Oiba,
o Poima, como la llamaron sus más caros antepasados indígenas
Guanes y cuyo significado es "Hombre Fuerte", fué hallada
en enero de 1.540 por Martín Galeano en su expedición
conquistadora cuando, luego de superar graves obstaculos,
se
encontró sorpresivamente en un "Valle confinante, donde fué
recibido en paz y con regalos por los naturales y su Cacique puso puente
de plata para arreglos de paz con ricos presentes de oro y telas"
Llegado
Galeano al próspero caserío, reorganizó su ejercito
de cincuenta infantes y seis jinetes, aprovechando la hospitalidad de los
aborígenes y dispuesto, además, a gozar de las bondades
del paisaje y de la sorprendente belleza de las mujeres de Poima.
Belleza, que entre otras cosas, se ha prolongado a través de los
siglos.
Oiba
fué eregida en parroquia en 1.752 como consta en una de las piedras
labradas que hacen parte de su imponente templo; y en cabecera de Cantón
el 13 de mayo de 1.815.
Trascurrido
casi medio siglo, Oiba es una población progresista cuyo solo
título de "Pueblito Pesebre" dá una idea de lo que vale y
pesa en el conjunto de los poblados mas atractivos del país, donde
se conservan tradiciones como la elaboración de artesanías
en cerámica, siguiendo el ejemplo de los Guanes quienes fueron
excelentes alfareros y aprovechando al máximo las minas de
caolín existentes en la zona.
Esta
hermosa y antigua población de Colombia, está ubicada a 150
kilómetros de Bucaramanga, capital del departamento de Santander
y a 275 de Santafé de Bogotá. Cuenta con un agradable clima
que permite la siembra de una gran variedad de cultivos entre
los que se destaca el café, la caña de azúcar, hortalizas
y frutas. Para muchos, Oiba es más conocido con el remoquete
de "Cielo Roto" , ya que durante todos los meses del año permanentemente
llueve, principalmente de noche, siendo esta una característica
atmosférica que le imprime un sello propio al paisaje que hace
que sus pastos y montañas se mantengan siempre verdes,
invitando a la reflexión y al
descanso.
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