuerpo; no solamente el ejercicio de la práctica sexual, sino que el ejercicio del cuerpo… ser dueñas o dueños del nuestro, y desde ahí decidir: qué es lo que queremos, cómo queremos vernos, cómo queremos ser vistas, aja… y  qué hacer con ese ejercicio: amar, ser amadas no ser violentadas y así ser libres ehhh… y así el encuentro con el tercero.  Yo ya hecho los cambios en mi cuerpo que he querido me siento satisfecha al cumplir la operación; ya no estaba dispuesta a modificarme yo para ser aceptada; ahora me asumo… ya ¡me siento completa! por eso los cambios lo tiene que hacer la sociedad, la tarea es de ellos, ahora.[31]

Estas prácticas causan descalabros en varios ámbitos de la vida societal y especialmente en el campo sociopolítico religioso, porque fractura el sistema de jerarquización de los sexos al haber acogido; a veces transitoriamente o permanentemente, el atuendo, la gestualidad y el género femenino; colocándole al varón en una situación de subyugación y haciéndole “perder” su privilegio de nacimiento.  Fundamentado en el sólo hecho de nacer varón, de “ser hombre” y que en la actual estructura social, le otorga poder y privilegios.

 

porque aparentemente, yo cuando he andado por la calle, no andooo… ehhh… así amanerado ¿no?, pero en el fondo quisiera, caminar como toda una mujer, (…) en ese sentido yooo siempre fui cauto, ¿no?  Es decir en la medida de lo posible no dar a notar; ahora sí, ya me voy dando a notar poco a poco… es que ya me voy sintiendo realizada ¿no?, ya hablando en femenino (…) sería desde hace unos tres años, pero desde hace dos ya más seguido que me trasvisto (…) o sea… siempre cuando estoy con un hombre; estoy travestida y me siento bien, como mujer, así.[32]

 

El hecho de vestirse, cubrirse, recubrirse el cuerpo son actos y formas mediante las cuales cada sociedad conceptualiza a las personas determinando las categorías de masculinidad, feminidad, sexualidad así como los gustos, las apetencias para delimitar fronteras entre distintas generaciones, sexos, géneros, etnias, clases.  Por lo tanto, el vestido, traje, atuendo y los colores determinan y construyen cuerpos y roles “a las niñas se las viste de rosa –color asociado en nuestra cultura a los afectos- y a los niños de azul –asociado al trabajo- (Mirizio, 1992: 136 _de Diego_).  También las texturas, diseños y formas están predeterminados en las manifestaciones culturales, políticas y laborales de jerarquización y su adecuado control social mediante la ropa; determinando una fijación monolítica de la “inmovilidad de ser” y del status.  Estos patrones rigen y tienen injerencia en todas las áreas del desarrollo socio, educativo laboral.

Siii… la mayoría de las Trans, hemos tenido que dejar nuestros estudios… por nuestra situación… por eso muchas no terminan ni la escuela primaria (…) y las que hemos alcanzado a llegar ha sido ocultándonos como gays o sino.. disque (sic) de heterosexuales, (…) yo había terminado tercer año de Administración de Empresas… y necesité de un trabajo para ayudar a mi familia; entonces presente mi carpeta y me seleccionaron, dijeron que tenía una buena carpeta… primero el señor estuvo muy amable… perooo al ver el nombre en la cédula… me dijo que si quiero el trabajo vuelva con terno y corbata, …entonces ahí quedó.[33]

De esta manera, la sociedad occidental invisibiliza y visibiliza diferentes tipos de personas, con distintos roles, con marcados y diferenciados privilegios dentro del sistema heteronormativo; el cual adscribe lo que significa y conlleva ser mujer y lo que debe ser un hombre, se podría decir que debes “más bien respetar una serie de expectativas sociales asociadas a aquel sexo, entre las cuales hay la de <llevar pantalones>”.  La propuesta más avanzada de la “sociedad global occidental” en relación a este aspecto es la denominada categoría de la “tolerancia”.  La cual, sigue siendo excluyente y no contempla la aceptación “porque hasta ahora los Derechos Humanos no han cuestionado, de una manera radical, los planes ni las concepciones del desarrollo que se han impuesto en el mundo y que en la actualidad se impone bajo la forma de globalización neoliberal”[34]

 

Esto es… lo incluyo, pero con sufrimiento, no le incluyo con amor ¿no?, entonces… y eso es prácticamente objetivable, está dentro del terreno de lo subjetivo pero, si hay una mirada: condescendiente, cristiana, paternalista, heterocentrada, heteronormativa, fálica de: yo padre tengo que admitirte a ti hijo torcido y débil y femenino.[35]

 

 

Ahhh mi familia… si, si, igual no sospechan perooo… un poco voy imponiendo, voy diciendo que ando estudiando belleza, que me gusta la peluquería, que me gustaría trabajar en eso perooo… no sé al final… ehhh…? me gustaría que sepan pero a la vez que no, también porque digo… talvez me deje máaas… sola de lo que estoy ahora, y a lo mejor me discriminan, no me vuelvan a ver, qué se yo, por que ahora por lo menos, de todas maneras me quieren; yo en ese sentido cuando me he dado a querer, con la familia y con otras personas que he conocido siempre ha perdurado la amistad… y nadie sabe de que me transvisto...[36]

 

Estas delimitaciones ¿son fronteras “reales” o imaginarias?  Aunque aparentemente en cierta medida se construyen desde las subjetividades individuales, siempre están inmersas dentro del contexto socio político de la globalización occidental; determinando y categorizando lo aceptable y también lo no tolerable.  Es decir, discrimina negativamente a la vez que determina y separa a los sujetos fluctuantes, versátiles y migrantes; quienes, permanentemente traspasan las fronteras demarcadas socio políticamente por el sistema que trata de invisibilizarlos, desconocerlos y ocultarlos durante la mayor parte de las actividades de la vida social.  De esta forma, la sociedad va excluyendo con su indiferente individualismo, es inclusive desde el discurso oficial que ocasionalmente se llega a “alentar la tolerancia”; mientras éste, no le afecte, perjudique y sobre todo no se visibilicen abiertamente estos cuerpos y estas otras sexualidades. 

 

un hombre de la calle, ya fijándome… cuando me gusta , me coqueteo y… de pronto, yaaa… con las miradas que se cruzan y… ahí nos ponemos a conversar cuando hay cooomo, entonces ya de pronto por ahí… ahhh, bueno nos preguntamos ¿no? los nombres, ehhh… cuando hay comooo… yooo… hablo abiertamente, le digo queee.. soy tal.  Comienzo diciendo que es guapo, que me gusta el nombre del hombre… y por ahí…, y ya depende de lo que él diga, y si el hombre está abierto, me ve que le gusta, entonces le digo: que me gusta,  y si ya conversamos y le digo que vivo solo y muchas veces hemos ido a mi cuarto, (…) desde que me separé de mi familia, ya me trasvisto más desde que vivo sola, eso me ha ayudado muchísimo para irme dando, para realizarme… como toda mi vida me he sentido una mujer.[37]

El sistema conoce bien la existencia perturbadora de estos seres extraños, que aunque en ocasiones se mimetizan; no se han dejado cooptar completamente por el sistema y su estructuración sociopolítica.  El sistema sabe y reconoce que son necesarios para las fugas y escapes tanto individuales como institucionalizados.  Son en los prostíbulos y en las “zonas Rosas” o de “tolerancia” donde se ejecutan y “permiten” prácticas sexuales-corporales consideradas oficialmente “aberrantes” por parte de la misma sociedad global occidental que las genera y rechaza públicamente.  La existencia de moteles exclusivos con códigos privados, entre otros lugares de esparcimiento sexual en los centros urbanos de esta aldea global, visibiliza claramente la fractura y la doble moral del sistema imperante.  La “necesidad” hace que la normatividad se flexibilice; pero, no reconoce ni otorga derechos menos aún respeto para estos actores sociales diversos; quienes gracias a su auto definición sexual y de género diferente a la adscrita., son desvalorizados y despreciados aunque se los utilice frecuentemente. 

 

…el tema de la heteronormatividad, no es un tema de gays y lesbianas!  Es un tema de sociedad, que se lo ha planteado como un tema de gays y lesbianas.  La heteronormatividad les jode también a los heterosexuales como a los homosexuales y como a cualquier sujeto social, y no se lo incluye en la agenda.  Ayer _conversatorio Drag, Flacso nov. 2007_ fue invisibilizado igualmente, entonces hace falta ver cómo miramos esta doble dimensión: entre lo individual y entre lo social; y en el espectro político nacional.[38]

 

…cuando uno ya va conociendo este mundo… yo debía conocer ¡hace rato, pues!,  por mi edad, pero justamente eso es lo que son los prejuicios[39]

Yo vivo de Solanda para allá… y no, no, …yo no tuve problemas en mi zona de trabajo , esque (sic) la que ahora es mi cuñada también trabaja en la prostitución, entonces ella les dijo que no me molesten …que me dejen trabajar y, ¡ya!, …así que no tuve problemas con eso; bueno si me va bien… ya tengo mis clientes fijos, es que ya me conocen.[40]

Estos testimonios permiten cuestionar la heteronormatividad, la cual se adjudica la posesión de la “moral pública” y su “estricto” control del cuerpo; adicionalmente, es la gestora de la construcción de una sexualidad monogámica y reproductiva.  Bajo este mandato la corporalidad humana y sus expresiones eróticas sensuales han sido reprimidas y contenidas; el cuerpo no debe ser utilizado para el placer y el lucro.  Esta contradictoria imposición judeo-cristiana es una tarea difícil de cumplir, porque el placer y la productividad corporal es una realidad inherente del ser humano en su devenir histórico.  Es dentro de este contexto que se experimenta la diversidad bltgi con sus cuerpos adyectos, los cuales comportan inexplicabilidad y misterio al negociar con lo irracionalizado y desestabilizar la dicotomía mujer-hombre / femenino-masculino.  Es en sus cuerpos y comportamientos que se demarcan y funden en sí mismos esas concepciones y categorías, donde se expresa el planteamiento de Lawrence “la sexualidad es flujo.   Todo deseo es flujo y corte”, lo mismo cabe anotar para el cuerpo y su infinita diversidad gestual individual.  Se puede decir, que en muchas corporalidades sociales se aprecian y entremezclan comportamientos de género y vestimentas consideradas ya sea como femeninas o masculinas según el arcaico tratamiento a la corporalidad y el vestuario de la norma del sistema binario sexo-género aún imperante.  

Sin embargo, es factible encontrar accesorios e implantes corporales “adquiridos” para transformar, resaltar u ocultar determinadas características corporales; marcadas por el género, las demandas del mercado e insertadas en los códigos socio culturales del ideal de belleza, concebido dentro del sistema sexo-género heteropatriarcal eurocéntrico.  En el caso del cuerpo hibrido de las Trans, usualmente se mantienen y demarcan reductos corporales masculinos como son el vello pectoral, la barba, su estatura y sus órganos genitales entre otros.  Características que generan cuerpos dicotómicos, donde todo se puede movilizar y transformar desde las subjetividades y el deseo; hallándose en una permanente y reiterativa lucha con las categorizaciones y demarcaciones sociopolíticas adscritas como masculinas o femeninas.  Es desde las discontinuidades colectivas y las subjetividades individuales, donde se visibiliza y se permite ese nomadismo siempre múltiple en “relación con los propios acontecimientos históricos y la destitución del sujeto que implica la propia deconstrucción” (Sáez, 2004: 85; _Derrida_).

Es por ello, que quienes no se asumen como heterosexuales pueden llegar a perturbar el sistema sexo-género patriarcal, con su sola presencia por ser considerados “anormales”, e inmediatamente etiquetados como “peligrosos corruptores” de la sociedad heteronormada.

 

Pero siempre me gustaban los hombres, me fijabaaa… y claro no, no, no… no debía, sexualmente con un hombre.  Recién a los treinta y seis años… siii más o menos con una mujer esporádicamente, pero nunca funcioné y eso todavía me hacía sentir más mal.  Hace dos años conocí a un hombre y… me iba a la casa de él; y duramos un año, más o menos; entonces fue el primer hombre que me enamoré y me hizo sentir mujer, toda una mujer!  Perooo… prácticamente sería pagado, pues!, porque no era un amor… como se diría… entre un hombre y una mujer, …entonces se tendría que decir que yo tenía que estarle pagando para llegar a lo íntimo, aja (sic), yo por mi… claro me decía: con que me trate como una mujer; claro que me trataba…. Pero es decir pagándole era yo, pues! bueno no era mucho… le daba… que sería?, nunca le llegué a dar unos diez… unos cinco dólares y le llevaba cualquier regalo… cosas de comer, ehhh… siempre a mi… los detalles siempre me han gustado a pesar de que me ha gustado que me regale flores… yo le llevaba flores, tarjetas… (… ) él, tenía treinta y cinco, casado pero ya separado de la mujer, y… ¡eso es! [41]

 

 

Esto muestra que la atracción sexual y la identidad no son explicables sólo racionalmente; ésta, última se encuentra en permanente movilidad, negociación y renegociación por la voluntad del poder que produce el deseo; éste, “tiene poder para engendrar su objeto” (Sáez, 2004: 77; _Deleuze y Guattari_).   Adicionalmente, el testimonio que antecede confirma que el sexo como bien afirma Lacqueur citando a McKinnon, consiste en relaciones sociales “organizadas de forma que los hombres pueden dominar y las mujeres deban someterse.”[42]  Ser hombre, aún hoy en día puede proporcionar prestigio, dar una posición y rango; atributos determinados por el contexto político-socio-cultural en que se desenvuelve la persona.  Dentro de este contexto intervienen variables como nacionalidad, etnia, situación socio económica; inclusive en las consideradas sociedades “más avanzadas” _Suecia, EE.UU., Canadá_.   Por consiguiente, hay un tratamiento discriminatorio para y entre hombres y mujeres; desafortunadamente se continúa jerarquizando “la biología del sexo (…) viene ya informado por una teoría de la diferencia y de la igualdad”[43]; ésta, no permite mantener relaciones en términos de equidad menos aún de igualdad.  Es necesario recordar que en la sociedad capitalista tardía no existe la neutralidad; siempre hay un ejercicio exclusionario que evidencia una práctica cotidiana constitutiva de la construcción histórica cotidiana en relación al otro, la otra dentro de su contexto y entorno socio-político con su dinamismo, sus conexiones y relaciones a manera de red.

 

¿Travestido, no sé cómo me iría?  No, no… yo sé que la discriminación aurita (sic) ya está menos de lo que algún momento, perooo….  Siempre me interesó esto de saber ¿cómo es este mundo, ¿no?, porque yo nací con eso, entonces nooof (sic), si yo digo: sí hubiera esa ocasión de que alguien me diera la oportunidad de trabajar travestida, fenomenal pues! O sea sería…  realizarme, mejor dicho ya completamente, como Yo, como yo quiero (…) y me voy sintiendo bien a pesar de que a mi edad ya está un poco alta, más de cuarenta, no sé si por eso llegar, en ese aspecto pudiera llegar a convertirme en una mujer, verme como una mujer (…)  Talvez por no hacerle quedar mal a mi familia, y por el trabajo… es queee quizá… es que por los prejuicios, no me arriesgué a buscar.  Aunque en el fondo yo siempre me he travestido a escondidas… poder sentirme mujer, verme! travestirme.[44]

 

Lo expuesto en el párrafo anterior obliga a reflexionar acerca de como se han forjado y estructurado los cuerpos, el sexo, las identidades y el género en la sociedad; así como su vigencia actual en relación al empleo y los roles laborales.  Su devenir histórico donde lo femenino ha sido peyorativo, estereotipado como sinónimo de inferioridad /debilidad por ello “el ambiente de trabajo hace sentir que para ser aceptado, un ‘buen gay’ no debería parecer demasiado afeminado, ni mostrar demasiado sus preferencias sexuales (…) es decir debería seguir siendo invisible y presentar un perfil de género ‘normal’, para que su presencia sea tolerada”[45].   La determinante injerencia del género prescrito para cada sexo en la interpretación cultural actual hace que los actores sociales que lo transgreden y no cumplen con el mandato normativo se coloquen en una situación de vulnerabilidad y riesgo.  Se exponen a burlas, a la denigración y a la discriminación negativa dentro de la cotidianidad sociolaboral por no ser aceptadas socialmente su orientación sexual ni de género dentro del contexto heteronormado “occidental”, el cual rechaza y niega a esos seres “raros” que no se conforman con el género asignado e impuesto socio políticamente. 

