Letra C
- cábala
- chakra
- chaman
- ch'i
- conciencia
Cábala
Según dice la tradición rabínica, la Cábala o Qabalah fue enseñada
por el Arcángel Gabriel al primer hombre, Adán, en el Jardín del Edén,
transmitiéndose "de boca a oído" una frase implícita en el
nombre mismo y que desde entonces ha sido recibida por una larga sucesión
de iniciados especialmente elegidos.
Cualquiera que sea la realidad que atribuyamos a esta fábula seductora,
apenas cabe dudar de que el cuerpo de doctrinas esotéricas que engloba lo
esencial de las tradiciones místicas y mágicas de los judíos sea,
efectivamente, muy antiguo. Los analistas internos revelan evidentes
influencias gnósticas, y parece razonable suponer que algunas de sus enseñanzas
tienen su raíz en el misticismo profético del Antiguo Testamento.
Sin embargo, la Cábala siguió siendo una tradición estrictamente oral
hasta finales del siglo XIII. Alrededor del 1280 de la era cristiana, un
cabalista español llamado Moisés ben Semtob de León escribió un largo
comentario sobre el Pentateuco. Esta obra, titulada Zepper ba Zobar o
"Libro de la Maravillas", no nació exactamente de la pluma de
Moisés Semtob, ya que su mismo autor la atribuye a otro rabino, el sabio
místico Simeón bar Yohai, fallecido después de un trance extático y de
haber dejado a sus discípulos el encargo de recopilar las informaciones
recibidas por él a través de sus visiones.
El Zohar se aparta sustancialmente del judaísmo ortodoxo por
cuanto enseña que la divinidad más alta es Ain Soph, una
"entidad" ilimitada e indiferenciada que no se puede describir y
acerca de la cual no hay especulación posible. ( Este concepto guarda
bastante parecido con el del Brahman de los hindúes, que es el estado
originario e indiferenciado de donde proviene toda manifestación, y al
que tarde o temprano todas han de retomar.)
Ain Soph se "condeno" (palabra necesariamente inexacta) en otro
ser algo inferior, el Yahveh o Jehová de los hebreos, quien no obstante
conserva la característica primordial de la unidad manifiesta. Como el
nombre de Yahveh era demasiado sagrado para pronunciarlo en voz alta, los
cabalistas preferían referirse al tetragrama que quiere decir
"palabra de cuatro letras" y alude a los cuatro caracteres
hebreos YHVN con que se escribe aquel nombre.
Al intentar describir la esencia de este dios, los cabalistas coincidieron
su manifestación como diez estados interrelacionados o esferas de
actividad,los Sephirah, llamados Sephiroth, en conjunto. El
primer Sephirah es Keter, el estado de unidad, que engloba a todos los demás
y se asocia obviamente con Yahveh. Los otros nueve, que culminan en
Malkuth, el mundo físico, dan un diagrama de las manifestaciones llamado
por los cabalistas el Arbol de la vida.
Se trata de doctrinas místicas enrevesadas y profundas, y además el Zepher
ha Zobar es un libro voluminoso y difícil. Pero la mayor parte del
interés histórico que ha generado la Cábala no se debe a sus doctrinas
filosóficas, sino a su aplicación práctica. Se consideraba que ella y
en particular el Árbol de la vida eran instrumentos de excepcional
eficacia para la evocación de las potencias espirituales. El Árbol
invertido y asociado con el Qlipoth o Concha servía para invocar a los
demonios.
No todas estas nociones han quedado abandonadas en los tiempos modernos,
desde la fundación de la Orden del Alba Dorada, en la era victoriana, la
Cábala se convirtió en pivote alrededor del cual gira toda la tradición
esotérica occidental. Pero se trata de una cábala que los antiguos
hebreos apenas reconocerían como suya. La tradición original se halla
fuertemente contaminada de elementos cristianos y de otros procedentes
incluso del Lejano Oriente; la atención se fija casi exclusivamente en el
Arbol y se concede máxima importancia a prácticas tales como la meditación
y el sederismo.
