Página de Divulgación astrológica

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


LA ASTROLOGIA COMO METODO PREDICTIVO

En cuanto a la segunda condición, de la que hablábamos respecto de la posibilidad de cientifidad de la astrología, o sea el poder predictivo de los hechos que se derivarán de aplicar la hipótesis astrológica. Este puede aplicarse a dos terrenos difíciles de deslindar en la práctica. El psicológico y el de los fenómenos o acontecimientos.

Sobre la vinculación carácter-destino, han especulado ampliamente los más conocidos y capacitados autores de nuestras filas. No insistiremos en ello, tanto más que nada nuevo podemos aportar a su argumento. No pretendemos tener la osadía de prevenir la ordenación divina y negar las cosas que dependen de la voluntad libre de los seres humanos. Pienso como pensaban los antiguos astrólogos egipcios al observar la salida de Sirio, que se apartaban para evitar las riadas. El cielo envia señales, como los semáforos o como las señales de tráfico, estas señales nos permiten predecir situaciones que se pueden cambiar.

La verdadera astrología, - en la que hay poco que innovar, pero si mucho que perfeccionar- trata de depurar su sistema predictivo, clasificando, reduciendo, espurgando el número de variables en juego -mas o menos incontrolables- para ajustarse lo más posible a los hechos, por llegar en base a lo ya conocido en circustancias análogas, nunca iguales y a causa de esas analogías y del elemento base, el ser humano, (el elemento inclasificable por excelencia) podemos equivocarnos en los dos terrenos: en el piscológico y en el fáctico, pero esto ni nos desanima ni nos hace descender de nuestro rango científico. Porque sólo las ciencias descriptivas o formales (las que no descubren nada) que son menos numerosas de lo que podría creerse, jamás se equivocan.

 

Nuestra meta es acorralar un elemento tal vez indeterminable en esencia y encerrarlo en un catálogo riguroso de formas conductuales. Como ocurre en Psicologia, cuando decimos que alguien tiene el complejo de Edipo, todos sabemos a lo que se refiere, aunque originalmente se trata de un mito, pero ese mito nos permite predecir una conducta humana muy definida. De igual manera operamos con todas las predicciones Pero siempre hay que tener en cuenta -y si esto ha servido para el desprestigo de nuestra astrología, todos nuestros críticos deberían conocer que también debería serlo para ciencias tan encumbradas como la sociología, la psicología o la economía- que la libertad intrínseca del elemento humano unida al arbitrio veleidoso de las circunstancias personales y transpersonales pueden arrojar irremediablemente un resultado imprevisto o lo que es peor imprevisible.

Terminamos este artículo, diciendo que la astrología puede ser considerada con todo derecho una ciencia social dependiente de la astronomía, las matemáticas y la estadística, y relacionada con la medicina, la psicología, la mineralogía, la meterología (no hay que olvidar el viejo empleo subalterno) la botánica y muchas más. Es tan completa y tan compleja como lo fue la antigua filosofia y como ella quizás, algún día agobiada por el peso de toda la responsabilidad explicativa que se ha arrogado sobre el hombre, el mundo y el alma, se escinda en ramas especializadas.

 


 
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