 

Yooo… desde los siete años trabajaba, ehhh… le ayudaba a mi papá en el campo, en la agricultura; yo trataba de no sacar a relucir ese sentir de mujer o sea nunca yo me di a notar; luego cuando fui creciendo, terminé la escuela trabajé en la construcción. y… claro que han sospechado… si, y me hablaban: que soy maricón, que tengo que ser ¡bien hombre! y que yo soy hombre no mujer (…) me hacían sentir mal… y yooo en vez de seguir adelante, meee… me escondía ¿no? o sea dentro de mi mismo; era terrible, pues!  Por eso es que yo algún momento intenté suicidarme… cuando tenía dieciocho años.[46]

 

 

Como se evidencia en el testimonio previo, el señalamiento es mayor al no integrarse a la norma binaria del sistema sexo-género.  Al apartarse, el rechazo se manifiesta inmediatamente; y la discriminación negativa está presente como parte inherente al ejercicio del poder patriarcal; a pesar de que estos mismos actores “puedan sentir nostalgia hacia esos cuerpos que, contrariamente a los de la clase media, han podido permitirse más excesos y menos contención a lo largo de su vida” (Puppo; 1998: 60; _de Diego_).  En estas circunstancias es difícil mantener relaciones en términos de equidad menos aún de igualdad con dignidad; porque lo femenino como ya lo he mencionado es considerado peyorativo; entonces las prácticas “feminizadas” de la homosexualidad tienen efectos socio políticos.

 

Yo intento que mi visibilidad no sea una agresión y queee… no deje de ser política, (…) tengo que sublimarlo a través de la militancia, por ejemplo ahora que estoy trabajando en el Ministerio de Cultura, el cargo que hago yo “Activista Cultural” (…) hay siete activistas culturales, ¿qué hacen? digo yo: generan, facilitan proyectos, entonces… ¿qué hago como persona?  Yo decido, ¿qué es honesto desde mi punto de vista?  Yo conozco de cine, de teatro, de Arte, de gestión cultural… pero soy homosexual y además intento tener una militancia gay, ¿no es cierto?, entonces qué es lo que hago: intento enfocar mi trabajo cultural hacia donde yo conozco y entonces genero todo un proyecto de participación y visibilización de minorías sexuales, ¿si?, enfocado desde la visión del Ministerio, que es la inclusión de las minorías; con lo cual mi experiencia personal humana atraviesa por mi trabajo (…) intento inclusive… quizá que sea más importante, fíjate, mi punto de vista político; queee… la anécdota, qué si soy homosexual o si soy transexual o si soy heterosexual.[47] 

 

 

 Estas manifestaciones corporales aunque no reconocidas socio políticamente, tienen gran injerencia en la cotidianidad de la heteronormatividad social, como consecuencia de la demanda que de ésta, hacen aquellos otros sujetos por la exotización identitaria del género y la práctica corporal “activa” de la sexualidad, exacerbadamente “feminizada”, la cual permite y estimula la oferta de servicios sexuales, de encuentros puntuales y desechables en lugares de esparcimiento público social;  como son la calle,  los cines, baños, centros comerciales, balnearios, parques, discotecas, etc.  En estos espacios lo que vale es el acto en el presente con su potencia, y no permite el ejercicio de domesticación. 

 

Bueno… conozco muchas veces en la calle o me he metido a algún cine, que hay los… en el América o al Hollywood[48], son las… entonces ahí encontrado y alguna vez cuando he querido conquistar a un hombre.[49]

 

 

Se cruzan miradas, y hay códigos… y siii… te cambias celulares y luego… nos encontramos en algún sitio… entonces buscan su huequito en su espacio familiar y se van y se pierden.  Y le recogen a esta persona a la salida del centro comercial; en el Jardín, en la puerta norte que da hacia la Amazonas; y en muchas ocasiones están parados hasta encontrar a alguien que entre al centro comercial… entonces van detrás de esta persona, van seduciéndola a través del caminar de las vitrinas: te paras a la lado y miras el mismo objeto, comentas algo y no estás mirando el mismo objeto, estás mirando el cristal y la respuesta a través de este, se dan conversaciones… y nunca sabes a lo que te va a llevar eso; puede que consigas y te vas para los baños… uuuy en los baños… de todo!...., ahora hay mucho más control.[50]

 

 

Lo anterior genera espacios marginales para la práctica de la sexualidad y el placer; de esta forma se lo discrimina físico espacialmente y muchas veces directamente se los vincula a la prostitución en condiciones de alto riesgo.  Estas condiciones no son las más adecuadas ni las más convenientes para ninguno de las y los actores sociales inmersos, como tampoco para otros sujetos sociales que circulan en estos espacios y lugares públicos.  Estos son lugares de fácil acceso, donde prácticamente convergen todos los actores sociales; y donde se ejecutan diariamente estas prácticas fugaces y marginales de la sexualidad y el placer anónimo.  Cabe resaltar que tienen una demanda magna en gran medida gracias a la represión social que produce y genera el tabú, la construcción cultural de lo prohibido; y a “escondidas” de la mirada pública y su sesgo peyorativo. 

Lo anteriormente expuesto, evidencia, las condiciones y circunstancias en que se realizan las interacciones socio-sexuales de muchos sujetos que son parte de nuestro contexto espacial, físico social y que muchas de las veces pertenecen de una u otra forma a nuestro entorno más cercano.  Esto, plantea la inminente necesidad de repensar las “sociedad global” en términos de ¿cómo y para quienes está construida? y sobre todo reflexionar acerca de la demanda y del “éxito” de la corporalidad erótica-sexual de algunas de las personas bltgi; la cual, está  inserta dentro del contexto de lo prohibido y del tabú político religioso.  A pesar de ello, el consumo de la práctica homoerótica de estas corporalidades, muchas de las veces se dan en espacios abiertos de sociabilización urbana; justamente como consecuencia de su “estricta” prohibición social.  

La polaridad/complementaridad entre quien consume y quienes necesitan o erotizan y ofertan sus cuerpos con la finalidad de obtener una ganancia económica; son realidades fruto de condiciones sociales muy inequitativas y desiguales que evidencian las precarias condiciones laborales[51] y de calidad de vida de las/os distintos actores sociales.  Es también, un producto que le pertenece al sujeto social que lo consume, lo produce y lo demanda dentro de su interacción socio política; convirtiendo a estas personas, a estos sujetos, en mercancía, en un artículo cultural dinámico con una realidad carnal excesiva, sugestiva.  Como diría Braudillard eso es “lo fascinante, el exceso de realidad, la hiperrealidad de la cosa” (Puppo, 1998: 26), por lo que constituye y representa para esos otros que los demandan como consecuencia de las fantasías, los deseos, los imaginarios y los placeres que les puede proporcionar; gracias a “una cultura de imágenes impuestas, falsamente opcionales” (Puppo, 1998: 60; _de Diego_). 

El cuerpo por sí mismo, posibilita la agencia material de ciertas personas y sus demandas; esto visibiliza al cuerpo y la sexualidad como un constructo social activo/dinámico producido desde las subjetividades colectivas que se complementan con los deseos e imaginarios personales, se funden con los códigos sociales y repercuten en las políticas laborales de la sociedad.

En estas circunstancias, se puede inferir con facilidad, la violencia socio política cultural y física que se ejerce en particular sobre los cuerpos feminizados, como algunos cuerpos “gay” y específicamente el de las Trans; a lo que Butler plantea que éste, puede ser utilizado tanto para la “desnaturalización como de la re-idealización de las normas heterosexuales”[52].  En todo caso, estos cuerpos son el resultado de sofisticados procesos de transformación carnal, dolorosa, minuciosa, costosa y que muchas de las veces ponen en riesgo la vida misma del sujeto; al someterlo a las diferentes transformaciones y cirugías estéticas ocultas e ilegales.  Sin embargo, es tan fuerte la necesidad subjetiva que la decisión de ejecutar las transformaciones, generalmente no se hace esperar.  

 

O sea desde mi nacimiento ehhh… he sentido que soy una mujer, y desde la edad que estaba recibiendo el seno, uno se puede dar cuenta que uno quiere ser mujer, con el sexo que yo tengo, eso es lo que yo sentía, desde que mi mamá me daba de amamantar, ya sentía que era una mujer; antes de entrar a la escuela yo pensaba inocentemente ¿no?, arrancarle los senos a una mujer y ponerme, ¿no?, que cosas….[53]

 

 

La exibilidad de la autonomía corporal, ha sido una lucha política relevante de las personas bltgi durante las últimas décadas.  El derecho a realizar legalmente estos cambios corporales y sexuales vinculados a la identidad, al placer y el deseo contradicen la normativa del género prescrito y asignado socio políticamente.  Por ello, es necesario normar y legalizar estas cirugías y transformaciones corporales; así como también alentar el ejercicio respetuoso y libre de la práctica sexual/corporal de las personas homosexuales y Trans, “porque ella nunca se asemejará a _y por lo tanto, nunca entrará en_ otra materialidad _y su discursividad alrededor de lo hetero-” (Butler, p. 88), por consiguiente bisexuales, lesbianas, homosexuales, autosexuales, transgéneros, transexuales e intersexuales; entre otras diversidades sexuales han visibilizado públicamente “categorías políticas” de cuerpos sistemáticamente invisibilizados, ocultados y violentados por el sistema binario de oposición normativa heteropatriarcal “occidental global”.  En consecuencia, ha sido “necesario afirmar las demandas políticas recurriendo a las categorías de identidad y reivindicar el poder de nombrarse y determinar las condiciones en que se deba usar ese nombre” (Butler, p.320).  

El actual sistema heteronormativo de corte patriarcal trata de impedir la construcción de estas personas como “sujetos”, con autodeterminación sobre sus cuerpos y los placeres que éste, les puede generar.   La heteronormatividad oculta, niega e invisibiliza los cuerpos anteriormente mencionados, categorizándolos con presunciones al considerarlos “anormales” o escoria y vergüenza social; impidiendo y regularizando sus prácticas mediante el sexo –ideal regulatorio- y la sexualidad heteronormada  “como un efecto sedimentado de una práctica reiterativa o ritual, el sexo adquiere su efecto naturalizado” (Butler, p. 29).  La autora, sin embargo nos recuerda que esos otros cuerpos y sus prácticas abyectas siempre producen fisuras y brechas que hacen tambalear el sistema y la construcción de la matriz heterosexual; la cual, produce y soporta la construcción de lo masculino evidenciando su inestabilidad así como “las maneras en que opera la hegemonía heterosexual para modelar cuestiones sexuales y políticas” (Butler, p.14). 

A partir de Butler y Preciados, se puede comprender las dinámicas identitarias del grupo Trans, su constitución como sujetas y la compleja problemática que su cuerpo genera en la sociedad.  Viabilizando el conflicto mediante la deconstruccción violenta del sistema de sexo-género y su función política socio reproductiva.  El grupo Trans, prácticamente está excluido por completo de la posibilidad de acceder a un trabajo digno dentro del sistema formal del trabajo; pues difícilmente pueden mimetizarse entre la población heterosexual.  En tanto, el “escudo” de la supuesta heterosexualidad es mucho más factible de utilizar para los varones y mujeres con prácticas homosexuales, inclusive aunque “se sospeche” de su definición sexual como gays o lesbianas.  Sin embargo, “las lesbianas son más reticentes que los hombres gays para revelar su orientación sexual en el centro de trabajo, ya que ellas temen ser discriminadas también como mujeres”[54]; esto refleja una vez más, que lo que se discrimina y peyoriza con vehemencia es el género femenino, sí este no cumple el rol asignado desde el patriarcado _servir y satisfacer al varón_. 

El sistema sexo-género pasa a ser un dispositivo de poder que jerarquiza a las personas, y su despliegue de interrelaciones geopolíticas dentro de la compleja estructura del mundo “occidental global”.  Es desde esta perspectiva, que se refuerza la heteronormatividad a través de “ideales” regulatorios sociales específicos, mediante los cuales se forman, se modelan y ordenan distintas clases de cuerpos. 

Al cuerpo femenino se lo reduce ha habitar algo construido por un discurso; tornándole carente de autonomía, de vida; así es como el varón patriarcal lo objetualiza y cosifica haciéndolo performativo al reiterar el discurso regulador del sistema que lo construye y subyuga al adoptar la norma corporal y “asumir” un sexo como identificatorio de ciertos cuerpos e identidades.  Este discurso, a su vez rechaza y excluye muchos otros cuerpos; como el de bisexuales, lesbianas, transgéneros, transexuales, gays, intersexos, asexuales[55], autosexuales[56] y queers _raros_ entre otros.   

 

Es que hay una cosa… la mujer es el ser más discriminado de los discriminados, la mujer es la primera o sea poniéndole con indios y todo, ¿no?, pero el homosexual no es discriminado hasta que le obligan; o sea tu como mujer eres identificable, a un homosexual cómo le identificas, ahhh?[57]

 

Butler plantea “cómo debemos entender la ‘materia’ del sexo, y de manera más general, la de los cuerpos, como la circunscripción repetida y violenta de la inteligibilidad cultural?”[58] como efecto de la preexistencia de un modelo “ideal” de belleza ontológico a seguir, a tratar de alcanzar.  Tal ideal, está inscrito en el lenguaje repetitivo y violento de lo simbólico en los diferentes ámbitos preformativos de la vida social; con dimensiones de varios alcances, mediante instituciones como la familia, la iglesia, los medios de comunicación, la escuela, etc.  Es decir, la sociedad en general se circunscribe “en y con” los cuerpos de los sujetos que la constituyen, mediante “ese poder reiterativo del discurso para producir los fenómenos que regula e impone”[59] discursos normativos alrededor del género y su agencia.  Este discurso del sexo y el cuerpo como ya lo he mencionado previamente se construye socio políticamente y está vinculado a la productividad y al mercantilismo corporal de la estética y la “salud” así como de la belleza, siempre inalcanzable.

Al construir cuerpos con jerarquías y funciones demarcadas, reafirmados con la ritualización de las normas regidas y controladas por los cuerpos que tienen primacía sobre aquellos “otros cuerpos”, los cuales según la norma deberían desecharse o al menos invisibilizarse; al no “desaparecer” es que “la ‘amenaza’ de la homosexualidad adquiere una complejidad distintiva especialmente en aquellas coyunturas donde la heterosexualidad obligatoria funciona al servicio de mantener las formas hegemónicas de la pureza racial”[60].  Foucault, en su última etapa plantea que el sujeto sí se construye materialmente; por consiguiente, posibilita la agencia material de ciertas personas.  La epísteme permite _cierto tipo_ e impide la construcción del sujeto mujer mediante la cultura y la economía política por haber establecido que las mujeres no deban lucrar de sus cuerpos, por lo menos desde la práctica de la sexualidad como fuente de placer.

