DIVERSIDADES SEXUALES
exclusión social e inserción laboral en Quito
Por: Margarita Camacho Zambrano

Este trabajo investigativo hace un acercamiento a los efectos
laborales y sociales de un grupo de Transgéneros y homosexuales
tanto femeninos como masculinos en relación a las circunstancias de
precariedad y desprotección social y los factores desencadenantes
para su discriminación. La muestra escogida presenta un universo
social compuesto por múltiples diversidades sexuales,
grupos etáreos, sociales, étnicos y de género; que habitan en el
sector urbano de Quito. La investigación se realizó en el período
comprendido entre junio 2007 a junio 2008; el método utilizado fue
tanto cualitativo _etnográfico-antropológico_ como cuantitativo
_encuesta de opinión auto administrada_ se realizó entre cien
actores sociales. Los cuadros y sus resultados agrupan a las/os
diferentes actores en tres grupos: Heterosexuales (femeninos y
masculinos), Homosexuales (lesbianas, gays,
bisexuales, homosexuales)
y el grupo Trans: transgéneros, travestis y transexuales.
Exclusión
social de Trans y homosexuales que habitan en Quito como
consecuencia de procesos de discriminación laboral debido a sus
prácticas sexuales y de género.
El interés del presente trabajo académico
investigativo fue mostrar cómo el discurso normativo de no
discriminación por orientación
sexual oculta una clara y cotidiana exclusión socio laboral
hacia los grupos Trans
y Homo
que habitan en el centro urbano de Quito.
Este discurso político está abiertamente sustentado y validado en
las convenciones socio políticas de la estructura del sistema
laboral de Quito.
El objetivo de la investigación cuali-cuantitativa
es analizar las características de la inserción laboral reciente de
Trans
y Homo para vislumbrar la situación actual de estos actores en el
sector urbano de Quito. Esta realidad puede evidenciar un ejercicio
antidemocrático como consecuencia de la reiterativa y sistemática
práctica de exclusión social de la que han sido y son objeto las
personas auto definidas como glbti,
por parte de otros actores sociales. Dentro de este contexto socio
político se crean efectos de discriminación laboral tanto positiva
como negativa; generando nichos y circunstancias laborales
singulares para las personas bltgi; circunstancias que permiten
entender la complejidad del ejercicio de poder al interior de la red
socio laboral de Quito. Esto, pone en evidencia las limitaciones de
la normativa Constitucional
en relación con la supuesta igualdad de derechos laborales de todas
las personas.
La muestra poblacional de la investigación
cuantitativa estuvo conformada por personas de diferentes rangos de
ingreso y distintas características de ocupación laboral,
socioeducativas, etáreas _a partir de los 25 años de edad_, étnicas
y ante todo de diversa auto definición sexual.
Para el cruce, el análisis y el procesamiento sociológico de los
datos obtenidos y de las variables que conformaron la encuesta de
opinión se agrupó a los actores investigadas/os en tres categorías.
También se utilizó el método cualitativo; donde la recopilación de
datos se obtuvo mediante entrevistas y por medio del trabajo
etnográfico durante la cotidianidad de algunas Trans, en su
mayoría de “varón”
a mujer; y también de algunos/as personas homosexuales. Se logró
testimonios relevantes por parte de estos actores; evidenciando una
realidad subyacente a la dada a conocer publicamente y en algunos
aspectos a la información obtenida en las encuestas
autoadministradas. Cabe destacar que adicionalmente se hizo el
seguimiento a profundidad de una historia de vida.
La hipótesis con que se trabajó en esta
investigación, es que la situación laboral de las personas
autodefinidas como Trans y Homo _femeninos y masculinos_ es
inestable en comparación a la de quienes se definen como
heterosexuales; y que esto provoca condiciones de precariedad en su
condición socio laboral al interior del sector urbano de Quito.
Consideraciones
Metodológicas
Para el acercamiento al estado actual de la hipótesis de
exclusión e inserción laboral de Trans y Homo en el
sector urbano de Quito se utilizó una encuesta de opinión;
la cual, no puede generalizarse a toda la población de Quito; debido
a la dificultad de obtener parámetros poblacionales que determinen
un tamaño adecuado de muestra, y permitan recoger la misma con la
aleatoriedad que esta investigación requeriría–. Así también se
realizó entrevistas a profundidad y panorámicas a un grupo
seleccionado de los mismos actores encuestadas/os. Otros
entrevistados fueron politólogos, especialistas en exclusión social,
identidades sexuales diversas, género, derechos humanos y activistas
bltgi’s. De esta forma se logró el acopio y la recopilación cuali-cuantitativa
de los datos de inserción socio laborales vinculados a las distintas
diversidades sexuales en Quito.
Los cuadros presentados con los resultados de los datos
obtenidos y procesados; agrupan a las/os diferentes actores en tres
grupos: Hetero, Homo y Trans. Se optó por clasificarlos en estos
tres diferentes grupos, gracias a la autodefinición de la persona
encuestada respecto a su orientación sexual. En consecuencia, se
definió como Hetero a todo individuo mujer u hombre cuya
única orientación sexual autodefinida es la heterosexual; como
Homo se definió a todo individuo hombre o mujer con una
orientación sexual autodefinida ya sea como: bisexual, lesbiana,
homosexual, intersexual o gay; como Trans se definió a los demás
casos, es decir a quienes declaran tener una orientación sexual
autodefinida como: travestis, transgéneros y transexuales.
La otra clasificación que se realizó para presentar
algunos cuadros del presente estudio fue por tipo de práctica
sexual; en cuyo caso se definió como Hetero a la persona,
mujer o hombre que declara haber tenido prácticas sexuales con
personas del sexo opuesto. Se definió como Homo a aquellas
personas hombres o mujeres que durante sus prácticas sexuales
declaran haber estado con individuos del mismo sexo aunque hayan
tenido prácticas sexuales con el sexo opuesto y que no se
autodefinen como Trans. Se definió como Trans a todas las demás
personas; las cuales se auto definen como tal y que varias declaran
haber tenido una diversidad mayor de los tipos de prácticas
sexuales.
Por
otra parte, cabe resaltar que las limitaciones metodológicas tienden
a complejizarse cuando se realizan estudios grupales; y más aún,
cuando se combinan técnicas metodológicas como es el caso de la
presente investigación. En la que se utilizó dos métodos
investigativos: el cualitativo _etnográfico-antropológico_, éste,
permite y proporciona la obtención de datos manifiestos dentro de la
cotidianidad de la vida de las personas investigadas; y el
cuantitativo _encuesta de opinión auto administrada_. Esta
combinación metodológica favoreció e incrementó el acopio y
recopilación de la información requerida y su respectivo análisis
sociológico y antropológico. Los resultados de la investigación
cuantitativa, registrada de forma escrita permitió la elaboración de
los cuadros y su respectivo procesamiento de los datos; la cual, se
vio enriquecida al complementarla con la investigación cualitativa,
corroborada en grabaciones y en el Diario de campo de la
investigadora. Se alcanzó a profundizar determinados aspectos de la
situación socio laboral de las y los actores sociales
investigadas/os gracias a la complementación de las dos técnicas
investigativas y de esta forma potencializar los resultados
obtenidos en la investigación cuali-cuantitativa, recogidos en el
presente informe investigativo.
Es necesario, anotar que para la elaboración de la
encuesta cuantitativa
de investigación hubo algunas limitaciones metodológicas por las
características y objetivos de la investigación. La cual, gira
fundamentalmente en torno a la identidad sexual y la inserción
laboral reciente de las y los actores sociales investigadas/os. Por
otra parte, cabe mencionar que en relación a la indagación
cuantitativa de la variable ingresos resultó complejo obtener datos
certeros en algunos de las y los actores sociales por cuanto esta
información al igual que el de las prácticas sexuales son
extremadamente confidenciales para muchos actores sociales.
Como producto de la combinación metodológica
mencionada, al complementar la información se pudo detectar en las
encuestas realizadas, que un número significativo de personas
autodefinidas como Homo y Trans ocultaban alguna de sus actividades
laborales actuales _las relacionadas con los favores sexuales_; esto
fue factible constatar mediante la investigación cualitativa in
situ. Cabe mencionar, que este ocultamiento de información podría
ser consecuencia del estigma alrededor del placer sexual, el cuerpo
y su mercantilización; como también, a que los logros individuales
alcanzados en lo referente a ingresos y actividad laboral, es lo que
en la actualidad proporciona status y prestigio frente a otros
actores sociales de la modernidad tardía capitalista; donde los
sujetos son aceptados y reconocidos por su “productividad y
funcionalidad”, dentro de la estructura macro de la organización
societal. Adicionalmente, es factible que un porcentaje de las
personas que se encuentran en las áreas laborales relacionadas con
el servicio de masajes, saunas y favores corporales no hayan
declarado las ganancias obtenidas por este tipo de ocupación
laboral; por temores relacionados con obligaciones normativas socio
culturales impositivas; y como ya lo mencioné probablemente algunos
ni siquiera el hecho de que están involucradas/os en estas
lucrativas actividades.
En consecuencia, algunos de los actores sociales
encuestados probablemente manejaron con un mayor grado de
subjetividad la información requerida; como un escudo frente al
estigma, la exclusión social y la subsiguiente discriminación. Esto
también pudo implicar que algunas/os actores respondieron a varias
de las preguntas de la encuesta según los múltiples giros de
significación que cada persona puede dar a la interpretación de las
palabras y sobre todo de la imagen de sí misma. Sin embargo, cabe
resaltar que los datos obtenidos es lo que los y las actores
sociales muestran a la luz pública. Por consiguiente, es su
percepción de la realidad y la que tiene de sí, dentro de la red
societal laboral del sector urbano de Quito; al cual pertenecen y
habitan. Éste, fue un factor relevante al momento de analizar
conductas fluctuantes de la sexualidad / corporalidad y sobre todo
de la móvil inserción sociolaboral, en relación a sus legítimas
aspiraciones de vida.
Finalmente, quiero anotar que el trabajo de campo se
realizó de manera intermitente, durante el período de tiempo
comprendido entre junio de 2007 a junio 2008. Adicionalmente, se
realizó la lectura, revisión y análisis de fuentes bibliográficas y
algunos registros visuales _documentales y películas_ considerados
pertinentes.
Marco Teórico
Para el desarrollo del marco teórico conceptual de
esta investigación se utilizaron algunos textos que hacen referencia
a discriminaciones negativas hacia homosexuales, lesbianas y
transgéneros en otros países “occidentales” en relación al empleo y
el ámbito laboral. Los artículos mencionados pertenecen a Nikolaos
Tsinonis y a Line Chamberland; por cuanto son relevantes en relación
a esta temática y porque a nivel ecuatoriano prácticamente no existe
ninguna investigación previa en esta área y en correlación a la
población bltgi. Adicionalmente, a fin de darle un contexto
teórico general se utilizó el recorrido histórico occidental sobre
la sexualidad efectuado por Laquear y el entendimiento del género
como una construcción discursiva de Butler y la noción de
“dispositivos de poder” planteada por Foucault en relación a las
sexualidades transgresoras y fluctuantes de la modernidad tardía
_denominada postmodernismo_. Se recurrió también a Flavio Puppo en
relación al “mercado de los deseos” y a Mirizio para mirar la
relación entre el vestuario y los roles adscritos a los géneros,
como también la categoría de las masculinidades y el travestismo;
entre varios autores y autoras. Se ha tomado el concepto de las
políticas y luchas sociales contemporáneas por una globalización
contrahegemónica de Boaventura de Sousa Santos.
Durante la investigación se miró con detenimiento la
categoría de exclusión social; uno de sus efectos se refleja en la
discriminación tanto positiva como negativa hacia las personas bltgi
del sistema laboral formal de Quito. Se analizó los imaginarios
sociales en relación a la sexualidad y el género y en
correspondencia con sus capacidades destrezas y atributos para
realizar tareas laborales con “mejores” resultados para cuestionar
sí son adscritas y/o aprendidas? Con estos antecedentes y de esta
forma, se pudo problematizar y analizar las desigualdades sociales
del género en las relaciones laborales a la luz del sexismo. Es
decir, de la transfobia, la lesbofobia y la homofobia que
desafortunadamente han sido naturalizadas con violencia en el ámbito
socio laboral de Quito. Básicamente porque se considera a las
prácticas homosexuales degradantemente feminizadas y “contra
natura”. Estos conceptos y criterios definitivamente excluyen a la
mayoría de las personas homosexuales del sistema laboral formal e
inclusive del informal; porque se las considera un componente
vergonzoso y disminuido dentro del contexto de una sociedad de
corte judeo-cristiana tradicionalmente machista y “viril”,
la cual ha estado claramente regentada por el sistema político
institucional de control y vigilancia del cuerpo y la sexualidad;
teoría ampliamente desarrollada y analizada por Foucault.
Dentro de mi búsqueda
personal yo… nooo soy un transexual o sea dentro de mi búsqueda
artística que es una búsqueda políticamente personal, esteee… me
interesa este tema del intersex y todo lo que está camino de… todo
lo que se ha quedado parado por necesidad, por no acomodarte, por no
aburguesarte, por no ir hacia un lugar de normalización entre
comillas. El discurso normatizador, el discurso de poder, es un
discurso limitante, es invisibilizante al mismo tiempo. Todo lo que
es Transexualidad, me parece que es algo que está vivo… ehhh una
pregunta, un punto de vista desde la pregunta.
Por ello, cabe la pregunta ¿qué pasa con aquellos sujetos
que cotidianamente y permanentemente “necesitan” o les es imperante
transgredir la normativa binaria del sistema reproductivo de
sexo-genero “occidental global” y su atuendo prescrito socio
políticamente a un “determinado” sexo? Es dentro de lo que se ha
denominado “estudios queer”,
así como la reconocida filósofa Judith Butler, quien afirma que
probablemente solamente “el sujeto descentrado esté disponible para
el deseo”;
en consecuencia, son estas personas quienes chocan cotidianamente
contra el sistema o quizá como bien apunta Sierra son quienes lo
vitalizan. Se podría anotar, que la vetusta estructura capitalista
de la modernidad tardía requiere de un flujo dinamizador, así como
de las experiencias vitales de actores considerados marginales.
Probablemente en el campo de la diversidad sexual/corporal; ese sea
el caso del grupo bltgi en general y especialmente de las Trans,
quienes usualmente están expuestas con mayores riesgos en la esfera
pública. Esta esfera, está constituida por códigos y regulaciones
dominantes arraigados e insertados en su estructura socio política
de sistemática exclución de los actores sociales más vulnerables y a
quienes considera “innecesarios escollos”.
