LA ASTROLOGÍA COMO CIENCIA SOCIAL
La astrología puede considerarse como
una ciencia social. Si decimos ciencias
sociales es porque nuestro que hacer parece totalmente susceptible
de ser incorporado al grupo de lo que los metódologos de la
epistemología científica denominan "ciencias sociales"
o "ciencias de la conducta", con las que no sólo
estaría emparentado en el vasallaje a la estadística,
al que todas ellas están sometidas sino que además,
la astrología bien aplicada, absorbería por una de sus
ramas al menos a una de las más importantes: la psicología,
en este sentido se puede afirmar que las astrología exhibe
una interdisciplinariedad, probablemente sin parangón actual
con ninguna otra rama contemporánea del saber.
Por una parte, nos serviremos
de las ciencias tan exactas como la astronomía y la estadística.
Por otra parte nos auxiliamos de materias con menos estamento de certeza
como la psicología y la medicina.
Procedemos a la clasificación
de los diferentes tipos de personalidad,
carácter y morfología de los individuos
y según los conocimientos que de psicología moderna
tenga el intérprete, se podrá llegar a una compresión
más profunda y realizar un análisis más acertado
sobre el tema.
Otro tanto sucede con nuestro uso
de la medicina al diagnosticar propensiones congénitas o afecciones
pasajeras.
Esto por no citar más que
dos ramas auxiliares, aunque las más impactantes para el profano
de nuestra astrología. A fin de proporcionar a esta disertación
un marco objetivo, universalmente aceptado expondremos groso modo
que el ideal científico, trata de ofrecer una explicación
ordenada del universo conectando y haciendo encajar unos con otros,
en relaciones de subsunción, los enunciados que constituyen
el conocimiento adquirido.
Semejante organización es una
condición necesaria para el cumplimiento de dos de las principales
funciones de la ciencia, la explicación y la predicción,
así pues, se acepta comúnmente que una hipótesis,
en este caso la astrológica, puede revestirse con gala científica
si posee en síntesis:
1- Carácter explicativo
(sea cual sea la clase de enunciado de que se valga) de la realidad
que desea abarcar.
2- Poder predictivo de los hechos
que se derivarán de la aplicación de
dicha hipótesis, en un campo determinado de la realidad, ya
sea física "natural" o humana.
Para la primera de estas condiciones, cuenta
la astrología con un amplio abanico de enunciados explicativos,
que intentarán dar cuenta de la influencia de la realidad astral. Indudablemente
la primera formulación que requiere una hipótesis, que
pretendiera visos científicos, sería la de su implicación
con lo real, esto es, la clase de fenómeno físico que
la hace aparecer en nuestro campo material de observación.
Como es precisamente esta primera indispensable
exposición, la que hemos visto eludida más insistentemente
(como si la forma en que operasen los astros fuera de una claridad
evidente o de un origen irremisiblemente inconocible).
De todos los textos conocidos por nosotros,
vamos a proponer una nueva aunque ancestral hipótesis de la
imagen del hombre como microcosmos.
No pretendemos dogmatizar, ya lo advertimos,
sobre que esta sea la única y verdadera posibilidad de la influencia
cosmos-hombre. Pero si nos parece una hipótesis lógica.
En esta hipótesis nos seguiremos apoyando a lo largo de este
trabajo, cuando intentemos dar cuenta del fenómeno, aspecto
y derivadamente tránsito.