Más o menos me ha dado unos ocho diez dólares diarios, he hecho unos quince unos veinte cortes a veces hasta unos veinticinco, esos son en los dos lugares que tengo el Camal y en la Marín, donde me han dado esa oportunidad.  Con un corte el pasaje y los demás cortes algo me queda, sí hay tres cuatro que mejor!, eso. La cocina también porque no todas las mujeres les gusta, pero al mi al menos en mi caso si me gusta (…) sí pudiera trabajar en la prostitución… yoooo… como mujer si, si lo haría… pero a mi edad… noséee….   Pero me habría encantado… si yo he tenido que pagar… que mejor que me paguen a mí.[61]

 

El poder refuerza la normatividad al tratar de regularizar los cuerpos de los y las “putas” _trabajadoras/es sexuales_ mediante varios mecanismos; uno de ellos es la “limpieza sociológica” claramente demarcada dentro del contexto de la “reconstrucción” y reconceptualización de los centros urbanos occidentales; con su impositivo sistema de vigilancia y control socio-corporal.  Sin embargo, en esas mismas ciudades es amplio el espectro de la oferta de lugares de servicios sexuales y corporales con todos los permisos de ley requeridos para abrir negocios como salas de masajes, saunas, discotecas, bares, moteles.  Así también se ejecutan encuentros en “la calle” y espacios públicos como: parques, plazas y ciertas esquinas o callejones “asignados” y determinados por la utilización que le imprimen sus usuarios con sus prácticas.  En el caso específico que nos atañe _Quito_ se producen espacios de encuentro en la esfera urbana, fácilmente identificables.  Estos espacios se mantienen y renuevan permanentemente por la inminente necesidad de encuentro de sus usuarios; es allí, donde se generan las más diversas prácticas sexuales / corporales homoeróticas “casuales”.  En parques como El Ejido y La Carolina, en los baños públicos de los edificios públicos _Caja del Seguro Social_, de los Centros Comerciales, de los balnearios y algunos otros espacios de la esfera pública urbana.  Todas estas prácticas “ilícitas” se provocan en gran medida como consecuencia del sistema de sexo –género heteronormado y su producción de sujetos “invisibilizados y abyectos” como las personas bltgi; de esta manera  forman un campo exterior “no habitable” en la vida social que ayuda a sostener la norma.  En consecuencia, las personas bltgi no gozan de sus derechos por no ser consideradas sujetos sociales con derechos civiles y fundamentales.  Sin embargo, estos “seres” son necesarios para que la heteronormatividad se reitere y ratifique en su rol protagónico de la “moral pública y privada”.  Es la construcción de lo masculino que está estrechamente vinculada con la matriz heterosexual y sus “estático” sistema de sexo-género como consecuencia del pánico social que le produce la homosexualidad y sobre todo la movilidad de las prácticas sexuales corporales, “como una zona de posibilidades en la que se podría experimentar nuevas formas de subjetividad”[62].  Desde el enfoque post estructuralista, se considera que el poder está en todas partes; de ser ese el caso se imposibilitaría la resistencia política. 

En la actualidad global occidental, al poder se lo visibiliza no solamente en las diferenciaciones de las diversidades sexuales, sino también en la clase; se lo continúa mirando en la etnicidad, en “la raza” y con relevancia en los comportamientos culturales-sexuales de los y las actores sociales que la conforman.  Cabe resaltar que la libertad no está libre del poder; más bien es la resistencia lo que la marca un medio subversivo y eficiente para Halperin, donde está el placer antes que el deseo.  Mientras que Foucault plantea el poder liberal moderno como detonante que ha liberado la sexualidad y su consecuente exigencia de expresarla; aunque no de la nuestra, la propia.  Es decir, existe una “obligación” de poder ejercer nuestra sexualidad, la cual quizá ¿será al antojo de nuestros deseos?  En la actualidad, unos aspectos constriñen la práctica de la sexualidad y otras formas se liberan en la diferencia sexual ritualizada, manifestándose siempre en la diferencia material de los cuerpos. 

Es que yo soy un transexual… una mujer, pues!  Porqueee… cuando yo tenía unos quince, dieciséis  años en adelante yooo…  soñaba despierta ¿no?; Tener un marido, ser una mujer, dar de amamantar a un niño, un hijo… algo así.   Yo, por mi edad no sé, pero si hubiera la ocasión sí, es que mi caso yo siempre me he sentido… Ese es el caso, cuando salga abiertamente con el hombre, ¿no?  Si quiero ser totalmente una mujer; (…) los hombres… si han querido… pero hasta con ellos nunca he funcionado yo; como hombre no he podido yo…cuando estoy solaa… si…, sería falta de confianza.  Es que la infancia fue durísima, en el sentido de que siempre me jodían: maricón, mariconcito , porque yo cocinabaaa, hacía todo… mi papá habría querido que yo sea mujer, entonces no sé… entonces mi hermano… era homofóbico y como me jodía y… que duro… por eso y por lo que me siento como mujer, yo nunca funcioné como hombre.[63]

Foucault desplaza el placer vinculado a lo estrictamente genital, lo mueve hacia todas las zonas del cuerpo; y son esas zonas corporales consideradas “sodomitas” las que pueden proporcionar placeres desconocidos y profusos, de una raigambre opuesta a la heteronormatividad de la reproducción y la familia.   Es un intento claro por vaciar la homosexualidad y su contenido placentero; el cual, rebasa las predeterminaciones genitales heteronormadas al instaurarse y desplazarse en el “no lugar”, en el umbral de lo placenteramente “desconocido” y deseado.  Entonces, la homosexualidad pasa a ser una “posición estratégica” que desplaza la idea de una identidad estática, categórica; ya que el “objeto-deseo” no da cuenta de las periferias, de los márgenes; al contrario el deseo moviliza al sujeto como un mecanismo del poder, por lo tanto, las técnicas modernas del poder utilizan la práctica sexual, adhiriéndonos identidades normadas y productivas para el sistema socio laboral de la estructura política.

Judith Butler, plantea que es “necesario afirmar las demandas políticas recurriendo a las categorías de identidad y reivindicar el poder de nombrarse”[64]; aunque para esta autora es imposible alcanzar un pleno reconocimiento y habitarlo completamente al nombre; en virtud del cual, se inaugura y moviliza la identidad social de cada uno; implica la inestabilidad y el carácter incompleto de la formación del sujeto (Butler, 2002).  De esta forma denominaron lo que según su criterio es “lo natural y lo contra natura”, basándose en el sistema binario de la heterosexualidad y su función reproductora, con sus implicaciones políticas, laborales, sociales y culturales.

Contexto Socio Político, Jurídico y Cultural

Dentro del contexto cultural, es importante recordar que en el caso de Ecuador; cada fin de año calendario, “cientos de hombres ecuatorianos encarnan en cuerpo y alma un personaje femenino (…) este disfraz y el tiempo de la fiesta permite a los individuos explorar su propia feminidad sin que exista un rechazo social”[65].  En las calles y plazas se ven innumerables “viudas”[66] junto a su agonizante marido; así como durante la elaboración y quema del “viejo”[67]; también encontramos hombres travestidos de mujer en la fiesta de la “mama negra”, en el Inti-Raymi y en otras festividades populares.  Estas tradiciones culturales expresan una realidad subyacente y cuestionan la pre-discursividad heterosexista.  Así mismo ponen en evidencia la “plasticidad” de la norma imperante permite y alienta puntual y esporádicamente con el permiso social; espacios donde “sólo los varones” pueden cruzar y transgredir las fronteras de la vestimenta y la gestualidad prescrita socio políticamente para las mujeres.  Es por este medio que pueden “deshacerse de la monolítica actitud prescrita por la masculinidad normativa y asumir los más aberrantes privilegios que se suelen dejar a las mujeres (…) experimentar el escalofriante placer de sentirse objeto de seducción” (Mirizio, 2000: 140), esto les permite liberarse de sus responsabilidades autoritarias por al menos unas horas y luego volver a la heteronormatividad con mayor rigidez.

Sin embargo y desafortunadamente, al ser la exclusión social parte inherente del ejercicio del poder tradicional en el ámbito urbano laboral de Quito, Trans y homosexuales asumidas/os públicamente son objeto de una sistemática y reiterativa exclusión socio laboral; son discriminadas/os y estigmatizados con vehemencia por ser considerados como “raros” y “pervertidos” además de “anormales” como consecuencia de haberse atrevido a visibilizar una forma de la corporalidad/sexualidad y del género no aceptada por la norma socio laboral.  De esta forma se genera y acentúa la exclusión social para las personas bltgi; sustentada en preceptos culturales como en la reproducción a-crítica de comportamientos aprendidos e impuestos desde el ámbito socio político; ha causado los múltiples efectos de la discriminación negativa hacia las personas bltgi.

En la realidad cotidiana es desde los Estado – Nación y sus políticas públicas a lo largo de la historia del “mundo occidental” que se han desarrollado prácticas antidemocráticas e inconstitucionales hacia las personas bltgi; estas políticas se han ejecutado en y desde las instancias públicas.  Un aberrante y claro ejemplo, fue el caso del senador McCarthy de los Estados Unidos de Norteamérica; quien, a inicios de la denominada Guerra Fría y en pos del anticomunismo denominado el peligro rojo, desencadenó una persecución sistemática y finalmente una g
Este caso es uno más entre muchos otros desafortunados; como fue “el artículo 175 del Código Penal que castigaba la homosexualidad en la República Federal Alemana y que estuvo en vigor hasta 1969”[70].  Así mismo en el Ecuador la homosexualidad masculina estuvo penalizada[71] hasta el año de 1997.

Estos son algunos ejemplos entre muchos otros de las políticas estatales de exclusión social que conducen a la discriminación negativa de las personas bltgi en el mundo occidental.  Estas políticas han sido utilizadas en muchas ocasiones para eliminar enemigos personales u oponentes políticos; ese fue el caso del Gobierno Franquista y sobre todo de la Alemania Nazi donde se llegó inclusive al exterminio generalizado de los homosexuales masculinos específicamente y en general de quienes en la actualidad política se han auto identificado y denominado como la comunidad bltgi.  De esta forma, estos sujetos de derechos _aunque no se los reconoce  plenamente como tales_ en el desarrollo cotidiano de la vida socio laboral pasan a confrontar el entendimiento de la democracia y los derechos humanos y ciudadanos por sus precarias condiciones dentro del sistema macro estructural político, como consecuencia del esencialista y coercitivo contexto de la normativa binaria reproductiva de la modernidad capitalista occidental.

En el caso de Ecuador no ha existido una definida y pública persecución oficial, hacia las personas blgti.  Sin embargo, aunque han existido gobiernos más tolerantes, otros han mostrado una clara y rígida intolerancia[72] hacia las personas homosexuales “…la policía… en la época de Febres Cordero, eraaa… bueno fue una época de represión absoluta, de un chantaje absoluto a la puerta de los sitios gay, que en la época eran camuflados”[73]; este testimonio evidencia que los abusos arbitrarios se han ejecutado mayoritariamente por parte de agentes policiales y también por ciudadanos organizados a nivel particular que se juntan para cometer actos de extrema brutalidad[74], maltrato e inclusive exterminio hacia las personas bltgi. 

Es en los comportamientos culturales corporales preformativos de las y los integrantes que conforman una red social donde se puede reconocer sí ésta, es una sociedad excluyente e intervencionista en la vida privada de las personas que la conforman.  Mediante sistemáticas políticas de control y vigilancia social a través de los medios de comunicación masiva, de las instituciones públicas y privadas; sin embargo, esta pacata sociedad basada en el discurso oficial de “igualdad y tolerancia” dominado por el ocultamiento heterosexual, se ejercen al interior de este sistema binario prácticas que no son toleradas públicamente menos aún aceptadas con respeto, pero que conforman de forma imprescindible e inherente la heteronormatividad y su moralista doble discurso. 

Si los ves en la tele, los ves atacando, los ves que son mujeriegos, los ves casados, los ves… y todo… como es disque (sic) la imagen sexy, que las mujeres babosean por un hombre; que él aparece con mujeres y todo; no se imaginan que: ¿sea homosexual?, cuando incluso ese ser mismo, habla en contra de los homosexuales (…) y si tu les preguntas a ellos ¿eres homosexual? “noo”, ¿has tenido prácticas con hombres? “si pero de activo” ¿con cuántos? más de veinte? “si un montón pero yo les como a los maricones”.[75]

Estos hechos están alentados por la construcción heteronormativa de la sociedad y sus distintos actores sociales, esa es la realidad actual en el área del Malecón y el sector del centro urbano de Guayaquil[76], la exigibilidad del derecho a la ocupación franca y transparente del espacio público es necesaria y pertinente porque no solamente beneficiaría a los grupos y movimientos sociales directamente afectados como son las personas bltgi, sino a toda la sociedad en general.  Las luchas y logros sociales que propenden a alcanzar niveles de mayor equidad e igualdad entre sus diferentes actores siempre redunda en beneficio de todos y todas las personas de un mismo contexto societal; de esta manera se lograría ejercer el derecho democrático que alude a la libertad de ser y estar con dignidad y respeto de las personas bltgi.  De no ser así, se estaría estimulando una fobia generalizada hacia las diversidades sexuales y a lo considerado excesivamente femenino, creando inflexibles roles de género y cuerpos laborales.

Estos roles y sus categorizaciones han sido edificadas históricamente en función de promover y justificar las fobias y la discriminación negativa hacia lo considerado “no masculino” y suponer que lo femenino es “poco importante y no representativo”; es decir, disminuido dentro de la conformación social e inútil para labores que requieren de mayor capacidad de abstracción y liderazgo.  Estás construcciones se encarnan en una serie de creencias, actitudes y prácticas estereotipadas de comportamientos que van desde las burlas, bromas, los prejuicios y comentarios de carácter indirecto que están inmersos y diluidos en el humor cotidiano al interior de los espacios laborales, como bien anota Chamberland.  Son  expresiones de la homofobia difusa que no están dirigidos específicamente a alguien, pero que están dirigidos a la homosexualidad en general; sin embargo “está presente de manera más o menos intensa, en la mayoría de los ambientes laborales, y es más acentuada en los empleos predominantemente masculinos en los que se valoriza la virilidad”.[77]   

Chamberland califica a la homofobia directa como las actitudes y acciones que rechazan o desvalorizan a “los gays y a las lesbianas que se definen como tales en su centro de trabajo, así como a las personas sospechosas de serlo (…) todas las interacciones son marcadas y sesgadas por el hecho de que la persona es homosexual y a la que se pretende descalificar”.[78]  Entonces, los actores de éstas y otras arbitrariedades perversas usualmente no son sancionados gracias en parte a la complicidad social; así como también porque no existen normativas secundarias que sancionen y respalden lo constitucionalmente establecido; es decir, “el derecho a no ser discriminado por orientación sexual”[79].  

Por consiguiente, el discurso político de “no discriminación por orientación sexual”, reconocido en la Constitución Política del Estado definitivamente entra en conflicto al confrontarse con la práctica cotidiana de las/os diferentes actores sociales _empleadores-empleadas/os_ y como consecuencia de los prejuicios del orden hegemónico heteronormativo patriarcal que rige la sociedad occidental.  Este orden se ha constituido mediante el abuso reiterativo y perverso del ejercicio del poder mediante el atropello sistemático y permanente de las garantías legales; que para el caso de este estudio se manifiestan en la exclusión del sistema laboral formal del país a las personas bltgi.