Es dentro de este contexto social, donde las personas
bltgi se desenvuelven y “sobre-viven” como actores sociales sin
acceso a todos sus derechos; muchas veces, ni siquiera a los
fundamentales y menos aún con algún tipo de protección laboral. No
solamente por la desigual distribución de los recursos, sino y sobre
todo por haberse feminizado abierta y frontalmente; en el caso de
las lesbianas es más por escoger a otra mujer como pareja sexual y
/o de vida y no optar por un varón. Cabe preguntarse ¿qué tiene
que ver la opción sexual de una persona con el desempeño laboral?
Es necesario recordar que el derecho a un trabajo digno y bien
remunerado es una fuente de realización personal fundamental para el
desarrollo de cualquier persona adulta. Este legítimo derecho
“abarca al menos, el acceso a un empleo sin discriminación; la
libertad de elección del trabajo y una estructura que facilite el
acceso a éste, incluida una formación adecuada”
Las personas bltgi, gracias a sus difíciles condiciones de vida
socio laboral usualmente han desarrollado un cúmulo de conocimientos
y saberes mediante diversos agenciamientos y experiencias corporales
y laborales; lo que les ha permitido a estos actores ser muy
versátiles en la cotidianidad y en la esfera laboral. No obstante,
esto les significa muchas de las veces discriminaciones negativas
tanto de índole subjetiva como a nivel de ingresos, como
consecuencia de haber visibilizado en la esfera pública laboral su
diversidad sexual/corporal y/o de género. Cabe anotar, que
ocasionalmente también les puede aportar relativas ventajas
subjetivas y laborales en ciertos espacios y nichos de trabajo.
Aurita (sic), solamente
aquí… la fundación _Asociación ALFIL_ y mis amigos que conozco en
este ambiente, ¡nadie más, ¡ya!… Aaay claro en el fondo yo si
quisiera yaaa… irme abriendo y por eso quiero trabajar en estooo… de
la Belleza. Y eso es que me tracé; este objetivo… que el año
anterior ya terminé de estudiar, aunque no tengo el título
francamente; solamente son certificados, y he ido trabajando en esto
(…) antes yo era de albañil, perooo… ya no, en el fondo no, porque
amás (sic) de ser trabajo duro, yyy… ¡nunca me gustó! Más, más fue
por supervivencia. Y dije: la única manera de poder llegar a algo…
y eso es lo que ido llegando, ¿no?, y me dije: he de trabajar en
esto, he de estudiar la peluquería y… después he de trabajar en eso;
entonces ese es mi objetivo, ir transformándome ¡ya! Es a lo que
quiero llegar, ese es mi objetivo, ¡eso es lo que tengo!
Se han cimentado creencias y mitos socioculturales, como
el hecho de que un porcentaje considerable de la población afirma
que Trans y especialmente los gays cortan mejor el pelo, “si, es que
yo voy para allá, _la tijera loca, peluquería donde atienden
muchachos reconocidos como gays_ porque me queda mucho mejor y me
dura más que sí voy a una peluquería normal….”.
En el testimonio precedente, aunque hay un explícito reconocimiento
de la capacidad laboral de los peluqueros gays; sin embargo, cabe
resaltar que la frase concluye con la palabra normal; este
detalle muestra como el poder está inserto en la palabra y como el
discurso construye mitos y categorías. Algo similar sucede en el
campo de los servicios sexuales y corporales, donde las Trans que
están insertas en esta área laboral tienen mayor demanda y obtienen
mayor ingreso porque sus usuarios
las consideran dotadas para ofertar “placeres más completos”. Es
decir, una prostituta mujer en una misma zona, gana
significativamente menos que una travesti varón, según los datos
obtenidos durante la investigación cualitativa. Este hecho
probablemente está relacionado con su hibridez corporal y de género,
proporcionándoles una acumulación de saberes desde su
vivencia-experiencia dual de lo que se ha denominado como la
feminidad y la masculinidad en una misma persona. Probablemente
para la mentalidad occidental se podría considerar una bipolaridad y
una ambigüedad, mientras que en otros contextos culturales se la
puede considerar una forma de vida integral, donde la dualidad
convive sin antagonismos.
Adicionalmente, los usuarios de las Trans inmersas en los
favores sexuales, son en su mayoría hombres casados supuestamente
heterosexuales, que mantienen prácticas ocultas de su bisexualidad
dentro del contexto del tabú y paradójicamente como mecanismo de
ratificación de la hombría masculina; ellos suelen decir:
“si, me vengo comiendo a un maricón… es que por lo que hay que
pasar… y las que hay que aguantar…”,
estas expresiones son “actitudes y posicionamientos intolerantes y
opuestos a la posibilidad de construir una sociedad donde se recree
una convivencia más auténticamente humana y no solo privativa de una
u otra comunidad identitaria”.
Y entonces me dijo: “sabes…
eres una gárgola”, y yo le dije que me dolía, que no me trate así
(…) …tenemos una historia que no nos permite abrirnos; cómo vamos ha
cambiar eso sí nosotras nos hablamos y nos tratamos de la misma
forma que lo hace la policía, que en el servicio de salud…
Evidentemente hay un
movimiento subjetivo que hace que las personas actúen como actúan;
yo tengo derecho de asirme de mi criterio subjetivo, de mi
percepción en relación a cómo me ven. Y sí hay una mirada, si veo
una mirada de discriminación, una mirada que tiene que ver con la
tolerancia, que no es la inclusión del otro con amor (…) como dice
Wladimir Sierra desde la sociología “la tolerancia no es una
aceptación de la diversidad, es un sufrimiento de la diversidad”, es
decir: lo incluyo pero con sufrimiento.
Las circunstancias actuales, son muy complejas porque si
bien los movimientos bltgi’s han exigido el reconocimiento al
derecho de la diversidad sexual y de género en el país a nivel
normativo en la cotidianidad se contradicen frontalmente. Sin
embargo, esta lucha valiosa ha servido entre otros logros para dejar
de estar invisibilizadas/os y ser miradas/os como sujetos de
derechos. Ha sido mediante trabajo tanto individual como colectivo
que se han hecho propuestas específicas y radicales para transformar
el actual comportamiento excluyente de la sociedad. Esta ha sido
una tarea ardua y difícil, pues hubo que empezar en la cotidianidad
individual e ir avanzando hacia una proyección colectiva para
generar transformaciones reales y concretas “porque no necesitamos
sólo alternativas, necesitamos un pensamiento alternativo. Esta es
la situación en la que nos encontramos en este momento y necesitamos
reinventar la emancipación social”.
Desafortunadamente, la actual estructura política socio
cultural aún no admite una práctica de la sexualidad respetuosa y
con dignidad para los sujetos que se encuentran fuera de la
heteronormatividad sexual y de género; como son bisexuales,
lesbianas, trans, gays, intersexuales y autosexuales entre otros
diversos. Por consiguiente, no acepta ni reconoce la opción de
género y de la sexualidad como parte inherente de la conformación de
la personalidad individual de cada persona. Sino que la quiere
administrar, moldear y volverla útil en beneficio del “deber ser”
social y su funcionalidad productiva. De esta forma se está negando
y rechazando la diversidad, inmersa en una fuerte necesidad personal
e individual de realización humana con su existencia subjetiva, la
cual, no se rige por los parámetros heteronormativos.
Ocurre que el tema del
cuerpo; no solamente el ejercicio de la práctica sexual, sino que el
ejercicio del cuerpo… ser dueñas o dueños del nuestro, y desde ahí
decidir: qué es lo que queremos, cómo queremos vernos, cómo queremos
ser vistas, aja… y qué hacer con ese ejercicio: amar, ser amadas no
ser violentadas y así ser libres ehhh… y así el encuentro con el
tercero. Yo ya hecho los cambios en mi cuerpo que he querido me
siento satisfecha al cumplir la operación; ya no estaba dispuesta
a modificarme yo para ser aceptada; ahora me asumo… ya ¡me
siento completa! por eso los cambios lo tiene que hacer la sociedad,
la tarea es de ellos, ahora.
Estas prácticas causan descalabros en varios ámbitos de la
vida societal y especialmente en el campo sociopolítico religioso,
porque fractura el sistema de jerarquización de los sexos al haber
acogido; a veces transitoriamente o permanentemente, el atuendo, la
gestualidad y el género femenino; colocándole al varón en una
situación de subyugación y haciéndole “perder” su privilegio de
nacimiento. Fundamentado en el sólo hecho de nacer varón, de “ser
hombre” y que en la actual estructura social, le otorga poder y
privilegios.
porque aparentemente, yo
cuando he andado por la calle, no andooo… ehhh… así amanerado ¿no?,
pero en el fondo quisiera, caminar como toda una mujer, (…) en ese
sentido yooo siempre fui cauto, ¿no? Es decir en la medida de lo
posible no dar a notar; ahora sí, ya me voy dando a notar poco a
poco… es que ya me voy sintiendo realizada ¿no?, ya hablando en
femenino (…) sería desde hace unos tres años, pero desde hace dos ya
más seguido que me trasvisto (…) o sea… siempre cuando estoy con un
hombre; estoy travestida y me siento bien, como mujer, así.
El hecho de vestirse, cubrirse, recubrirse el cuerpo son
actos y formas mediante las cuales cada sociedad conceptualiza a las
personas determinando las categorías de masculinidad, feminidad,
sexualidad así como los gustos, las apetencias para delimitar
fronteras entre distintas generaciones, sexos, géneros, etnias,
clases. Por lo tanto, el vestido, traje, atuendo y los colores
determinan y construyen cuerpos y roles “a las niñas se las viste de
rosa –color asociado en nuestra cultura a los afectos- y a los niños
de azul –asociado al trabajo- (Mirizio, 1992: 136 _de Diego_).
También las texturas, diseños y formas están predeterminados en las
manifestaciones culturales, políticas y laborales de jerarquización
y su adecuado control social mediante la ropa; determinando una
fijación monolítica de la “inmovilidad de ser” y del status.
Estos patrones rigen y tienen injerencia en todas las áreas del
desarrollo socio, educativo laboral.
Siii… la mayoría de las
Trans, hemos tenido que dejar nuestros estudios… por nuestra
situación… por eso muchas no terminan ni la escuela primaria (…) y
las que hemos alcanzado a llegar ha sido ocultándonos como gays o
sino.. disque (sic) de heterosexuales, (…) yo había terminado tercer
año de Administración de Empresas… y necesité de un trabajo para
ayudar a mi familia; entonces presente mi carpeta y me
seleccionaron, dijeron que tenía una buena carpeta… primero el señor
estuvo muy amable… perooo al ver el nombre en la cédula… me dijo que
si quiero el trabajo vuelva con terno y corbata, …entonces ahí
quedó.
De esta manera, la sociedad occidental invisibiliza y
visibiliza diferentes tipos de personas, con distintos roles,
con marcados y diferenciados privilegios dentro del sistema
heteronormativo; el cual adscribe lo que significa y conlleva ser
mujer y lo que debe ser un hombre, se podría decir que
debes “más bien respetar una serie de expectativas sociales
asociadas a aquel sexo, entre las cuales hay la de <llevar
pantalones>”. La propuesta más avanzada de la “sociedad global
occidental” en relación a este aspecto es la denominada categoría de
la “tolerancia”. La cual, sigue siendo excluyente y no contempla la
aceptación “porque hasta ahora los Derechos Humanos no han
cuestionado, de una manera radical, los planes ni las concepciones
del desarrollo que se han impuesto en el mundo y que en la
actualidad se impone bajo la forma de globalización neoliberal”
Esto es… lo incluyo, pero
con sufrimiento, no le incluyo con amor ¿no?, entonces… y eso es
prácticamente objetivable, está dentro del terreno de lo subjetivo
pero, si hay una mirada: condescendiente, cristiana, paternalista,
heterocentrada, heteronormativa, fálica de: yo padre tengo que
admitirte a ti hijo torcido y débil y femenino.
Ahhh mi familia… si, si,
igual no sospechan perooo… un poco voy imponiendo, voy diciendo que
ando estudiando belleza, que me gusta la peluquería, que me gustaría
trabajar en eso perooo… no sé al final… ehhh…? me gustaría que sepan
pero a la vez que no, también porque digo… talvez me deje máaas…
sola de lo que estoy ahora, y a lo mejor me discriminan, no me
vuelvan a ver, qué se yo, por que ahora por lo menos, de todas
maneras me quieren; yo en ese sentido cuando me he dado a querer,
con la familia y con otras personas que he conocido siempre ha
perdurado la amistad… y nadie sabe de que me transvisto...
Estas delimitaciones ¿son fronteras “reales” o
imaginarias? Aunque aparentemente en cierta medida se construyen
desde las subjetividades individuales, siempre están inmersas dentro
del contexto socio político de la globalización occidental;
determinando y categorizando lo aceptable y también lo no
tolerable. Es decir, discrimina negativamente a la vez que
determina y separa a los sujetos fluctuantes, versátiles y
migrantes; quienes, permanentemente traspasan las fronteras
demarcadas socio políticamente por el sistema que trata de
invisibilizarlos, desconocerlos y ocultarlos durante la mayor parte
de las actividades de la vida social. De esta forma, la sociedad va
excluyendo con su indiferente individualismo, es inclusive desde el
discurso oficial que ocasionalmente se llega a “alentar la
tolerancia”; mientras éste, no le afecte, perjudique y sobre todo no
se visibilicen abiertamente estos cuerpos y estas otras
sexualidades.
un hombre de la calle, ya
fijándome… cuando me gusta , me coqueteo y… de pronto, yaaa… con las
miradas que se cruzan y… ahí nos ponemos a conversar cuando hay
cooomo, entonces ya de pronto por ahí… ahhh, bueno nos preguntamos
¿no? los nombres, ehhh… cuando hay comooo… yooo… hablo abiertamente,
le digo queee.. soy tal. Comienzo diciendo que es guapo, que
me gusta el nombre del hombre… y por ahí…, y ya depende de lo que él
diga, y si el hombre está abierto, me ve que le gusta, entonces le
digo: que me gusta, y si ya conversamos y le digo que vivo solo y
muchas veces hemos ido a mi cuarto, (…) desde que me separé de mi
familia, ya me trasvisto más desde que vivo sola, eso me ha ayudado
muchísimo para irme dando, para realizarme… como toda mi vida me he
sentido una mujer.
El sistema conoce bien la existencia perturbadora de estos
seres extraños, que aunque en ocasiones se mimetizan; no se han
dejado cooptar completamente por el sistema y su estructuración
sociopolítica. El sistema sabe y reconoce que son necesarios para
las fugas y escapes tanto individuales como institucionalizados.
Son en los prostíbulos y en las “zonas Rosas” o de “tolerancia”
donde se ejecutan y “permiten” prácticas sexuales-corporales
consideradas oficialmente “aberrantes” por parte de la misma
sociedad global occidental que las genera y rechaza públicamente.
