ABRIL
Reconoce una amenaza verdadera
Antes de empezar a estudiar artes marciales era facilmente intimidado
por falsas imagenes de fuerza- gente ceñuda, gente que no se compromete,
hombres musculosos, intelectuales arrogantes, meseros poco amables, vendedores
persistentes, vendedores de autos desdeñosos. En una confrontación
con una de tales personas yo usualmente reaccionaba de forma extrema. Ya
fuera que me retirara rápidamente del campo sintiendome totalmente
fuera de lugar, apenado y enojado conmigo mismo o reaccionaba enojadamente
colocandome en un conflicto directo.
Mi reacción en el tatami contra un oponente intimidador y agresivo
era normalmente la misma asi como los sintomas; me ponía tenso,
me sonrojaba y tendía a reaccionar en exceso.
Un día Bruce Lee me llevó al centro de la entrada de
mi casa. Me dijo que me parara en un lugar y extendiera mi pierna lo mas
que pudiera, luego comenzo a darme la vuelta sobre mi pierna de apoyo de
forma que pudo dibujar un circulo alrededor mio cuyo radio era la longitud
de mi pierna extendida.
Despues Bruce se paró a cierta distancia de mi a la orilla del
círculo e hizo algunas fintas y movimientos agresivos. Yo me tensé
esperando su ataque.
"Estás tenso," me dijo, "pero por que? Desde esta distancia
no puedo causarte ningun daño."
Entonces él se acercó ligeramente hasta que sus pies
penetraron la circunferencia de mi círculo. Otra vez me puse tenso
y Bruce me llamó la atención. " Todavía no estoy lo
suficientemente cerca de ti asi que por que no te relajas?"
De pronto Bruce se metió completamente en mi círculo.
Instintivamente retrocedí. "Bien," dijo él, " alejaste tu
círculo y ya no soy una amenaza para ti. Ahora supongamos que me
paro en la orilla de tu círculo. Soy una verdadera amenaza para
ti?"
Moví mi cabeza. " No realmente, pero supongamos que soy amenazado
físicamente dentro de mi círculo?"
" Cuando tu oponente está dentro de tu círculo y tu no
puedes o no quieres retroceder, debes pelear, pero hasta entonces debes
mantener el control y tu distancia."
Mientras mi habilidad marcial se incrementaba igual lo hacía
mi confianza. Era capaz de parame calmadamente y dejar que mi oponente
se cansara con fintas e intentos de intimidación debido q ue confiaba
en que si era necesario lo vencería.
Pronto tuve oportunidad de trasladar esta actitud a mi vida de negocios.
Un día en una junta se me enfrentó una persona agresiva y
acostumbrada a ganar sus discusiones al poner a sus subordinados a la defensiva.
Rápidamente entendí que sus intentos de intimidación
no eran una verdadera amenaza para mi- despues de todo, yo no trabajaba
para él- No había necesidad de que reaccionara agresivamente,
y ademas confiaba en que mi trabajo estaba bien hecho. El trataba de provocarme
solo con palabras, asi que pude mantenerlo en la orilla de mi círculo
mental y pronto agotó toda la energía hostíl que había
logrado reunir sin recibir ningún estímulo de mi parte.
El aspirante a intimidador se nutre al provocar una respuesta de su
supuesta víctima cuando no recibe ninguna, rápidamente se
agota, que es lo que sucedió. El hombre finalmente se encogió
de hombros y se rindió. No había habido un verdadero conflicto
entre nosotros, aun asi, el perdió el encuentro.
Aquí está el consejo del maestro Han para cuídarse
de gente o situaciones intimidatorias. "Nunca tomo una decisión
instantanea, aun entre amigos," dice, " el sistema apropiado es pensar
las cosas dos veces mas seguido. La paciencia es parte de ello. Para evitar
ser intimidado piensa mas y reacciona menos.
|