Es necesario anotar que el Estado y otras instancias públicas en general no han tenido el interés de promover nuevas políticas[80] ni reformas a las leyes vigentes para proteger a esta importante población que se encuentra en una situación de exclusión y vulnerabilidad dentro del sistema laboral formal[81] del país.  Es recientemente que se han alcanzado algunos logros[82] en favor de las personas bltgi, específicamente de las ciudadanas Trans.  Estos hechos son “muestras de apertura, sensibilidad y observancia de las leyes”[83] vigentes, y pasan a constituirse en hitos dentro de la construcción de una sociedad más incluyente.  Como ya lo mencioné aún no se han generado normativas secundarias que sancionen a quienes atenten contra los derechos fundamentales, civiles y constitucionales de las personas Trans y homosexuales en el Ecuador.  Desafortunadamente en la mayoría de los casos discriminatorios se ejecutan con una fuerte carga de violencia y sin ningún respeto por la dignidad humana menos aún aceptar la autodeterminación de la personalidad como fundamento de la democracia constitucional y su legislación.

 

mi nombre es Carla, tengo 22 años, (…) yo trabajaba en una empresa, donde nosotras éramos marginados y discriminados por ser travestis, y… nos, nos aceptaban en el trabajo pero nos mandaban a ¡un fango!, a la parte de atrás.  Y la mercadería, es decir nuestro arte, que salía lo exhibía otras personas.  Y… un día yo llegué con unos mechones rubios, me dejé el cabello suelto y me senté a pintar… y cuando de repente me cogieron… mi patrona, y me pasó una brocha con pintura negra, me borró los mechones…[84]

 

Al estar presente la exclusión socio laboral como parte inherente del ejercicio del poder, tanto Trans como homosexuales asumidos/as pueden ser estigmatizados y discriminadas negativamente con mayor vehemencia; por cuanto visibilizan una forma de la corporalidad y/o sexualidad no aceptada públicamente.  La discriminación se sustenta en preceptos políticos religiosos; así como en la reproducción a-crítica de comportamientos aprendidos e impuestos en la estructura heteronormativa de la sociedad.

Es importante hacer visible este fenómeno que está rechazando y desconociendo los derechos de estas/os ciudadanos por el hecho de estar expuestos en la esfera pública laboral con su identidad y práctica de género y/o sexual diferenciada de la norma.   Es por estos motivos que en sus plazas de trabajo muchos bisexuales, gays y lesbianas prefieren mantener un perfil discreto y bajo en varios aspectos; especialmente en lo relacionado con su vida íntima, pues “un ‘buen gay’ no debería parecer demasiado afeminado, ni demostrar demasiado sus preferencias sexuales (…) es decir, debería seguir siendo invisible y presentar un perfil de género ‘normal’ para que su presencia sea tolerada”[85], estas circunstancias muchas veces obliga a escudar su homosexualidad y lesbianismo en una aparente heterosexualidad a veces inclusive con “matrimonios forzados” que producen comportamientos coercitivos, excluyentes y denigrantes para quienes se encuentran en esta compleja y difícil situación. 

En el medio ecuatoriano mantenerse fuera de los hábitos y costumbres sociales regentadas por el sistema heterosexual es una tarea ardua y difícil de cumplir, como consecuencia de la intromisión colectiva y generalizada por parte de la mayoría de las personas en la vida personal y privada de otras/os actores sociales.  Esto determina que la mayoría de gays y lesbianas asumidas/os públicamente en algunos entornos de relacionamiento social opten por ocultarse detrás de representaciones y comportamientos heterosexistas para mimetizarse como estrategia de supervivencia “si… supe de una amiga que en su trabajo no sabían nada, pero parece que un día la vieron con su pareja en algún lado…. y luego la despidieron… se trató… o se hizo alguna acción jurídica, era difícil… al final creo que le dieron algo de plata”.[86]  

El caso de las Trans es aún más extremo, porque lo que las diferencia de otros grupos de distinta identidad sexual es el manejo frontal y público de su corporalidad sexual e identidad de género que traspasa sin ningún empacho los bordes fronterizos impuestos por las normas políticas culturales de la sociedad y su rígido sistema de sexo-género.

 

Pero… cuando ese señor de migración nos miraban y se reían de nosotras, le pregunté de qué se estaba riendo? Y ya no es un miedo a enfrentarlos,  ya no me quedo callada, ya no agacho el moño, ahora enfrento… para mi ahora es una posibilidad de educarlos… a esas persona que tiene el poder… que tiene una postura, y decirle: ¡respeto! y entonces al ser descubierto, enfrentado se justifico, se justificó y empezó a preguntarme quien soy, qué hacía…Y yo le dije soy una dirigente Trans, y van a llegar más chicas Trans, así que… trate con respeto.[87]

 

 

y cuando de repente me cogieron… (…) ese mismo rato me alcé, me levanté y como trabajábamos seis amigas travestis, yo pensaba que me iban a dar la espalda, pero me apoyaron, salimos todas de ahí; fuimos a mi casa, hablamos, hicimos una recolecta, compramos nuestro material y gracias a Dios ahora tenemos una pequeña micro empresa y ya no somos seis que trabajamos, sino veinte travestis.[88]

Estos testimonios visibilizan claramente como las ciudadanas Trans se encuentren en una situación permanente de alerta y expuestas con mayor frecuencia a vejaciones, humillaciones y ajusticiamientos, los cuales usualmente quedan en la impunidad y que cabe remarcar nadie tiene el derecho de ejecutar estos actos atroces de intolerancia a la diversidad y la diferencia.  También pone en evidencia como no se ejerce el derecho mínimo de respeto y no discriminación planteado en la Constitución Política del Estado y las leyes vigentes.  Adicionalmente, el bajo nivel educativo y el desconocimiento general de la población en relación a la temática de las diversidades sexuales y el género alienta a incurrir a muchos de sus actores en prácticas excluyentes, discriminatorias y denigrantes especialmente hacia el grupo Trans como evidencian algunos de los testimonios precedentes; así como también hacia a los homosexuales y las lesbianas, quienes “son más reticentes que los hombres gays para revelar su orientación sexual en el centro de trabajo, ya que ellas temen ser discriminadas también como mujeres”.[89]

Ocasionalmente y en ciertos contextos y circunstancias sus precarias condiciones de trabajo a la que se ven abocadas/os por el abuso facultativo ejercido sobre este grupo pueden impulsarlas a generar fuentes laborales-económicas independientes y ocasionalmente les ha alentado a ser agentes sociales más productivos y autosuficientes con una acción política en la práctica.  Evidenciando una capacidad organizativa relevante al tiempo que muestran una acumulación de saberes al servicio de la comunidad y sus distintos actores sociales desde la cotidianidad; con el impulso vital del deseo de vivir en mejores condiciones de vida, aceptándose y reconociéndose como lo que son; y aspirando a ser respetas/os y reconocidas/os con dignidad.

 

la micro empresa Transgénero ha tratado de posicionar un poco eso, cuesta arriba, primero porqueee… si bien es cierto las transexuales, digamos son más visibilizadas en el trabajo , ehhh… en estos trabajos precarios, podríamos llamarlos… aún nooo… tienen esa discusión política: el verbo político, porque la acción política la tienen, cuando la hacen sin mucho razonamiento… andan en la calle resistiendo, en la peluquería resistiendo y tal, y están ahí ¿no?, como acción política, pero el verbo político, la capacidad discursiva de lo político de su realidad, aún falta mucho de trabajar, yo creo que ese es uno de los objetivos de que se trabaje.[90]

 

Los actos de discriminación negativa y maltrato que cotidianamente viven Trans y homosexuales reconocidos en ámbitos públicos; básicamente se generan como secuela de que con su presencia confrontan imágenes y representaciones dominantes de la sexualidad y el género construidas históricamente dentro del contexto hegemónico “blanco mestizo del denominado mundo occidental” fuertemente marcado por una tendencia política religiosa de corte judeo-cristiana, y donde “la Iglesia Católica, sigue siendo el gran dictador de la moral pública”[91], y no admite ni siquiera la posibilidad de tolerancia, menos aún de aceptación y reconocimiento público de la práctica y la convivencia homosexual de hecho; menos aún aceptar la transgeneridad y la transexualidad.  A pesar de todo lo expuesto las personas bltgi tienen las mismas necesidades laborales y de vida como cualquier otra persona; muchas de ellas son agentes productivos en varios ámbitos de la vida societal.  Adicionalmente, cabe resaltar que algunos de estos actores sociales Trans y Homo son contratados para prestar diferentes servicios corporales-sexuales, por parte de los otros actores sociales mimetizados como heterosexuales y que las más de las veces profesan religiones de corte judeo-cristiano y se expresan públicamente con desprecio e intolerancia de las personas bltgi. 

A lo largo de la historia mundial occidental se han registrado abusos escandalosos en este aspecto; inclusive con testimonios bien sustentados de las prácticas homosexuales al interior de distintas instituciones Estatales así como de las religiosas cristianas.  Se han registrado casos de pedofilia, por parte de sacerdotes y religiosas quienes han violentado a sus alumnos y alumnas menores de edad; aunque la mayoría de las veces han quedado en la impunidad más absoluta; ocasionalmente se han entablado demandas en las cortes públicas y estas instituciones religiosas han optado por pagar cuantiosas sumas de dinero _se han registrado algunos casos en los Estados Unidos de Norteamérica_ en compensación por los daños y sufrimientos inflingidos a las víctimas de acoso y abuso sexual.  Esta doble moral, muestra una vez más la permanente fractura de la heteronormatividad y su coercitivo e impositivo sistema de estructuración socio corporal; pretendiendo regular al cuerpo y la sexualidad humana, a través de sus instituciones y los mandatos del “deber ser”; que no permite la natural expresión de la sensualidad, el placer y la sexualidad, menos aún el reconocimiento de la homosexualidad y su práctica abierta y transparente en términos de equidad, respeto y dignidad; por el contrario alienta y aloja a esta práctica dentro del tabú, el ocultamiento y lo caracterizado como “contra natura”.

 

O sea… yo en mi vida que he trabajado, porque yo dentre (sic) a esto, por un trabajo para la Iglesia Católica, que tuve que investigar homosexualismo dentro de la Iglesia Católica. ¡Es increíble!, llega un rato que vos dices: no creo que él sea homosexual, a ese aspecto llegas, ¿cómo les identificas?, si no crees… pero así es….[92]

 

Lo que no se reflexiona desde la heteronormatividad es queee… pues… nosotros somos hijos de familias heterosexuales, todos…, ehhh… de un padre sobre la madre, y siii…  eso es ¡tal cual![93]

Estos testimonios encierran y visibilizan los mecanismos de ocultamiento y los dispositivos de poder imperantes alrededor de la sexualidad y sus prácticas “otras-raras”, diversas a la sustentada en el discurso religioso heteronormado occidental y sus coercitivas instituciones; las cuales, legitimizan las prácticas aceptadas como “naturales”.  El “eficiente” sistema patriarcal esencializa al cuerpo y la sexualidad como medio de reproducción sociolaboral; temática largamente examinada y desarrollada por Foucault.  Es dentro de la red social laboral donde se reproducen actos por demás antidemocráticos hacia las personas bltgi; produciéndose marcadas circunstancias de inequidad sociolaboral y precarias condiciones de vida, al proporcionales un trato discriminatorio, el cual, muchas veces se visibiliza en la “denegación de la contratación, no llamarlos para empleos temporales o contractuales, denegación de la estabilidad o promoción, obstáculos para el desarrollo profesional, despido abusivo o presión para la dimisión”.[94]  Cabe preguntarse ¿qué incidencias en términos productivos tiene la exclusión social y la discriminación negativa hacia las personas Trans y homosexuales del sistema laboral formal en Quito?   Plantear esta pregunta y hacer la pertinente reflexión, implica analizar sí esta discriminación y el doble discurso social desfavorece a la sociedad en términos productivos y laborales, o acaso les “conviene” a los agentes sociales involucrados _empleadores y empleados_ que las personas bltgi se mantengan solamente en algunos espacios laborales y en nichos de trabajo tal como están en la actualidad.   

Al menos en mi caso, si me gusta, porque creo que también va acorde con la habilidad de uno; al menos mi pensamiento.  Buscar trabajooo… me gustaría alternar entre la cocina y la belleza.  Ahoritaaa… ya me he ido buscando en esto mismo; por ejemplo, lo que ya me han visto como voy… trabajando en la Marín, ya hay una señora conocida, entonces ahí empecé dando los primeros cortes “tijerazos”.  Otro que le veo… por ejemplo, en el surrr (sic), por el Pintado, yooo me ido buscando, entonces ya me conocen.  El caso es que en las dos que he trabajado quince días he estado cubriendo las vacantes que han salido, eso… entonces se terminó ese tiempo… llegaron y me he quedado afuerafs (sic), porque dicen: bueno, gracias ya no me necesitaban, entonces yo he estado haciendo por ahí… voy poniendo bocas aunque sea: que se cortar el cabello… les cobro unos cincuenta centavos , no llega al dólar  o sea unos sesenta, setenta centavos , que hayan unos dos o tres cortes, entonces eso…. así amigos… por ahí, voy cargando todo.[95]

Pueden existir ventajas relativas para las personas bltgi en algunas de esas áreas laborales; por cuanto, en el caso de la cosmética existe el “mito” y la percepción social bastante extendida de que especialmente los “gays” y las “Trans” tienen mejores destrezas para labores como la peluquería, así como para la danza y las artes escénicas.  Adicionalmente, a las Trans también se les atribuye mayor capacidad para labores como la cocina, el lavado y planchado de ropa; es decir en actividades de “mujeres”.

Por todo lo anteriormente expuesto, es importante hacer visible este complejo fenómeno que está rechazando y desconociendo algunos de los derechos de muchas de las  personas bltgi en Quito; y quizá constriñendo y determinando las áreas de inserción laboral a las que “pueden” o “deben” aspirar.  De esta manera, se estaría obstaculizando el derecho “ciudadano” de poder acceder sin discriminación y en términos igualitarios a un empleo digno con todos los beneficios de ley en otras áreas laborales. 

 

Características laborales de los grupos investigados

Con esta investigación se ha tratado de aproximarse a la visibilización de la inserción laboral de Trans y homosexuales, que están total o parcialmente asumidos en el ámbito socio laboral del sector urbano de Quito; como consecuencia de sus prácticas sexuales y de género diferenciada de la norma social.  Los grupos Homo y Trans son objeto de discriminación de manera sistemática y reiterativa en sus lugares de trabajo, por parte de empleadores y compañeros/as de trabajo; creándose un ambiente laboral donde su desarrollo profesional y personal se encuentra severamente afectado.  Probablemente, este es uno de los motivos por el cual las personas bltgi construyen arraigadas redes con sus vecinas y especialmente con sus pares y amigas/os más íntimos.  Dentro de esta red relacional y identificación se cuidan y protegen entre sí, proporcionándose no solamente un respaldo sico-afectivo en el lugar de la vivienda sino también en la plaza de trabajo; muchas veces se suministran contactos laborales o directamente les ofrecen empleo al interior de espacios laborales “seguros” sin que afecte a su identidad sexual y de género: Estos espacios laborales usualmente están regentados y/o bajo el control de sus pares o afines. 