La existencia de moteles exclusivos con códigos privados, entre
otros lugares de esparcimiento sexual en los centros urbanos de esta
aldea global, visibiliza claramente la fractura y la doble moral del
sistema imperante. La “necesidad” hace que la normatividad se
flexibilice; pero, no reconoce ni otorga derechos menos aún respeto
para estos actores sociales diversos; quienes gracias a su auto
definición sexual y de género diferente a la adscrita., son
desvalorizados y despreciados aunque se los utilice frecuentemente.
…el tema de la
heteronormatividad, no es un tema de gays y lesbianas! Es un tema
de sociedad, que se lo ha planteado como un tema de gays y
lesbianas. La heteronormatividad les jode también a los
heterosexuales como a los homosexuales y como a cualquier sujeto
social, y no se lo incluye en la agenda. Ayer _conversatorio Drag,
Flacso nov. 2007_ fue invisibilizado igualmente, entonces hace falta
ver cómo miramos esta doble dimensión: entre lo individual y entre
lo social; y en el espectro político nacional.
…cuando uno ya va
conociendo este mundo… yo debía conocer ¡hace rato, pues!, por mi
edad, pero justamente eso es lo que son los prejuicios
Yo vivo de Solanda para
allá… y no, no, …yo no tuve problemas en mi zona de trabajo , esque
(sic) la que ahora es mi cuñada también trabaja en la prostitución,
entonces ella les dijo que no me molesten …que me dejen trabajar y,
¡ya!, …así que no tuve problemas con eso; bueno si me va bien… ya
tengo mis clientes fijos, es que ya me conocen.
Estos testimonios permiten cuestionar la
heteronormatividad, la cual se adjudica la posesión de la “moral
pública” y su “estricto” control del cuerpo; adicionalmente, es la
gestora de la construcción de una sexualidad monogámica y
reproductiva. Bajo este mandato la corporalidad humana y sus
expresiones eróticas sensuales han sido reprimidas y contenidas;
el cuerpo no debe ser utilizado para el placer y el lucro. Esta
contradictoria imposición judeo-cristiana es una tarea difícil de
cumplir, porque el placer y la productividad corporal es una
realidad inherente del ser humano en su devenir histórico. Es
dentro de este contexto que se experimenta la diversidad bltgi con
sus cuerpos adyectos, los cuales comportan inexplicabilidad y
misterio al negociar con lo irracionalizado y desestabilizar la
dicotomía mujer-hombre / femenino-masculino. Es en sus cuerpos y
comportamientos que se demarcan y funden en sí mismos esas
concepciones y categorías, donde se expresa el planteamiento de
Lawrence “la sexualidad es flujo. Todo deseo es flujo y corte”, lo
mismo cabe anotar para el cuerpo y su infinita diversidad gestual
individual. Se puede decir, que en muchas corporalidades sociales
se aprecian y entremezclan comportamientos de género y vestimentas
consideradas ya sea como femeninas o masculinas según el arcaico
tratamiento a la corporalidad y el vestuario de la norma del sistema
binario sexo-género aún imperante.
Sin embargo, es factible encontrar accesorios e implantes
corporales “adquiridos” para transformar, resaltar u ocultar
determinadas características corporales; marcadas por el género, las
demandas del mercado e insertadas en los códigos socio culturales
del ideal de belleza, concebido dentro del sistema sexo-género
heteropatriarcal eurocéntrico. En el caso del cuerpo hibrido de las
Trans, usualmente se mantienen y demarcan reductos corporales
masculinos como son el vello pectoral, la barba, su estatura y sus
órganos genitales entre otros. Características que generan cuerpos
dicotómicos, donde todo se puede movilizar y transformar desde las
subjetividades y el deseo; hallándose en una permanente y
reiterativa lucha con las categorizaciones y demarcaciones
sociopolíticas adscritas como masculinas o femeninas. Es desde las
discontinuidades colectivas y las subjetividades individuales, donde
se visibiliza y se permite ese nomadismo siempre múltiple en
“relación con los propios acontecimientos históricos y la
destitución del sujeto que implica la propia deconstrucción” (Sáez,
2004: 85; _Derrida_).
Es por ello, que quienes no se asumen como heterosexuales
pueden llegar a perturbar el sistema sexo-género patriarcal, con su
sola presencia por ser considerados “anormales”, e inmediatamente
etiquetados como “peligrosos corruptores” de la sociedad
heteronormada.
Pero siempre me gustaban
los hombres, me fijabaaa… y claro no, no, no… no debía,
sexualmente con un hombre. Recién a los treinta y seis años…
siii más o menos con una mujer esporádicamente, pero nunca funcioné
y eso todavía me hacía sentir más mal. Hace dos años conocí a un hombre y… me iba a la casa de él;
y duramos un año, más o menos; entonces fue el primer hombre que me
enamoré y me hizo sentir mujer, toda una mujer! Perooo…
prácticamente sería pagado, pues!, porque no era un amor… como se
diría… entre un hombre y una mujer, …entonces se tendría que decir
que yo tenía que estarle pagando para llegar a lo íntimo, aja (sic),
yo por mi… claro me decía: con que me trate como una mujer; claro
que me trataba…. Pero es decir pagándole era yo, pues! bueno no era
mucho… le daba… que sería?, nunca le llegué a dar unos diez… unos
cinco dólares y le llevaba cualquier regalo… cosas de comer, ehhh…
siempre a mi… los detalles siempre me han gustado a pesar de que me
ha gustado que me regale flores… yo le llevaba flores, tarjetas… (…
) él, tenía treinta y cinco, casado pero ya separado de la mujer, y…
¡eso es!
Esto muestra que la atracción sexual y
la identidad no son explicables sólo racionalmente; ésta,
última se encuentra en permanente movilidad, negociación y
renegociación por la voluntad del poder que produce el deseo; éste,
“tiene poder para engendrar su objeto” (Sáez, 2004: 77; _Deleuze y
Guattari_). Adicionalmente, el testimonio que antecede confirma
que el sexo como bien afirma Lacqueur citando a McKinnon, consiste
en relaciones sociales “organizadas de forma que los hombres pueden
dominar y las mujeres deban someterse.”
Ser hombre, aún hoy en día puede proporcionar prestigio, dar una
posición y rango; atributos determinados por el contexto
político-socio-cultural en que se desenvuelve la persona. Dentro de
este contexto intervienen variables como nacionalidad, etnia,
situación socio económica; inclusive en las consideradas sociedades
“más avanzadas” _Suecia, EE.UU., Canadá_. Por consiguiente, hay un
tratamiento discriminatorio para y entre hombres y mujeres;
desafortunadamente se continúa jerarquizando “la biología del sexo
(…) viene ya informado por una teoría de la diferencia y de la
igualdad”;
ésta, no permite mantener relaciones en términos de equidad menos
aún de igualdad. Es necesario recordar que en la sociedad
capitalista tardía no existe la neutralidad; siempre hay un
ejercicio exclusionario que evidencia una práctica cotidiana
constitutiva de la construcción histórica cotidiana en relación al
otro, la otra dentro de su contexto y entorno socio-político con su
dinamismo, sus conexiones y relaciones a manera de red.
¿Travestido, no sé cómo me
iría? No, no… yo sé que la discriminación aurita (sic) ya está
menos de lo que algún momento, perooo…. Siempre me interesó esto de
saber ¿cómo es este mundo, ¿no?, porque yo nací con eso, entonces
nooof (sic), si yo digo: sí hubiera esa ocasión de que alguien me
diera la oportunidad de trabajar travestida, fenomenal pues! O sea
sería… realizarme, mejor dicho ya completamente, como Yo,
como yo quiero (…) y me voy sintiendo bien a pesar de que a mi edad
ya está un poco alta, más de cuarenta, no sé si por eso llegar, en
ese aspecto pudiera llegar a convertirme en una mujer, verme como
una mujer (…) Talvez por no hacerle quedar mal a mi familia, y por
el trabajo… es queee quizá… es que por los prejuicios, no me
arriesgué a buscar. Aunque en el fondo yo siempre me he travestido
a escondidas… poder sentirme mujer, verme! travestirme.
Lo expuesto en el párrafo anterior obliga a
reflexionar acerca de como se han forjado y estructurado los
cuerpos, el sexo, las identidades y el género en la sociedad; así
como su vigencia actual en relación al empleo y los roles
laborales. Su devenir histórico donde lo femenino ha sido
peyorativo, estereotipado como sinónimo de inferioridad /debilidad
por ello “el ambiente de trabajo hace sentir que para ser aceptado,
un ‘buen gay’ no debería parecer demasiado afeminado, ni mostrar
demasiado sus preferencias sexuales (…) es decir debería seguir
siendo invisible y presentar un perfil de género ‘normal’, para que
su presencia sea tolerada”.
La determinante injerencia del género prescrito para cada sexo en la
interpretación cultural actual hace que los actores sociales que lo
transgreden y no cumplen con el mandato normativo se coloquen en una
situación de vulnerabilidad y riesgo. Se exponen a burlas, a la
denigración y a la discriminación negativa dentro de la cotidianidad
sociolaboral por no ser aceptadas socialmente su orientación sexual
ni de género dentro del contexto heteronormado “occidental”, el cual
rechaza y niega a esos seres “raros” que no se conforman con el
género asignado e impuesto socio políticamente.
Yooo… desde los siete años
trabajaba, ehhh… le ayudaba a mi papá en el campo, en la
agricultura; yo trataba de no sacar a relucir ese sentir de mujer o
sea nunca yo me di a notar; luego cuando fui creciendo, terminé la
escuela trabajé en la construcción. y… claro que han sospechado… si,
y me hablaban: que soy maricón, que tengo que ser ¡bien hombre! y
que yo soy hombre no mujer (…) me hacían sentir mal… y yooo en vez
de seguir adelante, meee… me escondía ¿no? o sea dentro de mi mismo;
era terrible, pues! Por eso es que yo algún momento intenté
suicidarme… cuando tenía dieciocho años.
Como se evidencia en el testimonio previo, el señalamiento
es mayor al no integrarse a la norma binaria del sistema
sexo-género. Al apartarse, el rechazo se manifiesta inmediatamente;
y la discriminación negativa está presente como parte inherente al
ejercicio del poder patriarcal; a pesar de que estos mismos actores
“puedan sentir nostalgia hacia esos cuerpos que, contrariamente a
los de la clase media, han podido permitirse más excesos y menos
contención a lo largo de su vida” (Puppo; 1998: 60; _de Diego_). En
estas circunstancias es difícil mantener relaciones en términos de
equidad menos aún de igualdad con dignidad; porque lo femenino como
ya lo he mencionado es considerado peyorativo; entonces las
prácticas “feminizadas” de la homosexualidad tienen efectos socio
políticos.
Yo intento que mi
visibilidad no sea una agresión y queee… no deje de ser política,
(…) tengo que sublimarlo a través de la militancia, por ejemplo
ahora que estoy trabajando en el Ministerio de Cultura, el cargo que
hago yo “Activista Cultural” (…) hay siete activistas culturales,
¿qué hacen? digo yo: generan, facilitan proyectos, entonces… ¿qué
hago como persona? Yo decido, ¿qué es honesto desde mi punto de
vista? Yo conozco de cine, de teatro, de Arte, de gestión cultural…
pero soy homosexual y además intento tener una militancia gay, ¿no
es cierto?, entonces qué es lo que hago: intento enfocar mi trabajo
cultural hacia donde yo conozco y entonces genero todo un proyecto
de participación y visibilización de minorías sexuales, ¿si?,
enfocado desde la visión del Ministerio, que es la inclusión de las
minorías; con lo cual mi experiencia personal humana atraviesa por
mi trabajo (…) intento inclusive… quizá que sea más importante,
fíjate, mi punto de vista político; queee… la anécdota, qué si soy
homosexual o si soy transexual o si soy heterosexual.
Estas
manifestaciones corporales aunque no reconocidas socio
políticamente, tienen gran injerencia en la cotidianidad de la
heteronormatividad social, como consecuencia de la demanda que de
ésta, hacen aquellos otros sujetos por la exotización identitaria
del género y la práctica corporal “activa” de la sexualidad,
exacerbadamente “feminizada”, la cual permite y estimula la oferta
de servicios sexuales, de encuentros puntuales y desechables en
lugares de esparcimiento público social; como son la calle, los
cines, baños, centros comerciales, balnearios, parques, discotecas,
etc. En estos espacios lo que vale es el acto en el presente con su
potencia, y no permite el ejercicio de domesticación.
Bueno… conozco muchas veces
en la calle o me he metido a algún cine, que hay los… en el América
o al Hollywood,
son las… entonces ahí encontrado y alguna vez cuando he querido
conquistar a un hombre.
Se cruzan miradas, y hay
códigos… y siii… te cambias celulares y luego… nos encontramos en
algún sitio… entonces buscan su huequito en su espacio familiar y se
van y se pierden. Y le recogen a esta persona a la salida del
centro comercial; en el Jardín, en la puerta norte que da hacia la
Amazonas; y en muchas ocasiones están parados hasta encontrar a
alguien que entre al centro comercial… entonces van detrás de esta
persona, van seduciéndola a través del caminar de las vitrinas: te
paras a la lado y miras el mismo objeto, comentas algo y no estás
mirando el mismo objeto, estás mirando el cristal y la respuesta a
través de este, se dan conversaciones… y nunca sabes a lo que te va
a llevar eso; puede que consigas y te vas para los baños… uuuy en
los baños… de todo!...., ahora hay mucho más control.
Lo anterior genera espacios marginales para la práctica de
la sexualidad y el placer; de esta forma se lo discrimina físico
espacialmente y muchas veces directamente se los vincula a la
prostitución en condiciones de alto riesgo. Estas condiciones no
son las más adecuadas ni las más convenientes para ninguno de las y
los actores sociales inmersos, como tampoco para otros sujetos
sociales que circulan en estos espacios y lugares públicos. Estos
son lugares de fácil acceso, donde prácticamente convergen todos los
actores sociales; y donde se ejecutan diariamente estas prácticas
fugaces y marginales de la sexualidad y el placer anónimo. Cabe
resaltar que tienen una demanda magna en gran medida gracias a la
represión social que produce y genera el tabú, la construcción
cultural de lo prohibido; y a “escondidas” de la mirada pública y su
sesgo peyorativo.
Lo anteriormente expuesto, evidencia, las condiciones y
circunstancias en que se realizan las interacciones socio-sexuales
de muchos sujetos que son parte de nuestro contexto espacial, físico
social y que muchas de las veces pertenecen de una u otra forma a
nuestro entorno más cercano. Esto, plantea la inminente necesidad
de repensar las “sociedad global” en términos de ¿cómo y para
quienes está construida? y sobre todo reflexionar acerca de la
demanda y del “éxito” de la corporalidad erótica-sexual de algunas
de las personas bltgi; la cual, está inserta dentro del contexto de
lo prohibido y del tabú político religioso. A pesar de ello, el
consumo de la práctica homoerótica de estas corporalidades, muchas
de las veces se dan en espacios abiertos de sociabilización urbana;
justamente como consecuencia de su “estricta” prohibición social.
