En esta página podrá encontrar
diversos artículos y opiniones relacionados con el creciente problema que plantea la
inmigración masivaDesde que iniciamos esta
página, en febrero de 2001, el número de inmigrantes ha pasado en España de un 2%
aproximadamente hasta el cerca del 6% actual (contando ilegales se alcanzaría el 11%). La
consecuencia de este pavoroso incremento ha sido un aumento desmesurado de la
delincuencia hasta extremos nunca vistos en nuestro país
Los mandarines del pensamiento políticamente correcto nos
prohiben, so pena de ser acusados de racismo (?) cuestionar ninguna de sus absurdas
justificaciones de la inmigración masiva, para así no tener que acabar reconociendo que
ésta es en realidad una invasión en toda regla para la cual ellos carecen de toda
solución y ante la cual, aparentemente no podemos hacer otra cosa que resignarnos
pasivamente mientras los fundamentos sociales, políticos y económicos de nuestra
sociedad se ven progresivamente amenazados por quienes más que merecer el calificativo de
invasores deberíamos considerarlos como nuestros colonizadores.
Nuestra intención, para decirlo bien claramente pasa por
demostrar unos postulados muy simples y que serán convenientemente demostrados:
a) La inmigración NO es
rentable. Este hecho es fácilmente demostrable y cuantificable usando
estrictamente datos oficiales, digan lo que digan los "neoprogres" partidarios
de la inmigración masiva . Es absurdo que en la Europa del siglo XXI, con economías
globalizadas basadas en el sector servicios primordialmente y con un nivel de
competitividad muy elevado se pretenda basar el crecimiento económico en la
importación masiva de trabajadores sin cualificación extraeuropeos, como si nuestras
economías se encontrasen en la América del siglo XIX o en la España de la postguerra,
donde si tenía sentido un desarrollo económico basado en el sector industrial -
construcción que necesitaba gran cantidad de brazos, mientras que lo que hoy reclaman
nuestras economías, es en el mejor de los casos mano de obra cualificada y formada.La
inmigración además genera varias paradojas que los neoprogres pasan por alto, como
es el hecho de que siendo el pais con más paro de Europa en 2001 hayamos sido el país
que recibe más inmigrantes extraeuropeos (el 25% de la inmigración a Europa), y que
teniendo supuestamente una mítica necesidad de mano de obra extranjera tengamos ya entre nosotros más de 85000 inmigrantes CON
papeles y SIN trabajo (Amén de cientos de miles SIN papeles y sin trabajo) que
convierten en ridícula, irresponsable y malvada la necesidad de seguir buscando
trabajadores en el extranjero.
Además, es de sentido común que la inmigración fuerza una
aceleración de la capacidad productiva para intentar absorber al creciente número de
inmigrantes que se incorporan al mercado laboral. Esto tiene varias consecuencias:
inflación; reducción de la incorporación de la mujer al mercado laboral e incremento
del desempleo
b) La inmigración no la justifica la caida demográfica,
sino que es más bien una consecuencia de ella: Uno de los argumentos ad nauseam repetidos
por los neoprogres pro-inmigración es que ésta es necesaria para compensar la
caida demográfica. Este dato es absurdo, especialmente en España: Así, la
caida demográfica española, que NO es mucho peor que en el resto de países europeos
debería servir para compensar más aceleradamente que en el resto de paises europeos las
cifras de desempleo, que son las mas altas del continente. La inmigración impide que ese
descenso y equiparación en cifras de paro se produzca al provocar incorporaciones
masivas de mano de obra al mercado de trabajo, a una velocidad muy superior al número de
empleos que nuestra economía puede generar (provocando además indirectamente un
recalentamiento económico que favorece fenómenos como la inflación, la especulación
inmobiliaria, la sobreproducción en las empresas y en último término la deflación).
Por añadidura, los mecanismos necesarios para compensar la caida demográfica como son
las imprescindibles ayudas a la familia no pueden aplicarse en España ya que los recursos
materiales necesarios han de destinarse a cubrir los gigantescos gastos de integración
que precisan (?) los inmigrantes. Así, necesitamos inmigrantes porque los españoles no
podemos pagarnos el lujo de tener hijos... y acabamos pagando los gastos sociales y
familiares de los inmigrantes. Mayor absurdo imposible
c) La inmigración no solo no es rentable sino que provoca
una creciente conflictividad social, de la que las cada vez más inquietantes cifras
de creciente delincuencia, desbordadas en toda Europa son solo la punta de un
iceberg, por el cual aparentemente estamos irremediablemente condenados a una sociedad
"multicultural" fomentada por los tontos útiles de la inmigración masiva, por
la cual los europeos tenemos la obligación (?) de abandonar todos nuestros valores
culturales, sociales y políticos para someternos a otros valores totalmente
extraños y halógenos a nosotros, que pueden constituir a medio plazo una clara amenaza
para la estabilidad de nuestras sociedades...
d) Mientras los políticos viven en su torre de
marfil en la cual sólo les preocupa que los ciudadanos aceptemos entusiasmados unas
culturas con unos valores como los islámicos que nos son extrañas con la misma
fascinación infantiloide de los niños maravillados ante los chimpancés del zoo, -que es
lo que sienten muchos pseudo progresistas ante las propias monsergas ridículas que ellos
mismos conciben sobre los "beneficios" de la multiculturalidad-, a los
ciudadanos NO NOS ESTA PERMITIDO saber exactamente cuanto nos cuestan los inmigrantes:
¿Quizá es porque somos demasiado débiles mentales para entender que probablemente estos
que "nos van a salvar el estado del bienestar con su trabajo" (sic) en realidad
son a corto plazo una colosal sangría económica que no se traduce en ningún caso en
beneficios reales para la colectividad?
En último extremo, los talibanes pro-inmigración, a la vez que
nos trompetean su condición de paladines del antiracismo fomentan la inmigración por el
único motivo totalmente racista de importar masivamente mano de obra extranjera que
acepte cobrar menos que los trabajadores nacionales trabajando más para así
reducir los costes laborales de las empresas y que éstas sean más competitivas