 

Como te digo muchas de nosotras escogemos a los grupos a quienes decírselos de nuestra identidad y realidad sexual, y a otros grupos que no, ¿ya? Y en especial en lo laboral, al menos en los trabajos formal… en donde tienes tu jefe, que está siempre pendiente de tiii…, el que te da las tareas; y obviamente ahí no hay la necesidad de decir: ahhh, mira me posiciono lesbiana.  Y entonces a nivel del posicionamiento glbti en lo laboral, ehhh… las que más han hecho una visibilidad yyy… una suerte de protesta, estando en las calles como prostitutasss… ehhh…, es una nota de protesta miren: estoy aquí! Así a ustedes no les guste, este es mi trabajo… yo digo que el posicionamiento casi más político… viene por parte de los Trans.”[96]

 

Este testimonio ratifica que la homosexualidad y el transgenerismo son “desencadenantes críticos” al interior de la estructura del sistema formal de empleo.  Por otra parte, el trabajo sexual que desempeñan la mayoría de las Trans visibles y algunos gays en la esfera pública evidencia con crudeza exacerbada la inequidad socio laboral de la que son objeto como sujetos excluidos junto a esas “otras minorías” sociales donde están las mujeres, “guaguas”[97] de la calle, afros e indígenas.  Las personas bltgi no tienen mayores opciones laborales para mejorar su calidad de vida en otras áreas debido a su corporalidad y práctica sexual diversas, motivo por el cual también en algunos casos les ha excluido del sistema educativo[98] sin poder acceder a un mayor nivel formativo.  En consecuencia, en la mayoría de los casos éste, es el motivo por el cual no pueden insertarse en el sistema formal de empleo, sino en el mercado informal de trabajo.  Algunas de estas personas están en circunstancias de extrema inequidad sociolaboral y “viven” sin ni siquiera tener acceso a los servicios básicos de ningún orden, menos aún a vivienda propia[99].  Luego de dividir los grupos según su auto definición sexual; la tenencia de vivienda  propia en el grupo Homo, es mayor que en la de los otros dos grupos y apenas 2.5 de cada 10 Trans viven en casa propia.  En el caso de las Trans, es notorio que no acceden a un espacio propio.  Cabe resaltar que los datos muestran que la mayoría de la población investigada arrienda la vivienda. 

El interés específico de esta investigación se centró en visibilizar la situación laboral de los grupos Trans y Homo; quienes comparativamente con el grupo de heterosexuales investigados están en condiciones precarias: dedicadas/os a labores informales e independientes[100], en espacios laborales[101] vinculados a la cosmética, a los lugares de esparcimiento y de “encuentro homosexual”, como son los saunas masculinos, las salas de masajes, discotecas, bares y otros espacios vinculados a los favores sexuales; espacios donde asisten un alto porcentaje de “heterosexuales”[102]; Este hecho muestra por una parte la extendida práctica de la bisexualidad y pone en evidencia la asimétrica demanda, utilización y “consumo” de las denominadas sexualidades disidentes por parte de actores sociales supuestamente “heterosexuales”.  En consecuencia, es necesario cubrir con esta demanda y es dentro de este contexto que se generan nichos de trabajo cubiertos por algunas de las personas bltgi.  En el caso del grupo Trans, la actividad laboral en la que se insertan la suelen conseguir prioritariamente por vínculos relacionales con las personas conocidas[103] previamente en el vecindario.  Es en estos espacios urbanos donde ellas construyen nuevos sistemas de vida, estructurados a base de nuevos modelos familiares cimentados en necesidades y circunstancias similares que las identifica, con lazos de amistad y compañerismo de un claro matiz comunitario.   Lo previamente expuesto es lo que suele determinar la zona de residencia[104] y de empleo en áreas laborales como la belleza, la cosmética y los servicios corporales y sexuales en lugares de esparcimiento y de encuentro íntimo[105].  Estos espacios, como ya se ha analizado anteriormente; están mediados por la necesidad, el deseo, los imaginarios, los prejuicios y las fantasías socio culturales tanto de empleadores como de sus clientes.   

 Los espacios laborales por oferta de servicios de cuidado estético corporal y algunos de índole homoeróticos y sexuales[106]; los cuales, ofrecen un “nicho laboral” a los gays y las Trans, proporcionándoles ventajas relativas en comparación con las personas heterosexuales que están insertas en las mismas áreas laborales, como consecuencia de que la mayoría de ellas/os son consideradas/os “poseedores” de una especial aptitud, mayor destreza y capacidad para realizar y desempeñar labores vinculadas al cuidado del cuerpo y la sexualidad.  Por ende, gays y Trans tienen mayor demanda para realizar estos trabajos y en muchos de los casos son cotizados; obteniendo ganancias mayores a la de las personas heterosexuales que trabajan en las mismas áreas laborales.  Sin embargo, es necesario resaltar que en estos espacios de trabajo no tienen estabilidad laboral[107] ni acceso a ningún beneficio de ley.  Lo que provoca una mayor movilidad laboral[108] del grupo Homo en comparación con el grupo Hetero y definitivamente evidencia una permanente propensión y necesidad del grupo Trans a cambiar de actividad laboral profesional y realizar diferentes y variadas actividades laborales[109] simultáneamente, para tratar de obtener los ingresos[110] mínimos y necesarios para una supervivencia básica.  Esta situación, se diferencia notablemente con la del grupo Hetero; el cual, según los datos obtenidos durante la investigación, muestran mayor estabilidad laboral en instituciones pertenecientes al sistema formal de empleo del sector público-privado.  Por consiguiente, el grupo Hetero cuenta con todos los beneficios de ley, la afiliación al IESS[111] y también con un seguro privado de salud[112].

Es necesario, recordar que el nivel educativo[113] afecta directamente en la calidad y tipo de trabajo al que pueden acceder los individuos.  En este sentido, al cruzar las variantes nivel de instrucción con la autodefinición sexual se verificó una gran diferencia a favor de las personas auto declaradas como Hetero, quienes 3 de cada 4 heterosexuales han alcanzado el nivel universitario completo o de postgrado; a diferencia de las personas declaradas como Homo quienes más de la mitad tienen un nivel universitario incompleto; y en las peores condiciones se encuentran el grupo Trans, donde 7 de cada 10 personas autodeclaradas como Trans no culmina ni siquiera la secundaria completa; factor que está directamente vinculado con la estructuración política económica de la sociedad y su desigual distribución de los recursos.  El grupo Hetero investigado ha podido acceder a centros académicos educativos privados de forma regular y continua; mientras que en los otros dos grupos hay individuos que difícilmente pueden costear los gastos de la enseñanza en una institución pública educativa.

Por otra parte, gracias a la combinación entre el análisis antropológico y el procesamiento de los datos cuantitativos se logró visibilizar que la práctica sexual diferenciada a la norma, así como la feminización del género dentro de la heteronormatividad estructural socio cultural en el sector urbano de Quito; son “toleradas con resistencia” y pueden producir un profundo malestar en los espacios laborales de los diferentes sectores urbanos de Quito.  Los datos cuali-cuantitativos obtenidos y expuestos en este informe permiten hacer aproximaciones a la realidad sociolaboral de los actores sociales investigadas/os y mirar cómo el grupo de personas homosexuales y Trans asumidos en el ámbito público laboral del sector urbano de Quito son discriminados[114] en sus lugares de trabajo y se encuentran insertados en empleos temporales[115] sin estabilidad ni mayores posibilidades de desarrollo profesional.  Es decir, “la no conformidad de género puede constituir un freno a las posibilidades de empleo o al ascenso”[116] y por consiguiente al incremento de ingresos, lo que algunos individuos lo han logrado al abrir una microempresa o un negocio propio. 

Luego de haber revisado las actividades y áreas de mayor inserción laboral de los tres grupos, ¿sería factible afirmar una relación entre orientación sexual asumida públicamente, nivel de ingresos e inserción laboral?  Por la información producida, considero que es factible plantear que están en condiciones de mayor precariedad algunos actores del grupo de homosexuales y definitivamente la mayoría del grupo Trans, algunas no tienen ningún trabajo[117] y los ingresos no les permite ni siquiera cubrir los gastos básicos como son el pago del arriendo de la vivienda _cuarto_, transporte y la comida.

Mi familia, de más allá de Guayllabamba; bueno… por el cuarto ehhh… cuarenta y cinco, ese es el problema, por eso cuando trabajo voy ahorrando de centavo a centavo yyy… para poder ahorrar me ido llevando la comida al trabajo, cuando noooo… o sea no? me han pagado con la comida, así me he ahorrado para pagar del arriendo, nuevamente ya está encima el otro mes y no sé como voy hacer… [118]

La mayor parte de personas del grupo Trans se encuentran laborando en el área de peluquería, cocina, servicios sexuales, y ocasionalmente en lugares de esparcimiento y encuentro sociorelacional; espacios donde Trans y homosexuales asumidos públicamente no están protegidos ni acceden a servicios básicos como atención médica, estabilidad laboral, seguridad social, etc.  Por consiguiente, su ingreso no les permite arrendar una vivienda con mayores servicios en zonas de mayor valorización económica social ubicadas en áreas muy distintas a las que en la actualidad habitan.  De hecho, es muy difícil para lesbianas, bisexuales, Trans, gays, homosexuales e intersexuales acceder a una vivienda o a una plaza de trabajo bien remunerada en condiciones de respeto y dignidad sí se conoce de su orientación sexual.  Es decir, para la mayoría de las personas bltgi es factible alcanzar un pleno desarrollo profesional solamente sí mantienen en el sigilo de la esfera íntima y privada su práctica e identidad sexual.  Esta circunstancia, se genera como consecuencia de la pesada carga simbólica que representan las personas bltgi para el sistema de sexo-género heteronormado del régimen político neoliberal del país; “si, yo soy un loquitooo… ja, ja (una gran carcajada), tu sabes… trabajo en “la zona”[119] eso hago… y bueno sí… claro yooo… claro que quise trabajar en otra cosa… perooo… aquí estoy.[120]  Por consiguiente, sí es factible determinar la incidencia que tiene la discriminación y exclusión social como consecuencia de la identidad de género feminizada y sus prácticas sexuales y vinculadas al restringido acceso de los circuitos de vivienda y socialización laboral-urbana de mayor productividad en Quito. 

Lo anteriormente expuesto permite suponer que existe una mayor persistencia de la desigualdad social en el grupo Trans y de homosexuales asumidos/as; evidencia también las contradicciones existentes entre el reconocimiento constitucional y el operativo derecho al ejercicio democrático de no ser discriminado negativamente por orientación sexual.  Como podemos constatar en los testimonios y en los datos cuantitativos este derecho en la cotidianidad de las personas bltgi queda desplazado casi por completo.  En algunos casos la intolerancia normativa en el ámbito laboral llega a excluir, aislar e inclusive subordinar a la mayoría de las personas bltgi que están insertas en ambientes de trabajo heterocentrados, donde tienen que desempeñarse y negociar en condiciones inequitativas como consecuencia del sistema político neoliberal “global” de corte social demócrata del país; el cual, entiende al “principio de igualdad en su escueta y originaria versión liberal, como simple producto de la condición de ‘generalidad’ que debe predicarse de la relación que liga a la ley con el ciudadano”[121].

 

Interpretación de los resultados

Para la interpretación, procesamiento y análisis de los datos obtenidos en la investigación cuantitativa se realizaron cuadros estadísticos donde se cruzaron las variables según la autodefinición sexual por orientación y práctica sexual[122].  Por esta razón de aquí en adelante se considera  como características sexuales únicamente aquella que se deduce por su orientación sexual.  Por otra parte, el porcentaje de los individuos investigados/as por como se auto definieron sexualmente varían en rango de edades, aunque hay una prevalencia de individuos entre los 25 y 30 años de edad[123] y el número de personas encuestadas de sexo masculino es más numeroso.

Dentro del universo de estudio, en el grupo Hetero hay un mayor número de mujeres que de varones, mientras que en el grupo Homo hay un porcentaje significativamente mayor de varones gays que de lesbianas. En el grupo de las Trans, ellas son mayoritariamente varones que han transmigrado hacia el género femenino.  Adicionalmente, hay una persona que se define como lesbiana declara tener prácticas sexuales sólo con mujeres y también se auto define como Trans; ella transgrede la norma del vestuario y el género en un espacio laboral específico.  Hay otro sujeto que se auto identifica como intersexual y Trans lesbiana.

En la actualidad las condiciones de exclusión y discriminación negativa hacia Trans y homosexuales asumidos/as en su entorno laboral, marca una clara desigualdad de oportunidades en relación al grupo heterosexual; reflejadas en sus condiciones de precariedad, vulnerabilidad, inseguridad y desprotección social dentro del sistema laboral del sector urbano de Quito.

Uno de los resultados relevantes de la muestra fue detectar la clara aspiración del grupo Trans a tener una fuente de ingreso propia e independiente, similar al del grupo Homo.  Mientras que en el grupo de control heterosexual investigado; éste, no aspira a tener una empresa o negocio propio y se encuentra insertado en un mercado laboral formal e institucionalizado.  Si bien en los tres grupos se presenta un mayor porcentaje de individuos que trabajan como empleadas/os dependientes; en el grupo Hetero es más evidente este hecho, alcanzando el 80.6% de casos; en contraposición a los otros dos grupos Trans y Homo donde se evidencia un mayor porcentaje de individuos, quienes tienen un negocio propio.   Cabe remarcar que el grupo Trans muestra una clara y mayor inconformidad[124] con su situación laboral actual,  en tanto que el grupo Hetero es el más conforme.  En consecuencia, los individuos más propensos a cambiar de ocupación son las pertenecientes al grupo Trans y los más reacios son quienes pertenecen al grupo Hetero, el cual, muestra poco interés en cambiar el tipo de ocupación actual.  Esto se ratifica en el hecho de que el grupo Hetero ha permanecido más tiempo en sus actuales trabajos, y en contraposición de los grupos Trans y Homo donde la mayoría de los individuos tienen menos de 5 años en su trabajo actual. 

En la muestra investigada, se observa que un poco más de la mitad de los individuos pertenecientes al grupo Hetero tienen seguridad social y están afiliados al IESS[125]; a diferencia del grupo Trans, donde apenas 2 de cada 10 individuos tienen afiliación al IESS.  Mientras que el grupo homo tiene un índice mayor de afiliación social y paralelamente un porcentaje significativo tiene acceso a la seguridad privada en salud; en oposición a esta realidad el grupo Trans no tiene seguridad privada de salud a pesar de que para estos individuos sería una necesidad prioritaria; porque al momento que acuden a los centros de salud públicos inclusive en circunstancias emergentes son relegadas al final del turno o llanamente no son atendidas en los servicios de emergencia de los hospitales públicos.

La mayor estabilidad laboral de los individuos heterosexuales, está vinculada al hecho de ser actores sociales privilegiados; basada en el solo hecho de auto declararse como tales.  Adicionalmente, la mayoría ha tenido posibilidades de concluir su formación educativa sin los contratiempos de la discriminación negativa como consecuencia de su orientación _deseo_, práctica sexual y/o de género feminizada que tiene el grupo homosexual y especialmente las Trans.  Es necesario recordar y remarcar que el nivel de instrucción educativa afecta directamente en la calidad de vida y sus posibilidades laborales profesionales al que pueden acceder los individuos en las sociedades occidentalizadas del sistema “global” de corte capitalista.  En este sentido y contexto, al indagar el nivel de instrucción educativa por autodefinición sexual se verificó una gran diferencia a favor de los individuos denominados como Hetero: donde las tres terceras partes de los y las individuos de esta muestra culminaron el nivel universitario.  Mientras que los individuos auto declaradas/os como “Homo” han logrado terminar los estudios secundarios y tienen nivel universitario incompleto en una proporción menor al grupo Hetero que alcanza incluso nivel de postgrado; corresponde a la tercera parte de los individuos de esta muestra.  En las peores condiciones se encuentran los individuos del grupo Trans, puesto que 7 de cada 10 de las Trans no tienen ni siquiera la secundaria completa y este grupo tiene el mayor porcentaje de primaria incompleta.  Este dato se corroboró durante la investigación cualitativa; las Trans afirman haber abandonado la escuela en la mayoría de casos, por decisión conjunta entre los profesores y maestras con la familia e inclusive a veces consultando al párroco del pueblo; quienes “sugieren” a la madre que retire al niño de la escuela para evitar la vergüenza y el “bochorno” de su comportamiento feminizado en el espacio escolar “y que le ponga a trabajar[126] para ver sí así se cura[127].  Estos testimonios es una muestra más de como la heteronormativa socio política actúa perversamente allanando el derecho de los niños a la educación y al respeto de la formación de su personalidad.  