La polaridad/complementaridad entre quien consume y
quienes necesitan o erotizan y ofertan sus cuerpos con la finalidad
de obtener una ganancia económica; son realidades fruto de
condiciones sociales muy inequitativas y desiguales que evidencian
las precarias condiciones laborales
y de calidad de vida de las/os distintos actores sociales. Es
también, un producto que le pertenece al sujeto social que lo
consume, lo produce y lo demanda dentro de su interacción socio
política; convirtiendo a estas personas, a estos sujetos, en
mercancía, en un artículo cultural dinámico con una realidad
carnal excesiva, sugestiva. Como diría Braudillard eso es “lo
fascinante, el exceso de realidad, la hiperrealidad de la cosa”
(Puppo, 1998: 26), por lo que constituye y representa para esos
otros que los demandan como consecuencia de las fantasías, los
deseos, los imaginarios y los placeres que les puede proporcionar;
gracias a “una cultura de imágenes impuestas, falsamente opcionales”
(Puppo, 1998: 60; _de Diego_).
El cuerpo por sí mismo, posibilita la agencia
material de ciertas personas y sus demandas; esto visibiliza al
cuerpo y la sexualidad como un constructo social activo/dinámico
producido desde las subjetividades colectivas que se complementan
con los deseos e imaginarios personales, se funden con los códigos
sociales y repercuten en las políticas laborales de la sociedad.
En estas circunstancias, se puede inferir con facilidad,
la violencia socio política cultural y física que se ejerce en
particular sobre los cuerpos feminizados, como algunos
cuerpos “gay” y específicamente el de las Trans; a lo que Butler
plantea que éste, puede ser utilizado tanto para la
“desnaturalización como de la re-idealización de las normas
heterosexuales”.
En todo caso, estos cuerpos son el resultado de sofisticados
procesos de transformación carnal, dolorosa, minuciosa, costosa y
que muchas de las veces ponen en riesgo la vida misma del sujeto; al
someterlo a las diferentes transformaciones y cirugías estéticas
ocultas e ilegales. Sin embargo, es tan fuerte la necesidad
subjetiva que la decisión de ejecutar las transformaciones,
generalmente no se hace esperar.
O sea desde mi nacimiento
ehhh… he sentido que soy una mujer, y desde la edad que estaba
recibiendo el seno, uno se puede dar cuenta que uno quiere ser
mujer, con el sexo que yo tengo, eso es lo que yo sentía, desde que
mi mamá me daba de amamantar, ya sentía que era una mujer; antes de
entrar a la escuela yo pensaba inocentemente ¿no?, arrancarle los
senos a una mujer y ponerme, ¿no?, que cosas….
La exibilidad de la autonomía corporal, ha sido una lucha
política relevante de las personas bltgi durante las últimas
décadas. El derecho a realizar legalmente estos cambios corporales
y sexuales vinculados a la identidad, al placer y el deseo
contradicen la normativa del género prescrito y asignado socio
políticamente. Por ello, es necesario normar y legalizar estas
cirugías y transformaciones corporales; así como también alentar el
ejercicio respetuoso y libre de la práctica sexual/corporal de las
personas homosexuales y Trans, “porque ella nunca se asemejará a _y
por lo tanto, nunca entrará en_ otra materialidad _y su
discursividad alrededor de lo hetero-” (Butler, p. 88), por
consiguiente bisexuales, lesbianas, homosexuales, autosexuales,
transgéneros, transexuales e intersexuales; entre otras diversidades
sexuales han visibilizado públicamente “categorías políticas” de
cuerpos sistemáticamente invisibilizados, ocultados y violentados
por el sistema binario de oposición normativa heteropatriarcal
“occidental global”. En consecuencia, ha sido “necesario afirmar
las demandas políticas recurriendo a las categorías de identidad y
reivindicar el poder de nombrarse y determinar las condiciones en
que se deba usar ese nombre” (Butler, p.320).
El actual sistema heteronormativo de corte patriarcal
trata de impedir la construcción de estas personas como “sujetos”,
con autodeterminación sobre sus cuerpos y los placeres que éste, les
puede generar. La heteronormatividad oculta, niega e invisibiliza
los cuerpos anteriormente mencionados, categorizándolos con
presunciones al considerarlos “anormales” o escoria y vergüenza
social; impidiendo y regularizando sus prácticas
mediante el sexo –ideal regulatorio- y la sexualidad heteronormada
“como un efecto sedimentado de una práctica reiterativa o
ritual, el sexo adquiere su efecto naturalizado” (Butler, p. 29).
La autora, sin embargo nos recuerda que esos otros cuerpos y sus
prácticas abyectas siempre producen fisuras y brechas que hacen
tambalear el sistema y la construcción de la matriz
heterosexual; la cual, produce y soporta la construcción de lo
masculino evidenciando su inestabilidad así como “las maneras en que
opera la hegemonía heterosexual para modelar cuestiones sexuales y
políticas” (Butler, p.14).
A partir de Butler y Preciados, se puede comprender las
dinámicas identitarias del grupo Trans, su constitución como sujetas
y la compleja problemática que su cuerpo genera en la sociedad.
Viabilizando el conflicto mediante la deconstruccción violenta del
sistema de sexo-género y su función política socio reproductiva. El
grupo Trans, prácticamente está excluido por completo de la
posibilidad de acceder a un trabajo digno dentro del sistema formal
del trabajo; pues difícilmente pueden mimetizarse entre la población
heterosexual. En tanto, el “escudo” de la supuesta heterosexualidad
es mucho más factible de utilizar para los varones y mujeres con
prácticas homosexuales, inclusive aunque “se sospeche” de su
definición sexual como gays o lesbianas. Sin embargo, “las
lesbianas son más reticentes que los hombres gays para revelar su
orientación sexual en el centro de trabajo, ya que ellas temen ser
discriminadas también como mujeres”;
esto refleja una vez más, que lo que se discrimina y peyoriza con
vehemencia es el género femenino, sí este no cumple el rol asignado
desde el patriarcado _servir y satisfacer al varón_.
El sistema sexo-género pasa a ser un dispositivo de poder
que jerarquiza a las personas, y su despliegue de interrelaciones
geopolíticas dentro de la compleja estructura del mundo “occidental
global”. Es desde esta perspectiva, que se refuerza la
heteronormatividad a través de “ideales” regulatorios sociales
específicos, mediante los cuales se forman, se modelan y ordenan
distintas clases de cuerpos.
Al cuerpo femenino se lo reduce ha habitar algo
construido por un discurso; tornándole
carente de autonomía, de vida; así es como el varón patriarcal lo
objetualiza y cosifica haciéndolo performativo al reiterar el
discurso regulador del sistema que lo construye y subyuga al adoptar
la norma corporal y “asumir” un sexo como identificatorio de ciertos
cuerpos e identidades. Este discurso, a su vez rechaza y excluye
muchos otros cuerpos; como el de bisexuales, lesbianas,
transgéneros, transexuales, gays, intersexos, asexuales,
autosexuales
y queers _raros_ entre otros.
Es que hay una cosa… la
mujer es el ser más discriminado de los discriminados, la mujer es
la primera o sea poniéndole con indios y todo, ¿no?, pero el
homosexual no es discriminado hasta que le obligan; o sea tu como
mujer eres identificable, a un homosexual cómo le identificas, ahhh?
Butler plantea “cómo debemos entender la ‘materia’ del
sexo, y de manera más general, la de los cuerpos, como la
circunscripción repetida y violenta de la inteligibilidad cultural?”
como efecto de la preexistencia de un modelo “ideal” de belleza
ontológico a seguir, a tratar de alcanzar. Tal ideal, está inscrito
en el lenguaje repetitivo y violento de lo simbólico en los
diferentes ámbitos preformativos de la vida social; con dimensiones
de varios alcances, mediante instituciones como la familia, la
iglesia, los medios de comunicación, la escuela, etc. Es decir, la
sociedad en general se circunscribe “en y con” los cuerpos de los
sujetos que la constituyen, mediante “ese poder reiterativo del
discurso para producir los fenómenos que regula e impone”
discursos normativos alrededor del género y su agencia. Este
discurso del sexo y el cuerpo como ya lo he mencionado previamente
se construye socio políticamente y está vinculado a la productividad
y al mercantilismo corporal de la estética y la “salud” así como de
la belleza, siempre inalcanzable.
Al construir cuerpos con jerarquías y funciones
demarcadas, reafirmados con la ritualización de las normas regidas y
controladas por los cuerpos que tienen primacía sobre aquellos
“otros cuerpos”, los cuales según la norma deberían desecharse o al
menos invisibilizarse; al no “desaparecer” es que “la ‘amenaza’ de
la homosexualidad adquiere una complejidad distintiva especialmente
en aquellas coyunturas donde la heterosexualidad obligatoria
funciona al servicio de mantener las formas hegemónicas de la pureza
racial”.
Foucault, en su última etapa plantea que el sujeto sí se construye
materialmente; por consiguiente, posibilita la agencia material de
ciertas personas. La epísteme permite _cierto tipo_ e impide la
construcción del sujeto mujer mediante la cultura y la economía
política por haber establecido que las mujeres no deban lucrar de
sus cuerpos, por lo menos desde la práctica de la sexualidad como
fuente de placer.
Más o menos me ha dado unos
ocho diez dólares diarios, he hecho unos quince unos veinte cortes a
veces hasta unos veinticinco, esos son en los dos lugares que tengo
el Camal y en la Marín, donde me han dado esa oportunidad. Con un
corte el pasaje y los demás cortes algo me queda, sí hay tres cuatro
que mejor!, eso. La cocina también porque no todas las mujeres les
gusta, pero al mi al menos en mi caso si me gusta (…) sí pudiera
trabajar en la prostitución… yoooo… como mujer si, si lo
haría… pero a mi edad… noséee…. Pero me habría encantado… si
yo he tenido que pagar… que mejor que me paguen a mí.
El poder refuerza la normatividad al tratar de regularizar
los cuerpos de los y las “putas” _trabajadoras/es sexuales_ mediante
varios mecanismos; uno de ellos es la “limpieza sociológica”
claramente demarcada dentro del contexto de la “reconstrucción” y
reconceptualización de los centros urbanos occidentales; con su
impositivo sistema de vigilancia y control socio-corporal. Sin
embargo, en esas mismas ciudades es amplio el espectro de la oferta
de lugares de servicios sexuales y corporales con todos los permisos
de ley requeridos para abrir negocios como salas de masajes, saunas,
discotecas, bares, moteles. Así también se ejecutan encuentros en
“la calle” y espacios públicos como: parques, plazas y ciertas
esquinas o callejones “asignados” y determinados por la utilización
que le imprimen sus usuarios con sus prácticas. En el caso
específico que nos atañe _Quito_ se producen espacios de encuentro
en la esfera urbana, fácilmente identificables. Estos espacios se
mantienen y renuevan permanentemente por la inminente necesidad
de encuentro de sus usuarios; es allí, donde se generan las más
diversas prácticas sexuales / corporales homoeróticas “casuales”.
En parques como El Ejido y La Carolina, en los baños públicos de los
edificios públicos _Caja del Seguro Social_, de los Centros
Comerciales, de los balnearios y algunos otros espacios de la esfera
pública urbana. Todas estas prácticas “ilícitas” se provocan en
gran medida como consecuencia del sistema de sexo –género
heteronormado y su producción de sujetos “invisibilizados y
abyectos” como las personas bltgi; de esta manera forman un campo
exterior “no habitable” en la vida social que ayuda a sostener la
norma. En consecuencia, las personas bltgi no gozan de sus derechos
por no ser consideradas sujetos sociales con derechos civiles y
fundamentales. Sin embargo, estos “seres” son necesarios para que
la heteronormatividad se reitere y ratifique en su rol protagónico
de la “moral pública y privada”. Es la construcción de lo masculino
que está estrechamente vinculada con la matriz heterosexual y sus
“estático” sistema de sexo-género como consecuencia del pánico
social que le produce la homosexualidad y sobre todo la movilidad de
las prácticas sexuales corporales, “como una zona de posibilidades
en la que se podría experimentar nuevas formas de subjetividad”.
Desde el enfoque post estructuralista, se considera que el poder
está en todas partes; de ser ese el caso se imposibilitaría la
resistencia política.
En la actualidad global occidental, al poder se lo
visibiliza no solamente en las diferenciaciones de las diversidades
sexuales, sino también en la clase; se lo continúa mirando en la
etnicidad, en “la raza” y con relevancia en los comportamientos
culturales-sexuales de los y las actores sociales que la conforman.
Cabe resaltar que la libertad no está libre del poder; más bien es
la resistencia lo que la marca un medio subversivo y
eficiente para Halperin, donde está el placer antes que el deseo.
Mientras que Foucault plantea el poder liberal moderno como
detonante que ha liberado la sexualidad y su consecuente exigencia
de expresarla; aunque no de la nuestra, la propia. Es decir, existe
una “obligación” de poder ejercer nuestra sexualidad, la cual quizá
¿será al antojo de nuestros deseos? En la actualidad, unos
aspectos constriñen la práctica de la sexualidad y otras formas se
liberan en la diferencia sexual ritualizada, manifestándose siempre
en la diferencia material de los cuerpos.
Es que yo soy un
transexual… una mujer, pues! Porqueee… cuando yo tenía unos quince,
dieciséis años en adelante yooo… soñaba despierta ¿no?; Tener un
marido, ser una mujer, dar de amamantar a un niño, un hijo… algo
así. Yo, por mi edad no sé, pero si hubiera la ocasión sí, es que
mi caso yo siempre me he sentido… Ese es el caso, cuando salga
abiertamente con el hombre, ¿no? Si quiero ser totalmente una
mujer; (…) los hombres… si han querido… pero hasta con ellos nunca
he funcionado yo; como hombre no he podido yo…cuando estoy solaa…
si…, sería falta de confianza. Es que la infancia fue durísima, en
el sentido de que siempre me jodían: maricón, mariconcito ,
porque yo cocinabaaa, hacía todo… mi papá habría querido que yo sea
mujer, entonces no sé… entonces mi hermano… era homofóbico y como me
jodía y… que duro… por eso y por lo que me siento como mujer, yo
nunca funcioné como hombre.
Foucault desplaza el placer vinculado a lo estrictamente
genital, lo mueve hacia todas las zonas del cuerpo; y son esas zonas
corporales consideradas “sodomitas” las que pueden proporcionar
placeres desconocidos y profusos, de una raigambre opuesta a la
heteronormatividad de la reproducción y la familia. Es un intento
claro por vaciar la homosexualidad y su contenido placentero; el
cual, rebasa las predeterminaciones genitales heteronormadas al
instaurarse y desplazarse en el “no lugar”, en el umbral de lo
placenteramente “desconocido” y deseado. Entonces, la
homosexualidad pasa a ser una “posición estratégica” que desplaza la
idea de una identidad estática, categórica; ya que el “objeto-deseo”
no da cuenta de las periferias, de los márgenes; al contrario el
deseo moviliza al sujeto como un mecanismo del poder, por lo tanto,
las técnicas modernas del poder utilizan la práctica sexual,
adhiriéndonos identidades normadas y productivas para el sistema
socio laboral de la estructura política.
