AGOSTO
El proceso, no el producto
El maestro Bong Soo Han es un coreano de estatura mediana con la cabeza
llena de cabello gris acero. Hay una autoridad silenciosa en todo lo que
él hace o dice. Ningún movimiento o palabra es superflua.
Él es el artista marcial tradicional que aprendió hapkido
de su maestro en Corea quien, a su vez, aprendió de un maestro que
había sido enseñado por una larga y continua línea
de otros maestros. Una sesión con el maestro Han no es solo un entrenamiento,
es también una lección de la vida. Siempre me siento enriquecido
despues de dejar su dojang.
Yo tenía cincuenta años cuando empecé a estudiar
hapkido con el maestro Han. Desde el principio el proceso de aprendizaje
fue lento y a menudo difícil para mi porque el hapkido requiere
un cuerpo extremadamente flexible. My cuerpo se había endurecido
con la edad y tenía problemas en la espalda que me sacaban de balance
y hacían dolorosa cualquier patada por encima del nivel de la cintura.
Mi aprendizaje se complicaba aún mas por la presencia de hombres
mucho mas jovenes que podían hacer facilmente lo que para mi requería
un gran esfuerzo y concentración. Había veces en que consideraba
renunciar, un hecho que el maestro Han reconocía.
Una tarde despues de un entrenamiento el maestro Han me invito a tomar
el té con él. Después de servir el té, comenzó
"Nunca aprenderas a hacer ninguna cosa apropiadamente a menos que quieras
darte tiempo. Creo que estás acostumbrado a tener todo fácilmente,
pero ese no es el camino de la vida o de las artes marciales."
"Soy paciente," contesté.
"No estamos hablando de paciencia," respondió. "El ser paciente
es tener la capacidad de soportar calmadamente. El darse tiempo es el trabajar
activamente hacía una meta sin ponerse un límite de cuanto
debe uno trabajar."
Había tocado el núcleo de mi problema. Yo me había
dado un tiempo fijo para ser razonablemente competente en su estilo, y
me estaba frustrando porque no parecía que estuviera alcanzando
la meta lo suficientemente rápido.Cuando eliminé el plazo
de mi mente fue como quitarme un peso de encima. En unos pocos meses ya
era capaz de entrenar con el resto de la clase.
Igualmente importante fue que usé el consejo de el maestro Han
para resolver un problema inmediato. Estaba trabajando en un libro por
esas fechas e iba muy lento, eso me frustraba porque había acordado
comenzar otro proyecto en poco tiempo y eso me pesaba enormemente. Ahora
podía ver que mi enfoque estaba equivocado. Estaba haciendo lo mismo
que con el hapkido. Me debía haber preocupado por el proceso de
trabajar en el libro mas que en terminarlo. Una vez que eliminé
la restricción del tiempo de mi mente y me aproximé al libro
sin un limite de tiempo arbitrario fuí capaz de dedicarme a escribir
el libro sin ansiedad.
En el mes de septiembre tendremos "Atrapa
el momento"con otra enseñanza
del maestro Han.
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