  Por otra parte, la mayoría de las Trans viven en barrios marginales ubicados en su mayoría al sur de la ciudad, donde usualmente no cuentan con muchos de los servicios públicos y se encuentran muy alejados de su sector de inserción laboral.  El cual, comúnmente está ubicado en el sector norte de la ciudad; sector donde viven y trabajan sus empleadores y clientes.  Adicionalmente, los individuos del grupo Trans en su mayoría provienen[128] de la Costa y han migrado hacia Quito durante la adolescencia, en busca de mejoras salariales y vitales; por las condiciones de atosigamiento y persecución de la que son objeto en sus pueblos de origen.  Otro factor importante, es el hecho de que el grupo Trans de manera más acentuada que los otros dos, funciona a manera de red en todos los aspectos de su vida societal; principalmente en el laboral.   Por ello, antes de escapar de sus hogares; ellas, previamente han realizado un contacto a través de una persona conocida[129] que recomienda a quien acudir y usualmente las recibe e introduce en la “zona laboral”; que las más de las veces está vinculada con  los servicios sexuales y la necesaria negociación de la territorialidad en la calle.  

 

Bueno, yo me crié en Lago Agrio (…) para mí, ya cuando me di cuenta de lo que soy… era bien duro allá… con la gente ¿no? y siii… mi familia  …y ehhh… yo tenía conocidos en Quito, entonces me vine para acá.[130]

La fuerte necesidad migratoria del grupo Trans, está en relación directa con la exclusión social y el rechazo familiar como ya ha sido expuesto y analizado; por cuanto, en la mayoría de los casos en su entorno más cercano suelen avergonzarse de ellas y muchas veces violentarlas cruelmente a nivel síquico y corporal.  Por estos motivos deciden ir a otros espacios, donde no tienen la presión familiar ni de su entorno de origen, aunque si de la sociedad en su conjunto.  En el caso del grupo Homo, muchos individuos se mantienen escudados en una aparente heterosexualidad, “es una tarea por demás ardua incursionar en un mundo heteronormado; decidir enrumbar la vida a una constante vorágine de riesgos no puede ser otra cosa que el resultado de una elección por necesidad, necesidad de ser libre”[131] ésta, es una de las razones por la cual un porcentaje alto de las personas bltgi e inclusive muchas Trans pertenecientes al grupo económico socio educativo privilegiado no se muestren frontalmente; sino más bien se mantenien mimetizados/as dentro de la heteronormatividad socio política y laboral como estrategia de supervivencia; lo que les aboca a vivir en constreñidas y precarias condiciones de vida, gracias al inequitativo y desigual sistema estructural de la sociedad.   

 

Conclusiones

En esta investigación la combinación metodológica cuali-cuantitativa da cuenta de elementos objetivos y subjetivos negativos que se expresan en las condiciones de la vida socio laboral de las personas bltgi, en relación directa a sus circunstancias laborales actuales y sus legítimas aspiraciones de vida profesional socio laboral en el sector urbano de Quito.  Los datos obtenidos y su interpretación permitieron mostrar las características de la inserción laboral reciente de Trans y homosexuales; evidenciando cómo estos activos actores sociales son objeto de exclusión socio laboral y discriminación negativa como consecuencia de sus prácticas sexuales y de género diferenciadas a las de la norma imperante; generando un profundo malestar en amplios sectores de las diferentes redes socio laborales heteronormadas de Quito.  Las personas bltgi, en el mejor de los casos son “toleradas” con resistencia por parte de empleadores y contratantes.  En estas circunstancias se constató que se producen “nichos laborales” ocupados mayoritariamente por uno de los grupos investigados; esto depende de las destrezas y capacidades que han podido adquirir las y los individuos y sobre todo de a cuál grupo de orientación sexual pertenecen.   Cabe afirmar que las personas bltgi sufren sistemáticas y persistentes disciminaciones tanto positivas como negativas dentro del sistema formal e informal de empleo del sector urbano de Quito. 

La discriminación en términos generales se evidencia también en el grupo de control heterosexual; según los datos que arrojó la muestra; está recae especialmente en la población femenina, donde existe una clara confirmación del discrimen negativo que viven, como consecuencia de ser mujer, ser joven o bien por ser extranjera.  Sin embargo, el porcentaje sigue siendo bastante menor comparativamente con el grupo Trans, donde la percepción de discrimen negativo es evidente: 8 de cada 10 individuos de este grupo se han sentido discriminados en varias ocasiones, en algún tipo de trabajo.  En consecuencia, estos productivos e importantes actores sociales se encuentran en una situación de mayor vulnerabilidad y riesgo que otros. 

Por otra parte, cabe anotar que existe un reducido grupo de personas Trans, lesbianas y gays que pasan a ser una excepción por cuanto trabajan en el activismo político institucionalizado así como otros tantos están cooptado por ONG’s, Asociaciones y Fundaciones dedicadas a la prevención del VIH-Sida.  Instituciones que se crearon inicialmente para suplantar estos vacíos, en parte debido al repliegue inicial por parte del Estado; para tratar y coordinar las campañas relacionadas con la prevención del VIH y otras enfermedades de transmisión sexual; así como también otros servicios básicos en el área de salud.  Es dentro de este contexto que un reducido número de individuos pertenecientes a los grupos Trans y Homo están en condiciones de ventaja en relación a la situación laboral de sus pares; por cuanto, trabajan de forma estable en instituciones y organizaciones que reciben fondos internacionales.  Esto les ha permitido un mayor desarrollo profesional y alcanzar mejores condiciones de vida y laborales que hace una década atrás cuando se despenalizó la homosexualidad en el Ecuador.

En el caso del grupo de heterosexuales su mayor nivel educativo está directamente vinculado con la discriminación positiva, esta circunstancia les permite tener estabilidad laboral, acceder con mayor facilidad a servicios sociales tanto públicos como privados y mantener un rango de ingreso mensual significativamente mayor que las Trans y que algunos individuos del grupo Homo.  Quienes, ni siquiera tienen la posibilidad de aplicar a una vacante dentro del sistema formal de empleo; sí, se conoce de antemano su orientación sexual y/o de género por parte de las y los empleadores. 

Finalmente cabe remarcar que la investigación cuali-cuantitativa mostró una clara inestabilidad laboral a la que está sujeto el grupo Trans y su casi nulo acceso a los servicios públicos en el ámbito de la salud, del sistema bancario como a muchos otros servicios ya sean públicos o privados; sin que se cumplan sus derechos civiles y fundamentales.  El grupo homosexual también refleja inestabilidad laboral; aunque tiene más acceso a servicios de salud y una parte de estos actores goza de estabilidad laboral así como de mejores ingresos y acceso al sistema bancario.  Definitivamente, el grupo privilegiado es el heterosexual, especialmente los individuos masculinos.  Más allá de todo lo expuesto, la importancia de esta investigación fue constatar que la actual situación de exclusión socio educativa laboral de los grupos Trans y Homo, difícilmente les permite acceder a otras áreas laborales con mayores posibilidades de desarrollo profesional en mejores condiciones de trabajo, un mayor ingreso y con todos los beneficios de ley. 

Los espacios laborales del sistema formal de empleo, están cooptados mayoritariamente por el grupo de heterosexuales y por una parte del grupo homosexual; pero no por el grupo Trans; a excepción de dos personas que en su entorno familiar y laboral no se conoce de su identidad corporal y de género femenina.  En consecuencia, “ellos” alcanzaron a culminar sus estudios universitarios y han podido insertarse en áreas laborales donde su rango de ingreso está sobre los 801 dólares mensuales[132], además de los beneficios de ley entre otros.  Sin embargo, las circunstancias que confrontan cotidianamente estas dos personas Trans y algunas del grupo homosexual en su entorno familiar y sociolaboral les genera un profundo abatimiento e impide la expresión de su individualidad y probablemente una mayor productividad laboral; como consecuencia de los estereotipos que impone la coercitiva matriz heterosexual sin reconocerlas plenamente como sujetos de derecho; como bien afirma Butler “la heterosexualidad se cultiva a través de prohibiciones que en parte afectan a los vínculos homosexuales, obligando a su pérdida”[133], dentro de esta matriz socio política las personas bltgi están sujetas a dañinas y perversas consecuencias.  No solamente en su vida personal sino que incide de forma directa y negativa en la posibilidad de acceder a un mayor desarrollo profesional e incorporarse abiertamente como personas bltgi en el sistema productivo laboral en términos de equidad e igualdad.  Lo anteriormente expuesto evidencia la clara contraposición entre el mandato constitucional de “no ser discriminado por orientación sexual” y la cotidianidad laboral y civil de las personas bltgi que habitan en el sector urbano de Quito.

Por los motivos expuestos ha sido pertinente la presencia y demanda: “Derechos ya”![134] por parte de los colectivos, activistas e integrantes del movimiento bltgi del Ecuador; quienes definitivamente han estado y están sujetos a prácticas de exclusión social y discriminación laboral dentro del sistema de interacción económica profesional de la estructura macro política de la sociedad ecuatoriana “global”.  Las demandas y expectativas de las personas bltgi es lograr una plena participación política para de esta forma contribuir a construir una sociedad justa al tratar de equiparar las discriminatorias condiciones materiales y subjetivas de vida en la actualidad.  Con este propósito, es necesario trazar una visión política con objetivos claros y de forma conjunta con otros actores y movimientos sociales.  Las alianzas son imprescindibles para alcanzar la transformación social, política, económica.  

Si, si vamos a ser aceptadas, porque somos seres humanos y todos necesitamos un espacio ¿no?  No desmayen porque este mundo no se va a acabar, (…) este mundo es de nosotras! tenemos derecho como todo el mundo… Sí, Dios no nos discrimina, cómo nos van a discriminar otras personas![135]

Todo lo expuesto en este trabajo investigativo invita y obliga a reflexionar acerca de la sociedad que hemos construido, en la cual habitamos y a la que pertenecemos como actores activos; con el derecho a denunciar, registrar, cuestionar, exigir y sobre todo construir para hacer propuestas concretas con la perspectiva de mejorar las condiciones de vida de todas las personas en el ámbito público y en la cotidianidad; basados en el derecho constitucional a “no ser discriminado por orientación sexual”.  Es una obligación que nos compete a todos y todas las y actores sociales lograr que las personas bltgi tengan una vida digna en términos de igualdad y respeto; es su derecho como lo es de cualquier otra “ciudadana y ciudadano” del país y del “mundo global”.  

 

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[1] Se ha considerado como sujetos de esta investigación a quienes se auto identificado como: travestis, transgéneros  y transexuales;  gays, lesbianas, bisexuales y homosexuales  y un grupo de control el cual se auto identifica como heterosexual; y residen de forma permanente en Quito. 

[2] Este término es de procedencia anglosajona, significa alegre; ha sido resignificado públicamente por algunos  varones; quienes reconocen abiertamente tener prácticas sexuales con otros varones. De esta forma y en consecuencia ha adquirido una connotación política al estar vinculado este término con el activismo gay y otras/os miembros de comunidad bltgti _bisexuales, lesbianas, travestis/transgéneros, gays, transexuales e intersexuales_ en demanda de sus derechos fundamentales y civiles.

[3] En este grupo están ubicadas las personas que se auto identificaron como homosexuales pero que tratan de mimetizarse con las características de comportamiento social asignadas política y culturalmente al grupo denominado “Hetero”.  Es decir, personas que públicamente aseguran tener prácticas sexuales únicamente con el otro sexo: mujer con hombre y niegan tenerlas con las de su mismo sexo.

[4] Bisexuales, lesbianas, trans, gays e intersexuales.

[5] Entendido como Deseo: “El aspecto del comportamiento o etología sexual, la preferencia u orientación sexual”. En: Mujeres lesbianas en Quito, OMLE, Quito- Ecuador 2008, p. 66. 

[6] Trans: incluye a quienes se auto identificaron como: transgénero, travestis y transexuales. 

[7] Homo: incluye a quienes se auto identificaron como: lesbianas, gays, bisexuales y homosexuales.

[8] Se ha considerado como sujetos de esta investigación únicamente a lesbianas,  homosexuales  y trans asumidos públicamente y que residen de forma permanente en Quito.

[9] En esta categoría se incluyen a personas que transmigran el género y la vestimenta adscrita por los cánones políticos y sociales que les ha adjudicado el sistema heteronormativo.  Incluye también a las personas que han hecho transformaciones radicales en sus cuerpos para acercarse a la fisiología corporal del otro sexo, al que biológicamente no pertenecen; aunque las constituye identitariamente desde su subjetividad personal y necesidad individual.

[10] Gays, Lesbianas, Bisexuales, Transgéneros/Travestis/Transexuales, e Intersexuales.  Por otra parte, yo reordeno las siglas GLBTI, e inicio con la B correspondiente a bisexuales debido a que en trabajos de campo anteriores se visibilizó que las prácticas homoeróticas y sexuales “casuales” entre personas del mismo sexo y supuestamente heterosexuales, son más extendidas y frecuentes de lo que se acepta pública y socialmente; continúo con la L, porque las lesbianas han sido invisibilizadas reiterativa y sistemáticamente en y de la historia; por lo tanto, de la memoria colectiva.

[11]  Inclusión del artículo nº 23, literal 3 donde se establece el derecho a no ser discriminado por orientación sexual; es decir, se alcanza la aceptación política de las diversas identidades homosexuales.

[12] Bisexuales, lesbianas, transgéneros, travestis, transexuales, gays, homosexuales y el grupo de control conformado por heterosexuales femeninos y masculinos.

[13] Hetero: varones y mujeres que se auto identificaron como heterosexuales; Homo: lesbianas, gays, bisexuales, homosexuales e intersexuales; Trans: travestis, transgéneros y transexuales.  

[14] Ser una Trans varón implica el gusto por ser mujer; no necesariamente implica el gusto  por los hombres; por lo tanto, no implica necesariamente tener sexo o apetencia sexual por un varón.

[15] Anexo nº 1, Formato de la encuesta aplicada a los individuos investigados _auto administrada_.

[16] Para diseñar la encuesta de opinión  tuve el soporte técnico y la inapreciable colaboración del Sociólogo Hugo Barber; catedrático universitario y gerente de DATANÁLISIS C. A.  Para la digitalización de la base de datos contraté a un empleado de esta compañía.  Mientras que para la elaboración de los cuadros contraté al  Ing. Paul Coello; por sugerencia del profesor Carlos Larrea Maldonado.  Quiero dejar constancia de mi agradecimiento a todos ellos por sus invalorables contribuciones; sin su colaboración no me habría sido factible culminar esta investigación.

[17] Entendida esta noción como prácticas performáticas y de escenificación tanto pública como privada que reafirmen la “virilidad” de los actores sociales masculinos, mediante la ratificación de su “hombría” al insinuar y/o declarar haber realizado actos machistas que le ayudan socialmente a sostener su masculinidad, como el “demostrar” que tiene varias mujeres para su uso y deleite, que  no tiene comportamientos feminizados ni en el ámbito afectivo, ni en el gestual y menos aún al nivel de la práctica sexual.