Judith Butler, plantea que es “necesario afirmar las
demandas políticas recurriendo a las categorías de identidad y
reivindicar el poder de nombrarse”;
aunque para esta autora es imposible alcanzar un pleno
reconocimiento y habitarlo completamente al nombre; en virtud del
cual, se inaugura y moviliza la identidad social de cada uno;
implica la inestabilidad y el carácter incompleto de la formación
del sujeto (Butler, 2002). De esta forma denominaron lo que según
su criterio es “lo natural y lo contra natura”, basándose en el
sistema binario de la heterosexualidad y su función reproductora,
con sus implicaciones políticas, laborales, sociales y culturales.
Contexto Socio Político,
Jurídico y Cultural
Dentro del contexto cultural, es importante recordar que
en el caso de Ecuador; cada fin de año calendario, “cientos de
hombres ecuatorianos encarnan en cuerpo y alma un personaje femenino
(…) este disfraz y el tiempo de la fiesta permite a los individuos
explorar su propia feminidad sin que exista un rechazo social”.
En las calles y plazas se ven innumerables “viudas”
junto a su agonizante marido; así como durante la elaboración y
quema del “viejo”;
también encontramos hombres travestidos de mujer en la fiesta de la
“mama negra”, en el Inti-Raymi y en otras festividades populares.
Estas tradiciones culturales expresan una realidad subyacente y
cuestionan la pre-discursividad heterosexista. Así mismo ponen en
evidencia la “plasticidad” de la norma imperante permite y alienta
puntual y esporádicamente con el permiso social; espacios donde
“sólo los varones” pueden cruzar y transgredir las fronteras de la
vestimenta y la gestualidad prescrita socio políticamente para las
mujeres. Es por este medio que pueden “deshacerse de la monolítica
actitud prescrita por la masculinidad normativa y asumir los más
aberrantes privilegios que se suelen dejar a las mujeres (…)
experimentar el escalofriante placer de sentirse objeto de
seducción” (Mirizio, 2000: 140), esto les permite liberarse de sus
responsabilidades autoritarias por al menos unas horas y luego
volver a la heteronormatividad con mayor rigidez.
Sin embargo y desafortunadamente, al ser la
exclusión social parte inherente del ejercicio del poder tradicional
en el ámbito urbano laboral de Quito, Trans y homosexuales
asumidas/os públicamente son objeto de una sistemática y reiterativa
exclusión socio laboral; son discriminadas/os y estigmatizados con
vehemencia por ser considerados como “raros” y “pervertidos” además
de “anormales” como consecuencia de haberse atrevido a visibilizar
una forma de la corporalidad/sexualidad y del género no aceptada por
la norma socio laboral. De esta forma se genera y acentúa la
exclusión social para las personas bltgi; sustentada en preceptos
culturales como en la reproducción a-crítica de comportamientos
aprendidos e impuestos desde el ámbito socio político; ha causado
los múltiples efectos de la discriminación negativa hacia las
personas bltgi.
En la realidad cotidiana es desde los Estado –
Nación y sus políticas públicas a lo largo de la historia del “mundo
occidental” que se han desarrollado prácticas antidemocráticas e
inconstitucionales hacia las personas bltgi; estas políticas se han
ejecutado en y desde las instancias públicas. Un aberrante y claro
ejemplo, fue el
caso del senador McCarthy de los Estados Unidos de Norteamérica;
quien, a inicios de la denominada Guerra Fría y en pos del
anticomunismo denominado el peligro rojo, desencadenó una
persecución sistemática y finalmente una g
Este caso es uno más entre muchos otros
desafortunados; como fue “el artículo 175 del Código Penal que
castigaba la homosexualidad en la República Federal Alemana y que
estuvo en vigor hasta 1969”.
Así mismo en el Ecuador la homosexualidad masculina estuvo
penalizada
hasta el año de 1997.
Estos son algunos
ejemplos entre muchos otros de las políticas estatales de exclusión
social que conducen a la discriminación negativa de las personas
bltgi en el mundo occidental. Estas políticas han sido utilizadas
en muchas ocasiones para eliminar enemigos personales u oponentes
políticos; ese fue el caso del Gobierno Franquista y sobre todo de
la Alemania Nazi donde se llegó inclusive al exterminio generalizado
de los homosexuales masculinos específicamente y en general de
quienes en la actualidad política se han auto identificado y
denominado como la comunidad bltgi. De esta
forma, estos sujetos de derechos _aunque no se los reconoce
plenamente como tales_ en el desarrollo cotidiano de la vida socio
laboral pasan a confrontar el entendimiento de la democracia y los
derechos humanos y ciudadanos por sus precarias condiciones dentro
del sistema macro estructural político, como consecuencia del
esencialista y coercitivo contexto de la normativa binaria
reproductiva de la modernidad capitalista occidental.
En el caso de Ecuador no ha existido una
definida y pública persecución oficial, hacia las personas blgti.
Sin embargo, aunque han existido gobiernos más tolerantes, otros han
mostrado una clara y rígida intolerancia
hacia las personas homosexuales
“…la policía… en la época de Febres Cordero,
eraaa… bueno fue una época de represión absoluta, de un chantaje
absoluto a la puerta de los sitios gay, que en la época eran
camuflados”;
este testimonio
evidencia que los abusos arbitrarios se han ejecutado
mayoritariamente por parte de agentes policiales y también
por ciudadanos organizados a nivel particular
que se juntan para cometer actos de extrema brutalidad,
maltrato e inclusive exterminio hacia las
personas bltgi.
Es en los comportamientos culturales corporales
preformativos de las y los integrantes que conforman una red social
donde se puede reconocer sí ésta, es una sociedad excluyente e
intervencionista en la vida privada de las personas que la
conforman. Mediante sistemáticas políticas de control y vigilancia
social a través de los medios de comunicación masiva, de las
instituciones públicas y privadas; sin embargo, esta pacata sociedad
basada en el discurso oficial de “igualdad y tolerancia” dominado
por el ocultamiento heterosexual, se ejercen al interior de este
sistema binario prácticas que no son toleradas públicamente menos
aún aceptadas con respeto, pero que conforman de forma
imprescindible e inherente la heteronormatividad y su moralista
doble discurso.
Si los ves en la tele, los
ves atacando, los ves que son mujeriegos, los ves casados, los ves…
y todo… como es disque (sic) la imagen sexy, que las mujeres
babosean por un hombre; que él aparece con mujeres y todo; no se
imaginan que: ¿sea homosexual?, cuando incluso ese ser mismo, habla
en contra de los homosexuales (…) y si tu les preguntas a ellos
¿eres homosexual? “noo”, ¿has tenido prácticas con hombres? “si
pero de activo” ¿con cuántos? más de veinte? “si un montón
pero yo les como a los maricones”.
Estos hechos están alentados por la
construcción heteronormativa de la sociedad y sus distintos actores
sociales, esa es la realidad actual en el área del Malecón y el
sector del centro urbano de Guayaquil,
la exigibilidad del derecho a la ocupación
franca y transparente del espacio público es necesaria y pertinente
porque no solamente beneficiaría a los grupos y movimientos sociales
directamente afectados como son las personas bltgi, sino a toda la
sociedad en general. Las luchas y logros sociales que propenden a
alcanzar niveles de mayor equidad e igualdad entre sus diferentes
actores siempre redunda en beneficio de todos y todas las personas
de un mismo contexto societal; de esta manera se lograría ejercer el
derecho democrático que alude a la libertad de ser y estar con
dignidad y respeto de las personas bltgi. De no ser así, se
estaría estimulando
una fobia generalizada hacia las diversidades sexuales y a lo
considerado excesivamente femenino, creando inflexibles roles de
género y cuerpos laborales.
Estos roles y sus categorizaciones han sido
edificadas históricamente en función de promover y justificar las
fobias y la discriminación negativa hacia lo considerado “no
masculino” y suponer que lo femenino es “poco importante y no
representativo”; es decir, disminuido dentro de la conformación
social e inútil para labores que requieren de mayor capacidad de
abstracción y liderazgo. Estás construcciones se encarnan en una
serie de creencias, actitudes y prácticas estereotipadas de
comportamientos que van desde las burlas, bromas, los prejuicios y
comentarios de carácter indirecto que están inmersos y diluidos en
el humor cotidiano al interior de los espacios laborales, como bien
anota Chamberland. Son expresiones de la homofobia difusa
que no están dirigidos específicamente a alguien, pero que están
dirigidos a la homosexualidad en general; sin embargo “está presente
de manera más o menos intensa, en la mayoría de los ambientes
laborales, y es más acentuada en los empleos predominantemente
masculinos en los que se valoriza la virilidad”.
Chamberland califica a la homofobia directa
como las actitudes y acciones que rechazan o desvalorizan a “los
gays y a las lesbianas que se definen como tales en su centro de
trabajo, así como a las personas sospechosas de serlo (…) todas las
interacciones son marcadas y sesgadas por el hecho de que la persona
es homosexual y a la que se pretende descalificar”.
Entonces, los actores de éstas y otras arbitrariedades perversas
usualmente no son sancionados gracias en parte a la complicidad
social; así como también porque no existen normativas secundarias
que sancionen y respalden lo constitucionalmente establecido; es
decir, “el derecho a no ser discriminado por orientación
sexual”.
Por consiguiente, el discurso político de “no
discriminación por orientación sexual”, reconocido en la
Constitución Política del Estado definitivamente entra en conflicto
al confrontarse con la práctica cotidiana de las/os diferentes
actores sociales _empleadores-empleadas/os_ y como consecuencia de
los prejuicios del orden hegemónico heteronormativo patriarcal que
rige la sociedad occidental. Este orden se ha constituido mediante
el abuso reiterativo y perverso del ejercicio del poder mediante el
atropello sistemático y permanente de las garantías legales; que
para el caso de este estudio se manifiestan en la exclusión del
sistema laboral formal del país a las personas bltgi.
Es necesario anotar que el Estado y otras instancias
públicas en general no han tenido el interés de promover nuevas
políticas
ni reformas a las leyes vigentes para proteger a esta importante
población que se encuentra en una situación de exclusión y
vulnerabilidad dentro del sistema laboral formal
del país. Es recientemente que se han alcanzado algunos logros
en favor de las personas bltgi, específicamente de las ciudadanas
Trans. Estos hechos son “muestras de apertura, sensibilidad y
observancia de las leyes”
vigentes, y pasan a constituirse en hitos dentro de la construcción
de una sociedad más incluyente. Como ya lo mencioné aún no se han
generado normativas secundarias que sancionen a quienes atenten
contra los derechos fundamentales, civiles y constitucionales de las
personas Trans y homosexuales en el Ecuador.
Desafortunadamente en la mayoría de los casos discriminatorios se
ejecutan con una fuerte carga de violencia y sin ningún respeto por
la dignidad humana menos aún aceptar la
autodeterminación de la personalidad como fundamento de la
democracia constitucional y su legislación.
mi nombre es Carla, tengo
22 años, (…) yo trabajaba en una empresa, donde nosotras éramos
marginados y discriminados por ser travestis, y… nos, nos aceptaban
en el trabajo pero nos mandaban a ¡un fango!, a la parte de atrás.
Y la mercadería, es decir nuestro arte, que salía lo exhibía otras
personas. Y… un día yo llegué con unos mechones rubios, me dejé el
cabello suelto y me senté a pintar… y cuando de repente me cogieron…
mi patrona, y me pasó una brocha con pintura negra, me borró los
mechones…
Al estar presente la exclusión socio laboral como parte
inherente del ejercicio del poder, tanto Trans como homosexuales
asumidos/as pueden ser estigmatizados y discriminadas negativamente
con mayor vehemencia; por cuanto visibilizan una forma de la
corporalidad y/o sexualidad no aceptada públicamente. La
discriminación se sustenta en preceptos políticos religiosos; así
como en la reproducción a-crítica de comportamientos aprendidos e
impuestos en la estructura heteronormativa de la sociedad.
Es importante hacer visible este fenómeno que está
rechazando y desconociendo los derechos de estas/os ciudadanos por
el hecho de estar expuestos en la esfera pública laboral con su
identidad y práctica de género y/o sexual diferenciada de la
norma. Es por estos motivos que en sus plazas de trabajo muchos
bisexuales, gays y lesbianas prefieren mantener un perfil discreto y
bajo en varios aspectos; especialmente en lo relacionado con su vida
íntima, pues “un ‘buen gay’ no debería parecer demasiado afeminado,
ni demostrar demasiado sus preferencias sexuales (…) es decir,
debería seguir siendo invisible y presentar un perfil de género
‘normal’ para que su presencia sea tolerada”,
estas circunstancias muchas veces obliga a escudar su homosexualidad
y lesbianismo en una aparente heterosexualidad a veces inclusive con
“matrimonios forzados” que producen comportamientos coercitivos,
excluyentes y denigrantes para quienes se encuentran en esta
compleja y difícil situación.
En el medio ecuatoriano mantenerse fuera de los hábitos y
costumbres sociales regentadas por el sistema heterosexual es una
tarea ardua y difícil de cumplir, como consecuencia de la
intromisión colectiva y generalizada por parte de la mayoría de las
personas en la vida personal y privada de otras/os actores
sociales. Esto determina que la mayoría de gays y lesbianas
asumidas/os públicamente en algunos entornos de relacionamiento
social opten por ocultarse detrás de representaciones y
comportamientos heterosexistas para mimetizarse como estrategia de
supervivencia “si… supe de una amiga que en su trabajo no sabían
nada, pero parece que un día la vieron con su pareja en algún lado….
y luego la despidieron… se trató… o se hizo alguna acción jurídica,
era difícil… al final creo que le dieron algo de plata”.
El caso de las Trans es aún más extremo, porque lo que las
diferencia de otros grupos de distinta identidad sexual es el manejo
frontal y público de su corporalidad sexual e identidad de género
que traspasa sin ningún empacho los bordes fronterizos impuestos por
las normas políticas culturales de la sociedad y su rígido sistema
de sexo-género.
