LOS DOCE SIGNOS ZODIACALES Y SUS PATRONES DE CONDUCTA
Introducción :
Los seres humanos tendemos a adoptar patrones de comportamiento que
no sólo dependen de la influencia de la educación recibida
de los padres y educadores. Los patrones de conducta no obedecen exclusivamente
a la cultura en la que nos desarrollamos o a la religión que
profesamos, además existen unos patrones de conducta astrológicos
que nos afectan de manera muy especial.
Consciente o inconscientemente cada uno de nosotros tendemos a seguir
unas pautas de conducta que son comunes a un grupo de personas. -Tal
como ocurre en psicología cuando se dice que hay individuos
que adoptan un patrón de conducta denominado complejo de Edipo,
no importa la nacionalidad, ni el idioma, ni su nivel cultural, ni
el color de su piel, ni sus creencias religiosas. El complejo de Edipo
es un patrón de conducta psicopatológico que se extrae
de un antiguo mito griego y que todos conocemos.
Una vez diagnosticado
este patrón de conducta se pueden presagiar pautas de comportamiento
de todo el grupo de individuos que lo padece.
Al igual que en Psicología, en Astrología disponemos
una variada gama de patrones de conducta que nos permiten realizar
pronósticos sobre las pautas de comportamiento de diferentes
grupos de personas, basándonos en la posición de los
planetas en el momento de su nacimiento, en especial de la posición
del Sol en el instante de nacer.
De la variada gama de patrones de conducta astrológicos, los
modelos más populares y conocidos son los que se corresponden
con los doce signos zodiacales. Estos modelos o patrones difícilmente
se puede aplicar al completo en un sólo individuo, pero nos
permiten describir doce maneras puras de comportamiento o doce patrones
de conducta primarios pero fundamentales, pues representan el fondo
del cuadro de la vida de cada persona.
Cada signo zodiacal es como un contenedor de patrones de conducta.
La posición del Sol en el instante de nacer, nos permite saber
cuál será el patrón de conducta de fondo de cada
grupo de individuos y aunque no hay dos personas iguales, ni siquiera
los hermanos gemelos, los modelos de conducta celestes dejan una huella
profunda en el comportamiento humano, como veremos a continuación.