[18] Foucault, Michel, Historia de la Sexualidad. 1, La voluntad de saber, México, siglo xxi editores, s.a., 1977.

[19] León Sierra, actor  de cine y teatro, actualmente trabaja en el Ministerio de Cultura, miembro activo del movimiento social GLBT en Ecuador, entrevista realizada por la autora, Quito, marzo 2008.

[20] Es un término inglés muy controversial que textualmente significa: raro, inusual, extraño; popularmente se lo ha utilizado de forma ofensiva y peyorativa como chueco,  para denominar, nombrar y descalificar a personas bisexuales, homosexuales femeninos y masculinos, travestis, transgéneros, transexuales, intersexos, autosexuales y a comunidades asexuales.  A finales del siglo XX un grupo de las personas afectadas reivindican el término, apropiándose del mismo para autodenominarse e identificarse como personas de una ‘orientación’ sexual e identitaria de género con expresiones distintas, que no están conformes con la heteronormativa social imperante.  Rechazan frontalmente las clasificaciones del sistema binario sexo-género heteropatriarcal.  Desarrollan lo que se ha denominado ‘teoría queer’, y se han consolidado como un movimiento intelectual, militante y activo políticamente que defiende la movilidad sexual y de género de las personas con sus particularidades y prácticas diversas.  Parten de la insubordinación a las conductas normativas que rigen e inciden en la esfera política socio cultural a la que pertenecen, rechazan cualquier clasificación que las encasille y pretenda limitar sus preferencias de placer sexual y/o sus prácticas. 

[21] Butler, Judith, Cuerpos que importan: Sobre los límites materiales y discursivos del “Sexo”, Editorial Paidós, SAICF, Buenos Aires, 2002.

[22] Pacto de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (Art. 6.1, 7), En: Mujeres lesbianas en Quito, OEML, Impresión Soboc Grafic, Quito - Ecuador, 2008, p.62.

[23] Testimonio de María José, informante Trans, quien, en su vida cotidiana se muestra y viste como varón, entrevista realizada por la autora, Quito, marzo 2008.

[24] Testimonio de una joven, ratificado por varios de sus amigas y amigos; Diario de Campo, Quito, 2007.

[25] Hombres supuestamente heterosexuales, las prefieren aunque muchas veces después de “utilizarlas” se expresan de ellas con desprecio y violencia; como un acto “viril” para tratar de sostener su masculinidad públicamente.

[26] Ver Margarita Camacho: Cuerpos encerrados, cuerpos emancipados Travestis en el ex penal García Moreno, Editorial Abya-Yala y El Conejo; Quito, 2007.  Diario de Campo, Quito, 2006.

[27] Reyes, Hernán, Las “otras sexualidades” visibilizaciones, resistencias y disidencias. En: La Otra América en debate: Aportes del I Foro Social Américas, Irene León, editora, Quito, Ecuador 2006, p. 13.

[28] Testimonio de Claudia Rodríguez, Movimiento Unificado de Minorías Sexuales de Chile, Registro videográfico del 1er. Congreso Trans del Ecuador, realizado por Romina Ordoñez, noviembre 2005.

[29] León, Sierra, actor  de cine y teatro, actualmente trabaja en el Ministerio de Cultura. Activista del movimiento social GLBTI del Ecuador, entrevista realizada por la autora, Quito, marzo 2008.

[30] Boaventura de Sousa Santos, Globalización contrahegemónica y Diversa, En: diversidades, Revista  Internacional de Análisis  Nº 1, FEDAEPS y Diálogo Sur-Sur LGBT, Quito, 2005, p. 13.

[31] Testimonio de Claudia Rodríguez, Movimiento Unificado de Minorías Sexuales de Chile, Registro videográfico del 1er. Congreso Trans del Ecuador, realizado por Romina Ordoñez, Quito 2005.

[32] Testimonio de María José, informante Trans, entrevista realizada por la autora, Quito, diciembre 2007.

[33] Rashell Erazo, Presidenta de la Fundación Alfil GLBTH: identidades en Diálogo, Diario de campo, Quito 2008.

[34] Boaventura de Sousa Santos, Globalización contrahegemónica y Diversa, En: diversidades, Revista  Internacional de Análisis  Nº 1, FEDAEPS y Diálogo Sur-Sur LGBT, Quito, 2005, p. 11.

[35] León Sierra, actor  de cine y teatro, actualmente trabaja en el Ministerio de Cultura, Activista del movimiento social GLBTI del Ecuador, entrevista realizada por la autora, Quito, marzo 2008.

[36] Testimonio de María José, informante Trans, entrevista realizada por la autora, Quito, diciembre 2007.

[37] Testimonio de María José, informante Trans, entrevista realizada por la autora, Quito, marzo 2008.

[38] Letti Rojas, Fundación CAUSANA, intervención en el Foro Garantías Constitucionales y comunidad BLTGTHI, Quito, noviembre 2007.

[39] Testimonio de María José, informante Trans, entrevista realizada por la autora, Quito, marzo 2008.

[40] Testimonio de una Trans, Diario de Campo, Quito, 2008.

[41] Testimonio de María José, informante Trans, entrevista realizada por la autora, Quito, marzo 2008.

[42] Lacqueur, Thomas, La construcción del sexo: cuerpo y género desde los griegos hasta Freud, capítulo 1: sobre el lenguaje y la carne, pp. 15-20, capítulo 3: Nueva ciencia, carne única, pp. 121-202, el descubrimiento de los sexos: pp. 257-328, Ediciones Cátedra, Madrid.

[43] Lacqueur, Thomas, La construcción del sexo: cuerpo y género desde los griegos hasta Freud, Ediciones Cátedra, Madrid; p.46.

[44] Testimonio de María José, informante Trans, entrevista realizada por la autora, Quito, enero 2008.

[45] Chamberland, Line, La homofobia en el trabajo. En: AMERICA LATINA en movimiento, sexualidades disidentes, Revista diversidades 2, Quito, Ecuador, mayo 2007, p. 25.

[46] Testimonio de María José, informante Trans, entrevista realizada por la autora, Quito, noviembre 2008

[47] León Sierra, actor  de cine y teatro, actualmente trabaja en el Ministerio de Cultura, miembro activo del movimiento social GLBT en Ecuador, entrevista realizada por la autora, Quito, marzo 2008.

[48] “Hace falta desarrollar algunos elementos básicos, básicos ¿si?, ehhh… debería ser obligatorio en discotecas, bares y otros lugares que ofrecen las posibilidades de seducción y encuentro, que hayan máquinas de dispensadores de condones, en todos los lugares que pueda haber sexo fácil, hoteles, bares (…) ehhh… los dos únicos cines porno de Quito ¿si?, no tienen máquinas dispensadoras de condones y una buena parte de las relaciones homosexuales ocurren ahí”, en los baños públicos, en todo lugar…, en todas las universidades, es obvio”, Testimonio de Pablo Andrade, catedrático universitario UASB, entrevista realizada por la autora, Quito, 2007.

[49] Testimonio de María José, informante Trans, entrevista realizada por la autora, Quito, marzo 2008.

[50] Testimonio de un homosexual asumido públicamente, entrevista realizada por la autora, Quito 2007.

[51] Bueno, ehhh… como primordial sería la belleza, pero también la cocina; de ahí comooo… yo no tengo chance en escoger el trabajo, es decir lo importante es trabajar honradamente y el trabajo que haya; y por eso he trabajado en la construcción y eso es durísimo, y entonces y he hecho en la vida de todo y entonces no hay ningún problema lo que tenga que hacer y hiecho (sic) de mecánico automotriz, y hiecho de guardia, ehhh…. y en algún momento trabajé un chance de conserje, de pintor de casas, deee…, ahh … últimamente… ahh también trabajé haciendo fundas de papel, trabajeee (sic)  un poco de auxiliar de enfermería también, pero no tengo lo completo en eso… yo estudié en una parroquia afuera, y no me hicieron valer, mucho eso, entonces en la práctica no me sirvió de mucho, entonces claro a mi me gustaría esto de enfermería también me gusta; de ahí en lo que sea.”  Testimonio de María José, informante Trans, entrevista realizada por la autora, Quito, marzo 2008.

[52] Butler, Judith, Cuerpos que importan: Sobre los límites materiales y discursivos del “Sexo”, Editorial Paidós, SAICF, Buenos Aires, 2002.

[53] Testimonio de María José, informante Trans, entrevista realizada por la autora, Quito, marzo 2008.

 

[54] Chamberland, Line, La homofobia en el trabajo. En: AMERICA LATINA en movimiento, sexualidades disidentes, Revista diversidades 2, Quito, Ecuador, mayo 2007, p. 25.

[55] Se utiliza esta categoría para aquellas personas que no sienten ningún deseo sexual por nadie ni nada.

[56] Se utiliza esta categoría para aquellas personas que autosatisfacen sus deseos y necesidades sexuales.

[57] Francisco Guayasamín, activista bltgi, entrevista realizada por la autora, Quito, 2007.

[58] Butler, Judith, Cuerpos que importan: Sobre los límites materiales y discursivos del “sexo”, Editorial Paidós SAICF, Buenos Aires, 2002, p. 14.

[59] Butler, Judith, Cuerpos que importan: Sobre los límites materiales y discursivos del “sexo”, Editorial Paidós SAICF, Buenos Aires, 2002, p. 19.

[60] Ibíd., p.42.

[61] Testimonio de María José, entrevista realizada por la autora, Quito, marzo 2007.

[62] Halperin, David M., Saint Foucault para una hagiografía gay, Oxford University, Nueva York, 1995,  Ediciones  Literales Edelp, Argentina, 2000, 2004, p. 90.

[63] Testimonio de María José, informante Trans, entrevista realizada por la autora, Quito, marzo 2008.

[64] Butler, Judith, Cuerpos que importan: Sobre los límites materiales y discursivos del “Sexo”, Buenos Aires, Editorial Paidós SAICF, 2002.

[65] Juan Zabala, fotógrafo y artista visual; extracto del texto que acompaña su exposición fotográfica: Más de una vez al año no hace daño, Museo Camilo Egas, Banco Central del Ecuador, como parte de las Jornadas de Celebración de la Diversidad y la Cultura GLBTI, Quito 2008.

[66] Hombres que por un día se travisten de mujer; actuando y representando a una viuda exuberante y de una coquetería desbordada a la vez que se exhibe en el espacio público llorona y acongojada frente a los transeúntes a quienes los aborda en busca de “una caridadcita _dinero_  para el pobre viejito” su marido el año viejo; el cual es quemado y muere simbólicamente a la media noche del fin de año occidental.

[67] Muñeco que representa el año que termina; es elaborado con papel, viruta y ropa vieja.

[68] La carrera política de McCarthy terminó cuando fue censurado por el Senado el 2 de diciembre de 1954. Su suspensión política coincidió con una conversión de su nombre en “McCarthismo” o “táctica McCarthy”, para referirse a similares “cazas de brujas” en la historia reciente americana. The American Heritage Dictionary proporciona la siguiente definición de McCarthismo: “1. La práctica política de publicitar acusaciones de deslealtad o subversión sin suficiente relación con las pruebas existentes, y 2. El uso de métodos de investigación y acusación considerados como injustos con el fin de acabar con la oposición, en the Dwight D. Eisenhower Library and Museum (US National Archives and Records Administration) http://www.eisenhower.utexas.edu/dl/McCarthy/Mccarthydocuments.html

[69] Tsinonis, Nikolaos, Memoria y homosexualidad: sufrimiento, olvido y dignidad, (traducción de Felipe Gómez), Bilbao - España, sf., p. 15.

[70] Mediante decisión de 10 de mayo de 1957 el Tribunal Constitucional de la RFA en Karlsruhe estableció que la última versión del artículo 175 del Código Penal alemán, tal y como había sido enmendado por los nazis en 1935 para convertir la definición de actos homosexuales masculinos en una definición más omnicomprensiva y sancionarlos más severamente, era acorde a la Constitución porque “no interfiere con el libre desarrollo de la personalidad” y “no contiene nada específicamente nacionalsocialista”. Como justificación, mantuvo que los actos homosexuales “ofenden incuestionablemente los sentimientos morales del pueblo alemán”. El Tribunal fue incluso más allá, recomendando que la máxima pena por dicha ofensa se duplicara de 5 a 10 años. Ver al respecto WARREN, J. And PERCY, W.A.: “Homosexuals in Nazi Germany”, Simon Wiesenthal Center Annual Volume, nº 7, 1990, en http://motlc.wiesenthal.com/site/pp.asp?c=gvKVLcMVIuG&b=395203.; Radio Netherlands Wereldomroep, “Train to Sachsenhausen”, en la página web de RNW, en http://www.rnw.nl/society/html/sachs011025.html, 25 de octubre de 2001.

Lambda, GLBT Community Services, Symbols of the Gay, Lesbian, Bisexual and Transgender Movements-Pink Triangle, en la página web de LAMBDA, www.lambda.org.

Zero, 150.000 Triángulos Rosas, nº 26, abril de 2001. Cita tomada del artículo: Tsinonis, Nikolaos, Memoria y homosexualidad: sufrimiento, olvido y dignidad, (traducción de Felipe Gómez), sf.

[71] En el artículo 516 inciso primero del Código Penal del Ecuador: “En los casos de homosexualismo, que no constituyan violación, los dos correos serán reprimidos con reclusión mayor de cuatro a ocho años.”  Este castigo penal evidenciaba la imperante subordinación y desigualdad delste pudieras'sde la medicina denominados del grupo u presencia, desafiando la normatizacividad en el caso de personas homosexua poder sobre los homosexuales.

[72] Existe una clara contraposición de los criterios que rigen las políticas institucionales de las alcaldías de Quito y Guayaquil en relación a la autonomía de la identidad sexual y sus posibles expresiones emotivas en el espacio público de los dos centros urbanos de mayor importancia del país.  En Guayaquil dentro del perímetro de la denominada reforma urbana del Malecón y el centro tradicional de la ciudad está prohibido y controlado con el silbato de un “guardia de seguridad ciudadana” expresiones corporales como un beso o abrazarse apretujadamente; ni siquiera para las parejas heterosexuales.  Por otra parte, en Guayaquil apenas el año pasado se autorizó un desfile (no la marcha) por el día del Orgullo glbti.  Mientras que en la capital se han desarrollado las marchas del 28 de junio por el día del orgullo de la Diversidad Sexual y todos los eventos preliminares desde hace aproximadamente diez años sin ninguna restricción coercitiva.  Cabe resaltar y agradecer que este año contó con el apoyo del Gobierno de la Provincia de Pichincha, de la Alcaldía Metropolitana, del Banco Central del Ecuador y del Ministerio de Cultura, este último financió y respaldó todos los eventos culturales que organizó y suscitó el movimiento social bltgi y sus activistas quienes coordinaron todas las actividades de esta magna jornada cultural.   En reconocimiento a su gestión quisiera mencionar a: León Sierra empleado del Ministerio de Cultura, Sofía Carrión de la OEML, Efraín Soria de EQUIDAD, Rashell Erazo de la Asociación ALFIL y Fredy Lobato.

[73] Abg. Elizabeth Vásquez, activista pro identidades sexuales en diálogo, Proyecto Transgénero, “Casa Trans”de Quito. En: Margarita Camacho, ¿Reconocimiento Constitucional es sinónimo de derechos y no discriminación?, Ecuador Debate Nº 71, Quito, 2007, p. 109.