Pero… cuando ese señor de
migración nos miraban y se reían de nosotras, le pregunté de qué se
estaba riendo? Y ya no es un miedo a enfrentarlos, ya no me quedo
callada, ya no agacho el moño, ahora enfrento… para mi ahora es una
posibilidad de educarlos… a esas persona que tiene el poder… que
tiene una postura, y decirle: ¡respeto! y entonces al ser
descubierto, enfrentado se justifico, se justificó y empezó a
preguntarme quien soy, qué hacía…Y yo le dije soy una dirigente
Trans, y van a llegar más chicas Trans, así que… trate con respeto.
y cuando de repente me
cogieron… (…) ese mismo rato me alcé, me levanté y como trabajábamos
seis amigas travestis, yo pensaba que me iban a dar la espalda, pero
me apoyaron, salimos todas de ahí; fuimos a mi casa, hablamos,
hicimos una recolecta, compramos nuestro material y gracias a Dios
ahora tenemos una pequeña micro empresa y ya no somos seis que
trabajamos, sino veinte travestis.
Estos testimonios visibilizan claramente como las
ciudadanas Trans se encuentren en una situación permanente de alerta
y expuestas con mayor frecuencia a vejaciones, humillaciones y
ajusticiamientos, los cuales usualmente quedan en la impunidad y que
cabe remarcar nadie tiene el derecho de ejecutar estos actos atroces
de intolerancia a la diversidad y la diferencia. También pone en
evidencia como no se ejerce el derecho mínimo de respeto y no
discriminación planteado en la Constitución Política del Estado y
las leyes vigentes. Adicionalmente, el bajo nivel educativo y el
desconocimiento general de la población en relación a la temática de
las diversidades sexuales y el género alienta a incurrir a muchos de
sus actores en prácticas excluyentes, discriminatorias y denigrantes
especialmente hacia el grupo Trans como evidencian algunos de los
testimonios precedentes; así como también hacia a los homosexuales y
las lesbianas, quienes “son más reticentes que los hombres gays para
revelar su orientación sexual en el centro de trabajo, ya que ellas
temen ser discriminadas también como mujeres”.
Ocasionalmente y en ciertos contextos y circunstancias sus
precarias condiciones de trabajo a la que se ven abocadas/os por el
abuso facultativo ejercido sobre este grupo pueden impulsarlas a
generar fuentes laborales-económicas independientes y ocasionalmente
les ha alentado a ser agentes sociales más productivos y
autosuficientes con una acción política en la práctica.
Evidenciando una capacidad organizativa relevante al tiempo que
muestran una acumulación de saberes al servicio de la comunidad y
sus distintos actores sociales desde la cotidianidad; con el impulso
vital del deseo de vivir en mejores condiciones de vida, aceptándose
y reconociéndose como lo que son; y aspirando a ser respetas/os y
reconocidas/os con dignidad.
la micro empresa
Transgénero ha tratado de posicionar un poco eso, cuesta arriba,
primero porqueee… si bien es cierto las transexuales, digamos son
más visibilizadas en el trabajo , ehhh… en estos trabajos precarios,
podríamos llamarlos… aún nooo… tienen esa discusión política: el
verbo político, porque la acción política la tienen, cuando la hacen
sin mucho razonamiento… andan en la calle resistiendo, en la
peluquería resistiendo y tal, y están ahí ¿no?, como acción
política, pero el verbo político, la capacidad discursiva de lo
político de su realidad, aún falta mucho de trabajar, yo creo que
ese es uno de los objetivos de que se trabaje.
Los actos de discriminación negativa y maltrato que
cotidianamente viven Trans y homosexuales reconocidos en ámbitos
públicos; básicamente se generan como secuela de que con su
presencia confrontan imágenes y representaciones dominantes de la
sexualidad y el género construidas históricamente dentro del
contexto hegemónico “blanco mestizo del denominado mundo occidental”
fuertemente marcado por una tendencia política religiosa de corte
judeo-cristiana, y donde “la Iglesia Católica, sigue siendo el gran
dictador de la moral pública”,
y no admite ni siquiera la posibilidad de tolerancia, menos aún de
aceptación y reconocimiento público de la práctica y la convivencia
homosexual de hecho; menos aún aceptar la transgeneridad y la
transexualidad. A pesar de todo lo expuesto las personas bltgi
tienen las mismas necesidades laborales y de vida como cualquier
otra persona; muchas de ellas son agentes productivos en varios
ámbitos de la vida societal. Adicionalmente, cabe resaltar que
algunos de estos actores sociales Trans y Homo son contratados para
prestar diferentes servicios corporales-sexuales, por parte de los
otros actores sociales mimetizados como heterosexuales y que las más
de las veces profesan religiones de corte judeo-cristiano y se
expresan públicamente con desprecio e intolerancia de las personas
bltgi.
A lo largo de la historia mundial occidental se han
registrado abusos escandalosos en este aspecto; inclusive con
testimonios bien sustentados de las prácticas homosexuales al
interior de distintas instituciones Estatales así como de las
religiosas cristianas. Se han registrado casos de pedofilia, por
parte de sacerdotes y religiosas quienes han violentado a sus
alumnos y alumnas menores de edad; aunque la mayoría de las veces
han quedado en la impunidad más absoluta; ocasionalmente se han
entablado demandas en las cortes públicas y estas instituciones
religiosas han optado por pagar cuantiosas sumas de dinero _se han
registrado algunos casos en los Estados Unidos de Norteamérica_ en
compensación por los daños y sufrimientos inflingidos a las víctimas
de acoso y abuso sexual. Esta doble moral, muestra una vez
más la permanente fractura de la heteronormatividad y su coercitivo
e impositivo sistema de estructuración socio corporal; pretendiendo
regular al cuerpo y la sexualidad humana, a través de sus
instituciones y los mandatos del “deber ser”; que no permite la
natural expresión de la sensualidad, el placer y la sexualidad,
menos aún el reconocimiento de la homosexualidad y su práctica
abierta y transparente en términos de equidad, respeto y dignidad;
por el contrario alienta y aloja a esta práctica dentro del tabú, el
ocultamiento y lo caracterizado como “contra natura”.
O sea… yo en mi vida que he
trabajado, porque yo dentre (sic) a esto, por un trabajo para la
Iglesia Católica, que tuve que investigar homosexualismo dentro de
la Iglesia Católica. ¡Es increíble!, llega un rato que vos dices: no
creo que él sea homosexual, a ese aspecto llegas, ¿cómo les
identificas?, si no crees… pero así es….
Lo que no se reflexiona
desde la heteronormatividad es queee… pues… nosotros somos hijos de
familias heterosexuales, todos…, ehhh… de un padre sobre la madre, y
siii… eso es ¡tal cual!
Estos testimonios encierran y visibilizan los mecanismos
de ocultamiento y los dispositivos de poder imperantes alrededor de
la sexualidad y sus prácticas “otras-raras”, diversas a la
sustentada en el discurso religioso heteronormado occidental y sus
coercitivas instituciones; las cuales, legitimizan las prácticas
aceptadas como “naturales”. El “eficiente” sistema patriarcal
esencializa al cuerpo y la sexualidad como medio de reproducción
sociolaboral; temática largamente examinada y desarrollada por
Foucault. Es dentro de la red social laboral donde se reproducen
actos por demás antidemocráticos hacia las personas bltgi;
produciéndose marcadas circunstancias de inequidad sociolaboral y
precarias condiciones de vida, al proporcionales un trato
discriminatorio, el cual, muchas veces se visibiliza en la
“denegación de la contratación, no llamarlos para empleos temporales
o contractuales, denegación de la estabilidad o promoción,
obstáculos para el desarrollo profesional, despido abusivo o presión
para la dimisión”.
Cabe preguntarse ¿qué incidencias en términos productivos tiene la
exclusión social y la discriminación negativa hacia las personas
Trans y homosexuales del sistema laboral formal en Quito? Plantear
esta pregunta y hacer la pertinente reflexión, implica analizar sí
esta discriminación y el doble discurso social desfavorece a la
sociedad en términos productivos y laborales, o acaso les “conviene”
a los agentes sociales involucrados _empleadores y empleados_ que
las personas bltgi se mantengan solamente en algunos espacios
laborales y en nichos de trabajo tal como están en la actualidad.
Al menos en mi caso, si me
gusta, porque creo que también va acorde con la habilidad de uno; al
menos mi pensamiento. Buscar trabajooo… me gustaría alternar entre
la cocina y la belleza. Ahoritaaa… ya me he ido buscando en esto
mismo; por ejemplo, lo que ya me han visto como voy… trabajando en
la Marín, ya hay una señora conocida, entonces ahí empecé dando los
primeros cortes “tijerazos”. Otro que le veo… por ejemplo, en el
surrr (sic), por el Pintado, yooo me ido buscando, entonces ya me
conocen. El caso es que en las dos que he trabajado quince días he
estado cubriendo las vacantes que han salido, eso… entonces se
terminó ese tiempo… llegaron y me he quedado afuerafs (sic), porque
dicen: bueno, gracias ya no me necesitaban, entonces yo he estado
haciendo por ahí… voy poniendo bocas aunque sea: que se cortar el
cabello… les cobro unos cincuenta centavos , no llega al dólar o
sea unos sesenta, setenta centavos , que hayan unos dos o tres
cortes, entonces eso…. así amigos… por ahí, voy cargando todo.
Pueden existir ventajas relativas para las personas bltgi
en algunas de esas áreas laborales; por cuanto, en el caso de la
cosmética existe el “mito” y la percepción social bastante extendida
de que especialmente los “gays” y las “Trans” tienen mejores
destrezas para labores como la peluquería, así como para la danza y
las artes escénicas. Adicionalmente, a las Trans también se les
atribuye mayor capacidad para labores como la cocina, el lavado y
planchado de ropa; es decir en actividades de “mujeres”.
Por todo lo anteriormente expuesto, es importante
hacer visible este complejo fenómeno que está rechazando y
desconociendo algunos de los derechos de muchas de las personas
bltgi en Quito; y quizá constriñendo y determinando las áreas de
inserción laboral a las que “pueden” o “deben” aspirar. De esta
manera, se estaría obstaculizando el derecho “ciudadano” de
poder acceder sin discriminación y en términos igualitarios a un
empleo digno con todos los beneficios de ley en otras áreas
laborales.
Características laborales
de los grupos investigados
Con esta investigación se ha tratado de aproximarse a la
visibilización de la inserción laboral de Trans y homosexuales, que
están total o parcialmente asumidos en el ámbito socio laboral del
sector urbano de Quito; como consecuencia de sus prácticas sexuales
y de género diferenciada de la norma social. Los grupos Homo y
Trans son objeto de discriminación de manera sistemática y
reiterativa en sus lugares de trabajo, por parte de empleadores y
compañeros/as de trabajo; creándose un ambiente laboral donde su
desarrollo profesional y personal se encuentra severamente afectado.
Probablemente, este es uno de los motivos por el cual las personas
bltgi construyen arraigadas redes con sus vecinas y especialmente
con sus pares y amigas/os más íntimos. Dentro de esta red
relacional y identificación se cuidan y protegen entre sí,
proporcionándose no solamente un respaldo sico-afectivo en el lugar
de la vivienda sino también en la plaza de trabajo; muchas veces se
suministran contactos laborales o directamente les ofrecen empleo al
interior de espacios laborales “seguros” sin que afecte a su
identidad sexual y de género: Estos espacios laborales usualmente
están regentados y/o bajo el control de sus pares o afines.
Como te digo muchas de
nosotras escogemos a los grupos a quienes decírselos de nuestra
identidad y realidad sexual, y a otros grupos que no, ¿ya?
Y en especial en lo
laboral, al menos en los trabajos formal… en donde tienes tu jefe,
que está siempre pendiente de tiii…, el que te da las tareas; y
obviamente ahí no hay la necesidad de decir: ahhh, mira me posiciono
lesbiana. Y entonces a nivel del posicionamiento glbti en lo
laboral, ehhh… las que más han hecho una visibilidad yyy… una suerte
de protesta, estando en las calles como prostitutasss… ehhh…, es una
nota de protesta miren: estoy aquí! Así a ustedes no les guste,
este es mi trabajo… yo digo que el posicionamiento casi más
político… viene por parte de los Trans.”
Este testimonio ratifica que la homosexualidad y el
transgenerismo son “desencadenantes críticos” al interior de la
estructura del sistema formal de empleo. Por otra parte, el trabajo
sexual que desempeñan la mayoría de las Trans visibles y algunos
gays en la esfera pública evidencia con crudeza exacerbada la
inequidad socio laboral de la que son objeto como sujetos excluidos
junto a esas “otras minorías” sociales donde están las mujeres,
“guaguas”
de la calle, afros e indígenas. Las personas bltgi no tienen
mayores opciones laborales para mejorar su calidad de vida en otras
áreas debido a su corporalidad y práctica sexual diversas, motivo
por el cual también en algunos casos les ha excluido del sistema
educativo
sin poder acceder a un mayor nivel formativo. En consecuencia, en
la mayoría de los casos éste, es el motivo por el cual no pueden
insertarse en el sistema formal de empleo, sino en el mercado
informal de trabajo. Algunas de estas personas están en
circunstancias de extrema inequidad sociolaboral y “viven” sin ni
siquiera tener acceso a los servicios básicos de ningún orden, menos
aún a vivienda propia.
Luego de dividir los grupos según su auto definición sexual; la
tenencia de vivienda propia en el grupo Homo, es mayor que en la de
los otros dos grupos y apenas 2.5 de cada 10 Trans viven en casa
propia. En el caso de las Trans, es notorio que no acceden a un
espacio propio. Cabe resaltar que los datos muestran que la mayoría
de la población investigada arrienda la vivienda.
El interés específico de esta investigación se centró en
visibilizar la situación laboral de los grupos Trans y Homo; quienes
comparativamente con el grupo de heterosexuales investigados están
en condiciones precarias: dedicadas/os a labores informales e
independientes,
en espacios laborales
vinculados a la cosmética, a los lugares de esparcimiento y de
“encuentro homosexual”, como son los saunas masculinos, las salas de
masajes, discotecas, bares y otros espacios vinculados a los favores
sexuales; espacios donde asisten un alto porcentaje de
“heterosexuales”;
Este hecho muestra por una parte la extendida práctica de la
bisexualidad y pone en evidencia la asimétrica demanda, utilización
y “consumo” de las denominadas sexualidades disidentes por parte de
actores sociales supuestamente “heterosexuales”. En consecuencia,
es necesario cubrir con esta demanda y es dentro de este contexto
que se generan nichos de trabajo cubiertos por algunas de las
personas bltgi. En el caso del grupo Trans, la actividad laboral en
la que se insertan la suelen conseguir prioritariamente por vínculos
relacionales con las personas conocidas
previamente en el vecindario. Es en estos espacios urbanos donde
ellas construyen nuevos sistemas de vida, estructurados a base de
nuevos modelos familiares cimentados en necesidades y circunstancias
similares que las identifica, con lazos de amistad y compañerismo de
un claro matiz comunitario. Lo previamente expuesto es lo que
suele determinar la zona de residencia
y de empleo en áreas laborales como la belleza, la cosmética y los
servicios corporales y sexuales en lugares de esparcimiento y de
encuentro íntimo.
