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|   3 min | La crisis del modelo de integración y la influencia externa pesan sobre los musulmanes Entre la integración y el integrismo
LA VANGUARDIA - 02.24 horas - 22/10/2002

 CLAUDE PARIS / AP
Un matadero musulmán en Marsella durante la tradicional jornada del sacrificio del cordero
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La propagación del islamismo más radical en algunas "banlieues" es un hecho admitido por todo el mundo
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|  | J. R. GONZÁLEZ CABEZAS París. Corresponsal.El 95% de los imánes que predican el islam en Francia no son franceses: Marruecos aporta el 40%, un 25% son argelinos y el resto se reparte entre tunecinos, turcos y otras nacionalidades. El temor a una especie de "república islámica" en el seno de la propia República Francesa ya no es un tabú alentado groseramente por el FN, sino una hipótesis manejada por analistas y dirigentes públicos. El propio Nicolas Sarkozy subraya que es preciso crear un "islam ‘de’ Francia , no un islam ‘en’ Francia". La distinción no es nada baladí.
Hace un año, con ocasión del choque de fútbol entre Argelia y Francia, "La marsellesa" fue abucheada desde las gradas del Estadio de Francia, en el corazón de la "banlieue" parisina de Saint-Denis. El suceso provocó un enorme impacto nacional: la insólita bronca contra el símbolo mayor de la república no procedía de hinchas argelinos, sino de jóvenes franceses de origen magrebí ("beurs"), todos educados en la escuela francesa, ataviados con los signos más estereotipados de la cultura popular occidental y sin apenas idea de la tierra y hábitos de sus padres o abuelos.
Francia se enfrentó entonces a la evidencia de la crisis de su ideal de integración republicana. Hoy afronta, además, el hecho de que seis prisioneros de Guantánamo son franceses y que centenares de nacionales pasaron por los campos de Al Qaeda en Afganistán. Pero también hay modelos opuestos: Mohamed Chelali, de 45 años, el hombre que salvó la vida a Chirac el 14 de julio al abalanzarse sobre Maxime Brunerie, el ultraderechista que disparó sobre el presidente en pleno desfile, es un franco-argelino casado con una francesa de Roubaix (norte) y actualmente profesor de Tecnología de la Información en un centro privado de Beirut. Chelali se define como "un francófono de la era de la mundialización". Pero no todo es así.
La propagación del integrismo islámico en las "banlieues" de Francia es un hecho reconocido y seguido de cerca por los servicios de informacíón de la policía (RG). El periodista Mohamed Sifaoui ("La France, malade de l'islamisme", ediciones Le Cherche Midi, 2002) describe así lo que se ve en la mezquita de Saint-Denis: "El espectáculo de cada viernes es desolador: hábitos afganos y atavíos saudíes se mezclan (...) es como si hubiera remontado los tiempos hasta encontrarme ante la mezquita Sunna de Bab El Oued, en Argel, en 1991, cuando el islamismo argelino vivía sus días de gloria". Según Sifaoui, la Unión de Organizaciones Islámica de Francia (UOIF) predica la islamización de las "banlieues". "Esta reivindicación quiere decir -escribe- la aceptación del velo en la escuela por las autoridades francesas, la creación de escuelas coránicas, la aceptación de la poligamia, el rechazo de la mixticidad en ciertos lugares, la prohibición de ciertas obras consideradas ofensivas para el islam, la introducción de la carne ‘halal’ en las cantinas escolares y la prohibición en los barrios de todo lo que pueda ser contradictorio con la ideología islamista. Es decir -concluye-, en cierto modo el establecimiento de una ‘charia’ disfrazada en las ‘banlieues’ francesas".
Para Sifaoui, algunas podrían generar "una versión francesa de la ‘intifada’ que sería explotada por los islamistas". Hay ejemplos a mano: el pasado fin de semana, decenas de jóvenes airados provocaron una nueva noche de disturbios en la periferia de Estrasburgo. Quemaron 25 coches y hostigaron a la policía y bomberos tras la muerte de un compañero que se lanzó al río para huir de la policía tras un robo. "Hay que reventar todo esto; quemaremos más coches y luego volveremos a nuestra mierda -dijo el joven Youssef-. Nadie se da cuenta de que no tenemos elección: nuestra vida es la nada o un féretro."
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