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¿Cómo afecta la inclinación del terreno en la generación de una avalancha? De todas
ellas, la graduación de su pendiente es el factor más importante. La pendiente del terreno ha de ser lo
suficientemente pronunciada como para que la avalancha pueda producirse. Los aludes suelen principalmente dispararse
en laderas con una pendiente superior a 25 grados. La mayoría de las avalanchas suceden en pendientes entre 30 y
45 grados. De todas maneras, pueden también dispararse en otras laderas de diferente inclinación, siempre
y cuando las condiciones sean las suficientes y necesarias.
Si la nieve está muy húmeda muy bien lubricada con agua puede llegar a caer en forma de avalancha en
laderas desde 10 hasta 25 grados de inclinación. La nieve seca o granular tiene la tendencia a producir avalanchas
en pendientes de 22 grados de inclinación.
Las pendientes superiores a 50 ó 60 grados tienden a descargar constantemente (sin acumular) la nieve que cae
sobre ellas, mientras que las laderas de menos de 25 grados no son generalmente lo suficientemente pronunciadas como para
provocar avalanchas. Los deportes como el esquí y el snowboarding son frecuentemente practicados en pendientes entre
30 y 40 grados: y he aquí el dilema. Nos gusta practicar los deportes de invierno en aquellas pendientes en las
cuales las avalanchas suceden con mayor frecuencia.
Y no siempre es necesario estar practicando un deporte de invierno en una pronunciada ladera para que ésta, se
desprenda y produzca un alud. Éste es un concepto muy importante. Toda la nieve está interconectada. Puede
que estés caminando por una zona llana o con poca pendiente y producir una avalancha en la ladera que está
situada encima de ti unos metros más arriba. Recuerda que toda la nieve está interconectada. Es necesario
que sepas qué es lo que tienes encima de ti conforme progresas en tu travesía.
Cuanto mejor determines el ángulo de una pendiente (un clinómetro para medir la pendiente de una ladera
es un útil y barato elemento que no debería faltar en ninguna mochila), cuanto mejor reconozcas el peligro
que puede ofrecer un terreno, mayores probabilidades tendrás de finalizar una travesía sin ningún
tipo de accidente. Por supuesto, has de tener la suficiente práctica de antemano, además de tener en
cuenta las variaciones de pendiente que puedas encontrar en la ladera, pendiente más arriba.
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¿Cómo afecta la orografía del terreno en la generación de una avalancha? Las
gargantas y profundas depresiones son siempre sitios susceptibles de sufrir avalanchas. La nieve puede acumularse en
estos lugares, con un aumento del peligro de generación de avalanchas. El hecho de que una ladera haya sufrido ya
una avalancha no significa que en un periodo breve de tiempo no sucederán más. Incluso en el caso de que
veas que una zona ha sufrido ya una avalancha, ¡ten cuidado! puesto que las avalanchas pueden dispararse por fases. Una
avalancha que previamente ha saltado ladera abajo, puede dejar en débil equilibrio aquellas capas de nieve que
generarán una nuevo alud ante la menor acción que se ejerza sobre las mismas. ¡Ten cuidado! Las
gargantas y pequeñas depresiones son lugares peligrosos: tienden a acumular la nieve que recogen de las avalanchas
que se forman más arriba.
Has de tener cuidado en cruzar una ladera en la cual puedas generar un alud. De la misma manera, habrás de
tener cuidado en el caso de pasar por gargantas o depresiones susceptibles de recibir nieve procedente de avalanchas
generadas más arriba. Cuando las condiciones no sean las óptimas, pasa lo más rápido posible
por estas zonas, y nunca acampes en un lugar con riesgo potencial de avalancha. Incluso una pequeño alud
generado, muchos metros ladera arriba puede hacer bajar grandes cantidades de nieve y acarrear graves consecuencias.
Recuerda en mantener los ojos abiertos para distinguir los típicos corredores de aludes, lugares en los cuales
éstos suceden con mayor frecuencia y facilidad.
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¿Y la vegetación? Las laderas cubiertas de nieve son más seguras sin están
pobladas de espesa vegetación. De todas maneras no presupongas que éstas son totalmente seguras: algunos
árboles o rocas solitarias pueden hacer que una zona de la ladera sea débil ante la generación de un
alud. Una línea de fractura en la nieve puede partir desde un árbol o una piedra solitaria. Escombros y
material acumulado por los arboles y otras rocas en una ladera pueden ser una arma letal si llegan a ser arrastrados por
un alud.
Muchas avalanchas comienzan en zonas superiores a la línea de bosque que termina en una ladera. A pesar que la
vegetación espesa estabiliza la banquisa de nieve, no olvides que los aludes generados encima de esta línea,
pueden llegar a cortarse y detenerse en el bosque. Cuando una andana de arboles falta aparentemente de una ladera, es
probable que éste sea un lugar en el que frecuentemente, se forman avalanchas.
Superficies cubiertas de rocas o de hierba, pueden generar avalanchas en la época de deshielo, la primavera.
Si la vegetación es baja, ésta puede quedar cubierta de nieve desde las primeras nevadas con la consecuente falta
de efectividad en la sujeción de capas de nieve situadas ladera más arriba.
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¿Y la orientación de la ladera? Aunque las avalanchas pueden formarse en cualquier orientación,
la mayoría de aludes se forman en laderas con orientación este, norte, y noreste. Debido al bajo
ángulo con el que el sol recorre en invierno la esfera terrestre, la nieve que se forma en estas laderas es
más fría y compacta. Aquellas laderas que están en sombra durante la mayor parte del día son
sospechosas de sufrir aludes.
Recuerda también que ciertas orientaciones están mas afectadas por el viento, particularmente este,
noreste y sudeste. Si puedes hacerlo, planea tu recorrido por laderas cuya orientación no puede ser
sospechosa.