Estos espacios, como ya se ha analizado anteriormente; están
mediados por la necesidad, el deseo, los imaginarios, los prejuicios
y las fantasías socio culturales tanto de empleadores como de sus
clientes.
Los espacios laborales por oferta de servicios de cuidado
estético corporal y algunos de índole homoeróticos y sexuales;
los cuales, ofrecen un “nicho laboral” a los gays y las Trans,
proporcionándoles ventajas relativas en comparación con las personas
heterosexuales que están insertas en las mismas áreas laborales,
como consecuencia de que la mayoría de ellas/os son consideradas/os
“poseedores” de una especial aptitud, mayor destreza y capacidad
para realizar y desempeñar labores vinculadas al cuidado del cuerpo
y la sexualidad. Por ende, gays y Trans tienen mayor demanda para
realizar estos trabajos y en muchos de los casos son cotizados;
obteniendo ganancias mayores a la de las personas heterosexuales que
trabajan en las mismas áreas laborales. Sin embargo, es necesario
resaltar que en estos espacios de trabajo no tienen estabilidad
laboral
ni acceso a ningún beneficio de ley. Lo que provoca una mayor
movilidad laboral
del grupo Homo en comparación con el grupo Hetero y definitivamente
evidencia una permanente propensión y necesidad del grupo Trans a
cambiar de actividad laboral profesional y realizar diferentes y
variadas actividades laborales
simultáneamente, para tratar de obtener los ingresos
mínimos y necesarios para una supervivencia básica. Esta situación,
se diferencia notablemente con la del grupo Hetero; el cual, según
los datos obtenidos durante la investigación, muestran mayor
estabilidad laboral en instituciones pertenecientes al sistema
formal de empleo del sector público-privado. Por consiguiente, el
grupo Hetero cuenta con todos los beneficios de ley, la afiliación
al IESS
y también con un seguro privado de salud.
Es necesario, recordar que el nivel educativo
afecta directamente en la calidad y tipo de trabajo al que pueden
acceder los individuos. En este sentido, al cruzar las variantes
nivel de instrucción con la autodefinición sexual se verificó una
gran diferencia a favor de las personas auto declaradas como Hetero,
quienes 3 de cada 4 heterosexuales han alcanzado el nivel
universitario completo o de postgrado; a diferencia de las personas
declaradas como Homo quienes más de la mitad tienen un nivel
universitario incompleto; y en las peores condiciones se encuentran
el grupo Trans, donde 7 de cada 10 personas autodeclaradas como
Trans no culmina ni siquiera la secundaria completa; factor que está
directamente vinculado con la estructuración política económica de
la sociedad y su desigual distribución de los recursos. El grupo
Hetero investigado ha podido acceder a centros académicos educativos
privados de forma regular y continua; mientras que en los otros dos
grupos hay individuos que difícilmente pueden costear los gastos de
la enseñanza en una institución pública educativa.
Por otra parte, gracias a la combinación entre el análisis
antropológico y el procesamiento de los datos cuantitativos se logró
visibilizar que la práctica sexual diferenciada a la norma, así como
la feminización del género dentro de la heteronormatividad
estructural socio cultural en el sector urbano de Quito; son
“toleradas con resistencia” y pueden producir un profundo malestar
en los espacios laborales de los diferentes sectores urbanos de
Quito. Los datos cuali-cuantitativos obtenidos y expuestos en este
informe permiten hacer aproximaciones a la realidad sociolaboral de
los actores sociales investigadas/os y mirar cómo el grupo de
personas homosexuales y Trans asumidos en el ámbito público laboral
del sector urbano de Quito son discriminados
en sus lugares de trabajo y se encuentran insertados en empleos
temporales
sin estabilidad ni mayores posibilidades de desarrollo profesional.
Es decir, “la no conformidad de género puede constituir un freno a
las posibilidades de empleo o al ascenso”
y por consiguiente al incremento de ingresos, lo que algunos
individuos lo han logrado al abrir una microempresa o un negocio
propio.
Luego de haber revisado las actividades y áreas de mayor
inserción laboral de los tres grupos, ¿sería factible afirmar una
relación entre orientación sexual asumida públicamente, nivel de
ingresos e inserción laboral? Por la información producida,
considero que es factible plantear que están en condiciones de mayor
precariedad algunos actores del grupo de homosexuales y
definitivamente la mayoría del grupo Trans, algunas no tienen ningún
trabajo
y los ingresos no les permite ni siquiera cubrir los gastos básicos
como son el pago del arriendo de la vivienda _cuarto_, transporte y
la comida.
Mi familia, de más allá de
Guayllabamba; bueno… por el cuarto ehhh… cuarenta y cinco, ese es el
problema, por eso cuando trabajo voy ahorrando de centavo a centavo
yyy… para poder ahorrar me ido llevando la comida al trabajo, cuando
noooo… o sea no? me han pagado con la comida, así me he ahorrado
para pagar del arriendo, nuevamente ya está encima el otro mes y no
sé como voy hacer…
La mayor parte de personas del grupo Trans se encuentran
laborando en el área de peluquería, cocina, servicios sexuales, y
ocasionalmente en lugares de esparcimiento y encuentro
sociorelacional; espacios donde Trans y homosexuales asumidos
públicamente no están protegidos ni acceden a servicios básicos como
atención médica, estabilidad laboral, seguridad social, etc. Por
consiguiente, su ingreso no les permite arrendar una vivienda con
mayores servicios en zonas de mayor valorización económica social
ubicadas en áreas muy distintas a las que en la actualidad habitan.
De hecho, es muy difícil para lesbianas, bisexuales, Trans, gays,
homosexuales e intersexuales acceder a una vivienda o a una plaza de
trabajo bien remunerada en condiciones de respeto y dignidad sí se
conoce de su orientación sexual. Es decir, para la mayoría de las
personas bltgi es factible alcanzar un pleno desarrollo profesional
solamente sí mantienen en el sigilo de la esfera íntima y privada su
práctica e identidad sexual. Esta circunstancia, se genera como
consecuencia de la pesada carga simbólica que representan las
personas bltgi para el sistema de sexo-género heteronormado del
régimen político neoliberal del país; “si, yo soy un loquitooo… ja,
ja (una gran carcajada), tu sabes… trabajo en “la zona”
eso hago… y bueno sí… claro yooo… claro que quise trabajar en otra
cosa… perooo… aquí estoy.
Por consiguiente, sí es factible determinar la incidencia que tiene
la discriminación y exclusión social como consecuencia de la
identidad de género feminizada y sus prácticas sexuales y vinculadas
al restringido acceso de los circuitos de vivienda y socialización
laboral-urbana de mayor productividad en Quito.
Lo anteriormente expuesto permite suponer que existe una
mayor persistencia de la desigualdad social en el grupo Trans y de
homosexuales asumidos/as; evidencia también las contradicciones
existentes entre el reconocimiento constitucional y el operativo
derecho al ejercicio democrático de no ser discriminado
negativamente por orientación sexual. Como podemos constatar en los
testimonios y en los datos cuantitativos este derecho en la
cotidianidad de las personas bltgi queda desplazado casi por
completo. En algunos casos la intolerancia normativa en el ámbito
laboral llega a excluir, aislar e inclusive subordinar a la mayoría
de las personas bltgi que están insertas en ambientes de trabajo
heterocentrados, donde tienen que desempeñarse y negociar en
condiciones inequitativas como consecuencia del sistema político
neoliberal “global” de corte social demócrata del país; el cual,
entiende al “principio de igualdad en su escueta y originaria
versión liberal, como simple producto de la condición de
‘generalidad’ que debe predicarse de la relación que liga a la ley
con el ciudadano”.
Interpretación de los
resultados
Para la interpretación, procesamiento y análisis de los
datos obtenidos en la investigación cuantitativa se realizaron
cuadros estadísticos donde se cruzaron las variables según la
autodefinición sexual por orientación y práctica sexual.
Por esta razón de aquí en adelante se considera como
características sexuales únicamente aquella que se deduce por su
orientación sexual. Por otra parte, el porcentaje de los individuos
investigados/as por como se auto definieron sexualmente varían en
rango de edades, aunque hay una prevalencia de individuos entre los
25 y 30 años de edad
y el número de personas encuestadas de sexo masculino es más
numeroso.
Dentro del universo de estudio, en el grupo Hetero
hay un mayor número de mujeres que de varones, mientras que en el
grupo Homo hay un porcentaje significativamente mayor de varones
gays que de lesbianas. En el grupo de las Trans, ellas son
mayoritariamente varones que han transmigrado hacia el género
femenino. Adicionalmente, hay una persona que se define como
lesbiana declara tener prácticas sexuales sólo con mujeres y también
se auto define como Trans; ella transgrede la norma del vestuario y
el género en un espacio laboral específico. Hay otro sujeto que se
auto identifica como intersexual y Trans lesbiana.
En la actualidad las condiciones de exclusión y
discriminación negativa hacia Trans y homosexuales asumidos/as en su
entorno laboral, marca una clara desigualdad de oportunidades en
relación al grupo heterosexual; reflejadas en sus condiciones de
precariedad, vulnerabilidad, inseguridad y desprotección social
dentro del sistema laboral del sector urbano de Quito.
Uno de los resultados relevantes de la muestra fue
detectar la clara aspiración del grupo Trans a tener una fuente de
ingreso propia e independiente, similar al del grupo Homo. Mientras
que en el grupo de control heterosexual investigado; éste, no aspira
a tener una empresa o negocio propio y se encuentra insertado en un
mercado laboral formal e institucionalizado. Si bien en los tres
grupos se presenta un mayor porcentaje de individuos que trabajan
como empleadas/os dependientes; en el grupo Hetero es más evidente
este hecho, alcanzando el 80.6% de casos; en contraposición a los
otros dos grupos Trans y Homo donde se evidencia un mayor porcentaje
de individuos, quienes tienen un negocio propio. Cabe remarcar que
el grupo Trans muestra una clara y mayor inconformidad
con su situación laboral actual, en tanto que el grupo Hetero es el
más conforme. En consecuencia, los individuos más propensos a
cambiar de ocupación son las pertenecientes al grupo Trans y los más
reacios son quienes pertenecen al grupo Hetero, el cual, muestra
poco interés en cambiar el tipo de ocupación actual. Esto se
ratifica en el hecho de que el grupo Hetero ha permanecido más
tiempo en sus actuales trabajos, y en contraposición de los grupos
Trans y Homo donde la mayoría de los individuos tienen menos de 5
años en su trabajo actual.
En la muestra investigada, se observa que un poco
más de la mitad de los individuos pertenecientes al grupo Hetero
tienen seguridad social y están afiliados al IESS;
a diferencia del grupo Trans, donde apenas 2 de cada 10 individuos
tienen afiliación al IESS. Mientras que el grupo homo tiene un
índice mayor de afiliación social y paralelamente un porcentaje
significativo tiene acceso a la seguridad privada en salud; en
oposición a esta realidad el grupo Trans no tiene seguridad privada
de salud a pesar de que para estos individuos sería una necesidad
prioritaria; porque al momento que acuden a los centros de salud
públicos inclusive en circunstancias emergentes son relegadas al
final del turno o llanamente no son atendidas en los servicios de
emergencia de los hospitales públicos.
La mayor estabilidad laboral de los individuos
heterosexuales, está vinculada al hecho de ser actores sociales
privilegiados; basada en el solo hecho de auto declararse como
tales. Adicionalmente, la mayoría ha tenido posibilidades de
concluir su formación educativa sin los contratiempos de la
discriminación negativa como consecuencia de su orientación _deseo_,
práctica sexual y/o de género feminizada que tiene el grupo
homosexual y especialmente las Trans. Es necesario recordar y
remarcar que el nivel de instrucción educativa afecta directamente
en la calidad de vida y sus posibilidades laborales profesionales al
que pueden acceder los individuos en las sociedades occidentalizadas
del sistema “global” de corte capitalista. En este sentido y
contexto, al indagar el nivel de instrucción educativa por
autodefinición sexual se verificó una gran diferencia a favor de los
individuos denominados como Hetero: donde las tres terceras partes
de los y las individuos de esta muestra culminaron el nivel
universitario. Mientras que los individuos auto declaradas/os como
“Homo” han logrado terminar los estudios secundarios y tienen nivel
universitario incompleto en una proporción menor al grupo Hetero que
alcanza incluso nivel de postgrado; corresponde a la tercera parte
de los individuos de esta muestra. En las peores condiciones se
encuentran los individuos del grupo Trans, puesto que 7 de cada 10
de las Trans no tienen ni siquiera la secundaria completa y este
grupo tiene el mayor porcentaje de primaria incompleta. Este dato
se corroboró durante la investigación cualitativa; las Trans afirman
haber abandonado la escuela en la mayoría de casos, por decisión
conjunta entre los profesores y maestras con la familia e inclusive
a veces consultando al párroco del pueblo; quienes “sugieren” a la
madre que retire al niño de la escuela para evitar la vergüenza y el
“bochorno” de su comportamiento feminizado en el espacio escolar “y
que le ponga a trabajar
para ver sí así se cura”.
Estos testimonios es una muestra más de como la heteronormativa
socio política actúa perversamente allanando el derecho de los niños
a la educación y al respeto de la formación de su personalidad.
Por otra parte, la mayoría de las Trans viven en
barrios marginales ubicados en su mayoría al sur de la ciudad, donde
usualmente no cuentan con muchos de los servicios públicos y se
encuentran muy alejados de su sector de inserción laboral. El cual,
comúnmente está ubicado en el sector norte de la ciudad; sector
donde viven y trabajan sus empleadores y clientes. Adicionalmente,
los individuos del grupo Trans en su mayoría provienen
de la Costa y han migrado hacia Quito durante la adolescencia, en
busca de mejoras salariales y vitales; por las condiciones de
atosigamiento y persecución de la que son objeto en sus pueblos de
origen. Otro factor importante, es el hecho de que el grupo Trans
de manera más acentuada que los otros dos, funciona a manera de red
en todos los aspectos de su vida societal; principalmente en el
laboral. Por ello, antes de escapar de sus hogares; ellas,
previamente han realizado un contacto a través de una persona
conocida
que recomienda a quien acudir y usualmente las recibe e introduce en
la “zona laboral”; que las más de las veces está vinculada con los
servicios sexuales y la necesaria negociación de la territorialidad
en la calle.
Bueno, yo me crié en Lago
Agrio (…) para mí, ya cuando me di cuenta de lo que soy… era bien
duro allá… con la gente ¿no? y siii… mi familia …y ehhh… yo tenía
conocidos en Quito, entonces me vine para acá.
La fuerte necesidad migratoria del grupo Trans, está en
relación directa con la exclusión social y el rechazo familiar como
ya ha sido expuesto y analizado; por cuanto, en la mayoría de los
casos en su entorno más cercano suelen avergonzarse de ellas y
muchas veces violentarlas cruelmente a nivel síquico y corporal.