En la actualidad, el cabalista típico es un manipulador de símbolos. En
su obra magna sobre el tema, La cábala mística, Dion Fortune
escribió que la formulación de la imagen y la vibración del Nombre
tienden a establecer el contacto entre el discípulo y las fuerzas que
corresponden a cada esfera del Árbol; entendiéndose que el Nombre es la
variante del nombre de Dios (en hebreo) asignado a cada Sephirah concreto,
que la vibración es una pronunciación mágica especial y que la imagen
es una de las muchas que se asocian con cada esfera.
Los aspirantes que estudian la Cábala normalmente dedican buena parte de
su tiempo a construir en su mente las asociaciones tradicionales con los
Sephiroth y los Caminos del Árbol, pasando luego a formular sobre esa
base sus asociaciones personales. Como resultado final, el Árbol se
convierte en una especie de falsilla que puede aplicarse a cualquier
sistema místico desconocido para entender su significado. O también
puede utilizarse como base para operaciones de magia ritual.
La formación cabalística del tipo ofrecido por los Servidores de la Luz
y la Sociedad para la Iluminación Interior, entre otros, requiere unos
tres o cuatro años de dedicación hasta alcanzar un nivel aceptable, y
puede llegar a convertirse en una ocupación de por vida.
Chakra
En el yoga oriental y el pensamiento mágico de Occidente, los chakras
son centros de energía que existen dentro del aura humana con el objetivo
de absorber, transformar y distribuir la energía universal del prana o
ch'i. Hay siete chakras principales: el chakra raíz, situado en la base
de la columna vertebral; el chakra sacro, situado en la región genital;
el chakra umbilical o plexo solar; el chakra cardiaco, en el corazón; el
chakra de garganta, obviamente en la garganta; el chakra frontal, situado
entre las cejas; y el chakra de la coronilla, en la parte superior de la
cabeza. La palabra chakra significa literalmente "rueda", y se
utiliza porque estos centros parecen girar cuando se observan mediante
visualización clarividente. Tanto la tradición esotérica occidental
como la oriental han desarrollado sistemas, que incluyen por norma general
la visualización, para estimular los chakras en beneficio de una buena
salud y /o la iluminación mística. Cuando el kundalini, enroscado
en la base de la columna vertebral, se estimula, circula a través de los
chakras.
Chaman
Un Chaman es el seguidor de una tradición visionaria que se remonta a
los albores de la prehistoria, y se fundamenta en la visión animista del
mundo. Tradicionalmente usara la percusión rítmica, la danza, el canto,
el ayuno, las drogas, etc. para inducir estados de trance durante los
cuales el alma del chaman es admitida en los mundos espirituales, donde
encuentra aliados para sus practicas de curación, adivinación y magia.
Las técnicas son similares en todos los pueblos primitivos, ya sean de
Australia, del Amazonas o de Europa oriental.
Ch'i
El Ch'i, es el pensamiento esotérico y medico chino, es una energía
universal generada por el Sol y aprovechada en el interior del cuerpo
humano. La manipulación de esta energía, que se manifiesta en las
polaridades positiva y negativa del yin y yang, constituye
la base de la acupuntura medica. El control de la energía se utiliza
también en el yoga chino y en algunas ramas de las artes marciales. El
concepto del ch'i parece ser prácticamente idéntico al prana hindú.
Conciencia
Cuando los textos griegos afirman que los héroes de la antigüedad
como Ulises hablaban con los dioses o luchaban contra los cantos de
sirena, no se limitaban a relatar un mito, según una intrigante teoría
de la Nueva Era. Según esta teoría describen mas bien una experiencia
literal, pero que tiene que ver mas con la evolución de la psique humana
que con la experiencia religiosa. Esta teoría también sugiere que la
conciencia, tal como la experimentamos comúnmente, es un desarrollo muy
reciente, una mutación ocurrida dentro del tiempo histórico. Antes de su
aparición, el patrón común de la mentalidad humana era muy distinto a
como es en nuestros días. Los actos de los individuos eran a menudo
controlados no por decisiones conscientes, sino por incitaciones del
inconsciente que se manifestaban no como una voz interior, sino mas bien
en forma de instrucciones alucinógenas que emanaban, aparentemente, del
mundo exterior. Poco ha de extrañar que nuestros ancestros creyeran en
dioses y espíritus con tanto fervor, conversaban con ellos a diario.