Información y consejos ante el peligro de las avalanchas


 
 Anatomía de los aludes. Tipos de avalanchas.
 Anatomía de los aludes.

Todo lo que una avalancha necesita es una masa de nieve y una cuesta por la que pueda desplazarse y caer. ¿Te has fijado alguna vez en la nieve que tienes en el parabrisas de tu automóvil? Cuando las temperaturas son bajas, la nieve se pega al cristal y no resbala. Cuando las temperaturas han subido un poco, la nieve resbalará y caerá a la parte inferior del parabrisas, generalmente en pequeñas porciones... ésta es en sí, una avalancha en miniatura. Por supuesto, las avalanchas reales son mucho mayores y los factores que confluyen en su producción son también más complejos.


Una avalancha tiene tres partes principalmente:

  1. La zona de inicio. Esta zona es la zona más volátil de la ladera, desde donde la nieve inestable se desprende y cae ladera abajo. Las partes superiores de las laderas o las zonas situadas bajo cornisas son zonas de inicio frecuentes para los aludes. De todas maneras, si las condiciones son las adecuadas, una avalancha puede tener origen en cualquier sitio de la ladera.

  2. La pista. Es el canal por el cual la avalancha se dirige ladera abajo. Cuando cruces cualquier zona de montaña, examina si por ella encuentras algún tipo de tobogán o de pista formada por la caída de nieve desprendida por una avalancha. Es frecuente encontrar cualquier tipo de escombro y de nieve apelmazada en la base de las mismas, señal ineludible de que una avalancha ha caído por el lugar.

  3. La zona final. Es el lugar al que llegan los escombros y nieve arrastrados por el alud. Se ha de tener cuidado, pues con frecuencia gargantas y pequeños valles suelen acumular la nieve caída desde niveles superiores, formando una trampa mortal para todo montañero que pase por el lugar.

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 Tipos de avalanchas.

A continuación definimos los tipos de avalanchas más comunes que pueden suceder en la montañas:


  1. Aludes de nieve recién caída. Existe una norma general que dictamina que los días siguientes a nevadas, el peligro de avalanchas es mayor. En este tipo de avalanchas, la nieve suele ser generalmente fría, seca y ligera: éstas suelen suceder generalmente después de fuertes nevadas y ante temperaturas muy bajas. Suelen coger una gran velocidad y destrozan todo lo que encuentran a su paso. Afortunadamente, este tipo de avalancha no es común en nuestras montañas.

  2. Avalanchas de placa. Son debidas a las placas de viento: capas de nieve transportadas por el mismo desde una zona a otra de la montaña. Este es el tipo de avalancha que más accidentes producen. En estos casos, a pesar de que la capa superficial de nieve está estable, no está cohesionada con su capa adyacente inferior y simplemente por su propio peso, o como es más común por el paso de un esquiador o montañero, hace que se desprenda y caiga ladera abajo.

  3. Aludes de nieve húmeda. Se producen por la humidificación de la capa superficial de nieve, debido a lluvias o a la aparición de altas temperaturas. Suelen ser más comunes en laderas sur y en época de primavera. A pesar de coger una velocidad relativamente lenta, son muy destructivas y asolan todo lo que encuentran a su paso.

  4. Otros. Los seracs de los glaciares así como las cornisas de ciertas cimas o cumbres, pueden llegar a desprenderse formando aludes. No son tan comunes como las anteriores.



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