Por estos motivos deciden ir a otros espacios, donde no tienen la
presión familiar ni de su entorno de origen, aunque si de la
sociedad en su conjunto. En el caso del grupo Homo, muchos
individuos se mantienen escudados en una aparente heterosexualidad,
“es una tarea por demás ardua incursionar en un mundo heteronormado;
decidir enrumbar la vida a una constante vorágine de riesgos no
puede ser otra cosa que el resultado de una elección por necesidad,
necesidad de ser libre”
ésta, es una de las razones por la cual un porcentaje alto de las
personas bltgi e inclusive muchas Trans pertenecientes al grupo
económico socio educativo privilegiado no se muestren frontalmente;
sino más bien se mantenien mimetizados/as dentro de la
heteronormatividad socio política y laboral como estrategia de
supervivencia; lo que les aboca a vivir en constreñidas y precarias
condiciones de vida, gracias al inequitativo y desigual sistema
estructural de la sociedad.
Conclusiones
En esta investigación la combinación metodológica
cuali-cuantitativa da cuenta de elementos objetivos y subjetivos
negativos que se expresan en las condiciones de la vida socio
laboral de las personas bltgi, en relación directa a sus
circunstancias laborales actuales y sus legítimas aspiraciones de
vida profesional socio laboral en el sector urbano de Quito. Los
datos obtenidos y su interpretación permitieron mostrar las
características de la inserción laboral reciente de Trans y
homosexuales; evidenciando cómo estos activos actores sociales son
objeto de exclusión socio laboral y discriminación negativa como
consecuencia de sus prácticas sexuales y de género diferenciadas a
las de la norma imperante; generando un profundo malestar en amplios
sectores de las diferentes redes socio laborales heteronormadas de
Quito. Las personas bltgi, en el mejor de los casos son “toleradas”
con resistencia por parte de empleadores y contratantes. En estas
circunstancias se constató que se producen “nichos laborales”
ocupados mayoritariamente por uno de los grupos investigados; esto
depende de las destrezas y capacidades que han podido adquirir las y
los individuos y sobre todo de a cuál grupo de orientación sexual
pertenecen. Cabe afirmar que las personas bltgi sufren
sistemáticas y persistentes disciminaciones tanto positivas como
negativas dentro del sistema formal e informal de empleo del sector
urbano de Quito.
La discriminación en términos generales se evidencia
también en el grupo de control heterosexual; según los datos que
arrojó la muestra; está recae especialmente en la población
femenina, donde existe una clara confirmación del discrimen negativo
que viven, como consecuencia de ser mujer, ser joven o bien por ser
extranjera. Sin embargo, el porcentaje sigue siendo bastante menor
comparativamente con el grupo Trans, donde la percepción de
discrimen negativo es evidente: 8 de cada 10 individuos de este
grupo se han sentido discriminados en varias ocasiones, en algún
tipo de trabajo. En consecuencia, estos productivos e importantes
actores sociales se
encuentran en una situación de mayor vulnerabilidad y riesgo que
otros.
Por otra parte, cabe anotar que existe un reducido grupo
de personas Trans, lesbianas y gays que pasan a ser una excepción
por cuanto trabajan en el activismo político institucionalizado así
como otros tantos están cooptado por ONG’s, Asociaciones y
Fundaciones dedicadas a la prevención del VIH-Sida. Instituciones
que se crearon inicialmente para suplantar estos vacíos, en parte
debido al repliegue inicial por parte del Estado; para tratar y
coordinar las campañas relacionadas con la prevención del VIH y
otras enfermedades de transmisión sexual; así como también otros
servicios básicos en el área de salud. Es dentro de este contexto
que un reducido número de individuos pertenecientes a los grupos
Trans y Homo están en condiciones de ventaja en relación a la
situación laboral de sus pares; por cuanto, trabajan de forma
estable en instituciones y organizaciones que reciben fondos
internacionales. Esto les ha permitido un mayor desarrollo
profesional y alcanzar mejores condiciones de vida y laborales que
hace una década atrás cuando se despenalizó la homosexualidad en el
Ecuador.
En el caso del grupo de heterosexuales su mayor nivel
educativo está directamente vinculado con la discriminación
positiva, esta circunstancia les permite tener estabilidad laboral,
acceder con mayor facilidad a servicios sociales tanto públicos como
privados y mantener un rango de ingreso mensual significativamente
mayor que las Trans y que algunos individuos del grupo Homo.
Quienes, ni siquiera tienen la posibilidad de aplicar a una vacante
dentro del sistema formal de empleo; sí, se conoce de antemano su
orientación sexual y/o de género por parte de las y los
empleadores.
Finalmente cabe remarcar que la investigación
cuali-cuantitativa mostró una clara inestabilidad laboral a la que
está sujeto el grupo Trans y su casi nulo acceso a los servicios
públicos en el ámbito de la salud, del sistema bancario como a
muchos otros servicios ya sean públicos o privados; sin que se
cumplan sus derechos civiles y fundamentales. El grupo homosexual
también refleja inestabilidad laboral; aunque tiene más acceso a
servicios de salud y una parte de estos actores goza de estabilidad
laboral así como de mejores ingresos y acceso al sistema bancario.
Definitivamente, el grupo privilegiado es el heterosexual,
especialmente los individuos masculinos. Más allá de todo lo
expuesto, la importancia de esta investigación fue constatar que la
actual situación de exclusión socio educativa laboral de los grupos
Trans y Homo, difícilmente les permite acceder a otras áreas
laborales con mayores posibilidades de desarrollo profesional en
mejores condiciones de trabajo, un mayor ingreso y con todos los
beneficios de ley.
Los espacios laborales del sistema formal de empleo, están
cooptados mayoritariamente por el grupo de heterosexuales y por una
parte del grupo homosexual; pero no por el grupo Trans; a excepción
de dos personas que en su entorno familiar y laboral no se conoce de
su identidad corporal y de género femenina. En consecuencia,
“ellos” alcanzaron a culminar sus estudios universitarios y han
podido insertarse en áreas laborales donde su rango de ingreso está
sobre los 801 dólares mensuales,
además de los beneficios de ley entre otros. Sin embargo, las
circunstancias que confrontan cotidianamente estas dos personas
Trans y algunas del grupo homosexual en su entorno familiar y
sociolaboral les genera un profundo abatimiento e impide la
expresión de su individualidad y probablemente una mayor
productividad laboral; como consecuencia de los estereotipos que
impone la coercitiva matriz heterosexual sin reconocerlas plenamente
como sujetos de derecho; como bien afirma Butler “la
heterosexualidad se cultiva a través de prohibiciones que en parte
afectan a los vínculos homosexuales, obligando a su pérdida”,
dentro de esta matriz socio política las personas bltgi están
sujetas a dañinas y perversas consecuencias. No solamente en su
vida personal sino que incide de forma directa y negativa en la
posibilidad de acceder a un mayor desarrollo profesional e
incorporarse abiertamente como personas bltgi en el sistema
productivo laboral en términos de equidad e igualdad. Lo
anteriormente expuesto evidencia la clara contraposición entre el
mandato constitucional de “no ser discriminado por orientación
sexual” y la cotidianidad laboral y civil de las personas bltgi que
habitan en el sector urbano de Quito.
Por los motivos expuestos ha sido pertinente la presencia
y demanda: “Derechos ya”!
por parte de los colectivos, activistas e integrantes del movimiento
bltgi del Ecuador; quienes definitivamente han estado y están
sujetos a prácticas de exclusión social y discriminación laboral
dentro del sistema de interacción económica profesional de la
estructura macro política de la sociedad ecuatoriana “global”. Las
demandas y expectativas de las personas bltgi es lograr una plena
participación política para de esta forma contribuir a construir una
sociedad justa al tratar de equiparar las discriminatorias
condiciones materiales y subjetivas de vida en la actualidad. Con
este propósito, es necesario trazar una visión política con
objetivos claros y de forma conjunta con otros actores y movimientos
sociales. Las alianzas son imprescindibles para alcanzar la
transformación social, política, económica.
Si, si vamos a ser
aceptadas, porque somos seres humanos y todos necesitamos un espacio
¿no? No desmayen porque este mundo no se va a acabar, (…) este
mundo es de nosotras! tenemos derecho como todo el mundo… Sí, Dios
no nos discrimina, cómo nos van a discriminar otras personas!
Todo lo expuesto en este trabajo investigativo invita y
obliga a reflexionar acerca de la sociedad que hemos construido, en
la cual habitamos y a la que pertenecemos como actores activos; con
el derecho a denunciar, registrar, cuestionar, exigir y sobre todo
construir para hacer propuestas concretas con la perspectiva de
mejorar las condiciones de vida de todas las personas en el ámbito
público y en la cotidianidad; basados en el derecho constitucional a
“no ser discriminado por orientación sexual”. Es una obligación que
nos compete a todos y todas las y actores sociales lograr que las
personas bltgi tengan una vida digna en términos de igualdad y
respeto; es su derecho como lo es de cualquier otra “ciudadana y
ciudadano” del país y del “mundo global”.
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Con una reciente
excepción y gracias a la gestión de la actual vice Alcaldesa
de Quito Margarita Carranco, quien conjuntamente con el
movimiento social bltgi lograron promulgar la ordenanza 0240
de: inclusión de la diversidad sexual glbti, (gays,
lesbianas, bisexuales, transgeneros e intersex) en las
políticas del Distrito Metropolitano; esta ordenanza fue
sancionada el 26 de diciembre del 2007 en Quito; por el
Alcalde Metropolitano Paco Moncayo Gallegos; y consta en el
Registro Oficial Nro. 280, el día Viernes, 22 de febrero del
2008.
Por otro lado, el
grupo Hetero presenta un porcentaje similar (30.8%), de
personas con nivel de post-grado.
El grupo Homo a su
vez tiene un porcentaje cercano de personas con instrucción
universitaria completa (28.8%).
Se puede observar
que el mayor porcentaje del grupo Hetero tiene instrucción
de tercer o cuarto nivel (74.4%).
La mayor parte de
personas del grupo Homo en cambio tiene nivel universitario
completo o incompleto (71.5%)
Y solamente un
reducido número del grupo Trans accede a instrucción
universitaria (21.1%)
Y apenas concluyen
sus estudios universitarios (5.3%).
Anexo nº 3,
Tenencia de la vivienda en Quito por auto definición según
su orientación sexual: En cuanto a la tenencia de la
vivienda, observamos que los grupos Hetero y Homo tienen
características similares; pues en ambos casos 6 de cada 10
individuos residen en viviendas propias o familiares, a
diferencia del grupo Trans, quienes apenas 2.5 de cada 10
tienen aquella característica y la mitad de ellos viven
arrendando.
Anexo nº 4, Definición sexual por aspiración a tener un
negocio propio: El grupo Trans es el más interesado en
tener un negocio propio, y el grupo Hetero el menos
interesado.
Anexo nº 5, Tipo de trabajo por autodefinición según
orientación sexual: En el cuadro se evidencia que un
grupo importante de los grupos Trans y Homo tienden a
trabajar independientemente (24% y 31% respectivamente); a
diferencia de las personas del grupo Hetero, quienes apenas
un 9% tienen su negocio propio.
Anexo nº 6,
Definición sexual y medios de obtención del trabajo: Los
medios más frecuentes para obtener trabajo en todos los
grupos, es mediante amistades. Sin embargo, en el caso del
grupo Trans han recibido mayor ayuda de sus amigas y
vecinos.
Anexo nº 7,
Definición sexual por lugar de residencia, Aunque no hay
relación directa entre la zona de residencia y la definición
sexual, los grupos Hetero y Homo de esta muestra se ubican
preferentemente en la zona norte de la ciudad. Mientras que
el grupo Trans en su mayoría se ubican en la zona del centro
histórico hacia el sur.
Anexo nº 9,
Definición sexual por tiempo en el trabajo actual,
El grupo Hetero ha permanecido más tiempo en sus actuales
trabajos; a diferencia de los grupos Trans y Homo que en su
mayoría tienen menos de 5 años en sus actuales trabajos, lo
cual refleja una mayor estabilidad laboral del grupo Hetero.
Anexo nº 12
Rango de ingreso por auto definición según orientación
sexual: Del grupo Trans investigado todas ganan menos
de doscientos dólares por mes, a diferencia de los grupos
Homo y Hetero, quienes al menos el 70% declaran tener un
ingreso mayor a esa cifra, en general sus ingresos son altos
y no difieren entre si.
Anexo
nº 15, Nivel de Instrucción por auto definición según
orientación sexual: El nivel de instrucción educativa
afecta directamente en la calidad y tipo de trabajo al que
pueden acceder los individuos. Al indagar el nivel de
instrucción por autodefinición sexual se verificó una gran
diferencia a favor del grupo Hetero, así 3 de cada 4 (75,6%)
han alcanzado nivel universitario completo o de postgrado.
Mientras que más de la mitad del grupo Homo (57,7%) tienen
nivel universitario incompleto; y el grupo Trans se
encuentra en las peores condiciones, donde 7 de cada 10
personas no tiene ni siquiera la secundaria completa.
Anexo nº 19, Auto definición sexual por orientación y
práctica sexual: mostrando que estas son coincidentes,
apenas hay un 4% de mal definición, reflejándose por ejemplo
en una persona, quien según su orientación es homo, pero
según su práctica es hetero. A esta persona se lo ha
realizado un filtro con el resto de preguntas y se considera
que es una persona homosexual, pues a pesar de que dice
haber tenido sólo prácticas heterosexuales, declara también
haber tenido parejas intimas del mismo sexo. Adicionalmente
hay tres personas más cuyas prácticas han sido homosexuales
e inclusive algunas prácticas heterosexuales pero se
autodefinen por su orientación sexual como transexuales. De
igual manera a estas personas se les ha realizado el
correspondiente seguimiento y se puede concluir que aunque
hayan tenido otras prácticas sexuales diversas; son personas
bisexuales.
Por esta razón de aquí en adelante se considera como características
sexuales únicamente aquella que se deduce por su orientación
sexual.
Anexo nº 21, Definición sexual por conformidad laboral
actual: El grupo Trans muestra una mayor inconformidad
con su situación laboral actual, en tanto que el grupo
Hetero es el más conforme.
Anexo nº 22, Edad de iniciación según orientación sexual:
En este cuadro se evidencia la precariedad de la situación,
especialmente del grupo Trans, 7 de cada 10 individuos de
este grupo ya empiezan a trabajar antes de los 16 años de
edad y el 100% de ellos ya trabajan antes de los 21 años de
edad.
Anexo nº 23,
Definición sexual por provincia de procedencia: Este
cuadro muestra que más de la mitad del grupo Trans proviene
de la región costa a diferencia de los otros dos grupos cuya
proveniencia mayoritaria es de la región sierra.