[74] En el caso de la ciudad de Guayaquil existen testimonios de que los varones que eran identificados como homosexuales eran torturados síquica y físicamente para posteriormente lanzarlos al río Guayas.

[75] Francisco Guayasamín, activista bltgi, entrevista realizada por la autora, Quito 2007.

[76] Dentro del perímetro de la denominada reforma urbana del Malecón y el Centro urbano tradicional de la ciudad están prohibidas expresiones corporales tales como un beso o abrazarse apretujadamente ni siquiera entre parejas de jóvenes adultos heterosexuales menos aún para las personas bltgi.  Estos actos son controlados con el silbato de un guardia de la denominada campaña de “seguridad ciudadana” y probablemente por las cámaras “ojo de águila” instaladas por las políticas de control de la Municipalidad porteña.

[77] Chamberland, Line, La homofobia en el trabajo. En: AMERICA LATINA en movimiento, sexualidades disidentes, Revista diversidades 2, Quito, Ecuador, mayo 2007, p. 24.

[78] Ibíd., 2007.

[79] Artículo 516, literal 3 de la Constitución Política Ecuatoriana de 1998, aún vigente en la actualidad.

[80] Con una reciente excepción y gracias a la gestión de la actual vice Alcaldesa de Quito Margarita Carranco, quien conjuntamente con el movimiento social bltgi lograron promulgar la ordenanza 0240 de: inclusión de la diversidad sexual glbti, (gays, lesbianas, bisexuales, transgeneros e intersex) en las políticas del Distrito Metropolitano; esta ordenanza fue sancionada el 26 de diciembre del 2007 en Quito; por el Alcalde Metropolitano Paco Moncayo Gallegos; y consta en el Registro Oficial Nro. 280, el día Viernes, 22 de febrero del 2008.

[81] Gracias a la gestión de la Abogada Elizabeth Vásquez, Directora del Proyecto Transgénero, la ciudadana Trans, Mishell Ríos fue contratada como secretaria a partir del mes de mayo del presente año en el Ministerio de Justicia del Ecuador.

[82] Se ha logrado que el Registro Civil acepte la cedulación con la apariencia de género femenina y su nuevo nombre, de dos ciudadanas Trans.

[83] www.proyecto-transgenero. org, Quito, mayo 2008.

[84] Testimonio de Carla, trans ecuatoriana, Registro videográfico del 1er. Congreso Trans del Ecuador, realizado por Romina Ordoñez, noviembre 2005.

[85] Chamberland, Line, La homofobia en el trabajo. En: AMERICA LATINA en movimiento, sexualidades disidentes, Revista diversidades 2, Quito, Ecuador, mayo 2007, p. 25.

[86] Cayetana Salao, artista Trans, integrante del proyecto “Transtango”, feminista y miembra activa de la Casa Rosa, entrevista realizada por la autora, Quito 2008.

[87] Testimonio de Claudia Rodríguez, Movimiento Unificado de Minorías Sexuales de Chile, Registro videográfico del 1er. Congreso Trans del Ecuador, realizado por Romina Ordoñez, Quito, noviembre 2005.

[88] Ibíd., 2005.

[89] Chamberland, Line, La homofobia en el trabajo. En: AMERICA LATINA en movimiento, sexualidades disidentes, Revista diversidades 2, Ecuador, Quito, mayo 2007, p. 25.

[90] Cayetana Salao, artista Trans, integrante del proyecto “Transtango”, feminista y miembra activa de la Casa Rosa, entrevista realizada por la autora, Quito 2008.

[91] Pablo Andrade, catedrático universitario UASB, entrevista realizada por la autora, Quito 2007.

[92] Francisco Guayasamín, activista bltgi, entrevista realizada por la autora, Quito 2007.

[93] León Sierra, actor  de cine y teatro, actualmente trabaja en el Ministerio de Cultura, miembro activo del movimiento social glbti del Ecuador, entrevista realizada por la autora, Quito, marzo 2008.

[94] Chamberland, Line, La homofobia en el trabajo. En: AMERICA LATINA en movimiento, sexualidades disidentes, Revista diversidades 2, Ecuador, Quito, mayo 2007, p. 25.

[95] Testimonio de María José, entrevista realizada por la autora, Quito, marzo 2007.

[96] Cayetana Salao, artista Trans, integrante del proyecto “Transtango”, feminista y miembra activa de la Casa Rosa, entrevista realizada por la autora, Quito. 2008.

[97] Palabra kichwa que significa infante.

[98]  Anexo nº 2,  Definición sexual por nivel educativo: El resultado del nivel de escolaridad entre los tres diferentes grupos arrojan marcadas diferencias:

El grupo Trans, tiene mayor porcentaje de primaria incompleta en relación a los otros dos grupos 31.6%). 

Por otro lado, el grupo Hetero presenta un porcentaje similar (30.8%), de personas con nivel de post-grado.

El grupo Homo a su vez tiene un porcentaje cercano de personas con instrucción universitaria completa (28.8%).

Se puede observar que el mayor porcentaje del grupo Hetero tiene instrucción de tercer o cuarto nivel (74.4%).

La mayor parte de personas del grupo Homo en cambio tiene nivel universitario completo o incompleto (71.5%)

Y solamente un reducido número del  grupo Trans accede a instrucción universitaria (21.1%)

Y apenas concluyen sus estudios universitarios (5.3%). 

[99] Anexo nº 3, Tenencia de la vivienda en Quito por auto definición según su orientación sexual: En cuanto a la tenencia de la vivienda, observamos que los grupos Hetero y Homo tienen características similares; pues en ambos casos 6 de cada 10 individuos residen en viviendas propias o familiares, a diferencia del grupo Trans, quienes apenas 2.5 de cada 10 tienen aquella característica y la mitad de ellos viven arrendando.

[100] Anexo nº 4, Definición sexual por aspiración a tener un negocio propio: El grupo Trans es el más interesado en tener un negocio propio, y el grupo Hetero el menos interesado.

[101] Anexo nº 5, Tipo de trabajo por autodefinición según orientación sexual: En el cuadro se evidencia que un grupo importante de los grupos Trans y Homo tienden a trabajar independientemente  (24% y 31%  respectivamente); a diferencia de las personas del grupo Hetero, quienes apenas un 9% tienen su negocio propio.  

[102] Son varones que muchas de las veces aceptan que tienen prácticas homoeróticas con personas de su mismo sexo, pero que se consideran que estas prácticas reafirman su “heterosexualidad”.

[103] Anexo nº 6, Definición sexual y medios de obtención del trabajo: Los medios más frecuentes para obtener trabajo en todos los grupos, es mediante amistades.  Sin embargo, en el caso del grupo Trans han recibido mayor ayuda de sus amigas y vecinos.

[104] Anexo nº 7, Definición sexual por lugar de residencia, Aunque no hay relación directa entre la zona de residencia y la definición sexual, los grupos Hetero y Homo de esta muestra se ubican preferentemente en la zona norte de la ciudad.  Mientras que el grupo Trans en su mayoría se ubican en la zona del centro histórico hacia el sur.   

[105] Como la proliferación de saunas, estos son de acceso exclusivo para gays y homosexuales masculinos únicamente.  Donde se ofrecen servicios de masaje, las duchas son compartidas, existen cabinas privadas en el caso de querer tener contactos sexuales en privacidad y no delante de los otros usuarios como suele suceder en algunas circunstancias.

[106] Anexo nº 8, Definición sexual por tipo de prácticas sexuales, El grupo Trans son quienes reconocen haber tenido mayor diversidad en el tipo de prácticas sexuales; alcanzando hasta cinco.  Sin embargo hay un individuo que se define como Hetero que declara haber tenido tres tipos de práctica sexual, aún cuando pertenece a un grupo etáreo jóven (25-30 años)

[107] Anexo nº 9, Definición sexual por tiempo en el trabajo actual, El grupo Hetero ha permanecido más tiempo en sus actuales trabajos; a diferencia de los grupos Trans y Homo que en su mayoría tienen menos de 5 años en sus actuales trabajos, lo cual refleja una mayor estabilidad laboral del grupo Hetero.

[108] Anexo nº 10, Definición sexual por disposición a cambio de ocupación, Los actores sociales más propensos a cambiar de ocupación son las pertenecientes al grupo Trans; en oposición al grupo Hetero, que muestran menos interés en cambiar de ocupación.

[109] Anexo nº 11 Definición sexual por actividad laboral actual: La multiplicidad de tipos de actividad laboral al momento de realizar la encuesta es amplia; y oculta otro tipo de ocupación laboral; por este motivo adjunto un cuadro adicional

Anexo nº 11x, ¿Qué ha recibido a cambio de sus relaciones sexuales por auto definición según orientación sexual: Se observa que más del 80% de Trans declaran haber recibido dinero a cambio de sus relaciones sexuales, este dato permite inferir que están vinculadas al trabajo de servicios sexuales.

[110] Anexo nº 12 Rango de ingreso por auto definición según orientación sexual: Del grupo Trans investigado todas ganan menos de  doscientos dólares por  mes, a diferencia de los grupos Homo y Hetero, quienes al menos el 70% declaran tener un ingreso mayor a esa cifra, en general sus ingresos son altos y no difieren entre si.

[111] Anexo nº 14 , Afiliación al Seguro Social - IESS por auto definición según orientación sexual:

Los datos revelan que más de la mitad del grupo Homo, no tienen afiliación a la Seguro Social; mientras que el grupo Trans no llega ni al 23 %, en contraposición con el grupo Hetero, quienes más de la mitad sí son afiliados al IESS.

[112] Anexo Nº 13, Definición sexual por disposición de Seguro de Salud: Apenas el 5 % del grupo Trans tiene seguridad privada de salud; mientras que el grupo Homo investigado es el más acceso tiene a la seguridad privada de salud 38.1 %, el grupo Hetero alcanza el 35.9 %.

[113]Anexo nº 15, Nivel de Instrucción por auto definición según orientación sexual: El nivel de instrucción educativa afecta directamente en la calidad y tipo de trabajo al que pueden acceder los individuos.  Al indagar el nivel de instrucción por autodefinición sexual se verificó una gran diferencia a favor del grupo Hetero, así 3 de cada 4 (75,6%) han alcanzado nivel universitario completo o de postgrado.  Mientras que más de la mitad del grupo Homo (57,7%) tienen nivel universitario incompleto; y el grupo Trans se encuentra en las peores condiciones, donde 7 de cada 10 personas no tiene ni siquiera la secundaria completa.

[114] Anexo nº 16, Definición sexual por discrimen general: La percepción de discrimen negativo es más evidente en el caso de las Trans, 8 de cada 10 individuos se han sentido discriminados en algún tipo de trabajo.

[115] Anexo nº 17, Definición sexual por disposición a cambio de ocupación: Los actores más propensos a cambiar de ocupación son las pertenecientes al grupo Trans, en oposición al grupo Hetero, que muestran menos interés en cambiar el tipo de ocupación.

[116] Chamberland, Line, La homofobia en el trabajo. En: AMERICA LATINA en movimiento, sexualidades disidentes, Revista diversidades 2, Ecuador, Quito, mayo 2007, p. 25.

[117] Anexo nº 18, Tenencia de trabajo por auto definición según su orientación sexual: Todos los individuos del grupo Hetero consultado disponen de trabajo durante el período de la encuesta; a diferencia del grupo Homo, donde 1 de cada 10 no dispone de trabajo; esto se agrava aún más en el caso del grupo Trans donde 3 de cada 10 no disponían de trabajo.

[118] Testimonio de María José, entrevista realizada por la autora, Quito, marzo 2007.

[119] Está ubicada en el centro económico de encuentro y esparcimiento de Quito; en el barrio de la Mariscal y se concentra alrededor de la Plaza Foch.  Hace alrededor de dos décadas, éste era el lugar emblemático de las Travestis insertas en los favores sexuales; por este motivo entre otros esta zona estuvo desvalorizada a nivel comercial y residencial.  Sin embargo, hoy en la actualidad es el área de mayor valorización comercial y de esparcimiento.  Las Trans, fueron “oficialmente” desplazadas dos cuadras hacia el este, a la avenida 6 de Diciembre y calle Foch.  A pesar, de la limpieza sociológica realizada por el Municipio y ante la constante presión de propietarios de locales comerciales; ellas, recorren y deambulan permanentemente por su emblemática zona de trabajo.

[120] Testimonio de un Gay bastante transandrógeno, trabaja brindando servicios sexuales en la zona de la Mariscal, Quito, 2008.

[121] Garrorena Angel,  El Estado Español como Estado Social y Democrático de Derecho, Madrid, Editorial Tecnos, 1991, pp. 50-51.

[122] Anexo nº 19, Auto definición sexual por orientación y práctica sexual: mostrando que estas son coincidentes, apenas hay un 4% de mal definición, reflejándose por ejemplo en una persona, quien según su orientación es homo, pero según su práctica es hetero. A esta persona se lo ha realizado un filtro con el resto de preguntas y se considera que es una persona homosexual, pues a pesar de que dice haber tenido sólo prácticas heterosexuales, declara también haber tenido parejas intimas del mismo sexo.  Adicionalmente hay tres personas más cuyas prácticas han sido homosexuales e inclusive algunas prácticas heterosexuales pero se autodefinen por su orientación sexual como transexuales. De igual manera a estas personas se les ha realizado el correspondiente seguimiento y se puede concluir que aunque hayan tenido otras prácticas sexuales diversas; son personas bisexuales.

Por esta razón de aquí en adelante se considera  como características sexuales únicamente aquella que se deduce por su orientación sexual.

[123] Anexo nº 20, Grupos de edad de los individuos investigados: predominan las personas que están en un rango etáreo entre los 25 y 30 años de edad y quienes tienen más de 41 años.

[124] Anexo nº 21, Definición sexual por conformidad laboral actual: El grupo Trans muestra una mayor inconformidad con su situación laboral actual, en tanto que el grupo Hetero es el más conforme.

[125] Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social.

[126] Anexo nº 22, Edad de iniciación según orientación sexual: En este cuadro se evidencia la precariedad de la situación, especialmente del grupo Trans, 7 de cada 10 individuos de este grupo ya empiezan a trabajar antes de los 16 años de edad y el 100% de ellos ya trabajan antes de los 21 años de edad.

[127] Testimonio de una ciudadana Trans, Diario de campo, Quito 2007.

[128] Anexo nº 23, Definición sexual por provincia de procedencia: Este cuadro muestra que más de la mitad del grupo Trans proviene de la región costa a diferencia de los otros dos grupos cuya proveniencia mayoritaria es de la región sierra.

[129] Generalmente una Trans de mayor edad que estuvo en similares circunstancias.

[130] Testimonio de una Trans, Diario de Campo, Quito, 2008.

[131] Sandra Álvarez Monsalve, Directora Ejecutiva de la OEML, cita del texto de la ponencia presentada en el Foro - Conversatorio: Visible por elección o por necesidad, durante las Jornadas de Celebración de la Diversidad y la Cultura GLBTI, Quito 2008.

[132] Dato obtenido y reconfirmado durante esta investigación cuali-cuantitativa, Quito 2007 – 2008.

[133] Butler, Judith, Mecanismos psíquicos del poder, Teorías sobre la sujeción, Universitat  de Valencia, Ediciones Cátedra (Grupo Anaya, S.A.) 2001, p. 151.

[134] Este fue el grito de lucha del conglomerado glbti, durante la marcha del orgullo de la diversidad y la cultura 2008, realizada el 28 de junio en Quito.

[135] Testimonio de una ciudadana Trans, Registro videográfico del 1er. Congreso Trans del Ecuador, realizado por Romina Ordoñez, Quito 2005.



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